Las Profecías

XI (1)

Las profecías, utopías y el azar determinista

Inicio estos textos haciendo alusión al término “profecía”; la palabra viene del latín “prophetia” y del griego “propheteia”. [propheta m.: profeta; prophetalis: profético; prophetatio f.: profecía; prophetia f.: profecía; prophetice adv.: proféticamente; propheticus: profético; prophetis y prophetissa f.: profetisa; prophetiz y propheto tr.: profetizar]. En griego προφητεìα. El Diccionario de la Academia de la Lengua 1992 define a la profecía como “don sobrenatural” que consiste en conocer por inspiración divina las cosas distantes o futuras; lo que puede o va a ocurrir en el futuro. La profecía es la predicción o pre-decir, o decir algo antes que se ocurra, o de lo que ha de venir, y se hace por “inspiración o por una información” que llega a la mente sin conocer cómo. Se supone, para la mayoría, como algo sobrenatural; a continuación haré un análisis más profundo de cómo se realiza este fenómeno; así se denominan las profecías de Elías y todas las otras; también se refiere a las profecías por extensión, aunque estén hechas sin una inspiración.

Téngase presente cómo en las profecías hay un significado del “predecir, o decir antes” de, o delante, o en virtud de, algo que va a ocurrir; aquí opera la intuición e imaginación con y/o la capacidad de detectar imágenes en forma atemporoespacial; es otro fenómeno que puede ubicarse en las categorías de paranormales y, a la vez, en donde interviene el pensamiento mágico y el inconsciente, los cuales a la vez pueden confundir, engañar y/o deformar los textos con interpretaciones, explicaciones equívocas y equivocadas.

En las sagradas escrituras, Antiguo Testamento, aparece Dios comunicándose con muchos personajes, advirtiéndoles lo que debían hacer e iba a ocurrir, como en Noe (nombre que deriva del hebreo “Noah” ( נֹחַ) que significa “descanso” (también paz, comodidad, el que es consolado) y en árabe nuh (نوح). En el Antiguo escrito aparece: “y se arrepintió Jehova de haber hecho un hombre en la tierra … reharé… a los hombres… hasta la bestia… el reptil y las aves…”; y envio el diluvio comunicándose a Noe. Esto puede ser interpretado como un hecho estrictamente correspondiente a la realidad y una comunicaciòn sensoperceptual de sujeto a sujeto, como en diferentes partes se manifiesta en la biblia. Asì también ocurre con Moisés, David, Jacob y tantos otros como Abraham todos los cuales pudieron imaginar, sentir, intuir y así volverlo una realidad. Es así como puede también pueden interpretarsen las profecías que son fenómenos que provienen del ser humanos.

Desde las primeras profecías conocidas son las de los Vedas consignados en el idioma sánscrito y luego recogidas en la Doctrina Secreta por Alice A. Bailey y Elena Blabasky. Están las profecías de Elías, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel (los cuatro últimos llamados profetas mayores). En las profecías aparecen fantasías y los deseos del acontecer futuro, a la vez que interpretaciones a las percepciones de la realidad con sueños despiertos, ilusiones, imágenes hipnagógicas; de tal manera, las interpretaciones surgen de acuerdo con la motivación e intención de las creencias; así se dejan ver la interpretación de los sueños de José (hijo de Israel); mucho después están las profecías de Nostradamus (1503-1568), algunos escritos de San Agustín, la obra de Carpi denominada las profecías de Juan XXIII (Angelo Roncalli) y las de Fátima (Goñi, 1986).

A continuación se presentan una serie de síntesis de los profetas más nombrados en los textos llamados sagrados. En el libro III de los Reyes del Antiguo Testamento, capítulo III en donde se muestra la alianza de Judá y de Israel, capitulo XVII, aparece Elías el magno profeta. Este personaje también era “mago” puesto que en la parte XVII del mismo capítulo se escribe, que resucita a un niño; y luego en el versículo 20 desafía a los profetas de Baal, produciendo un incendio que mostraba su poder y luego (en el 36 al 43) se relata cómo se produce el “fuego del cielo”. En el versículo 40 el texto dice: “entonces le dijo Elías: prended a los profetas de Baal y que no se escape ninguno de ellos; presos que fueron, los mandó llevar Elías, al arroyo Cisón y allí les hizo quitar la vida”.

En el capítulo XXII nuevamente se refieren a los profetas y Acab, no sin antes decirle a este lo que le va a suceder, por haber “cometido homicidio” y “usurpar la viña del muerto”. En el libro IV de los Reyes, primera parte, capítulo II se escribe como Elías es arrebatado del mundo; “y sucedió que cuando el señor quiso rebatar al cielo a Elías en torbellino de fuego; venía Elías y Eliseo caminando de gálgala. Elías dice a Eliseo: “pide lo que quieras que yo haga por ti, antes que sea de ti separado. Y Eliseo dijo: pido que sea duplicado en mí tu espíritu”. Andando aparece un carro de fuego con caballo y los separó; Elías subió al cielo en un torbellino y Eliseo heredó los dones de Elías. La gran profecía de Elías fue la “predicción de la sequía y la hambruna de Israel”, (2), por lo cual tuvo que huir del reino, regresando tres años más tarde cuando hace aparecer el fuego con lo cual demostró el poder venido de Jehová. En estos textos como en otros más, aparecen los profetas con sueños proféticos provenientes de la imaginación con visiones que los catalogan de visionarios, que vaticinan y anuncian sucesos que van acontecer (3).

