El Principio de Sincronicidad en la Naturaleza

El principio de sincronicidad en la naturaleza es una ley que algunos pueden argumen­tar sin recabar en múltiples hechos, más aún las leyes, o mejor los hechos y sus ordenaciones siempre han estado ahí y es el ser humano que las descubre o formula; por ejemplo, si obser­vamos cuidadosamente todo en la naturaleza tiene su sincronicidad, sus ciclos, sus relaciones y significados y no es una opinión filosófica sino un conocimiento empírico comprobado con el conocimiento, y así también opera en la naturaleza de la mente (psique); de ahí que cerebro-mente, materia-psique están relacionados y sincronizados para explicar los diferen­tes fenómenos y funciones mentales; mencionemos solamente unos pocos: la sincronicidad de la aparición de las hormonas en el hombre y en la mujer, y los periodos de fertilidad o la aparición de las capacidades sensoperceptivas, las de la inteligencia en sus relaciones cerebro mente y su desarrollo sincrónico con patrones específicos a través de los ciclos evolutivos para constituir un universo del ser y de su existencia. Aún más se ha concebido la inteligencia, así como la consciencia y el inconsciente colectivo; sin embargo quedan todavía vacíos en los campos inexplorados por la ciencia y en especial en el campo de la intuición y sus hipótesis psicofísicas.

Curiosamente las culturas más primitivas; por ejemplo la de los Egipcios, los mesopotá­micos, luego los griegos y las culturas más primitivas llegaron a conclusiones de que existe un espacio en donde se producen los fenómenos sincrónicos que no han podido explicarse, dentro del marco de las leyes de la causalidad (causa-efecto) o el efecto precedido por una causa; de ahí que se ha elucubrado y desde la antigüedad se le ha dado la causa a la omnipo­tencia divina de Dios o a algo venido del cielo. Han pasado los tiempos y todo lo llevamos al principio de causalidad, acostumbrándonos al encadenamiento de los hechos; sin embargo, actualmente en el año 2014, todavía no somos capaces de dar todas las interpretaciones a los hechos, más cuando nos acompaña una gran ignorancia y conocimiento de muchos fenóme­nos que aparecen en el ser humano. Sin embargo, todavía en la India existe la acción de la ley del Karma (causa efecto), en la relación vital del ser humano con el tiempo y espacio y con sus efectos en la reencarnación pero relacionados con este principio que se integra a una creencia y aún a la propia naturaleza.

La misma física reconoce que no todo es causal, ni todo puede ser explicado en caso de cadenas causales; por ejemplo, el plutonio produce radiaciones a través de la descomposición de sus átomos y así se va degradando la materia. De tal manera, en 25 mil años el elemento plutonio va a disminuir su existencia a la mitad, puesto que su núcleo con carga positiva de 93 protones en un espacio pequeño genera fuerzas eléctricas repulsivas tan fuertes las cuales hacen que estos átomos se vayan desintegrando. La ciencia tampoco puede explicar todavía el momento exacto en que el átomo se va a desintegrar puesto que el elemento pasa por campos específicos y variados donde ocurre esta descomposición; tampoco puede predecir exacta­mente cuando una partícula pasa de una órbita atómica a otra.

Aquí nuevamente pensamos en el principio de incertidumbre de Heisemberg, de la impo­sibilidad de determinar simultáneamente la posición de un electrón y la velocidad al tiempo, o se determina el instante tiempo o la velocidad o la posición. Puesto que no se puede separar al observador del objeto que está observando; otra cosa sería tres observadores: uno que observa la velocidad, otro que mide el tiempo y el otro que determina la posición; esta experiencia nos van a dar resultados no iguales y por eso recurrimos a ecuaciones matemáticas para determi­nar las unidades. Un experimento significativo que es mencionado en este estudio de la cau­salidad y de la acausalidad es la paradoja de Einstein, Podosky y Rosen (EPR) mencionada en otra parte, según la cual y debido a que los átomos tienen sus propiedades en el espacio y que éstas pueden ser medidas (por medio de la ecuación de la función de onda) de lo que ocurre a una partícula instantáneamente o lo que le acontece a otra, aún cuando estén distantes y sean distintas. Este experimento nos lleva a la realidad de un orden acausal análogo al que tiene lugar a los fenómenos sincrónicos.

