La Medicina Alternativa

 (La para medicina)

XVII

“Muchas personas anteponen la pseu­do ciencia como punto de referencia a pesar que nunca sabemos con certeza de todo… y… más cuando al ser huma­no le acompaña el pensamiento mági­co omnipotente”. 

Introducción

Al leer estos textos de los capítulos anteriores nos encontramos con que los fines del mé­dico y la medicina han sido mejorar al enfermo paciente con procedimientos o terapias para aliviar y/o suprimir los dolores, disfunciones, enfermedades, trastornos del cuerpo y la mente del ser humano; y, para ello uno de los caminos que tomó, antes de llegar a la ciencia cons­truida por milenios, fue el de utilizar las bondades de la misma naturaleza para mejorar al ser que sufría; para ello la humanidad a que hago referencia, se valió del puente entre lo físico, psíquico o mental, emocional y espiritual con la habilidad de su propia humanidad; de ahí la aparición de los chamanes, los brujos, los gurús, y con tantos procedimientos que han tenido bases en religiones orientales como occidentales y con argumentos místicos y espirituales para así aliviar o cuidar la dolencia progresiva; fue así como se originó la medicina alternativa o natural, la cual actualmente existe como otro tipo de medicina, (1).

Etimología

Volviendo a la terminología y etimología nos encontramos con las palabras “medicina y natural”; tanto la primera como la segunda las encontramos en los capítulos XV y XIII; sin embargo, recabemos un poco sobre el término natural y naturaleza; el primero forma parte del segundo (natural de la naturaleza), la última es una propiedad y característica o esencia de cada cosa, universo, especie, género o clase de cada cosa; por su parte “naturalismo o natu­rismo” es un sistema médico que considera la “natura medikatris como una fuerza previsora y solo aconseja, en el tratamiento de las enfermedades, la práctica de medios propios para secundar aquella”; por lo tanto, “la natura, medikatrix” es la tendencia del organismo del orden o curación espontánea.

Clases de medicina natural

En la terminología actual la “medicina natural” preconiza el empleo de los agentes na­turales para la conservación de la salud y el tratamiento de las enfermedades. La medicina natural se le denomina también “naturista o naturismo” o “medicina naturopática”, que se ubica en las pseudo ciencias, las cuales se refieren a prácticas o terapias con intención preven­tiva o curativa y que utiliza elementos obtenidos de la naturaleza o preparados de ella, como son los de las fitoterapia (2) que tienen principios activos y que se usan en la medicina con­vencional; las formas tradicionales de prepararlos son por maceración, infusión, cocción, los que han sido explotados por años, por la industria farmacéutica. Por ejemplo, la aspirina es derivada del sauce, la digoxina de la digitalis purpurea, la morfina de la amapola, la penicilina del hongo penicillium, la quinina de la quina, las cefalosporinas de los hongos (esporas), los sulfas de la composición del azufre nitrógeno y oxígeno, los anti oxidantes como el mango, la ginkgobiloba son oxigenantes cerebrales, neuromoduladores, el agua con altos niveles de energía mecánica, mediante procesos basados en la nanotecnología para expandir las molé­culas de oxígeno y aumentar las propiedades vitales pudiendo ser aplicadas en el Alzheimer, el Parkinson, la esclerosis, los infartos cardiacos y cerebrales, la degeneración del esqueleto y otros; (esta técnica, todavía está en investigación por el neurocientífico colombiano Rodolfo Llinás); las hormonas de los órganos hormonales de animales, y así otras. La tecnología apli­cada a estos fines se ha expandido cada vez más, y le ha tratado y lo ha conseguido a través de la construcción de moléculas elaborando con diferentes fármacos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) utiliza el término “medicina tradicional” para referirse a los sistemas en que se utilizan remedios tradicionales o no industriales como son las plantas medicinales. Aquí anótese que cualquier medicamento o producto proveniente de vegetales, puede provocar reacciones adversas, intoxicaciones por sobre-dosis o inte­racciones con otras sustancias; por lo tanto, es importante informar al médico en el caso de su utilización para un control médico estricto, más cuando no se conocen las dosificaciones específicas de las sustancias activas.

