Proyecto del hombre del Siglo XXI

¿Aquí podríamos preguntarnos en donde está el proyecto global del hombre y de las ma­sas en la modernidad del siglo XXI? La respuesta podría construirse con conceptos y planos que satisfagan los propósitos e ideales generadores de investigaciones con ideologías op­timistas que renuncian a lo mágico omnipotente con pensamientos y deseos, reales en una sociedad de sobrepoblación; es de observar cómo las nuevas generaciones se vuelven ligeras (“light”), divertidas (“funny”), fáciles (“easy”), rápidos (“fast”), todo bien (“ok”) y con la esperanza (“hopes”) de tener la grandiosidad omnipotente y la inmediatez de la realización de los sueños y del escape de la realidad a través de los viajes psíquicos con la drogas, con la sexualidad delirante o con la pseudo religiones y/o espectáculos diversos en donde el ser humano es el espectador, el cual se identifica con el protagonista y que ve el “gol” (mágico), el acto proyectado en el cine, la televisión, teatro, estadios, grandes o pequeños salones en los cuales también él o los sonidos, el color, las formas inundan nuestros sentidos, para provocar mayores sensaciones y descargar tensiones, y, así pasar del placer al éxtasis no sin entrar en las franjas y riesgos del displacer o simplemente para hacer del aburrimiento primer paso de la depresión y sin contemplar los fines, objetos o metas y propósitos con los valores que se debe construir el proyecto de la sociedad del futuro.

El hombre moderno del Siglo XXI trata de reducirse y reducir el tiempo y espacio para mejorar sus condiciones de vida, saber más, conocer lo esencial de la ciencia, tener conclu­siones con presupuestos provenientes de científicos o pensadores, y, aún, conocer lo que va a ocurrir teniéndolo todo planeado, mas desafiando el destino y no considerando el punto de llegada sino el de partida; es así como se afianzan las ciencias positivas como un patrón de seguridad y vía que lo lleve a la realidad con la racionalidad científica positivista y así a la supuesta verdad. Es así como con sus explicaciones se reduce su ser sin considerar el mundo psíquico afectivo e instintivo, sino lo útil es la operancia de los maravillosos descubrimientos de la tecnología sofisticada y mediatizada, en donde opera más la imagen que la idea y el pensamiento (22).

Así se llega a interpretaciones o explicaciones provenientes de la aceptación del pensa­miento mágico omnipotente como una verdad, lo que hace que sus decisiones y actuaciones no sean completamente predecibles y menos con una consciencia profunda de lo que conoce, además con criterios pseudo positivistas, adecuados a lo que su fantasía necesita. Si bien el hombre de ciencia siempre vive cuestionándose e investigando acerca de múltiples incógni­tas, el hombre común da por cierto y por verdad lo que los medios de comunicación le propo­ne en forma positiva; aquí la expresión de positiva se refiere a lo placentero, al bienestar que anhela todo ser humano sin contar lo puramente científico y menos cuando no hay tiempo ni para leer, ni para estudiar, ni para pensar y menos para consultar; con frecuencia se observa que las consultas se hacen por “internet” y éstas son parciales, superficiales, y el aprendizaje no tiene un método de observación experimental de contrastación de ideas, de críticas y re­flexiones; por lo tanto con falta de método, (23).

Más aún, si la respuesta no está en “internet” es factible pensar que no existe. El mismo estudiante de medicina y aún el médico común y corriente, reduce su conocimiento, siguien­do los protocolos o se súper especializa y no vuelve a revisar sus conocimientos de bioquími­ca y fisiología médicas. Si bien ocurre todo esto, la verdad científica llega después de la crisis, de la modernidad mediática; es así como aparecen estudios que interrelacionen disciplinas, así como el comportamiento de las partículas subatómicas, según la mecánica cuántica para explicar acciones o fenómenos desconocidos. A la vez las investigaciones del genoma huma­no siguen su marcha; por ejemplo, el ADN que suponía tener 100 mil genes solamente tiene entre 22 a 30 mil genes, es decir entre el 1 y 2% de los 3 millones de letras de nucleótidos que tenemos en cada célula para sintetizar la identidad de la misma, el resto se considera no codificante o basura; es así como se acerca al esclarecimiento de la diabetes, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, así como otras.