El experimento mencionado atrás es semejante al que ocurre en el psicoanálisis clínico en el fenómeno y proceso de la transferencia contratransferencia, cuando el paciente proyecta en el analista una serie de interpretaciones y vivencias emociones y el analista la recibe, se identifica o no con ellas, para ubicarlas en una posición más positivas y devolvérselas al analizado, sin llegar a la medición y determinación exacta, pues pertenece a una proposi­ción incierta, pero probable. Análogamente esto se repite en la supervisión en lo que lleva el supervisado del material clínico, a su supervisor y cómo se relacionan los dos con respecto al material de observación. La misma interpretación del hecho clínico es diferente en el ana­lizado, en el analista, en el supervisor o en otros supervisores; cada observador percibe a su manera y focaliza la observación de acuerdo a sus modelos de explicación e interpretación predominantes en ese momento de la actividad psíquica y demás del subjetivismo con parti­cipación de la física cuántica u ondulatoria.

Veamos ahora estas leyes de las conexiones acausales y causales dentro del orden de la naturaleza. En primer término cuando nos referimos a lo “acausales sin causa, que no tiene un principio. Aquí entramos en la reflexión sobre el origen del universo que es infinito, pero que tiene un orden y desorden al mismo tiempo, y de la misma manera tienen un principio y un fin de ciclos; y, la causa es el mismo ciclo y orden-desorden. En la biología nos encon­tramos con la teoría de la evolución en donde las copias del ADN se van sucediendo; otra pregunta ¿cómo se pudieron realizar las mutaciones genéticas o producir “errores” causados por azar o lo que llamamos aleatoriedad o “por causas desconocidas de procesos incógni­tos”? Podría pensarse que de ahí surge el nombre de factores desconocidos y acausales, y del destino, más esto no es exacto. El mismo proceso de la selección natural en la teoría evolu­cionista va marcando los cambios genéticos que explican la evolución de las especies; sin embargo, las mutaciones no entrarían en la ley del orden sino de un desorden pero que lleva al orden. Téngase en cuenta que la evolución significa una construcción de un orden cada vez más complejo dentro de procesos y sistemas no lineales sino complejos y caóticos. En este momento tenemos que introducir, dentro de esta contextualización, la ordenación de un “sui géneris”, en el orden de cada línea familiar, con caracteres o número incalculable de genes, al mismo tiempo y en un mismo sentido, sin que pueda existir un solo modelo matemático que lo justifique probabilísticamente.

La evolución, como ya se expresó anteriormente, pertenece a un orden sincrónico que incluye el modelo cuántico determinista en el cual participa el azar. El estudio de la morfo­génesis o formación del feto es una de las pruebas de cómo el código genético, en ese ser, participa en su evolución y aún explica el desarrollo y el momento del orden adecuado; por ejemplo, en los códigos genéticos de las células madres. Sin embargo, no existe ninguna teoría exacta con un modelo matemático inteligente que explique la “acausalidad sincró­nica” y la elección y determinación en la conjunción de unos específicos espermatozoide y óvulo; obviamente hay circunstancias externas en la elección de pareja y múltiples causas que determina la unión en ese momento, entre ellos las fuerzas instintivas, inconscientes de la supervivencia de la especie, la armonía y la búsqueda de equilibrio el cual debe repercutir en la prole, asumir una supuesta responsabilidad de su propia existencia y con ello de deter­minismo y posible azar, que confluyen en el destino.