Por lo expresado anteriormente, entendemos los términos de “medicina convencional” que es la “convenida” por toda la sociedad y reglamentada con criterios científicos para demostrar su validez; la medicina alternativa o complementaria o naturista es la que usa un medio alternativo y/o complemento (la acupuntura, la quiropraxia, la homeopatía, la aroma terapia que ayuda a mitigar el dolor o el estrés después de una cirugía), el empleo de dietas especiales para el tratamiento del cáncer en lugar de cirugías, radiaciones o quimioterapias o los procedimientos de ejercicios musculares para las osteopatías, en las cuales no se tienen en consideración los conocimientos fisioterapéuticos, psicológicos, o de terapias ocupacionales paramédicas que son realizados por técnicos especiales.

Téngase en cuenta lo que se entiende como “medicina alópata o alopática que se refiere a la medicina clásica, convencional científica que busca prevenir, tratar y curar (3) enferme­dades mediante distintos procedimientos; sin embargo, para algunos que profesan la “medi­cina alternativa o paliativa” argumentan equivocadamente que la medicina convencional o científica, no ataca sino las consecuencias y nunca el origen de las enfermedades, lo cual obviamente no es cierto; posiblemente esta argumentación provenga de mecanismos de nega­ción y proyección para justificar sus creencias en la medicina alternativa y/o complementaria; más aún, algunas de estas personas que se ocupan de estos oficios arguyen que la medicina convencional disgrega, fracciona al ser humano y no lo contempla como un ser total, integral; considero que esto último es factible que ocurra solo cuando el médico se disocia y se parcia­liza (en su subespecialidad) y no es consciente de lo que hace en su práctica médica la cual es realizada por un ser humano y no por una máquina.

Por su parte, la medicina llamada holística (4)se basa en los supuestos poderes de sana­ción naturales del organismo y en la interacción e influencia del medio ambiente y abarca un conjunto de técnicas de diagnóstico, de prevención y tratamiento empleando recursos que refuerzan las tendencias autocurativas de la naturaleza, utilizando las reacciones del sistema inmunológico, el cual reactiva las defensas; sin embargo, emplea también tratamientos mo­dernos tradicionales y basa su perspectiva en la consideración de la unidad cuerpo-mente y espíritu. Dentro de esta medicina holística están: la homeopática, la acupuntura, la fitotera­pia, la medicina nutracéutica, la terapia floral y la aromaterapia.

De todas maneras no se puede negar que desde el antropoide y aún en diferentes espe­cies existía el instinto de conservación y de ahí que el animal busque, en el medio ambiente vegetal, las sustancias que le alivian dolores o ayudan en la digestión o metabolismo; así mismo, el animal herido se limpia la herida o lo hace con la prole para frenar o prevenir la infección o le hace masajes al compañero o al hijo, lo limpia, espulga, no sin contar con darle o suministrarle de comer. De tal manera, esta es una tendencia innata. El hombre heredó esas predisposiciones y aparecieron luego las múltiples disciplinas de la “medicina alternativa o ancestral”.

La medicina alternativa en general se basa en la creencia, como ya se enunció en otra parte, en la acción psicofísica de sustancias naturales propias usadas con frecuencia y que supuestamente restauran la salud. La homeopatía es una de tantas terapéuticas y ésta fue propuesta por el médico alemán Samuel Hahnemann. Otra de las terapias de la medicina holística son: la “acupuntura” proveniente de China para equilibrar y reequilibrar o desblo­quear el flujo de energía del cuerpo a través de agujas en puntos específicos de acuerdo a un mapa de meridianos por donde circula la energía. La fitoterapia, medicina a base de plantas o sustancias vegetales.

Dentro de estas terapias se encuentra la llamada “medicina biológica” y “antihomatóxica” en que se trata de eliminar toxinas que se acumulan en los órganos; a la vez está la “moxibus­tion” en la cual opera una moxa (sustancia que se quema en la piel). Otra terapia es la llamada “neurol”, la cual estabiliza las membranas celulares con pequeñas dosis de anestésico en los “focos de interferencia”.