La predicción se considera como hecha en virtud del don sobrenatural; las profecías fueron consideradas y consignadas en cada uno de los libros canónicos del Antiguo Testamento en que se contienen los escritos de cualquiera de los cuatro (4) profetas mayores. La profecía de Isaías, la de Jeremías, la de Ezequiel, la de Daniel; también se entiende como profecía el “Juicio o conjetura” que se forma de algo por las señales que se observan en ella y que también aparecen en los libros canónicos del Antiguo Testamento y que contienen los escritos de los doce profetas menores; Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacue, Sofonías, Hageo, Zaracarías y Malaquías

Si bien los hechos proféticos pueden ocurrir y han ocurrido; por ejemplo, victorias en las guerras, presagios de derrotas o de fortunas, aconteceres naturales, sin intervención de la ciencia y de la tecnología; todos estos hechos están teñidos y tejidos en las interrelaciones psíquicas con las informaciones del exterior, y no pueden catalogarse como hechos sobrenaturales válidos; desde el punto de vista científico, estos hechos pertenecen a mecanismos psíquicos configurados por deseos, necesidades, percepciones, más allá de la realidad témporo-espacial que a través de la obra será explicitado, (4).

Existen a la vez falsas profecías de la Biblia o las consideradas inexactas como las profecías de San Juan aparecidas en el Nuevo Testamento, que figuran en los escritos de la Apocalipsis. Entiéndase aquí que pueden existir errores inconscientes con inexactitudes, a la vez que otras que son “aciertos con percepciones intuitivas”; mas adelante haré referencia a este aspecto.

Cuando el diccionario habla del “don sobrenatural e inspiración Divina” se refiere a lo consignado y basado en escritos del Antiguo y Nuevo Testamento, lo cual nos ubica en una concepción esotérica y más allá de lo natural humano, y, por lo tanto perteneciente a las creencias religiosas espiritualistas, y por ende a capacidades paranormales y también al concepto de Dios o dioses creadores en los cuales, actualmente en la ciencia ficción, son incluidos seres extraterrestres con capacidades extrasensoriales. Es así como nos desviamos y apartamos de lo científico objetivo, y atravesamos la línea de la conciencia, para arribar al otro lado en el preconsciente y el inconsciente, con toda la imaginación y fantasía.

El ser humano siempre ha oscilado en esos estados de conciencia o en dos mundos. Aquí podemos conectar estas ideas con los mundos paralelos que la física moderna postula, rompiendo con el concepto clásico del tiempo pasado, presente y futuro para llegar a un espacio sin tiempo; sin embargo, pueden persistir supuestos teóricos originados por sugestiones que se asumen como una realidad, porque participa la identificación con una ilusión o con una creencia o una teoría (supuesta realidad) que conlleva el deseo y contra deseo, el miedo o temor o fobia y su contrario la “contrafobia”; por ejemplo: el fin de todo, del mundo, de la vida, el gran cambio, el puente del pasado, presente al futuro; y, ahí, toda una construcción fantasmagórica que surge para explicar eventos por venir. De ahí que el deseo o el temor tengan predominancia para la construcción mítica, histórica y profética.

El profeta Isaías (740-680 a.C.), es llamado el “profeta mesiánico” que se refiere a lo histórico y a la eternidad, y obviamente a la protección, redención y a juicios de Jehová, de Israel, a la realidad, así como al amor del mismo, al fin de la idolatría, al ayuno y confesión, a la gloria, a la venganza y misericordia y a la nueva tierra. De una u otra manera, estaba la rebeldía, la injusticia, las costumbres, el agüero, los pactos, la idolatría, el humanismo, la violencia, la opresión, la referencia a las mujeres no piadosas, a la vileza y al traer la justicia para purificar el pueblo, el producir cambios de corazón y establecer un nuevo reino, así como a la venida del Mesías como rey, juez, salvador, siervo y sublime, a la familia, a la resurrección y al reino glorioso y a la salvación, (5).

El profeta Jeremías (627-585 a.C.) se refirió a la apostasía de Israel, al cambio, a las consecuencias futuras, al juicio para un final, a la restauración de Jerusalén, al llamado de obediencia, y a las profecías de Egipto, a los filisteos, a Babilonia, a la destrucción de Judá aconsejando a Jerusalén se rindiera a Babilonia para no ser destruida (por estar Jeremías acusado de traidor), (6), (7).

El profeta Ezequiel

Entre los profetas de Judá se encuentra Ezequiel (592-570 a.C.) quien según los textos hace la profecía de que los Judíos volverán a tierra santa e Israel será reconstruida y tendrá un gran ejército; un dictador ruso formará alianzas con Irán, Sudán, Etiopía, Libia, Argelia, Turquía, y Asia Central, los cuales se vendrán nuevamente contra Israel. Egipto no se menciona ni tampoco Babilonia (actualmente en Irak) más si se profetiza los últimos días de Jerusalén, (8).

El profeta Daniel

En el escrito sobre el profeta Daniel se inicia con Daniel y sus compañeros en Babilonia, entre los cuales estaban Ananías, Misael y Asarías, hijos de Judá. Se les puso los nombres a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego. Sigue el texto con Daniel interpreta los sueños de Nabucodonosor (9); los rescatados del horno de fuego; la locura de Nabucodonosor, la escritura en la pared; Daniel en el foso de los leones; la visión de las cuatro Bestias, y la del carnero y la del macho cabrío; la oración de Daniel por su pueblo; la profecía de las setenta semanas; la visión de Daniel junto al río; los reyes del norte y del sur y el tiempo del fin.

El Libro de Daniel como se conoce es un libro bíblico del Antiguo Testamento y del Tanaj hebreo, que en las biblias cristianas se ubica entre los libros de Ezequiel y Oseas. Es el sexto de los libros proféticos y es incluido por los cristianos entre los Profetas Mayores (de los cuales es el cuarto; después de Isaías, Jeremías y Ezequiel). Los judíos lo excluyen de los Profetas (Nevi’im), y lo colocan entre los Escritores (Ketuvim). Varias de sus partes son deuterocanónicas y solo las incluyen las biblias católicas.