Téngase en cuenta que en pueblos primitivos se observa cómo la supervivencia está basa­da en una cosmología que se basa en la armonía del individuo dentro del mundo vivo. Así el “taoísmo” construye toda su ideología como “patrón global de la naturaleza” y sus relacio­nes con el hombre. De la misma manera los Koguis (en Colombia Sur América) tienen esta misma ideología. Téngase en cuenta que naturaleza y hombre son complementarios para la supervivencia. Recuérdese aquí cómo no hay cazador sin cazado; el cazador planifica su caza y cuando la consigue la carga para llevarla a su prole y entonces se canta la conquista que ha realizado. A la vez existen los tiempos de caza, de pesca, así como de recolección de frutos o productos de pan comer. Así mismo aparecen en los primitivos la creencia en los es­píritus de fuego entre los huesos y el poder proveniente del más allá que presagia el futuro y el resultado de los hechos siempre buscando planificar y conocer de la supervivencia.

El presagio o la adivinación del nuevo fruto, también se interpreta y es una necesidad la cual se vive como una recompensa a las frustraciones ocurridas, al mismo tiempo para poder conseguir otra nueva armonía. La supervivencia es algo particular que ha sido curio­sidad de todo el ser humano a través de la historia de la humanidad; de ahí que aconteceres, hechos naturales u ocasionales específicos ubicados en objetos o ensueños son provistos de la capacidad de predicción recubriéndolos como oráculos para “re-conocer” (volver), adivinar lo que va a ocurrir (pre-decir) para saber vivir.

Muchos son los escritos sobre esta temática; más aún, aceptamos que el hombre vive preocupado por conocer continuamente el mañana (futuro). Actualmente la misma ciencia tiene sus oráculos en los grandes bien reputados y conocidos centros científicos en donde se ubica el gran conocimiento o el conocimiento superior científico con las estadísticas com­plejas ayudadas de las matemáticas; de distinta manera ocurre en tribus primitivas como ocurrió en el pasado; por ejemplo, la adivinación del oráculo de los huesos en la China o en la península de los indios Dog-Rid del norte del Canadá, o los indios de Chuckchi de Siberia y en otras partes del amazonas o de la Polinesia en donde se erigen oráculos que predicen o predecían el futuro y encuentran o puedan encontrar un patrón o principio de conexión de un acontecimiento con otro, (22). Así es como el hombre comunica su inquietud interna, su igno­rancia y pone afuera la respuesta, en el hecho o en el objeto en la relación con la naturaleza. Es así también como el hombre se ayuda a salir de la duda y trata de encontrar la respuesta del futuro basándola en una causalidad. Es así como el hombre actual se siente seducido por prevenir acontecimientos y conocer lo que pueda ocurrir en nuestro planeta tierra o en el sistema solar o en la galaxia o fuera de ella en el universo. Para aliviar esa incertidumbre recurre a la ciencia, a la cosmología, a las fuerzas espirituales y se refugia en la supuesta paz que puede provenir en y de esa otra dimensión trascendental confundiéndose con el Todo.

Recordemos cómo los hombres Shang del río Amarillo en La China (1700-1000 a.C.) tenían como oráculo la caparazón de la tortuga; el emperador consultaba al oráculo de la tortuga todas las campañas militares, la órdenes de administración, el tiempo para sembrar; para ello preparaba de la concha de la tortuga, la cual se pintaba, limpiaba, cortaba y pulía cuidadosamente hasta conseguir su brillo, como un jade. Las conchas eran preparadas para el emperador, éste se ponía de pie delante de un altar frente del cual había varias conchas bri­llantes y pulidas; se elegía una de ellas y se le asignaba la consulta y luego se le aplicaba un hierro candente hasta que se oía un crujido agudo y aparecía una resquiebra dura en la concha que el emperador interpretaba.

En ese momento se producía el oráculo, al leer, al interpretar y al encontrar el signifi­cado, percibiendo a través de un trance, se leía el pronóstico y la predicción o adivinanza de lo que iba a ocurrir. Esto se convirtió en un arte, y se creó una civilización en la cual se manejaba este ritual y paralelismo, entre sucesos de la naturaleza y los sociales en los cuales el hombre participaba en su interpretación, como un acto de adivinación, constituido por un espejo del macrocosmos; así caza, tiempo, cosecha, construcción, palacios, muerte y vida de emperadores, armonía, desarrollo de toda una civilización, construcción de los muros, pro­ducción de cerámicas, hades y bronces, eran todo un producto de la armonía proveniente de ese pensamiento mágico y omnipotente ubicado en un objeto, un ritual y una interpretación surgida por la perforación con el fuego candente en la tortuga.

