La salud basada en creencias psicofísicas naturales

La Aromaterapia

La aromaterapia puede ubicarse dentro de las terapias complementarias o alternativas que se utiliza en los hogares, en clínicas y aún en salones de belleza para rehabilitar a los pacientes con la aroma de los aceites preparados para tal fin. Egipcios, griegos romanos aplicaban esta técnica de las esencias, sacadas de plantas aromáticas; esta costumbre tuvo arraigue más en el mundo árabe; de allí surgieron los perfumes de Arabia y luego emigraron al oriente y al occi­dente y tuvo predominancia en la perfumería y en la cosmética; sin embargo, el aroma de las esencias para tener un olor agradable fue utilizado también en rituales que luego se conjugó con la asociación o creencia de que podía el aroma, ser energizante. Obviamente al aplicar el aceite comúnmente se realiza un masaje el cual obra también en la piel y en los músculos para disminuir la ansiedad, los dolores musculares, en especial por rigidez o por los problemas de estrés; y, colateralmente obra por sugestión en otros sistemas; por ejemplo, el digestivo, en el síndrome premenstrual, en la menopausia, en la depresión postparto, y en muchas ocasiones se utilizo en eczemas que no se conocían las causas. El aceite más utilizado fue el procedente de la flor “espliego” o de la naranja, el de jazmín; así mismo, se utilizó y utiliza para repeler a los insectos nocivos. Aquí es de observar que en los olores obviamente tienen un efecto en contra del mal olor, el cual bien podría estar presente en diferentes pueblos, especialmente los árabes que no tenían el agua suficiente para su higiene.

El médico egipcio “Imhoteb (hace 6000 años), uno de los padres de la medicina alternati­va, recomendaba aceites esenciales para los baños y masajes. Hipócrates el padre griego de la medicina, aconsejaba baños regulares de aromaterapia” dándole importancia al buen olor y así también librar a los atenienses de las plagas. En Inglaterra se usaron aceites esenciales, (Perry & Rengifo, 2003).

De diferentes plantas proceden los aceites medicinales que son líquidos volátiles, inso­lubles en el agua y solubles en el alcohol, y que se pueden clasificar según su “estructura química en alcoholes, ésteres, aldehídos, cetonas, lactonas y óxidos”. A su vez, el aroma tam­bién se ha sacado del café, té, vinos, bebidas alcohólicas, jabones, desinfectantes, productos de belleza, perfumes y lociones. Los componentes principales de los aceites es el anetol (del grupo éter fenólico), el anisaldehido (del grupo aldehído), el borneol (del alcohol); aquí se encuentra el romero, la valeriana y el espliego; el cabracol (del grupo fenol) que también vie­ne del tomillo, entre otros; el decarbona (del grupo cetona) del eneldo; el i-carbona (del grupo cetona) con olor dulce mentolado; el citral (del grupo aldehído) con sabor fresco a limón y naranja; el citronelal (del grupo aldehído) también con sabor a fresa; el eugenol (del grupo éter fenólico), se encuentra en el clavo y las hojas de canela; el geraniol (del grupo alcohol) se encuentra en la melisa, el geranio, la rosa y el hierva limón; el d- limoneno (se encuentra en la bergamota, la naranja, la alcaravea, la menta piperita y el alcanfor entre otros). También el linalol, el mentol, el pimeno, el terpineol, el timol y la vainilla.

Las propiedades de los aceites se refieren a que unos dan calor y estimulación, otros relaja­ción y son afrodisiacos, antisépticos, relajantes, fungicidas, digestivos, sedantes y refrescan­tes. Uno de los utilizados en tiempos atrás está el eucalipto, el enebro, el estragón, el jengibre, el hinojo, el hisopo, el pachuli, el pino, el romero, la salvia, el sándalo, el ylang-ylang.

Todos estos aceites o esencias se usan por vía interna oral o vía externa en masajes, baños, duchas, compresas, emplastes, inhalaciones, evaporaciones, fricciones, irrigaciones, baños, enjuagues, gargarismos, etc. Se recomienda evitar el contacto con las mucosas, los ojos o ponerlo directamente a la piel y al sol; no se recomienda en niños sino en grandes diluciones, y deben conservarse fuera de los alcance de los niños; tampoco se recomienda en la gestación, en la epilepsia; y, en algunas ocasiones hay riesgo de toxicidad si son utilizados en grandes cantidades.