Profeta Daniel de Miguel Angel en la Capilla SixtinaFigura 62. Profeta Daniel de Miguel Angel en la Capilla Sixtina (1511-1512). Ref: Tomado de https://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_%28profeta%29

Si bien en el Antiguo Testamento están consignados los hechos descritos por Daniel Esdras, en Hemias y Esther; las profecías de Daniel parece que predijeron (pre-decir o decir antes de que ocurra), cómo vendría un reino que surgiría después de los Persas y sería de los griegos bajo el mando de Alejandro Magno; Gabriel el mensajero angelical de Dios le explicó a Daniel esto en la siguiente forma: “En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos, éstos son los reyes de Media y de Persia. El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero. Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque no con la fuerza de él” (Daniel 8:20-22).

Ocurrió que “en el año 333 a.C., el imperio Persa llega a su fin cuando Alejandro Magno derrotó a los ejércitos de Dario III en la batalla de Isos”, y “10 años más tarde Alejandro muere y el imperio griego es dividido en cuatro partes que fue gobernada por cuatro generales poderosos”. El pueblo Judío de Dios “había sido salvado y liberado cuando Ciro vio su nombre y sus logros profetizados en las escrituras”; “Alejandro Magno perdonó a Jerusalén de la destrucción al darse cuenta que sus hazañas habían sido profetizadas en el libro de Daniel”. Cuando Alejandro descendió sobre el Cercano Oriente y los fenicios sintieron la ira cuando Alejandro destruyó por completo su capital Tiro; el mismo destino resguardaría a Jerusalén, la cual fue rodeada, pero de repente las puertas de la ciudad se abrieron y el sumo sacerdote salió con su cortejo. “Alejandro al contemplar desde lejos la multitud con vestidos blancos, cuyo frente iban los sacerdotes y el sumo sacerdote de púrpura y escarlata… él se acercó solo… y saludó…; los reyes de Siria, los demás se sorprendieron de lo que había hecho Alejandro y pensaron que había perdido la razón. Parmenio le preguntó el ¿por qué él estaba adorando al sumo sacerdote de los Judíos?, a lo cual le contestó: ‘no lo adoré a él, sino al Dios que lo ha honrado como sumo sacerdote; vi a esta misma persona en un sueño vestido de la misma manera y me exhortó que no me demorara… pues él conduciría el ejército y daría dominio sobre los Persas’”. Cuando le mostraron el libro de Daniel en que los griegos iban a destruir el imperio de los persas, supuso que se refería a él mismo y preguntó a los judíos ¿qué favor les podía conceder?; y el sumo sacerdote les pidió que le permitiera observar las leyes de sus antepasados y eximiera de pagar tributos en el séptimo año. Alejandro concedió lo que le pidieron.

A la muerte de Alejandro, Judea pasa al reino del general Tolomeo quien gobernara desde Egipto; los tolomeos fueron derrotados y Judea pasó a ser dominada por los Seléucidas del imperio griego surgiendo un monarca que cumpliría las profecías de Daniel. Así pues Antíoco IV fue el gobernante que estableciera la primera “abominación desoladora” y “el macho cabrío Grecia se engrandeció”; “el gran cuerno fue quebrado (Alejandro Magno), murió súbitamente en el pináculo de su poder” y en su lugar “salieron otros cuatro cuernos (generales) [Antíoco Epifanes, Al sur Egipto; al oriente Mesopotamia y Judea y el templo de Jerusalén fue echado por tierra]”. La “abominación desoladora bajo Antíoco Epifanes se refiere al sometimiento del pueblo y la tierra de Israel y a la profanación del templo, del culto que abolió el sacrificio diario”. “Antíoco envió al general Apolonio con 22 mil soldados a Jerusalén que fue atacada en un sábado. Así fue saqueada e incendiada la ciudad y quemaron todas las copias de la Ley”. Así se “erigió un altar a Zeus, se sacrificó un cerdo en el altar para celebrar el cumpleaños de Antíoco cada mes; y fue adorado Zeus dios de Grecia”. Sin embargo un remanente se mantuvo fiel a Dios; Antíoco IV murió enloquecido en Persia. La profecía de Daniel se cumplió 300 años después, lo que significa lo previó en forma deformada incluyendo los sueños. Años después 164 a.C. los judíos logran vencer a sus opresores Sirios; sin embargo, 100 años más tarde el general romano Pompeyo conquista Judea y viene Herodes el Grande quien gobierna desde 37 hasta 4 a.C. A todo esto hay que agregar la caída del Imperio Romano, lo cual significa que todo pasa en esta vida, (Seiglie, 2009).

Algunos estudiosos, traen a Daniel con la profecía bíblica más sorprendente cuando escribe: “y él dijo: Hasta 2300 tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”; nótese cómo aquí estos números se refieren al tiempo y al hecho de purificación, los cuales significan y simbolizan un evento futuro. ¿A qué evento futuro se está refiriendo Daniel en su confusa frase con un periodo de 2300 días? (8:14). La respuesta vamos a encontrarla con cálculos y desenmascarando la simbolización de días y tardes para dar una secuencia a la profecía o la visión onírica (imaginaria) de lo que habría de acontecer. Las interpretaciones sobre estos contenidos bíblicos se hacen en relación a la venida de Cristo, a la imagen de Nabucodonosor. La visión de las cuatro bestias de Daniel en que se representa a Babilonia como un león, a Persia como un oso, a Grecia como un leopardo y a Roma como un dragón; además de 10 cuernos que representan al Imperio Romano y un cuerno pequeño que simboliza la apostasía del poder religioso en los postreros días. Volviendo al capítulo 8 de Daniel, con respecto a los 2300 días, esta significación del tiempo equivaldría a siete veces más, hasta el fin del tiempo y podría equivaler no a días sino a años (2300 años).