El médico polaco Andrzej Szczeklik en julio del año 2012 publicó el libro. “Core” (“So­bre enfermos, enfermedades y la búsqueda del alma de la medicina”); en el capítulo sobre genética y tumores, plantea cómo durante 50 años de haber conocido la doble espiral del ADN y luego de descifrar el código completo, letra por letra, a finales del año 2011, como ya se enunció anteriormente, ascendían a 30 mil letras, las que permitían identificar semejante a un documento genético para personalizar la medicina. Así también se pudo corroborar las dificultades que había sobre distintas enfermedades como las isquémicas, el asma, las infla­maciones reumatoides, la esquizofrenia, el Alzhéimer, la esclerosis múltiple, la hemofilia, la fibrosis quística y otras más que se supone también están codificadas en el ADN; de todo esto podemos inferir que existen brechas de conocimiento; más a la vez todo el universo corporal no está conocido porque existe lo que llaman los cosmólogos “materias oscuras” y aquí po­dríamos decir zonas oscuras del conocimiento que como sombras guardan misterio, más no imposibilidad del conocimiento, (Szczekpil, 2012).

Recuérdese aquí como en alguno de los textos se habló de la operatividad y la funciona­lidad de los que se llaman “basuras de la naturaleza” que son útiles para detectar diferentes funciones a pesar que han sido desechadas como chatarras pero que en ellos se encuentran elementos de importancia “encargados de regular la expresión génica”, (Szczekpil, 2012, p.171). Es interesante entender cómo en este lenguaje existen diferentes calificativos de las funciones, del genoma, o del ADN, como por ejemplo, se piensa en los “transposones” como motores de la evolución, así como los receptores, transmisores, mensajeros, los gametos de instrucción para crear a sus descendientes, las transcripciones en el lenguaje de 4 letras, las reorganizaciones, las transmisiones de generación en generación, los entrelazamientos y en­laces, el tipo de proteínas llamadas “priones”, agentes de la enfermedad, la “desactivización de genes concretos cambiando así la transmisión genética… hasta el momento limitada”. Aquí surge una pregunta: ¿será que la ubicación y/o transcripciones de alguno se realiza por diferentes circunstancias (geo-físicas) que opera (n) igual, semejante, equivalente a la codifi­cación cuántica con los nuevos conocimientos de la física ondulatoria y así también ocurrirá con su lectura? Esa pregunta tiene sus posibilidades de respuesta más requiere múltiples investigaciones.

El autor citado arriba trae el abanico de posibilidades de resistencias despertadas contra los antibióticos y escribe: “es posible que dentro de unos años podamos disponer de fármacos basados en el silenciamiento de los genes por medio de pequeños ARN. Al ser administrado al enfermo bloquearían la expresión de las proteínas que provocan enfermedades incurables. Son varios los genes cuyo silenciamiento podría tener beneficios terapéuticos” (Szczekpil, 2012, p. 176). Aquí opera la pregunta ¿será que esto pueda ocurrir con los melanomas, las leucemias o diferentes cánceres que lo estudia la oncología o serán evitadas las mutaciones cancerígenas provocada por factores del mundo externo? Pasando a otro campo podremos detener el cáncer pulmonar en los adictos al tabaco? La historia nos dará el veredicto, más siguiendo con el trabajo objetivo, metodológico, científico, sin pretensiones de orgullo y de omnipotencia, más teniendo en cuenta que si bien hemos llegado a un conocimiento avanza­do nos falta mucho por conocer en la vida de los espermatozoides, de los óvulos, del ADN, de la vida cromosomática, de las ya mencionadas mutaciones, de las múltiples conexiones y más aún de la cifra a que hemos llegado a conocer de las letras del código genético que son 33345. Existe un amplio y ancho campo por estudiar en esa inmensa red de la biología con los múltiples estímulos o señalizaciones, cada una con sus estímulos específicos que todavía desconocemos; sin embargo, continuamos con nuestra curiosidad y con nuestra ignorancia pero con la esperanza de poder conocer más.