Por su parte, en medicina nos referimos a terapias, en griego θεραπεια que significa cuidado, tratamiento y que se refiere a manera o métodos de tratar las enfermedades. Los tratamientos pueden ser físicos, químicos, eléctricos, biológicos de distinta índole. Aquí en­contramos la vacunación la seroterapia y otras más. Las terapias pueden ser específicas, em­píricas, experimentales, quirúrgicas, racionales, sustitutivas, farmacológicas, específicas; por ejemplo, existe la actinoterapia: cura o tratamiento basado en radiaciones; bromatoterapia: tratamiento basado en dietas alimenticias; crimoterapia: tratamiento basado en temperaturas o climas fríos; crioterapia: crimoterapia; gerontoterapia: tratamiento de las enfermedades de la vejez; helioterapia: tratamiento basado en experiencias de “baños” al sol; hidroterapia: tratamiento basado en baños de agua; limoterapia: tratamiento apoyado en el ayuno o en la abstención de determinados alimentos; fisioterapia: tratamiento fundamentado en agentes físicos como el aire, la luz, el calor, el movimiento, etc.; diferentes psicoterapias según los modelos; el tratamiento es originado con agentes psíquicos como la sugestión, la hipnosis, la psicoterapia dinámica profunda o el psicoanálisis del inconsciente, la conductual, la sisté­mica y otras como la existencial; estas terapias pueden ser individuales, grupales o colecti­vas comunitarias; psicroterapia: tratamiento cimentado en la aplicación de elementos fríos; termoterapia: tratamiento originado en el calor y temperatura. El médico terapeuta es el que aplica el método o terapia. Existen distintas clases de médicos y de especialidades. Aquí es necesario mencionar que existen médicos, clásicos o convencionales que, después de haber hecho todo su entrenamiento médico corriente, eligen la medicina alternativa como un cami­no para resolver los problemas de las distintas enfermedades; es así como existen médicos que utilizan distintos métodos como la acupuntura, la homeopatía y otras terapias que a con­tinuación voy a mencionar; esa es una alternativa en la vida, en la relación con los métodos terapéuticos o una complementación (medicina complementaria) para ayudar al enfermo en su curación o sanación (5). Existen los sujetos empíricos que se dedican a estudiar la relación cuerpo-mente (emoción-naturaleza) o el equilibrio y desequilibrio de aquellos y los medios para lograr una armonía o normalidad; eso es lo que profesan y esa es una profesión en la cual se utilizan técnicas especiales para aplicarlas como técnicos en el bienestar del ser humano y así prevenir, sanar o reparar daños de la naturaleza con la misma naturaleza.

La terapia floral de Bach en las que se utilizan flores; la aroma terapia en que se usan aceites y masajes para proporcionar un bienestar y relajación nerviosa. En este tipo de medi­cina también se incluye la “ayurveda, la acupuntura, la reflexología, la hipnosis, la balneolo­gía y/o hidroterapia (ciencia de los baños)” y una serie de procedimientos que más adelante se describirán, todos los cuales tienen el fin de restituir el cuerpo mente o sanarlo de lo que consideramos como desorden o enfermedad procesal, de uno o varios sistemas, los cuales normalmente establecen un orden de funcionamiento que al ser desordenados se produce un desequilibrio y/o enfermedad la cual se trata de sanar con diferentes métodos, válidos o no; y, aún se explicita el término de “curar”; cuando nos referimos a este último término (curar) es quitar el desorden o la enfermedad por completo; y, en medicina se compensa una disfunción o se equilibra un sistema, o se trata y se suspende el desorden; sin embargo, cuando se pre­sentan las patologías de enfermedades progresivas crónicas, pueden estas llevar a la incurabi­lidad y a la enfermedad terminal, en donde opera la “medicina paleativa”, para el manejo del dolor psíquico o físico, la inconformidad y llegar a un fin a través de una muerte digna con las distintas complejidades de las situaciones patológicas, pudiéndose así acercarnos al concepto de “eutanasia” o ayuda a una muerte digna en paz.