Daniel capítulo 9 dice: “hasta el Mesías, príncipe” habrán 69 semanas proféticas, es decir (483 años), lo cual nos lleva a 27 después de Cristo, cuando en ese año fue bautizado, como la profecía lo había establecido. Si partimos del año 457 a.C., los cuatro 483 años llegarían el año 27 d.C., para llegar al cumplimiento de los 490 años nos quedan 7 años, periodo de tiempo dado a los judíos para su rebelión final; y, según el profeta Isaías citado por Daniel (9:27) la vida (o venida) del Mesías. Todo esto nos lleva al año 31 d.C., con la muerte de Jesús. En todo este texto nos encontramos con cálculos numéricos, interpretaciones y explicaciones simbólicas, cábalas para ubicar la temporalidad, supuestamente profetizada por Daniel.

Volviendo a este profeta (Daniel), recuérdese que Nabucodonosor rey de Babilonia fue a Jerusalén y la sitió; y, éste (Nabucodonosor) tuvo un sueño angustioso y mandó llamar a magos, astrólogos, encantadores y caldeos para que le dieran a conocer el sueño y su interpretación; no pudiéndolo hacer decretó mandarlos a descuartizar y convertir sus casas en ruinas; sin embargo Daniel se dirigió con prudencia y discreción, y pidió al rey le diese tiempo para la revelación y la interpretación; yendo a su casa, imploró misericordiosamente a Dios le revelara el misterio, el cual fue revelado a Daniel en una visión de noche. Después de esto se dirigió al rey, el cual le preguntó a Daniel: “¿podrás tú darme a conocer el sueño que tuve y su interpretación?” A lo cual Daniel respondió:

Tu sueño y las visiones de tu cabeza en tu cama son éstos: “29 Estando tú, oh rey, en tu cama, tus pensamientos se agitaban por saber lo que había de suceder en el porvenir; y 30el que revela los misterios te ha hecho saber lo que ha de suceder […] “31 Tú, oh rey, mirabas, y he aquí una gran estatua. Esta estatua, que era muy grande y cuyo brillo era extraordinario, estaba de pie delante de ti; y su aspecto era temible. 32 La cabeza de esta estatua era de oro fino; su pecho y sus brazos eran de plata; su vientre y sus muslos eran de bronce; 33 sus piernas eran de hierro; y sus pies en parte eran de hierro y en parte de barro cocido. 34 Mientras mirabas, se desprendió una piedra, sin intervención de manos. Ella golpeó la estatua en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. 35 Entonces se desmenuzaron también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro; y se volvieron como el tamo de las eras en verano. El viento se los llevó, y nunca más fue hallado su lugar. Y la piedra que golpeó la estatua se convirtió en una gran montaña que llenó toda la tierra.

“36 Este es el sueño. Y su interpretación también la diremos en presencia del rey: 37 Tú, oh rey, eres rey de reyes porque el Dios de los cielos te ha dado la realeza, el poder, la fuerza y la majestad. 38 Todo lugar donde habitan los hijos del hombre, los animales del campo y las aves del cielo; él los ha entregado en tus manos y te ha dado dominio sobre todos ellos. Tú eres aquella cabeza de oro. 39 Después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo, y otro tercer reino de bronce, el cual dominará en toda la tierra. 40 El cuarto reino será fuerte como el hierro; y como el hierro todo lo desmenuza y pulveriza, y como el hierro despedaza, así demenuzará y despedazará a todos éstos. 41 Lo que viste de los pies y de los dedos, que en parte eran de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, significa que ese reino estará dividido; pero en él habrá algo de la firmeza del hierro, tal como viste que el hierro estaba mezclado con el barro cocido. 42 Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, así el reino será en parte fuerte y en parte frágil. 43 En cuanto a lo que viste, que el hierro estaba mezclado con el barro cocido, se mezclarán por medio de alianzas humanas, pero no se pegarán el uno con el otro, así como el hierro no se mezcla con el barro.

“44 Y en los días de esos reyes, el Dios de los cielos levantará un reino que jamás será destruido, ni será dejado a otro pueblo. Este desmenuzará y acabará con todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre. 45 De la manera que viste que de la montaña se desprendió una piedra sin intervención de manos, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro cocido, la plata y el oro, el gran Dios ha hecho saber al rey lo que ha de acontecer en el porvenir. El sueño es verdadero, y su interpretación es fiel”. (Coppens, 1980).

Es de anotar aquí cómo la interpretación de los sueños ha tenido diferente modo y desde diferentes puntos de vista según las distintas épocas de la civilización. Para algunos el sueño fue altamente estimable, por ser considerado mensaje de Dios, de seres naturales, de familiares muertos, o por estar dotado de valor profético, y por lo contrario, para otro carece de todo valor. De todas maneras los vemos presente en la historia con los sueños en Mesopotamia, Caldea, Babilonia y en Egipto con las interpretaciones de los sueños del faraón por José. Toda esta representación onírica conlleva un trabajo mental en que se proyectan imágenes y acciones que luego pueden interpretarse; sin embargo, en la antigüedad todas eran llevadas o conectadas con Dios en el sentido de que era un don proveniente de él que al mismo tiempo funcionaba con la revelación, la adivinación, la profecía, la clarividencia. Nótese aquí que estos personajes que interpretaban los sueños, tenían una connotación misteriosa con aquél don que se acercaba o se acerca a lo místico y religioso y a la sabiduría para conocer el futuro el cual estaba proyectado en la imagen del soñante; recuérdese aquí cómo en la elaboración del sueño participa el inconsciente que es atemporo-espacial, y por lo tanto se rompe la dimensión lineal del tiempo y del espacio.

Esta temática de los sueños ha sido bien y profundamente estudiada por Sigmund Freud en su obra: “La interpretación de los sueños”, (Freud, 1900), por Ángel Garma “Psicoanálisis de los sueños”, (Garma, 1960) y personalmente en “La incógnita de los sueños” (Sánchez Medina, G., 1984), además se cita en el capítulo VII de la obra “Azar determinista. El lazo del destino”, (Sánchez Medina, G., 2011) y que se refiere a los sueños. Actualmente en el año 2013 se ha depurado la técnica psicoanalítica en general y al de los sueños en especial, pues es como lo dijo Freud, la “vía regia” del inconsciente.