El sistema inmune innato implica que la programación genética viene codificada por un mecanismo defensivo biológico, el cual determina los senso-receptores proteínicos con reacciones o repuestas apropiadas para detectar incompatibilidades en la organización molecular entre receptores e invasores microbianos; para ello se requiere del mecanismo de reconocimiento de la diferencia del agente extraño que puede producir disarmonías y/o desórdenes.

La molécula proteínica puede ser de distinta índole; sin embargo, está preparada para detectar el potencial dismétrico y luego reaccionar para inhibir aquel potencial, agente pro­ductor del posible desorden. Estos mecanismos bioeléctricos serían los que actuarían como reguladores para proteger el desarrollo de respuestas inmunológicas.

Todo esto equivaldría a la prevención de receptores péptidos antimicrobianos, como pa­trones moleculares patógenos asociados (PAMPs) y patrones receptores de reconocimiento (PRRs), y receptores tipo C leptinas (CLR) y los NOD o nucleótidos receptores ordenados dominantes.

Pienso que estos programas y mecanismos moleculares corresponden a una experiencia en todo el proceso evolutivo en que participa el aprendizaje. A la vez, en el escrito se habla de senso-receptores al hacerlo inmediatamente pensamos en las leyes de la electrofísica y de la física cuántica que todavía está en desarrollo para la explicación e interpretación de todo este sistema inmunológico y por ende biológico.

Por todos es bien conocido cómo un sujeto en estrés está propenso a reacciones alérgicas o a enfermedades virales por baja de autodefensas del sistema inmunológico. Los enfermos de asma, estados gripales frecuentes, erupciones superficiales, tienen su relación con la psico-neuro-inmunodeficiencia. De aquí que sensoreceptores proteínicos sirven como mensajeros fisicoquímicos que operan con reacciones y respuestas en el cerebro y el sistema inmunológi­co correlacionándose con las acciones del Sistema Nervioso Autónomo (SNA) y sus media­dores químicos; esto nos hace pensar que todo el cerebro emocional y en especial las emo­ciones positivas o negativas son resultado de factores de los ya nombrados sistemas: Sistema Nervioso Central y Periférico (SNC), Sistema Nervioso Neurovegetativo: Simpático y Para­simpático (SNV), Sistema Endocrino (SE), Sistema Inmunológico (SI), Sistema Cardiovas­cular y Respiratorio (SCVR), Sistema Gastrointestinal (SGI), Sistema Genitourinario (SGU), Sistema Musculo esquelético (SME), Sistema Hematopoyético (SH), Sistema Psíquico (SP); actualmente se describe el sistema psico-endocrino-inmunológico (SEI). Por lo expuesto po­demos concluir que un sujeto con un equilibrio en el sistema límbico emocional está mejor dotado en su sistema auto inmunológico por que maneja el estrés en forma más adecuada; las personas así son optimistas, tolerantes, comprensibles, capaces de resistir circunstancias penosas, aun problemas de salud con esperanza y tienen capacidad de recuperación, (24).