Todas las terapias paliativas, complementarias, alternativas, como ya se expresó en otra parte, tienen una acción de “efecto placebo”, en donde interviene las energías psíquicas y de ahí provienen las terapias y/o electromagnéticas o los equipos capaces de producir ener­gías que generan impulsos eléctricos o electromagnéticos, todos los cuales intentan utilizar lo que algunos llaman energía cósmica, otros energía orgónica y actualmente la energía cuántica de la física ondulatoria la cual todavía está por explorar, investigar y comprobar.

Dentro de este texto debemos incluir las terapias cognitivas, conductuales, psicoterapia de grupo y comunitaria, en grupos homogéneos y heterogéneos, la psicoterapia creativa del arte, música o danza, y aún el psicoanálisis o psicoterapia de la psicodinamia profunda para encontrar las esencias, del ser y su existencia, el principio y el fin con la investigación pro­funda del sí mismo.

En todos estos textos entiéndase que no se trata de desconocer el bien que puede realizar todas las medidas (alternativas, complementarias, paliativas) que el ser humano consciente, racional desea y necesita para aplicar al enfermo paciente que sufre de un desorden desequi­librio y enfermedad. En algunas ocasiones puede ser una alternativa un complemento o una acción paliativa; sin embargo, no se puede ni se debe negar el conocimiento científico con todos sus métodos de investigación que requiere pruebas y evidencia de su validez sin la participación del pensamiento mágico omnipotente buscando la perfección, la cura y no el cuidado. Si bien esto es lo que el pensamiento científico desea no podemos negar la existencia del pensamiento mágico a través de la historia de la humanidad.

La medicina clásica se considera que tiene pruebas y fundamentos eficaces, certeros y evidentes; la medicina, llamada “natural o alternativa”, “complementaria” (6) o “parame­dicina” no tienen pruebas, ni fundamentos, ni evidencias, sino parcialidades; y, aún más, el gran riesgo es que son utilizadas por personas que no son médicos científicos sino empiris­tas, curanderos o provenientes de culturas religiosas, lejos de la medicina convencional y de evidencias científicas. Más aún, estas prácticas alternativas no están bien reglamentadas y no tienen legislaciones jurídicamente bien estudiadas, y menos métodos de validación ex­perimental; de ahí que puede aparecer el error, lo equivocado y aún el fraude o simplemente lo mágico y sugestivo, en los tratamientos o la aplicación de procedimientos ignorantes que son aceptados por las creencias psíquicas, ideologías e ignorancia de cerca de la mitad de la población de los países desarrollados; por ejemplo, en una encuesta hecha por Barnes et. al., (2004) se encontró que el 36% de los estadunidenses había utilizado alguna terapia alternativa en los doce meses anteriores y se incluía la sugestión, la relajación, la meditación, los trata­mientos herbales, la dieta Atkins; aún más, la oración era considerada como terapia alterna­tiva y la cifra a favor de ello, era del 62.1%; la BBC de Londres hizo una encuesta telefónica en 1.200 adultos (en 1998) y encontró que el 20% de los adultos británicos había utilizado la medicina alternativa en el último año. Los datos en el Reino Unido, en un informe del año 2000, arrojan cómo la medicina complementaria y alternativa está aumentando, debido posi­blemente al crecimiento de la población inmigrante extra europea que la utiliza.

Nótese aquí cómo cualquier procedimiento en que se tenga fe y obviamente se crea en la eficacia, puede favorecer porque actúa el factor credibilidad para auxiliar emocional y psí­quicamente (auto-sugestión); además puede actuar en los equilibrios psico-físico-biológicos, los cuales coadyuvan al orden; sin embargo, esto puede significar un “efecto placebo” el cual tiene una proporcionalidad entre un 25% a 30% de eficacia.