Al estudiar la historia nos encontramos con múltiples trabajos en donde los personajes de la antigüedad han tenido poderes como líderes; a la vez, éstos se han conectado con poderes superiores o el hombre lo considera de tal forma y así se originan mitos en que el hombre se vuelve Dios o viceversa Dios se convierte en hombre. Otto Rank recoge los nombres de Sargón, Moisés, Ciro, Rómulo, Edipo, París, Perseo, Gilgamesh, Abraham, Isaac, Jacob, José y aquí podríamos incluir a Buda, Jesús, Mahoma, Confucio, y tantos otros como Hermes Trismegistro. Todos ellos parecería que tuvieran el principio del mentalismo en que “todo es mente y el universo es infinito y mental”, como una mente universal en donde participa la energía y la materia, las partículas subatómicas, los espacios vacíos y huecos negros, la energía del universo y la fuerza cosmológica que contiene y cohesiona todo. El hombre a su vez sería el partícipe del poder en su amplio espectro. En toda esa cosmovisión se observa que el eje central es el hombre y el cosmos; el hombre con su conciencia y razón necesita el control del tiempo y de ahí sus poderes mentales que le da capacidad de prevenir a través de las profecías, la adivinación, y las otras capacidades y fenómenos que ya se han mencionado en estos textos, pero que de todas maneras se conectan con el pensamiento mágico omnipotente.

Por esta razón encontramos que esos personajes han sido llamados profetas ungidos (Mesías), enviados por fuerza o poder supremo al que le damos el nombre de Dios, (10).

En resumen entre los cuatro importantes profetas mayores se encuentran: Isaías (740-680 a.C.), Jeremías (626-586 a.C.), Ezequiel (592-570 a.C.), Daniel (605-536 a.C.). El primero se refirió a los judíos en Judea; el segundo al mismo tema y al cautiverio, a Judá y las naciones; el tercero los judíos en Babilonia, y el pueblo de Israel y el cuarto a los judíos cautivos, a los reyes babilónicos y medo persas, así como a Israel y las naciones no judías. Los puntos proféticos de la historia en la época profética estuvieron: el cautiverio y la restauración, la primera y segunda venida de Cristo y el cielo nuevo y la tierra nueva. Dícese que Isaías vio la gloria de Cristo y habló de él. En la tradición talmúdica se dice que Isaías se opuso a los decretos de idolatría de Manases, por lo que fue apresado, sujetado entre dos tablones y cortado en dos partes con una muerte horrenda. La vida de Isaías transcurrió bajo la sombra del periodo Asirio y presencio la ruina a manos de ellos, excepto de Jerusalén la cual fue salvada supuestamente por un ángel de Dios, (11).

En el siglo XX se descubrió una tablilla en escritura cuneiforme de 2.500 de antigüedad que se identifica a Nabu-sharrussu-ukin como el jefe “eunucu” de Nabucodonosor y corresponde al nombre hebreo Nebo Sarsequin mencionado por Jeremías (39:3), lo cual confirma que efectivamente estos personajes existieron; sin embargo se perdieron en la historia por no ser figuras trascendentes. Nótese aquí también cómo estas supuestas profecías se refieren a las altas y bajas de los Estados, a las invasiones y destrucciones, así como a la recuperación, a las migraciones, a las guerras entre pueblos y destrucción de ciudades arrasándolas en forma sadomasoquista psicótica y a la vez estando presente ansiedades esquizoparanoides y depresivas con sentimientos de culpa y necesidad de castigo; aquí se puede aplicar todo el modelo psicodinámico de la identificación proyectiva y las posiciones psicoanalíticas de Melanie Klein. Podría aquí pensarse si en esas épocas no operaba la estructura superyoica con las fuerzas tanáticas y narcisísticas en grandes proporciones. La respuesta debería buscarse en el análisis completo de los escritos del Antiguo Testamento. Sin embargo algunos de estos escritos también son poéticos, descriptivos y autobiográficos con mensajes a la colectividad y a la historia.

 


 

1 Las mayorías de las profecías que aparecen en los textos fueron sacados de la ”Sagrada Biblia”, Torres Amat, 1957.

2 “La profecía de la sequía como castigo al Rey Acab y su esposa Jezabel por mantener la adoración a Baal y el seguimiento de sus profetas”, (De Francisco, 2012)

3 “La idea de que los profetas fueron los intérpretes de la Ley de Moisés, fue mantenida en el protestantismo desde Lutero hasta la mitad del siglo XIX ‘Prophetia enim nihil aliud quam expositio et (ut sic dixerim) praxis et applicatio legis fui’ (WA VIII, 105, 6 s.). La profecía ‘está profundamente arraigada en la Ley, proviene de ella, y no es otra cosa que el desarrollo de la misma en su aplicación al presente y al futuro del pueblo’ (H.A.C Hävernick, Vorlesungen über die Theologie des Alten Testaments [1848] 16). Compárese esto con lo que dice Wellhausen acerca de sus esfuerzos por entender a los profetas partiendo de la Ley; había escudriñado el Pentateuco, pero en vano esperó la luz que hubiera debido brotar y derramarse sobre los libros proféticos. ‘Más bien la Ley me estragó el gusto por esos escritos; no me los hizo más cercanos, sino que sólo se interponía para molestar; como un fantasma, que hace ruido, pero no es visible ni eficaz’. Prolegomena zur Geschichte Israels (1899)”, (Von Rad, 1976).

