El Pensamiento Positivo y Negativo en el Secreto

El deseo y el pensamiento positivo, conlleva una fuerza que tiene una energía de la misma clase. Mas, si bien existe la atracción por conocer, también participa lo negativo, la negación, el no querer enterarse, el no conocer, que en psicoanálisis llamamos la participación de los mecanismos de negación y represión.

De una u otra manera en “el secreto” está implícito un aislamiento, algo que se esconde y oculta con un “no”. Cada ser humano tiene ese derecho o principio de utilizar el “no” en una información para guardar y proteger la propia intimidad de una información que supues­tamente conlleva algo negativo y amenazante con una consecuencia de un posible rechazo o castigo y por lo tanto de algo maléfico.

Desde el punto de vista psicoanalítico, los secretos se refieren a lo sexual o a lo destructi­vo en sus diferentes acepciones que no son aceptadas por la mayoría de la colectividad; por ejemplo, el secreto de lo que llamamos escena primaria (coito de los padres o la vida sexual) oral, anal, fálica, genital. He ahí también el sentido del secreto puesto que desconfiamos de lo irracional y de nuestra propia subjetividad. He aquí también la función del secreto con sus falencias positivas y negativas.

Pienso que esa programación del secreto en la psiquis del niño, tiene un origen también genético. Aquí recuérdese la leyenda o mito de Adán y Eva que cuando desobedecen a Dios y comen de la fruta del árbol prohibido por aquél y quien a la vez los llama (el superyó) Dios y ellos (Adán y Eva) se “esconden” para no dejarse ver y descubrir, ser conocidos en su intimi­dad, desnudos y frágiles, y con su verdad. el temor al ser “descubierto” en durante la relación sexual no solo se asocia con la escena primaria de los padres y toda la connotación edípica y el temor a la castración, sino que en el coito existe la entrega del Yo, del uno y otro; aquí la persona pierde el límite del Yo en el orgasmo y se sitúa en esa vulnerabilidad o fragilidad en la cual se puede destruir o perder los espacios profundos o básicos del “sí mismo” (“self”); es así como puede entrar en la gran angustia y vacío de encontrarse con el otro en la entrega. De esto podríamos inferir que Adán y Eva se “escondieron”, y de tal manera, preservaron su intimi­dad, la cual es de dos y no de tres (por lo tanto no compartida) esta es sólo una interpretación. Al hacer mención de la violación de la prohibición de comer del árbol del bien y del mal nos podemos preguntar: ¿qué lo determinó y por qué se hizo? ¿Por qué estaba predeterminado para marcar la historia del hombre? ¿Es acaso el deseo lo que determina al hombre? ¿Es o está el mal en el deseo? En realidad en muchas ocasiones no se le puede poner el calificativo de bueno o malo porque depende de la perspectiva con que se le mida; más cuando ambos (bien o mal) pueden estar presentes en forma continua. Por lo tanto, es necesario para el ser humano esconder sus pensamientos a los demás y descubrir los propios aceptándose a sí mismo; más, los mismos padres guardan sus secretos a sus hijos porque corresponden a sus relaciones íntimas que conlleva la vida y la creación.

Entiéndase aquí que los secretos se guardan, se esconden; se protegen pues es algo propio que se cuida, se defiende con sigilo, y, a la vez, con temor de ser descubierto; por eso se guar­da inconscientemente con la esperanza de no ser descubierto y con ello provocar una desilu­sión dentro de sí mismo y de los padres o sustitutos. Compréndase que las ilusiones siempre están presentes así como la esperanza. Así mismo el niño y el ser humano requiere compartir el secreto y busca en otro esa contención, pues requiere aceptar la diferenciación del otro, más teniendo espacios y objetos propios para controlar. El mismo compartir los secretos provoca una sumación de fuerzas y protección del Yo y de lo indecible pasa a lo decible, y, el sentido se lo da cada uno con su ilusión, su fantasía consciente e inconsciente, y la que puede cons­truirse en la relación dual con el padre, la madre y la pareja parental. Por lo tanto, la identidad se le atribuye no solamente al ADN sino a la construcción con el objeto externo madre-padre y a la experiencia; más en todo, si bien participa la ilusión y esperanza también está presentelo incierto que puede guardar lo negativo. He aquí cómo opera la ambigüedad de las dos fuer­zas (positiva y negativa, constructora o destructoras), además del azar y el determinismo.

El psicoanálisis es el análisis de los secretos conscientes e inconscientes (por la represión) y el secreto y el misterio del hombre hacen parte de sí mismo. Viajar por las rutas del incons­ciente es entrar a la dimensión universal para llegar al origen de uno mismo, a la herencia, a la cultura y a la historia de la misma que es obviamente de la humanidad, en esa cadena inconsciente en donde encontramos tendencias, formas, equilibrios las cuales tienen que ver con la historia antigua o con cada uno de nosotros; y, ¿por qué ocurre esto?; la respuesta nos la da la historia de la humanidad en la cual se interrelaciona con los hechos individuales y colectivos. (Lévy Soussan, 2007).