Obsérvese que todas las esencias tienen un estímulo en la sensopercepción del olor, que moviliza diferentes acciones, neurovegetativas y psicoemocionales para producir tranquili­dad, relajación y bienestar. Obviamente un buen olor es agradable, es aceptado y produce placer y bienestar general; y, el mal olor todo lo contrario. Así podríamos entender que este bienestar general o específico puede actuar en beneficio de un estrés o de un malestar psico emocional, del sujeto que padezca alguna enfermedad dolorosa o perturbadora. He ahí la alternatividad y complementariedad en la medicina. (Perry & Rengifo, 2003).

Cromoterapia

La práctica de la cromoterapia es otra forma complementaria y/o alternativa que se ha utilizado en los seres humanos. Si bien ya nos ocupamos de la aromaterapia por estimulación del “olor”, ahora se refiere al “color”, a la percepción de la luz de los distintos colores que producen vibraciones, y, actitudes comportamentales de las personas en su sistema neurop­síquico emocional; “en donde también operan las creencias y la sugestión”, como en otros “procedimientos alternativos” más adelante se hará referencia específica al uso del color en el ser humano.

Algunos datos históricos

Existe una relación entre el color y la reacción comportamental del ser humano. Así ob­servamos colores atractivos o repelentes para los sujetos u otros neutros; estas acciones y reacciones se realizan en las interconexiones neurocerebrales y las conexiones psíquicas o afectivas, que tienen los colores. A través de la historia se conocía el poder energético de los colores, puestos en los templos o en el vestuario de los sacerdotes o de los sujetos con poder, lo cual era utilizado como algo mágico; y, así sucedió entre 12000, 10000 a 4000 a.C. en Egipto y Sumeria. La misma luz tuvo su culto (luz solar), con sus creencias y el carácter poderoso, puesto que al mirar al sol por un tiempo el sujeto quedaba ciego. A su vez, en la antigüedad se utilizaban piedras preciosas que servían para filtrar la luz solar y comuni­car estados de ánimo y así también ocasionar algún beneficio. Aún más, en ciertas regiones precolombinas y de Asia y África se utilizó el color para combatir enfermedades crónicas, heridas, y a favor de la salud. En la misma China “se produjeron teorías sobre la relación de los colores y los elementos”. La cromoterapia ha existido en la India, Persia y en la medicina llamada “ayurvédica”, en el reino de Babilonia, en la antigua Grecia y en el Tíbet; en “el libro de los muertos” de Egipto se puede leer: “la esencia del hombre, su ser interior, está relacionado con el color”. En la China existe la teoría de los cinco elementos y la observación del color para aliviar dolencias, de las personas epilépticas; y, los colores en sus diferentes niveles daban las primeras formas del simbolismo asociadas a las necesidades.

El gran rey Salomón conocía el secreto de los colores. Probablemente el culto de Ahura Mazda en Persia, fue transmitido a Israel 150 años a.C., y estaba compuesto por los colores. El color en Europa aparece desde los romanos y especialmente en la época Bizantina; de ahí los colores de los vitrales. El color oro y la plata fueron los predominantes, luego vino el rojo, el azul, el negro, el verde y el púrpura. Después en el renacimiento siglo XIV, XV y XVI se difundió el uso de los colores y la importancia de ellos, dada por los pintores, escritores y científicos; fue así que Miguel Ángel (1475-1564) arquitecto, escultor, pintor y poeta lo plas­mó en su obra; así mismo lo siguieron Rafael y Leonardo Da Vinci; este último fue quien pu­blicó su tratado de pintura. Paracelso seudónimo de Theophrastus Bombastus von Hohenheim (1493, 1541) médico y químico alemán, nacido en Einsiedeln (Suiza), conocía la influencia de los colores sobre la salud, que se basaban en creencias de que” lo similar cura lo similar” que es la teoría de las signaturas. Newton (1642-1727) físico y matemático británico, publicó la obra “Óptica” en que explicaba la forma como aparecían los colores; según él, la luz del sol era una mezcla heterogénea de los diferentes rayos y cada uno de ellos con un color, lo cual ocurría cuando atravesaba un prisma que producía el espectro de los colores. JW Von Goethe (1749-1832) elaboró el “tratado de los colores” que fue publicado en 1810 y lucho para que las personas comprendieran los aspectos metafísicos de los colores, y, escribió: “la luz go­bierna lo físico y el espíritu lo ético”; “en contra contraposición de la naturaleza puramente física del color que era propuesta y defendida por Newton”. Goethe dijo: “que algún día su teoría sobre los colores llegaría ser más importante que su obra poética”. Rudolph Steiner (1865-1925), filósofo social, científico, educador, líder religioso, nacido en Austria, escribió la “Introducción de las obras de Goethe” e intentó entender al color, a través de las emocio­nes; para él, Steiner, veía al hombre como “un ser de luz” y pensaba que “la vida irradiaba color”, y que a partir de la enfermedad surgía una nueva consciencia que restablecía su equili­brio en la salud y la curación; este mismo autor dividía el color en dos categorías: la primaria, el amarillo, azul y rojo que eran los llamados (primarios) “lustres”, y los otros la imagen, el verde, blanco, el negro y el melocotón eran los “formales” (Steiner, 2005).