4 “La iglesia toma las profecías literalmente, no las interpreta salvo a partir del Vaticano II, sino como anticipaciones de lo que va a ocurrir en el Nuevo Testamento con Jesús, de allí que mucho de los hechos de Cristo se relacionan con ellas, al decir: esto o aquello para cumplir las profecías del tal o cual profeta. En otras palabras todo estaba ‘anticipado’. El interés del nuevo Testamento era mostrar que en Cristo se cumplían las profecías del Antiguo Testamento”, (De Francisco, 2012).

5 La profecía de Isaías se inicia con el tema de una nación pecadora, seguido por el llamamiento al arrepentimiento verdadero de Sodoma y Gomorra, el juicio y redención de Jerusalén ,el reinado universal de Jehová, el juicio de Jehová contra los soberbios y contra Judá y Jerusalén, el futuro glorioso de Jerusalén, la parábola de la viña, los ayes sobre los malvados, sobre la visión del Señor y llamamiento de Isaías, el mensaje de Isaías a Acaz; Jehová vuestro temor; el nacimiento y reinado de Mesías príncipe de la paz; la ira de Jehová contra Israel; Asiria instrumento de Dios; reinado Justo del Mesías; la profecía sobre Babilonia; el escarnio contra el rey de Babilonia, Asiria destruida, profecía sobre Filistea; profecía sobre Moab, que es destruida; profecía sobre Damasco que dejará de ser ciudad; el juicio sobre Israel; la profecía sobre Etiopía, como tierra del sol claro, (de esperanza); la profecía sobre Egipto, en donde se levantan egipcios contra egipcios; la profecía sobre el desierto del mar en donde caen los ídolos de los dioses; la profecía sobre Duma, y sobre Arabia, así también sobre Tiro que serán destruidas; el juicio de Jehová sobre la tierra, en donde se habla también de destrucción; el cántico de alabanza, por el favor de Jehová y la confianza en su protección; la liberación y regreso de Israel, la condenación de Efraín; la amonestación a Jerusalén, la de Ariel y la de sus enemigos; la ceguera e hipocresía de Israel y la redención de la misma; la futilidad de confiar en Egipto; la promesa de la gracia de Dios a Israel; los egipcios, no son hombres y no dioses; el rey Justo; la advertencias de las mujeres de Jerusalén; Jehová traerá salvación, la ira de Jehová contra las naciones; el futuro glorioso de Sion, la invasión de Senaquerib; Judá es librado de Senaquerib; la enfermedad de Ezequías; Ezequías recibe a los enviados de Babilonia, Judá consuela a Sion, la seguridad de Dios para Israel y la reta a los falsos dioses, el ciervo de Jehová y la alabanza por la liberación poderosa de él; Israel no aprende de la disciplina; Jehová es el único redentor, el único Dios; la insensatez de la idolatría; Jehová el redentor de Israel; encargo de Dios para Ciro; Jehová creador y los ídolos de Babilonia; el juicio sobre Babilonia; Dios reprende la infidelidad de Israel; Israel ciervo de Jehová; Dios promete restaurar a Sion; Jehová ayuda a quienes confían en él; las palabras de consuelo para Sión; Dios librará del cautiverio a Sion; los sufrimientos del ciervo de Jehová; el amor eterno de Jehová hacia Israel; la misericordia gratuita para todos; la recompensa de los que guardan el pacto de Dios; la condenación de la idolatría de Israel, el verdadero ayuno, la observación del día de reposo; la futura gloria de Sión; las buenas nuevas de salvación para Sión; el día de venganza de Jehová, bondad de Jehová hacia Israel; la plegaria pidiendo misericordia y ayuda; el castigo de los rebeldes; los cielos nuevos y tierra nueva; los juicios de Jehová y la futura prosperidad de Sión.

Nótese aquí cómo la idea sobre Jehová hacia el pueblo de Israel, amenazándolo, destruyéndolo, castigándolo, redimiéndole a través de juicios, ciclos, promesas, gracias, plegarias, misericordias, salvaciones, glorias, alternadas con venganza, por idolatrías, no sin pasar por sufrimientos, cautiverios, represiones, insensateces, alabanzas, enfermedades, invasiones. De una u otra manera, el final es la salvación, la gloria y la redención.

Con la profecía del nacimiento de un niño de linaje de David, nacido de una virgen y que se llamara Emanuel, el elegido de Jehová. Esta es la profecía más importante de Isaías relacionada con la venida futura del Mesías”, (De Francisco, 2012).

Isaías, fue un personaje radical en sus días, crítico de la monarquía y de sus rituales y más orientada hacia buscar una ética del pueblo israelita. De allí profetizase las desgracias que se le presentarían a un pueblo ‘impío’ como consideraba a Israel en el Siglo VIII castigado por la influencia asiria, que finalmente dominaría a Jerusalén (Israel) y posteriormente a Judá. Es entonces cuando Isaías profetiza el nacimiento virginal de un niño que se llamará Emanuel, pero mientras eso ocurra los reinos hebreos abrían de ser destruidos por el poder asirio y sus habitantes llevados al exilio. Emanuel significa “Dios está en nosotros”. Profetiza el regreso de algunos del exilio para establecer un reino ideal de un rey de linaje de David. En el libro se profetiza la caída de Babilonia y de su rey identificado con Lucifer. Como el libro se escribió por varios autores en 2 o 3 Siglos, figura como profeta el regreso de los judíos del exilio a Babilonia gracias a Ciro, rey de los persas, sucesor del imperio Babilónico que había sucedido a su vez a los asirios. Toda la historia de una época extensa, atribuida a un solo profeta. Para el cristianismo la venida del Mecías, profetizada por Isaías, se cumplió con el nacimiento de Jesús. Es por ello que se considera a Isaías como un profeta mesiánico”, (De Francisco, 2012)