De la misma manera como ocurría en ese entonces, ocurre actualmente, en diferente for­ma con análisis e instrumentos mágicos y omnipotentes, en la astrología o en toda esa cultura de la adivinación con las cuales, hasta líderes gubernamentales han hecho uso de ella.

No podemos descartar que toda esta visión del mundo de la dinastía Shang en la China o de otras áreas de la tierra tuviera una visión sincrónica del mundo oracular. Así fue como apa­reció en la China el I Ching (“El libro de las mutaciones”) que establece puentes significantes entre el hombre, el macro y el microcosmos.

Así como los poderes mágicos y omnipotentes de antaño sirvieron como un eje ideológico para el desarrollo de toda una civilización o cultura; actualmente puede ser una disciplina que basada en conocimientos de los últimos descubrimientos de la física, la biología, la tec­nológica, la psicología, la genética, la cosmología, la estadística, interrelacionando unas con otras, es factible que puede dar luces para poder entender el movimiento del universo y tener consciencia con una ética que nos mantenga en equilibrio entre el pensamiento, el sentimien­to y la acción dentro del campo socio-político de convivencia para bien de la humanidad la cual es una. También es nuestro sistema solar, nuestra galaxia y nuestro universo conocido que se mueve continuamente y que también produce ruidos cósmicos y armonías en el macro y micro-universo. Es así como el azar también puede producir un orden que incluye el propio destino, (Op. cit. Jung, 1983), (Sánchez Medina, G., 2011, p. 560-569).

Todas estas disciplinas o ideas sobre la psicología ha sido estudiado en Universidades e Institutos, por ejemplo en las Universidades de Edimburgo, Duke, Utnecht y Leningrado actualmente San Petersburgo, Virginia en EU, así como en la Asociación Parapsicológica de Estados Unidos y en la American Association for the Advancement of Science (AAAS), las cuales tuvieron y han tenido programas de investigación y cátedras sobre parapsicología, pero no existe una carrera universitaria como tal, y, la parapsicología no forma parte de los estudios reglamentados por los Gobiernos respectivos. No obstante, esto no implica que el estudio sea ilegal ya que la responsabilidad que se trabaja con los presupuestos de conseguir el bienestar del otro, sin utilizar técnicas o métodos invasivos. Aún más existen ciertas insti­tuciones que ofrecen diplomados, máster en parapsicología.

Todo lo anteriormente expuesto no significa que a la parapsicología se le haya incluido como ciencia, más cuando hasta la fecha el mero uso de la metodología experimental no le otorga a una disciplina la condición de ciencia, dentro de las ciencias naturales, y tampoco dentro de las ciencias sociales: la psicología, el psicoanálisis; más aún, estas últimas no se adhieren a los postulados de la parapsicología. El método científico es necesario para com­probar los experimentos y la parapsicología no encaja dentro de los modelos teóricos de las ciencias (naturales o sociales); sin embargo, puede investigarse con las ciencias de la física ondulatoria para una posibilidad de engranaje con el resto del conocimiento. Por su parte la comunidad científica es escéptica y espera que los defectos metodológicos se superen para una mejor explicación de todos estos fenómenos llamados parapsicológicos y a los cuales los ubicamos en las pseudociencias, (23).

La parapsicología nunca ha hecho un experimento controlado con certeza y evidencia fir­me sobre la existencia sobre los fenómenos estudiados; sino como una posibilidad; sin embar­go, todos los fenómenos paranormales deben seguir siendo estudiados con los conocimientos y postulados establecidos por la ciencia convencional, y la ciencia en desarrollo, como es la física cuántica sin enmascarar y falsear los resultados más con la honestidad y ética que nos lleva a la verdad de la ciencia. Cuando lleguemos a ese punto la comunidad científica otorgará la credibilidad de la experiencia comprobada, mientras tanto hay que seguir trabajando sin negar los hechos comprobados.