De otra parte, nos encontramos como en la educación médica son muy pocas las facul­tades de medicina que ofrecen un programa de “medicina integrativa” y que no rechaza la ciencia médica, ni adopta compulsivamente las prácticas alternativas sin sentido crítico, (por ejemplo, la Universidad Arizona, Facultad de Medicina). En 125 escuelas que ofrecían el título de Medicina, 19 ofrecían un curso de osteopatía; y, en 550 escuelas de enfermería, en Estados Unidos, el 60% ofrecían el título de medicina y el 95% ofrecían el titulo de os­teopatía, y el 84.8% enseñaban medicina alternativa (Wetzel, et. al., 1998), (Saxon, 2004), (Fenton, 2003). Sin embargo, en el Reino Unido ninguna escuela ofrece cursos que enseñen la práctica clínica de la medicina alternativa; y, solamente la enseñanza se basa en la teoría y comprensión de la misma haciendo énfasis en la comunicación con especialistas que ten­gan esa práctica; además, se obliga a que los títulos sean proferidos por sociedades médicas calificadas; sin embargo, la Sociedad Médica Británica de Acupuntura, ofrece certificados médicos en acupuntura a doctores en medicina. A la vez, en España, ninguna Universidad imparte formación en medicina alternativa. La formación en estos temas está dada en centros sin acreditación oficial o con solo el reconocimiento realizado en países extranjeros, con le­gislación homologada a la española.

Existe sí, el médico que se convierte en paramédico (7) o practica la medicina ancestral o tradicional o la naturista o la que sigue patrones costumbristas históricos, a las cuales se le da entera credibilidad y se tiene fe, convirtiéndose en realidad las terapias complementarias o alternativas; y, más cuando se maneja el pensamiento mágico omnipotente con creencias religiosas y los ya denominados principios ancestrales, aún más con experiencias ajenas, o propias, en que el o los resultados fueron positivos; además se utilizan conceptos físicos, cosmológicos para sustentar los resultados debido a las llamadas energías cósmicas conoci­das que existen, como las electromagnéticas de los campos solares las cuales intervienen en nuestro planeta tierra. La mayoría remite o relaciona las acciones a las conocidas “energías planetarias” y a la “estrella solar” o a las provenientes de las supuestas fuerzas espaciales galácticas.

Todo esto surgió de las culturas antiguas cuando aparecieron los ya citados “chamanes”, las religiones, la astrología, y otros conceptos para construir pensamientos y creencias que supuestamente permiten integrar conocimientos, así como favorecer la evolución y sobretodo la adaptación para llegar a un equilibrio, regularidad y orden natural más acompañado del pensamiento mágico omnipotente como apoyo a la fragilidad y debilidad del hombre; para ello, el ser humano se ha valido, desde épocas remotas, de múltiples caminos, los cuales podríamos clasificar en ideas y/o creencias religiosas, espirituales y las propiamente psicofí­sicas naturales; entre los primeros y segundos se ubicarían los mágicos; sin embargo, existe una mezcla de uno con otro con sus interrelaciones. Entre los primeros estarían: la teosofía, el sufismo, el budismo, el taoísmo, los ángeles, la meditación y el Feng Shui entre otros. En el segundo se pueden ubicar la numerología, aromaterapia, cromoterapia, frutoterapia, el vegetarianismo, bioenergética, homeopatía, hidroterapia, relajación, reiki, ayurveda, na­turismo, acupuntura, digitopuntura, yoga, t’ai- chi, chiatsu, chakras, reflexología, técnica Alexander, programación neurolingüística. En el tercero está el I ching, la astrología, el tarot, la brujería y chamanismo. A todas estas se les suma las ya enunciadas en textos anteriores sobre la sanación, el horóscopo, la hipnosis, la sugestión, supersticiones, la regresión a vidas pasadas, la santería y otras ya anotadas. Todos esos procedimientos tratan y tienen la tenden­cia a establecer o restablecer ordenes interno o externos con las energías de la naturaleza, mas también con la creencia y fe, de que se puede lograr esto último, amalgamando el ya citado pensamiento mágico omnipotente con los hechos, todo lo cual en esta obra se ha hecho hincapié pues es la esperanza primitiva que está presente para supuestamente ordenar lo des­ordenado en los diferentes sistemas, y así encontrar a satisfacción la idealización, mecanismo innato del ser humano.