Así mismo en el proyecto genoma estudiaron alrededor de 150 células humanas y lo que se consideraba inocuo; actualmente se piensa que actúa como una función de “interruptor”, que activa o desactiva genes, lo que implica un estímulo o control; cada tipo de células pro­duce sus elementos específicos, y las neuronas actúan como circuitos, interruptores de poten­ciales que codifican y decodifican información, cada uno de acuerdo a su programación. De otra parte, cada gen recibe instrucciones de acuerdo con los interruptores y controles o señales provenientes de distintos lugares del cuerpo y/o del exterior, más aún cuando existe la partici­pación, no solo lineal sino tridimensional de cuarta dimensión; téngase en cuenta aquí que los desórdenes o cambios celulares en las enfermedades, no provienen de los mismos genes, sino del funcionamiento del control de los interruptores; por ejemplo, del sistema inmune (aquí participa la sensibilidad de cada quien con los diferentes cuerpos extraños. Es ahora y aquí en donde en este siglo XXI se diseñan fármacos, aplicando la nanotecnología y de acuerdo con las características o clases de sujetos, su sensibilidad o reacción; así la relación del genoma y elementos químico biológicos terapéuticos se ponen en una relación de mayor conocimiento en beneficio del ser humano. Si bien las investigaciones continúan el final de algunos no los veremos si es que se logra alcanzar el propósito (ver proyecto ENCODE). (25).

Aquí la pregunta: ¿será que podremos llegar a descubrir sobre la esquizofrenia, los esta­dos psicóticos, neuróticos o trastornos afectivos y obsesivos compulsivos o la enfermedad bipolar? Nótese aquí que la misma materia y energía oscuras comienzan a comprenderse y los proyectos sobre genómica humana siguen elaborándose con mapas de la organización del genoma en diferentes poblaciones según regiones y etnias; aún más, se han identificado po­tenciales de cambios genómicos; sin embargo, clarificar las relaciones de esta variante entre sí, con el medio ambiente, es un reto de la investigación.

Todo esto nos lleva a pensar en que debemos alejarnos de una perspectiva paliativa y enfocar mejor en la “medicina preventiva científica”, es decir con conocimientos sin llegar a que todo está en los genes (en una proteína) y tampoco que todo pertenece al mundo psi­co instintivo emocional. Aceptemos que cuanto más avancemos en las investigaciones mas desconocemos, o cuando más conscientes somos, más ignorantes y más nos encontramos con el misterio. Recuérdese que Einstein escribía: “la experiencia más bella que tenemos los hombres es el misterio y lo que podemos es mirar al lado de la ciencia, colaborar con ella”. En todo este planteamiento de ideas nos encontramos aún con el ordenamiento antropológico para reducir nuestro conocimiento y englobarlo en el ser humano antropos, lo que equivale a darle un cambio de dirección en que se desvía de su contenido original para adoptar otro contenido ordenado e ideal. En la medicina por ejemplo, es indispensable pensar en otra me­dicina distinta a la nuestra.

De tal manera, cada vez será muy distinta la relación médico-paciente en este siglo en comparación con lo que a nosotros nos tocó vivir. Ahora estamos ante una explosión de co­nocimiento de ciencia y tecnología, a la vez que del amarre o esclavitud a los protocolos, a la deshumanización en la práctica médica con la espada de Damocles puesta en el reloj y el número de pacientes; más en la realidad el hombre ha aumentado su capacidad vital; si hace 100 años el promedio de vida era de 50 años, ahora llega casi a 80 y entre 30 y 50 años (2040-2050 d.C.) será más de 100; además la juventud de 15 años será menor que ahora y habrá más mayores y ancianos, (26) gracias a la ciencia y tecnología al descubrimiento del inconsciente y de la intersubjetividad humana, al énfasis en la libertad, a la conquista del sí mismo a nuestros propios derechos, existencia, individualidad, colectividad e identidad. Las edades avanzadas no sabemos qué tan adecuadas sean para el actuar el hombre del Siglo XXI