A mediados del siglo XIX Roberto Bunsen y Gustav Kirchhoff en Alemania, decidieron hacer un “análisis del espectro” y utilizar los colores para descubrir sus reacciones. En 1878 en Nueva York, el científico físico, místico y artista Edwin D. Babitt publicó el libro “Princi­pios de la luz y de los colores”, el cual se hizo famoso; y, desarrolló una cabina con luces de colores para recibir tratamientos, a la vez que diseñó un disco de cromo, con forma de em­budo, que podía focalizar la luz y ponerle filtros de colores para usarlos como medicina. En 1885 JJ Balmer matemático y físico de Basilea, desarrolló una formula basada en el espectro de colores del hidrógeno para descifrar el significado de las vibraciones y en 1890 Foveau publicó en Francia, la obra “Cromoterapia.

En el siglo XX Niels Bohr Nobel de física en 1922, “reveló la arquitectura del átomo y el origen de la luz” con su espectro curativo de colores. Las bases de la cromoterapia contempo­ránea se debe Dinshah Ghadiali, médico y químico-físico metafísico propuso “la cura de las enfermedades de la tuberculosos, la esclerosis en placas, el cáncer, la sífilis, la diabetes y las cataratas” y alrededor de 316 tratamientos más, a través de la cromoterapia. Esto fue publi­cado en la obra “Spectro Chrome Metry Encyclopedia”; según el autor citado “el organismo humano se comporta como un prisma viviente, que disocia la luz en sus componentes funda­mentales y extrae de ellos las energías necesarias para su equilibrio; su terapia consiste en aplicar sobre todo el cuerpo o la zona afectada, la luz coloreada de una lámpara” (Perry & Rengifo, 2003).

En 1940 Héctor Melli se refirió como radiestesista cromólogo en su obra “Secret Des Couleurs” en la cual establece “el diagnóstico y asocia los colores de piedras preciosas, los perfumes y los signos astrológicos”. Max Luscher en su libro “The Luscher color test” (1993)se refirió a que se puede descubrir una tendencia en el comportamiento de la persona y la agrupación de los ocho colores específicos. RB Amber, de Calcuta en (1964) en la India, publicó el libro “Color Therapy”; y, Jacob Liberman, optómetro estadounidense en (1974), escribió el libro “Light: Medicine of the Future”; y, en él sostiene que la luz es la medicina del futuro; a la vez, Alice Bailey se refirió a cómo la electricidad apartó a las personas de los ritmos naturales de luz y oscuridad, pero pueden ser compensados con la cromoterapia y la fototerapia. El fotógrafo John Nash Ott escribió su obra “Light Radiation and you: How to Stay Healthy” y “Health and light”. Así se observa cómo diferentes investigadores utili­zaron el color como mecanismo curativo. Ott fue nombrado asesor de la FDA (Food drugs administration); este mismo autor diseñó lámparas de todo espectro que se comercializaron y luego fueron estudiadas por William Tiller, jefe del Departamento de ciencias materiales en la Universidad de Stanford. Todas estas investigaciones han continuado y lo que se ha com­probado es que existe un campo electromagnético que se extienden hasta 91 cm alrededor de todo el cuerpo; recuérdese aquí como el campo estereognósico espacial el cual alcanza a una distancia de 2 metros con 80 centímetros, (Op. cit., Perry & Rengifo, 2003).