Los partidarios de esta medicina alternativa suelen proporcionar servicios no disponibles en la medicina convencional con la participación activa del paciente ofreciendo más opciones que puedan facilitar beneficios en el manejo del dolor, el método biopsicosocial de la salud, los servicios de reducción de estrés, los servicios sanitarios preventivos, con cuidados palea­tivos de la medicina complementaria.

Los partícipes de la medicina alternativa sostienen que tienen tratamientos eficaces en especial en dolencias leves y graves; y, existe más de 370 mil artículos clasificados de este tipo de medicina publicados en revistas reconocidas como “metline”, con base en datos de la National Library of Medice.

La mayoría de los pacientes Estadounidenses consultan en su vida, por lo menos una vez a los terapeutas alternativos; y, esto ocurre a la vez, con la posibilidad de acudir al médico entrenado en la medicina tradicional; en estos sujetos, se observó que tienen una mentalidad abierta y buen conocimiento de los mecanismos de curación y a su vez con la influencia de buenos hábitos de vida, con usos apropiados de los complementos dietéticos y adecuados ali­mentos; sin embargo, buscan otros tratamientos, los cuales son conjugados con la “medicina china” y “ayurbédica”, el uso de hierbas; de todo esto me ocuparé más adelante.

Realmente existe un laberinto confuso de opciones terapéuticas con enfoques convencio­nales y alternativos. Se conoce que los partidarios de la “medicina alternativa” aceptan que ésta “tiene un efecto placebo” y puede jugar un papel benéfico, pues es un complemento pa­liativo puesto que opera en el mundo afectivo emocional y de fe con la sugestión, la creencia, y la supresión del estrés. Téngase en cuenta nuevamente, como se expone en otra parte, que los psicofármacos también operan en un gran porcentaje como efecto placebo en los trastor­nos de ansiedad y de depresión. En realidad, el complemento a la medicina convencional o clásica puede ser una medida alternativa, benéfica siempre y cuando se usen con criterios médicos científicos; y, los pacientes deben informarse e informar a sus médicos qué tipo de procedimiento están usando, sin miedo a alterar la relación médico paciente y sin caer, por ejemplo, en la combinación de la quimioterapia con altas dosis de vitamina C u otras subs­tancias o convencer al paciente que se va a mejorar con el procedimiento complementario alternativo y así se pueden producir daños orgánicos moleculares.

Otro criterio importante a tener en cuenta es la interferencia entre la medicina conven­cional y alternativa, desprestigiando un procedimiento u otro, sin criterios científicos, en el amplio rango de las terapias, más cuando las críticas son dirigidas a terapias específicas con­vencionales científicas o lo contrario, desbaratando una alternativa complementaria para el dolor, músculo esquelético lo cual le puede beneficiar con técnicas y procedimientos alter­nativos. Por lo tanto, es importante aceptar críticas, sin basarse en prejuicios como defensas a inseguridades emocionales o por intereses económicos o en la ignorancia, y sí aceptar las condiciones que la medicina tradicional exige en los experimentos de doble ciego o rando­misados. Pienso aquí que faltan ensayos adecuados críticos, puesto que no hay estadísticas exactas controladas, con el doble ciego y arbitrados. Lo factible es que lo aleatorio controla­do, puede aceptarse y aplicarse siempre y cuando no haga daño al sujeto antes, en y después de su trastorno; con esto no se entienda que deba estar prohibida.

Las creencias en donde participan los órganos de sensoperceptuales como la relajación, acupuntura, naturismo, ayurveda, reike, bioenergética, frutoterapia, cromoterapia, aroma­terapia, reflexiología, shaia tsu, el tai chi, el yoga, la digitopuntura y aún la meditación, el budismo, entre otros, tienen alguna acción o reacción neuronales más cuando en todos ellos existen principios neurofisiológicos o neuropsíquicos, que influyen en el funcionamiento del sistema nervioso central, periférico y neurovegetativo, además del endocrino e inmunológi­co. Todo esto último no significa que se le deba dar solamente trascendencia a los problemas físicos para ser tratados implementando la medicina alternativa o complementaria, y se deje de consultar al médico científico; todo lo contrario, es a éste último al que se debe acudir en primer término.