22 “Todos estos textos se refieren al hombre utópico, ‘del Siglo XXI’ cuyo tiempo solo han pasado 12,5%; es ficción adelantar todo esto que se expresa, sin embargo, hay algo cierto: a mí me da la impresión de que los procesos de internet cada vez mayores, al hombre lo que le interesa no es saber, no es conocer, sino estar mejor informado que los demás; de allí su aparente solidez que en el fondo es superficialidad. Cuando uno habla con los jóvenes ve el poco interés de muchos en leer obras clásicas; ‘prefieren el conocimiento’ de tipo informático que les da internet que para ellos es suficiente. Lo que antes era de valor como la poesía, hoy la encuentra totalmente distorsionada y sin ningún valor. En la Casa Silva las reuniones de poesía actual son lamentables, y muy poco se acercan. A Shakespeare o Cervantes. ¿A dónde condiciona eso en la cultura?”, (De Francisco, 2012).
23 “Lo que se señala aquí, sin embargo, no ocurre en los estudiantes de las universidades importante de Europa en la actualidad. Mi experiencia en esto, es lo que veo en familiares que estudian en Mc Gill y en Cambridge; por eso no estoy de acuerdo en buena parte sobre la opinión de los actuales estudiantes de medicina y los jóvenes que la practican. Pero hay que tener en cuenta que están formándose en otro tipo de medicina muy diferente a la nuestra y que además la practican en forma muy diferente a como nos tocó a nosotros. Buscan la eficiencia en periodos de tiempo lo más cortos posibles, lo que les impide interactuar con los pacientes. Estos son ‘el hombre máquina’ de Julien De la Metrrie, a quien hay que reparar como si fuera un automóvil. Es otra medicina difícil de juzgar a la luz de la nuestra”, (De Francisco, 2012).
24 Textos tomados del libro del autor: “Cerebro Mente. El pensamiento cuántico”, (Sánchez Medina, G. 2009), p. 170.
25 El Proyecto ENCODE (es el acrónimo de ENcyclopedia Of DNA Elements). Se trata de un estudio exhaus­tivo del Genoma Humano; en el análisis se consideró una gran cantidad de transcripciones que se detectan en el genoma; en un 10% o 15% de los nucleótidos se estudiaron en sus transcripciones y otra gran parte (90%) en las bases que forman parte de las transcripciones primarias de algún tejido; se identificaron 600 pseudo genes (60%) procesados y 40% no procesados; esto se extrapoló a unos 20 mil pseudo genes en total. “Todo esto llevó a replantear el concepto del gen, el cual se definiría como ‘la unión de las secuencias genómicas que codifican un conjunto coherente de productos funcionales, potencialmente solapantes’” (que se junta y/o se cubren); el término coherente indica “que se trata de codificar una proteína o un ARN”; “la región genómnica que codifica un conjunto de transcritos alternativos solapantes”, la cual es problemática a la luz de los datos aportados por el Proyecto ENCODE”. “La nueva definición probablemente aumentará el número total de genes del genoma”; “los últimos años han sido testigos de la explosión de un nuevo tipo de ARN de no codificantes largos (en inglés In RNA) con funciones reguladoras importante que se están empezando a conocer poco a poco. Se trata de ARNs con un tamaño superior a 200 nucleótidos que maduran mediante ajuste, pero que no codifican proteínas… y, cubren unas diez a 20 veces más de secuencias genómicas que los ARNs codificantes de proteínas”. “Los ARNs son capaces de inhibir múltiples genes (genes que están en cromosomas distintos)”. Existen otras funciones novedosa de algunos ARNs demuestran que “actúan como andamios sobre los que se reclutan factores reguladores y de (funcionamiento) de la expresión génica”. Aquí nos enfrentamos a un complejo represor de varios genes del genoma que estimulan, actúan nuevamente como andamios que reclutan, modifican moléculas, represan, estimulan la expresión de genes vecinos, operan como activadores de la transcripción, sirve como puntos de anclaje, forman compartimentos nucleares y son inhibidores; he ahí toda una serie de funciones que actualmente se están destruyendo cada vez más. Véase aquí funciones que también pertenecen tanto a la física y mecánica clásica como a la cuánti­ca. (Consultado el día 25 de octubre/12 en la página web https://www.unav.es/ocw/genetica/tema-1-4.html).

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