El color como alternativa terapéutica (Reacciones al color, sus representaciones y sim­bolizaciones)

La cromoterapia en el presente, es considerada como otra alternativa, y, la cual, se pue­de asociar con otras como la acupuntura, los elixir, la gemoterapia y toda la armonía en el vestido, la decoración, la iluminación, la capacidad para absorber colores; a la vez se han encontrado perturbaciones en los niveles psíquicos, espirituales, emocionales y físicos a tra­vés de la percepción de los colores. La cromoterapia se ha utilizado en los trastornos del sueño, el asma, la depresión, la angustia, el estrés, los desórdenes después de una cirugía, en el sida y en el cáncer, y como medios alternativos y complementarios de otras enfermedades. Téngase en cuenta aquí que los colores con sus frecuencias, vibraciones y energías producen una resonancia en el sujeto y una tendencia a rectificar sus funciones físico-químicas cuando estas son de tipo neurovegetativo que incluye el mundo emocional por el estímulo de la atrac­ción o rechazo; de ahí las preferencias a los colores, puesto que se puede identificar con las consecuencias que produce el color, los cuales están asociados o conectados con vivencias específicas; por ejemplo, el color del cielo, del mar, de los ríos, de las montañas, de las prade­ras, de las nubes, del sol, a corta, mediana o lejana distancia; y. cada lugar tiene sus colores; aún más, los colores cambian durante el día y cada día tiene su color específico, pero existe un común denominador; por eso existen días claros, coloridos y otros grises, fríos o paisajes blancos, verdes, marrones, ocres como el desierto o azules de las rocas a distancia, y así su­cesivamente; además los colores siempre están presentes en la vida. He ahí la psicología de los colores, en que influye el estado de ánimo de los seres humanos; por lo tanto cada color puede representar y/o simbolizar una actitud humana (8), más cuando participa de la vida en todas las situaciones y etapas de la misma.

Por ejemplo, el color rojo es de la vitalidad; representa fuerza, poder, fuego, impulso vital y significa valentía, liberación, pasión y entusiasmo, deseo de llegar a alguna parte, actuar sin pensar, ser combativos y líderes, construir grandes cosas, explorar con positivismo, amor, pasión; el negativo del rojo es la tiranía sin importar el sufrimiento ajeno. El color rojo se asocia con los genitales masculinos y femeninos, con la sangre, la victoria o la derrota; se utiliza para activar la circulación, la fuerza vital, estimular el apetito y el valor.

El color naranja. Significa independencia, conocimiento práctico, la vida, la diferencia de clases, de razas, de elementos, es ímpetu, tenacidad, optimismo, tolerancia, bondad, afec­to, fiesta. El color naranja derriba barreras, a la vez que obtiene energías, ayuda a enfrentar adversidad, no deja asuntos sin resolver y cree en la comunidad. Las personas que prefieren este color les gustan la aventura, son cocineros, buenos deportistas, tienen reacciones visce­rales, alivia la aflicción, las pérdidas, supera los impactos de ofensas, enfrenta los obstáculos, elimina inhibiciones. Es aplicado por algunas disciplinas alternativas en el asma, la bronqui­tis, la epilepsia y trastornos mentales, el reumatismo, los desgarros, el dolor de ligamentos y espasmos intestinales.

El color amarillo. Simboliza supuestamente la mente despejada, la inteligencia, el op­timismo; es el color de los científicos, revela todo; es el centro de atención y de las nuevas ideas; es flexible y adaptable, decide en forma rápida, actúa de inmediato, mejora los reflejos; es el color de los comunicadores, periodistas, animadores, une y conecta; es la ambición económica, la riqueza, el oro, el esplendor, y el deseo de conseguir cosas, desprecia la mez­quindad, tiene estilo y sofisticación, irradia bienestar; las personas que prefieren este color son alegres, serviciales, sarcásticas y mordaces. Se dice que las personas suelen ser delgadas, no acumulan grasa, y éste color se asocia con el páncreas, el plexo solar, el hígado, la vesícu­la, el bazo, el aparato digestivo, el abdomen, la piel y el sistema nervioso. El color amarillo se supone que se encuentran en otroño, en los frutos y elimina las toxinas; se dice que esti­mula el flujo de los jugos gástricos, despeja la confusión y pensamientos negativos, eleva la autoestima, quita la depresión, miedos y fobias; opera en la menopausia, en las dificultades menstruales y problemas hormonales, así como en el reumatismo y la anorexia nerviosa.