De su parte, existe el menor riesgo de más daño físico, cuando se usa la alternancia como un complemento a lo convencional clásico y científico; más aún, hay que tener crítica a la predisposición al observador científico que puede validar o invalidar un resultado; por ejem­plo, en los tratamientos del cáncer; este último puede ser aplicado una alternativa para el buen morir, para tolerancia o manejo del dolor, más no para la supuesta curación de la enfermedad; sin embargo, la psicoterapia puede dar la posibilidad de mayor supervivencia con una calidad de vida tolerable. Aquí viene una pregunta: ¿qué ocurre si aplicamos varias terapias alterna­tivas al mismo tiempo?, ¿puede proporcionar beneficios al paciente? La respuesta es positiva puesto que si se reduce el dolor y mejora el estado de ánimo, se reduce el “estrés”; esto es positivo. Sucede que pueden utilizarse medicinas complementarias y alternativas con fines lucrativos lo cual es antiético. Ocurre sí que el terapista complementario y alternativo puede utilizar sus procedimientos con fe y creencia en los beneficios, sin autocrítica alguna, y con toda la seguridad que proporciona la fe y la creencia, pues estas sostienen su verdad (véase capítulo sobre las creencias y la fe).

Aquí viene otra pregunta: ¿es libre el paciente en elegir el método cuando se le sugestiona, se le inunda con una creencia e influye en su pensar y en su decisión? La respuesta es que tanto la sugestión como la creencia privan la libertad de escogencia de una medicina segura y eficaz; además operan los prejuicios, y las decisiones que se realizan por convencimiento de la eficacia y porque el sujeto está persuadido del éxito, de otra terapia alternativa a su en­fermedad fatal. De ahí se aferra la esperanza y la confianza. Recuérdese múltiples casos bien conocidos que fallecieron por no acudir al médico científico. Obsérvese cómo el 30%, es la tasa de mortalidad en los usuarios de la medicina alternativa, aplicada al cáncer. Lo que sí ocurre es que la medicina complementaria o alternativa o para-medicina puede ser defendida no como una medida de sobrevivencia y cura, sino como una consecución de mejor calidad de vida.

Otro aspecto a considerar es que todavía no hay buenas normatividades con jurispruden­cias claras para todas las terapias; y, de ahí también la medicina natural, el curanderismo, la pseudo ciencia, la reflexoterapia, la magnetoterapia, la electroacupuntura, la digitopuntura, auriculoterapia, electromagnetoterapia, aromaterapia, osteo esqueleto terapia, hidrotera­pia, helioterapia, shiatsu, reiki, iridología, ayurveda, el yoga, cromoterapia, musicoterapia, flores de Bach, orinoterapia, anatheóresis, usos medicinales de las raíces y otros más, que a continuación someramente se describen, todas ellas, están presentes de alguna manera al­rededor del mundo; sin embargo, no pertenecen al pensamiento lógico (racional) objetivo científico sino más bien al pensamiento pre-lógico, a la sugestión, a las creencias y prejuicios heredados de antaño y que subjetivamente obran en el cerebro y mundo emocional con el pensamiento mágico que tanto se hace énfasis en esta obra, produciendo en algunos casos cambios y ordenaciones biológicas pues, como ya se anota en otra parte, el ser humano per­tenece a una integración de sistemas interrelacionados unos con otros y así se completa la integridad del funcionamiento del ser humano.

Por todo lo expuesto, téngase presente que la medicina del Siglo XXI, se desarrolla y es ayudada por las otras ciencias, como la neuro físico química y la tecnología en especial la nanotecnología asociada a la física cuántica, con la cual se podrían descubrir formas de inter­vención a nivel inter e intrasistémico, (Perry & Rengifo, 2003).