Otro aspecto a considerar aquí es ¿cómo el secreto se basa también en la ley de la atrac­ción lo cual consiste en que las ideas, cómo las personas, tienen en sí mismas energías po­sitivas y negativas, buenas o malas, y hechos que atraen o que son rechazados? Todo lo que está ligado a la vida posee su atracción y aún se puede aumentar hasta cuando existe lo prohibido o cuando se suprime la consciencia moral y se deja ir por los instintos los cuales supuestamente nos llevan al placer; sin embargo, la armonía, la paz, la felicidad, la salud, la riqueza, el bienestar, son centros de atracción y el hombre trabaja y se ilusiona para conseguir estos estados de satisfacción y bienestar, eligiendo caminos para lograr lo que se desea. Sin embargo, el gran secreto es el de la vida en la cual se piensa con deseo positivo o negativo, y, por lo tanto, puede atraer al ser humano; de todas maneras, es mejor reflexionar con qué clase de deseo se piensa o se actúa, y si es para algo positivo o negativo de sí mismo o del otro. El mismo pensamiento encierra una fuerza y energía, la cual tiene sus variables positivas y negativas, y aún pueden ellas negarse; es así como el sujeto termina diciendo: “no quiero enterarme” porque es mejor no conocer que conocer, no sentir que sentir el displacer o el temor vivido con angustia; así se niega que existen desequilibrios, desórdenes y aparece la negación; ignorar las negaciones es negar la verdad y la realidad. Por lo general, los sujetos piensan inicialmente con una negación; por ejemplo, no quiero enfermarme, no quiero perder, no quiero fracasar, etc.

Cuando se inicia el pensamiento con lo negativo (lo que no quiero o deseo) ya se está atra­yendo lo negativo porque la imagen está ahí y el “No” ya es un atractor. De ahí que se sugiera iniciar el pensamiento con el “Sí”, es decir con lo positivo para que este sea el atractor. Ocurre que el ser humano tiene el pasado, el presente y el futuro como una incógnita e incertidumbre, y, en la base el pasado positivo o negativo ya ocurrió; y de ahí todas sus consecuencias. Otro aspecto es aquel pasado que se olvida o no se tiene en cuenta, y por eso se presenta la incre­dulidad e inseguridad, las cuales confluyen en lo que no conocemos exactamente del futuro. Las fuerzas positivas y negativas siempre están presentes en el ser humano; por ejemplo, en actitudes, en el ánimo, en fantasías y pensamientos, en deseos y necesidades, en la conducta y sus expresiones.

Téngase en cuenta que cada vez que un individuo piensa está en un proceso de elaboración de sus necesidades y deseos, y con ello se construye un atractor. Aquí viene la pregunta: ¿éste atractor sirve como cohesión o disociación, dispersión o simplemente permite que distintos pensamientos, fantasías y deseos sean atraídos o rechazados? Esto puede ser solo una inter­pretación porque la fuerza o la energía, o la masa, materia, que operan en éste atractor (que atrae o rechaza) tienen diferentes variables. Sin embargo, el rechazo por incompatibilidad con el deseo y la necesidad puede producir un paralelismo. Pensemos cómo el universo está en expansión y muy posiblemente esté en función de dos fuerzas una que atrae y otra que repele; ¿cuál es la que atrae? La respuesta puede construirse con el concepto de infinito u otros uni­versos los cuales también requieren una cohesión y un equilibrio el cual se desequilibra para conformar nuevos órdenes y equilibrios; todo esto pertenece al concepto de complejidad del funcionamiento del cosmos.

Por lo general, observamos que en las relaciones humanas hay personas que atraen, otras que son rechazadas y otras funcionan en paralelo o como se dicen son almas gemelas o que son parecidas pero nunca se pueden juntar. Dentro de todas estas clases hay una variabilidad de vínculos, de acuerdo a los tiempos, puesto que puede haber personas que a veces atraen y otras que repelen.

Por su parte, se habla de que el arte pictórico, poético, dramático, retórico, musical, ar­quitectónico, escultórico, cohesiona elementos, los cuales armonizan y atraen positivamente porque conllevan armonías, de acuerdo a cada expresión artística. De ahí que se hable de las diferentes clases de arte por ejemplo de la música en las diferentes modalidades porque con­llevan atractores en las notas, el ritmo o en la melodía despertando frecuencias emocionales específicas que nos atraen o nos modulan nuestros sentimientos. Se habla también de que existen tres pasos en el proceso de sincronía y sintonía; el primero se refiere pedir, desear lo que se quiere y no lo que no se desea; el segundo tenerlo presente y escribirlo permitién­donos expresar todo el deseo; el tercer paso es recibir la respuesta, la cual debe ponerse en consonancia aceptándolo y en caso de ser negativa darse la posibilidad de cambiarla a algo positivo.