Representación de los coloresFigura 104. Representación de los colores. Elaboración propia

El color verde. Representa la vida vegatal, la armonía y estabilidad; es el corazón del cuerpo; es el puente para aprender a amar; es idealista, con consciencia social y servicial con desinterés; estimula la curación; es confiable y diplomático, capaz de ver a ambos lados, algo moralista; es claro; es vida, alegría, expresión anímica del hombre vital social, laboral y fami­liar; el verde se encuentra en el mar y toda la naturaleza de las plantas; el verde se relaciona con la persona generoso que le encanta el aire libre y la naturaleza; tiene la capacidad para discriminar y equilibrar, ofrece tranquilidad; el color verde se asocia en la cromoterapia al timo, al corazón, los hombros, el pecho y los pulmones, y se utiliza para el estrés, el cansan­cio, la claustrofobia y el equilibrio en general.

El color azul. Es el color del cielo, del espíritu, de la psiquis, de los afectos y orden su­perior de la inteligencia, produce descanso, serenidad, calma, tranquilidad, contemplación, fé, devoción, crítica, paz, integridad, honor, sinceridad, aplomo; este color puede ser mani­pulado; es creativo, con inclinación a la poesía, al romanticismos de la filosofía y escritura, así como a la cosmología. Supuestamente este color se asocia con la garganta, los pulmones, la base del cráneo y los brazos y se supone que se conecta con el tiroides y paratiroides, la dentición, y se utiliza en los enfermos terminales.

El color añil. Es fuerza, poder, descubre lo desconocido; la persona es consciente de los niveles del escalafón; es espiritual, se presenta en los maestros, predicadores, escritores, abo­gados, actores y los que se reconcilian con la ciencia y la religión; los que prefieren este color son amantes de la justicia y paz; este color se conecta la pituitaria, la columna vertebral, la estructura ósea, los senos, los ojos, el cerebro. La medicina alternativa recomienda este color para los problemas broncopulmonares, el lumbago, la asiática, la migraña, las inflamaciones, la presión sanguínea alta, el hipertiroidismo, la diarrea, el insomnio, las dolencias renales.

El color morado. Es el maestro espiritual y protector de la perfección, del perdón y com­pasión o duelo; es visionario, escucha sin emplear los sentidos físicos, y utiliza la percepción; es el color de la humildad, de la comprensión, del sacrificio; puede ser beligerante y traicio­nero. Sacerdotes, músicos y pintores están bajo ese color. Se ubica en la cabeza, el cerebro, cuero cabelludo, sin embargo, puede terminar con este color en depresión; se dice que es beneficioso para el sistema inmunológico, no se recomienda en los niños.

Color negro. Simboliza el misterio, la nada, la muerte, las tinieblas y el miedo, los sue­ños y está conectado con conceptos filosóficos e ideales, con la falta de vida, con el temor al futuro; implica disciplina, libertad, emancipación, artes místicas y confusión, y no se conecta con ningún órgano.

Color blanco. Es la suma de todos los colores; representa la inteligencia cósmica, la pu­reza, la humildad, la pacificación, la fe, la razón, la esperanza, la claridad, la pureza, la razón y lo preciso y la tonicidad vital.

El dorado. No busca nada porque ya lo ha encontrado y es proveniente del sol; aumenta el poder del amor y la vanidad, el respeto, la cortesía, la sabiduría; es bueno para las represiones, revitalización, la depresión.

Color plateado. Es el hilo de la inteligencia cósmica y apaciguador de las emociones, tranquilizador y de la iluminación y las ilusiones; sin embargo, representa también el engaño, pero resuelve las disputas; no se conecta con ninguna parte del cuerpo.

Color turquesa. Se mira así mismo, expresa lo que siente; es adecuado, y las relaciones personales son su motivación; la persona puede ser un manipulador emocional; le encanta la vida familiar; rechaza la soledad, es bueno para compartir. La cromoterapia lo conecta con la garganta, el pecho, el sistema nervioso y el autoconocimiento y la positividad en seguir adelante.

El color gris. Este color es el puente entre el negro y el blanco; se encuentra en la ino­cencia y el desconocimiento; tiene poca iniciativa, puede llegar a la intolerancia y a romper cadenas que atan.

Todos los colores en algún sentido, rompen las barreras del silencio, comunican rela­ciones entre el ser y el cosmos, y el otro ser, y al interior del ser mismo. La creencia es que se relacionan con los órganos corporales que pueden estimularlos para mejorar el estado vital y en toda la subjetividad. Cada persona se supone que tiene “un aura”; es decir, emite un color que está de acuerdo con su energía y cada una la suya. Los colores están relacionados con el concepto de “chakras” o centros principales de la energía del cuerpo, que se hallan situados en la región sacra, abdomen, plexo solar, corazón, garganta, frente y cabeza.