6 En esta profecía se inicia con el llamamiento y misión de Jeremías, seguido por Jehová y la apostasía de Israel, la exhortación a Israel y Judá al arrepentimiento, la impiedad de las mismas mencionadas; los caminos y las obras, el castigo de la rebelión de Judá; el lamento sobre Judá y Jerusalén; la amenaza de ruina y exilio; el conocimiento de Dioses la gloria del hombre, el asolamiento de Judá; el pacto violado; el complot contra Jeremías, queja de Jeremías y respuesta de Dios; la señal del cinto podrido; la señal de las tinajas llenas; Judá será llevada en cautiverio; mensaje con motivo de la sequia, la implacable ira de Dios contra Judá; Jehová redime a Jeremías; juicio de Jehová contra Judá; el pecado escrito contra el corazón de Judá; observación del día de reposo; la señal del alfarero y el barro; la conspiración del pueblo y oración de Jeremías; la señal de la vasija rota, la profecía contra Pasur, en donde el sacerdote Pasur hijo de Imer, le dice: “Jehová no ha llamado tu nombre Pasur, sino Magor-Misabid (terror por todas partes)… eh ahí haré que sean un terror a ti mismo y a todos los que a bien te quieren y caerán por las espaldas de sus enemigos y tus ojos lo verán”. El lamento de Jeremías, Jerusalén destruida; las profecías contra los reyes de Judá; el regreso del remanente; la señal de los hijos buenos y malos; 70 años de desolación; la copa de ira para las naciones; Jeremías es amenazado de muerte; la señal de los yugos; la falsa profecía de Ananías; la carta de Jeremías a los cautivos; Dios promete que los cautivos volverán; el nuevo pacto; Jeremías compra la heredad de Hanameel; la restauración de la prosperidad de Jerusalén; Jeremías amonesta a Sedequías; la violación del pacto de libertad a los siervos hebreos; la obediencia de los recabitas; el rey quema el rollo; el encarcelamiento de Jeremías; Jeremías en la cisterna; Sedequías consulta secretamente a Jeremías; la caída de Jerusalén; Nabucodonosor cuida a Jeremías; Jeremías y el remanente con Gedalías; la conspiración de Ismael contra Gedalías; el mensaje a Johanán; la emigración a Egipto; Jeremías profetiza a los judíos en Egipto; el mensaje a Baruc; profecías acerca de Egipto en donde el faraón es destruido; la profecía sobre los filisteos, y sobre Moab y los amonitas; la profecía sobre Edom, sobre Damasco y Cedar y Hazor, así como Elam y Babilonia; el juicio de Jehová contra Babilonia; el reinado de Sedequías; la caída de Jerusalén, la cautividad de Judá, y Joaquín es libertado y recibe honores en Babilonia.

7 “Jeremías en sus profecías trata de la misma época de su antecesor y sus ‘Lamentaciones’ se refieren a la destrucción de Jerusalén y posteriormente a la desaparición de Judea como reino independiente. Es agresivo contra la monarquía y por ello fue perseguido. Pero no profetizó, como si lo hizo Isaías, la futura llegada del Mesías. No es un profeta mesiánico”, (De Francisco, 2012)

8 Los textos sobre el profeta Ezequiel se inician con la visión de la gloria divina y la relata así: “aconteció en el año 30, en el mes cuatro, a los cinco días del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto del rio Quebar los cielos se abrieron y vi visiones de Dios…”; “ y miré, he aquí venía del norte un viento tempestuoso y una gran nube con un fuego envolvente y alrededor de él un resplandor y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente… la figura de cuatro seres vivientes… semejanza de hombre…; cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas, … y es como planta de pie de becerro; y centelleaba a manera de bronce muy bruñido”, “… tenían manos de hombre y sus alas por cuatro lados… juntaban el uno al otro… uno caminaba derecho hacia delante, … sus caras eran de hombre y caras de león y cuatro de águila, … los seres tenían aspecto de carbón encendido, … he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes a los cuatro lados, …las ruedas andaban junto a ellos; …”. “….y sobre las cabezas de los seres vivientes aparecía una expansión a manera de cristal… oía el sonido de sus alas,… una voz de arriba… había una semejanza de la figura del trono…”. Aquí aparece en el llamamiento de Ezequiel como le dice una voz que no tenga miedo a las palabras y la voz de la atalaya de Israel le dice: “oirás pues, tú la palabra de mi boca”.

Ezequiel. La visión de Ezequiel que subrayo atrás ha sido interpretados por los modernos escritores de ciencia ficción como la llegada de un vehículo extraterrestre con sus tripulantes cubiertos por cascos relucientes. Es una visión alucinante, patológica”, (De Francisco, 2012).

Sigue la profecía con el profeta mudo, la predicción del sitio de Jerusalén, el fin que viene, la visión de las abominaciones en Jerusalén y de la muerte de los culpables, la gloria de Dios que abandona el templo, la represión de los príncipes malvados, la promesa de restauración y renovación, la salida de Ezequiel en señal de la cautividad, la condenación de los falsos profetas; el juicio contra los idólatras que consultan al profeta, la justicia del castigo de Jerusalén; Jerusalén es como una vid inútil, la infidelidad de Jerusalén; la parábola de las águilas y David, en donde aparece el siguiente texto dicho por Jehová: “una gran águila de grandes alas y grandes miembros, llena de plumas de diversos colores, vino al Líbano y tomó el cogollo del cedro; arrancó el principal de sus renuevos y llenó a la tierra de mercaderes, y lo puso a una ciudad de comerciantes. Tomó también de los simientes de la tierra y la puso en un campo bueno para sembrar, la plantó junto a aguas abundantes, la puso como un sauce y brotó y se hizo una vid de muchos ramajes, de poca altura, y sus ramas miraba al águila, y sus raíces estaba debajo de ella; así que se hizo una vida y arrojó sarmientos y echó mugrones”. En esa parte aparece cómo el rey de Babilonia va a Jerusalén y se lleva a sus príncipes con él. Continúa la profecía con el alma que pecará y morirá; el camino de Dios es justo; las lamentaciones sobre los príncipes de Israel; el modo de proceder de Dios con Israel; la profecía contra Negeb (bosque que es consumido); la espada afiliada de Jehová; los pecados de Jerusalén; las dos hermanas; la parábola de olla hirviente; la muerte de Ezequiel, la profecía contra Amón, Moab, Edom, los filisteos, Tiro, Sidón, Egipto, el deber del Atalaya; el camino de Dios es justo; las nuevas de las caídas de Jerusalén; la profecía contra los pastores de Israel y el Monte Seir; la restauración futura de Israel; el valle de los huesos secos; la reunión de Judá e Israel; la profecía contra Gog, la visión del templo; la gloria de Jehová; las leyes del templo; las aguas salutíferas y los límites de repartición de la tierra.