1 El término de medicina alternativa y/o complementaria es algo engañoso, pues crea una ilusión y acción terapéutica es una alternancia o complemento a otro procedimiento especialmente científico; es decir, es una medida alternativa y complementaria.

2 Fitoterapia: Terapéutica por las plantas o sustancias vegetales. Los animales instintivamente buscan en la naturaleza elementos vegetales o minerales para mejorar su condición física; por ejemplo, con purgas eliminando parásitos.

3 Los términos tratar, curar y sanar pueden ser utilizados indistintamente; por ejemplo se trata una enfer­medad infecciosa, o una fractura, o una herida por un accidente para curarla, sanarla; se trata un cáncer, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y así sucesivamente; sin embargo, en la medicina alternativa la sanación incluye el compromiso del cuidado total del paciente, lo que implica cuerpo, mente y espíritu; a su vez la “sanación” tiene un concepto psíquico y espiritual que incluye la medicina integral del Siglo XXI, (ver cap. X.).

4 El término o palabra holístico, u holística, tiene un origen en el concepto de holografía, la cual viene del griego “holo” que significa “todo” y “grafos escribir”. Es un concepto que se refiere a la multiplicidad de principios de causalidad, de técnicas para aplicar lo que implica una totalidad, globalidad o integridad.

5 El término “sanar” o sanación viene del latín “sanatio” (curación) y “sano” que significa curar de una enfermedad o remediar, reparar, resarcir un daño con ventajas. Los términos en latín “sanus sana” significan soluble, salus, sanum: sano, bien de salud (aliquem sanum facere, devolver la salud a uno), en buen estado sentado, razonable (s. mentis, cuerdo; sana mente razonablemente; male s., desequilibrado) puro correcto, natural [estilo]). A la vez el término “sanitas”, significa salud de cuerpo y alma, razón, cordura, entendimien­to, juicio, volver o llevar a la razón, dejar de entrar a la razón; anteriormente se hizo alusión a la palabra en latín “salus” que significa salud, buen estado, sanación, conservación del derecho de la libertad, de los bienes, a salvar a uno y llevar la salvación; y, a la vez una buena moral. De una u otra manera el lenguaje escrito nos indica cómo el ser organiza y ejerce normalmente todas sus funciones con libertad y con sus haberes particulares de cada uno físico, psíquico y ambientales en los cuales también se incluye lo espiritual y moral, (Mir, 1950).

6 El término complementario o de medicina complementaria sugiere la complementariedad o la acción que complementa; es decir, la cualidad o circunstancia que se añade a otra cosa para hacerla íntegra o perfecta; por ejemplo, en biología es el conjunto de proteínas plasmáticas que actúan mediante reacción en cascada y se fijan finalmente sobre la pared y células ajenas al organismo; esta fijación destruye las células mediante la formación de poros y salida del citoplasma; en gramática “el complemento” es la palabra que añadida a otra le da sentido y significado; es decir, completa el significado de un verbo; aplicada a la medicina equivaldría a lo mismo, ya expresado.

7 Uso el término “paramédico”, dentro de este contexto, no se utiliza para denominar a los sujetos preparados con técnicas médico científicas, para ayudar al médico en la clínica de urgencias, sino al médico que ha hecho su carrera médica, la cual abandona para aplicar las prácticas ancestrales, naturistas, sin acudir a las teorías o conocimientos actuales y técnicas y métodos científicos, provenientes de milenios, en donde se anida el pen­samiento mágico y no el científico; sino más a las creencias ancestrales. A la vez la palabra “para medicina” trae el tratamiento del prefijo “para” (al lado, junto a, al margen de). Todo lo cual se asocia a la medicina, lo cual no significa que sea un método científico sino que está al lado o junto a él. Lo que ocurre es que puede existir la confusión cuando nos referimos al “paramédico” que si son ayudantes del médico clásico, científico pues conoce las disciplinas especiales o sus técnicas aplicadas en la medicina.

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