Todos estos conceptos con respecto a la asociación con partes del cuerpo y sus relaciones con ciertas características psíquicos, con cada ser humano, provienen de creencias, suposi­ciones, asociaciones populares y algunas con investigaciones; por ejemplo, la ira y la cólera, la pasión y el amor se asocian con el rojo que es la sangre. El amarillo y el dorado con la ambición. El anaranjado con el orgullo; el verde oscuro con la codicia y la envidia; el gris oscuro con la depresión; el violeta sin brillo con depresión y melancolía.

En la cromoterapia se prohíja la curación por medio del color, al cual se clasifica en dos grandes grupos 1. Los de origen físico infeccioso y los del medio ambiente contaminado y 2. Las de origen psíquico que proviene de los elementos espirituales psicológicos y mentales. Se afirma que el color no reemplaza los medicamentos, sino es una alternativa y complemento como otra fuerza o energía. Otra forma de concebir los colores, es utilizar anteojos especiales con filtros y de distintos colores para manejar la intensidad de luz y la frecuencia de los des­tellos; se notó que en un 93% de pacientes se encontró un alivio al tratamiento de la migraña, y en un 72%, podía ser detenido en el plazo de una hora.

Algunos hacen alusión al campo energético del color para el fenómeno de la clarividencia, para la anorexia o la bulimia; sin embargo, el color puede falsear el diagnóstico; sin embargo, todos los seres humanos tienen preferencias por ciertos colores que le reactivan o resuenan anímicamente. Lo importante es no caer en prejuicios con el pensamiento mágico para darle toda la trascendencia y omnipotencia al color; recuerdo aquí un paciente que pintó todas las ventanas de su casa en negro y la casa por fuera de blanco y algunas habitaciones en negro,

porque el suponía que estos colores le iban a dar la fortuna; el paciente terminó en la miseria por diferentes trastornos psicológicos.

Tanto en el oriente medio como en el Asia se desarrollaron ideas al respecto a los colo­res del alma que fueron ubicados como “el aura” que son los colores vistos en un supuesto campo energético electromagnético que rodea el cuerpo y que surgieron de las leyendas de los vedas, los hindús y los que les siguieron; todos ellos creían que eran generados por los chakras; existen 7 chakras que se llaman “campos etéricos” ubicados en el cuerpo y que se desplazan desde la cabeza hasta los genitales. Los colores del aura son rojo, el naranja, el amarillo, el verde, el azul, el violeta y el blanco; cada uno con sus significados y simboliza­ción, ya expuestos en otra parte. Desde esas épocas se utilizaban los colores en los sujetos enfermos y luego pasó a la luz con distintos filtros. Dependían de los colores cálidos o fríos el efecto o la reacción a los trastornos patológicos. Cada color implicaba una reacción corporal y ubicación; por ejemplo, el color rojo favorecía la recuperación de los tejidos; el naranja regeneraba los pulmones y estimulaba la glándula mamaria; el amarillo el sistema nervioso linfático y digestivo; el verde el equilibrio y el sistema nervioso mental y físico; los colores fríos se relacionaban como sedantes; el índigo para la glándula paratiroides, además era as­tringente y sedante; el azul el bazo, el corazón, la actividad muscular; el violeta la relajación y el sueño. Todas estas creencias fueron emigrando a través del tiempo y constituyeron formas alternativas de tratamientos.

Los colores obviamente provienen de la luz del día y en la escala son: rojo, naranja, ama­rillo, verde, turquesa, azul, morado y magenta. Cada color vibra con su propia frecuencia y se supone que cada célula y órgano o sistema humano vibran con una frecuencia específica; y, cada frecuencia opera para restaurar o asimilar una armonía y por lo tanto una función. Dentro de este pensamiento existe el concepto de que las plantas y los animales tienen colores y así sus frecuencias con sus consecuencias.

Como se explicita anteriormente la cromoterapia es un procedimiento alternativo energé­tico en que se supone intervienen las vibraciones de los colores a través de nuestra retina, la cual está formada por conos y bastones que son los receptores que decodifican los estímulos y reciben las frecuencias con su longitud de onda. (Perry & Rengifo, 2003)


8 La simbolización que voy a traer proviene de escritos al respecto, los cuales provienen de creencias y ela­boraciones de milenios.

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