Nótese aquí que las visiones de Ezequiel, también pueden ser fantasmagóricas y aún pseudo alucinaciones o todas ellas sueños despiertos, como ocurre con los otros profetas y aún en las profecías de Enoc, cuando oye la voz de Dios.

Obsérvese aquí como la relación de Yahvé* (Dios) y el hombre es a través de la palabra o de una visión, pero nunca de la imagen de Dios, donde bien puede quedar la participación de la intuición o el sentimiento espiritual. Aquí la pregunta ¿hubo visiones? La respuesta es que en los escritos aparecen las imágenes pero, como se menciona anteriormente, nunca aparecía la imagen de Dios, sino sus derivados, las ideas, las palabras; lo que sí se observa son objetos, y más bien se oye la palabra de Dios (“tú la palabra de mi boca”); lo que sí puede aparecer son imágenes antropomórficas dentro de los sueños que bien puede ser puesta en la boca de quien oye.

*”Yahvé nunca se aparece, no se le puede ver su cara; eso le ocurrió a Moisés antes de recibir las Tablas de la Ley en el Sinaí”, (De Francisco, 2012)

Lo que la palabra de Dios significa tiene una connotación y es portadora o comunicadora; la palabra no es la cosa, ente, que se dirige; es decir, lo representado y lo real y menos lo ideal. Las palabras obtienen la configuración y determinación con un poder de conjuro mágico, de su propia existencia y de diferenciación humana; he ahí una magia dinámica comunicativa de la palabra que como ya se expuso nos da poder fuerza y sentido más allá de lo concreto.

En la introducción de la teología del Antiguo Testamento Vol. II de Gerard von Rad página 19 se escribe: “… la investigación ha ido mostrando que fue muy grande la participación sustancial de los profetas en las ideas del Antiguo Oriente, en el culto, en el mito, y también en las ideas primitivas mágicas. Esa conexión con las tradiciones que las habían sido dadas de antemano, y con las ideas religiosas generales, no se refería solamente a cuestiones periféricas, sino que alcanzaba al núcleo de su mensaje. Ahora bien. Con todo ello ha caído, en lo esencial, la definición del profetismo, que entonces provenían particularmente de las nuevas ideas y que aquellos hombres habían concebido como la personalidad que dependía inmediatamente de Dios. También se abandonó el concepto (que se habían creído obligados a formar) de ‘religión profética’ como lo espiritual opuesto a la ‘religión cúltica sacerdotal’. A este respecto la investigación se enfrenta todavía hoy con la tarea de demoler una concepción cuyo punto de esplendor puede hallarse en el libro de B. Duhm, Israels Propheten (1976). Pero en la medida en que la investigación se apartó del psicologismo, del personalismo y del idealismo que caracterizaba esa imagen de los profetas, en esa misma medida decrecía su certidumbre sobre lo que era realmente nuevo en el mensaje de esos hombres. Precisamente el reconocimiento de que los mensajes proféticos estaban estrechamente vinculados a la tradición, ha hecho que la investigación retrocediera hasta la antigua cuestión de la que había nacido. A la vista de este nuevo punto de referencia tenía que esforzarse de nuevo en determinar qué es lo que debía considerarse como específicamente “profético”. En efecto, la pregunta acerca de cómo surgió el mensaje profético se plantea de manera muy distinta cuando ya no se la puede hacer remontar simplemente a la experiencia de Dios, de carácter inmediato, que tuvieron esos hombres. ¿En qué lugar teológico se realiza esa independencia tan singular y su especial poder religioso?

Para contestar a estas preguntas tan elementales, es indispensable que reactualicemos los mensajes de los profetas dentro de su sucesión histórica. También será útil para la exacta comprensión del fenómeno una breve pre-historia del ‘movimiento profético’”, (Estudios de conjunto: G. Hölscher, Die Propheten (1914); B. Huhm, Israels Propheten (1916); T.H. Robinson, Prophecy and the prophets in Acient Israel 81923); A. Jepsen, Nabi (1934); M. Buber, Der Glaude der Propheten (1950); C. Kuhl, Israels Propheten (1956); A. Neher, L’essence du próphetisme (1955); cf. También R. Rendtorff, ThWBNT, 796 s.; G. Fohrer, Neuere Literatur z. alttestament. Prophetie, ThR (1951) 277s. ; (1952) 193 s. 295s.; Id., Zehn Jahre Literatur zur alt. Propetie (1951-60) ThR 28 (1962) 1-75, 235-297, 301-374: J. Lindblom, Prophecy in Ancient Israel (1963); A. Heschel, The Prophets (1962); J. Fichtner, Propheten, RGG V 613 s). (Von Rad, 1976).

9 “Daniel, el último de los profetas mayores interpreta los sueños de Nabucodonosor de un modo tal que recuerde las interpretaciones de José en Egipto de los sueños del Faraón”, (De Francisco, 2012).

10 Consultar: (Sánchez Medina, G., 2006). “Orígenes de las ideas y conceptos sobre Dios”, pág. 121-182º, en el libro Ciencia Mitos y Dioses, Editorial Cargraphics, Bogotá –Colombia.

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