Las comunicaciones producidas por frecuencia de ondas o por diseños en los sistemas programados electrónicos, los que se refieren a los sistemas psíquicos de intercomunicación (telepatía, parapsicología o psicología paranormal, lectura del pensamiento, lectura del pasa­do y futuro, etc.), que linda con la barrera de lo oculto, y aun de lo que se considera esotérico (24), pseudo científico, perteneciente al pensamiento mágico lejos de lo comprobable científi­co; es posible en el futuro tener una mejor investigación con el conocimiento de la ciencia y tecnología que está en pleno desarrollo.

Cuando reflexionamos sobre un hecho psíquico; por ejemplo, en el detenerse en la calle a ver una vitrina, un accidente de tráfico, el desarrollo de una enfermedad fatal, o simplemente un estado gripal, que puede convertirse en neumonía, una fractura, y tantos trastornos físicos, psíquicos, económicos desencadenados por factores emocionales, o el encuentro con una determinada persona, el hallazgo de un objeto perdido, la llamada telefónica no esperada o lo contrario, el llegar precisamente en el momento de la muerte del amigo (a), el encuentro de dos o más personas en lugares o situaciones no planificadas o simplemente el conocer la persona que lo acompañará el resto de los días o equivocarse en esa elección, la transmisión o recepción de un pensamiento y múltiples fenómenos como las llamadas “corazonadas”, el “tercer instinto”, y que han sido encasillados en la parapsicología o fenómenos paranormales, esoterismo, magia blanca y negra, en el presentimiento, en la intuición o simplemente en la denominación de lo casual, fortuito, coincidencia o el destino que en la vida es una cotidiani­dad. Todos ellos pueden ser objeto de investigación y no dejarlos al ocaso y sumergidos en el pensamiento mágico omnipotente, en las creencias instintivo-irracionales, subjetivos plenos de prejuicios.

Hay que salir del pensamiento mágico omnipotente supersticioso y ocultista para entrar más al pensamiento científico realista de múltiples fenómenos que hasta la actualidad tienen una atracción de la mayoría; sin embargo, los científicos racionalistas los ubican o no com­prenden y sitúan en el área de la “parapsicología y de lo esotérico”, temas que así se clasifi­can y se dejan a un lado como inexplicables, ocultos o misteriosos que no ameritan su estudio profundo porque equivaldría a aceptar su existencia y caer en el peligro de no encontrar el o los principios de causalidad; más cuando pertenecen al conocimiento o creencia vulgar y así se rechaza la búsqueda y exploración de los hechos.

Vale la pena decir aquí que, si bien no todo ha sido explicado por la ciencia, esto no sig­nifica por ello renunciar a encontrar nuevos caminos explicativos reconociendo nuestra igno­rancia, pero aceptando la presencia de factores desconocidos que pueden producir diferentes hechos a los que llamamos fortuitos, casualidad, coincidencias, intuiciones o simplemente le llamamos destino. La necesidad de buscar causas y razones a los hechos psíquicos los cuales tiene una consecuencia y un fin, con o sin consciencia; este fin es determinístico, es decir determinar el origen, el proceso de desarrollo y el fin. En el fondo es el conocimiento del sentido de todo lo observado o lo supuesto que existe en el universo; esto no significa que pasemos por áreas de confusiones entre causas y razones y entre causas similares y razones sin causas. Sin embargo, el reconocimiento aparece como una condición personal y no la demostración de la presencia de otro hecho o producto causal. El reconocimiento implica aceptación del Yo subjetivo y no objetivo como tendría que ser la evidencia de la causa o la causa evidente.


22 “Esto estadísticamente no está comprobado”, (De Francisco, 2012).