He ahí estos valores positivos y negativos; en el primero participa el amor, la unidad, la armonía, el orden y la creación, y en el segundo la agresión, la destrucción, el rechazo, el desorden. Existe otro elemento en el ser humano que participa en este proceso y es el de la intuición, la cual tendría que fusionarse con lo positivo y con la verdad, dejando atrás la agresión, el rechazo y la mentira (que tienen valores negativos). Todas estas vicisitudes per­tenecen al concepto del pensamiento con su energía con el cual se construye un campo y una consecuencia. Buda decía: “todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado” y Al­bert Einstein dijo: “la imaginación lo es todo, es la vida previa de lo que la vida va a traer”.

De todo lo expuesto podemos concluir que el ser humano es positivo y negativo; sin em­bargo, tenemos que reforzar el positivismo y no caer en que si algo no se entiende significa que deba rechazarse y aún más cuando las personas empiezan a comprender las incógnitas o secretos de la naturaleza y de sí mismo puesto que comienzan a tener cierto placer y al mismo tiempo temor por encontrarse con lo negativo. El pensamiento afirmativo positivo es más poderoso que el negativo dependiendo de su intensidad.

En todas estas consideraciones con respecto al pensamiento, el lector debe acudir a la obra “Cerebro Mente. El pensamiento cuántico” (Sánchez Medina, G. 2009) en el cual se muestra la participación de la física cuántica con sus diferentes fuerzas asociadas a las de la gravedad y electromagnéticos que participan en la función del pensar, en las emociones y sentimientos para sentirse bien o mal, (depresivo o alegre, culpable, enfadado o frustrado o en paz, con amor u odio, feliz o infeliz, con esperanza o desilusionado, con placer y posibilidad de comu­nicarse o quedarse aislado, creativo o estéril, auténtico o ficticio, armónico o disarmónico, y por último con una actitud para ser feliz aceptando lo interno, la verdad, sin ir en contra de los demás y uno mismo o en lucha con lo imposible); de todo esto último surge la paz interna.

Así se puede llegar a una claridad de lo que se es, se hace y se tiene en un estar en el mundo, con un trabajo real para decidir y transitar; si es posible se transita del “sin sentido” al sentido con libertad, dentro de una organización biopsicosocial en conjunto superando y/o aceptando las contradicciones y pudiendo resolver conflictos y no mantenerse en ellos; además es abrir la posibilidad de pensar en el otro y quedarnos en la posición egoísta, yoica, narcisista dañina; esto implica el respeto por el otro para que se pueda establecer el trato benéfico con los otros lo cual implica que se cumpla el deseo que a uno lo traten de igual ma­nera que uno lo hace; he ahí en todo esto el derecho que tiene el ser humano de encontrar la felicidad y la paz individual y colectiva; esto también puede interpretarse como una posición idealista e irrealista porque siempre nos encontramos con los factores frustrantes de rechazo o por la incomprensión, intolerancia y las fuerzas negativas que acompañan al ser; sin embargo, a todas esas fuerzas nefastas le aparece la de la esperanza alimentada por la ya mencionada fe y creencia en los positivo que hay en la maravillosa y bella vida.

Para todo esto el ser humano creó pensamientos, creencias, hizo una lectura de los hechos o fenómenos naturales y humanos con una serie de ordenaciones de prácticas (actos pseu­dológicos) unidos a la subjetividad; de tal manera, se instauró un pensamiento prelógico, mágico, primitivo y hasta cierto punto onírico para originar explicaciones y respuestas de lo incógnito divino y así refugiarse o encontrarse en las hipótesis o supuestos que puedan produ­cir una contra fuerza mayor hasta llegar a la posible omnipotencia; es así como de supuestos se articuló el pensamiento con un sistema de religazón (religare) y relectura (relégere), para constituirse en una organización denominada religión e Iglesia, como todo un fenómeno y estructura existencial psicosocial, de la cual me voy a ocupar en un capítulo.

Entiéndase estos textos como el intento de construir un puente conceptual entre el poder del conocimiento, del misterio, secreto, la incógnita que existe y el pensamiento social e irracional, mágico omnipotente, para decidir a tomar una acción en búsqueda de un bienestar físico, psíquico o social; de tal forma he aquí un camino de análisis para deshacer paradigmas, pseudo ciencias, prejuicios impregnados de ignorancia obviamente por falta de conocimiento y pensamiento lógico, racional y científico; no se trata tampoco de deshacernos de la sub­jetividad y de todas las instancias en que ella funciona y en especial en el pensamiento en general.

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