23 “Los experimentos de Crooke y Risher en Francia e Inglaterra, eran controlados según los estándares vigentes hace 100 años para el estudio de la mediumnidad, que naturalmente hoy se consideran inadecuados y por lo tanto no digno de créditos”, (De Francisco, 2012)

24 En los periódicos de distintas capitales del mundo aparecen en las páginas entre varios avisos comercia­les clasificados que utilizan los farsantes, no los investigadores, para ofrecer los servicios de esoterismo; al hacer un estudio; algunas veces hay hasta 50 avisos y mínimo 20 y los lunes son más que los domingos. En los avisos se puede leer: “cancele al ver resultados, recuperamos su ser querido sin causar daño, agilizo matrimonios, compruébelo llamando ahora; trabajos a larga distancia, garantía de por vida ciento por ciento” o “Abraham Dios de corazones, regreso a su ser amado en 33 minutos. Compruébelo con su llamada, tra­bajos a larga distancia, 24 horas, santería cubana; absolutamente rituales, tabaco, velas, amor, suerte, atrac­ción, desbloqueos, limpias corporales, telefónicamente consulte, gane chance, tarot”; “a ganar en juegos de azar, con la tábala del Rey Salomón, único acertado ciento por cierto garantizado, llame ya compruébelo”. “¿Desea atraer su pareja rápidamente sin hacer daño? Abandono, rechazo, infidelidad. “Arreglo suerte, recupero pareja, retiro amantes, llámame solución inmediata. Centro del amor, no sufra más por el aban­dono, infidelidad, llanero recupera hoy mismo su hogar, noviazgo, de donde esté y con esté, secreto, suerte, negocio, huaca”. “Escuela esotérica: aprenda santería, cantomblé, rituales, formación sacerdotal, clarivi­dencia, tarot. ¿Marcha mal sus negocios? ¿Su vida sentimental?, no se sienta fracasado, consulte lectura del tarot”. “Solución en minutos, atraigo regreso ser querido, sin importar edad, sexo, tiempo, distancia, cambiándole pensamientos, sentimientos hasta atraparlo totalmente, elimino infidelidad rebelde, orgullo, alejo rival, garantía ciento por ciento”. “Llega espiritista llanera, retiro gente indeseable. Atraigo amores imposibles”. “Negra africana sorprendente atrapo amor; suerte inmediata garantizo. No mas engaños ni falsas esperanzas, cancele al ver resultados, reformamos para encontrar a su alma gemela arrepentida sin hacerle daño, secretos definitivos para que regrese, ritos santeros contra enemigos, huaca lotería, santuario San Gabriel atraemos regresamos a la persona que usted quiere sin ocasionar daño”. “Únicos en el amor; nosotros si sabemos, nacimos con el don y la facultad, expertos santeros, conocedores de todas las magias, regresamos a su pareja”. “Energía maya azteca indio Jeremías; único brujo chaman y curandero de Cate­maco Vera Cruz México, tierra de brujos; experto de ligamientos y reconciliaciones en un abrir y cerrar de ojos garantizado; enfermedades desconocidas, salud, dinero y amor. Si no ve las cosas ante sus ojos le devuelvo el dinero”. “Gracias al indio Jeremías después de un año mi esposo regresó al hogar”. “Casa de la magia blanca; lectura de las 7 primeras cartas del tarot por teléfono gratis, adulzamiento y atracción del ser amado garantizado, médium espiritual de nacimiento, trabajos a corta y larga distancia; ama y le trai­cionan?, juega y pierde?, negocios fracasados? Impotencia?” Donde otros han fallado, triunfo y devuelvo la fe perdida, médium de José Gregorio Hernández. Ritual del amor y ligamiento, etc.” Obsérvese que en todos estos se utiliza el pensamiento mágico y omnipotente para explotar las creencias esotéricas, que pueden actuar en los conflictos emocionales, en la vida cotidiana o en la vida de pareja. Estos anuncios y otros más, como ya se mencionó, aparecen en distintos medios de comunicación, todavía en este siglo XXI. Si traigo esta información es para develar una vez más cómo aún se abusa de las supuestas ciencias mágicas omnipo­tentes en la cultura de la ignorancia.

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