Intuición, Hipnosis y Sugestión

Pero en qué parte exactamente se reciben y envían estos mensajes?, A lo largo de los años se le ha tratado de dar respuesta a esta pregunta la respuesta más aceptada se encuentra en una pequeña glándula que primero fue descubierta en los animales y después en los humanos esta glándula es la llamada: glándula pineal. “Esta fue considerada en otras épocas como exclusi­va del hombre; por ese hecho y por ser un órgano asimétrico como el corazón se le comenzó a dar un gran valor en que se desconocía totalmente cual era su función, esto la convirtió en misteriosa. Quizás por las razones anteriores Descartes pensó que en ella se encontraban el alma y los espíritus animales; lo dijo en el ‘Discurso del Método’ que allí residía el alma, como erróneamente lo han interpretado por una tradición equivocada. Descartes pensó que en ese órgano inclusive se daban cita el alma inmaterial y los espíritus animales para ori­ginar la vida del ser humano. Hoy se sabe que la glándula existe también en animales supe­riores de la escala zoológica y no solo en el hombre, pero aún se discute qué función puede tener”, (De Francisco, 2012).

La ciencia hoy por hoy no ha encontrado la función específica de este pequeño órgano, que en otras culturas y otros tiempos se le conoce como el tercer ojo, pero se dice que aquí reside un conocimiento superior que es el sexto sentido, que es la forma de conocer lo que no ven nuestros ojos ni sienten nuestros sentidos, sea como sea, ese órgano está ahí y tal vez sea cierto lo que se dice de él, pues se dice que “órgano que no se usa se atrofia” y está plenamen­te demostrado a través de la evolución pero este pequeño órgano no ha desaparecido a través de millones de años eso quiere decir que si lo usamos muy poco pero lo usamos.

Claro que esto explica algunas cosas pero no deja en claro algunas otras tal vez porque su forma de acción sean totalmente distintas; por ejemplo, esto no explica a las profecías que a veces ocurren con siglos de anterioridad, ni las adivinaciones, tal vez estos tengan otras explicaciones sustentadas en esta base de telepatía o simplemente en el funcionamiento consciente.

Tal vez los presentimientos son la forma más básica de “videncia”, estado que se puede alcanzar con el entrenamiento de la mente para convertirla en mejor receptora de mensajes, pero ¿cómo hacer esto?; técnicas sistemáticas dicen que una buena forma es poner en blanco la mente concentrarse en la respiración y abrir la mente tratando de recibir estos mensajes.

Otros dicen que para poder recibir estos mensajes primero hay que dejar de tener la cabe­za tan dura, claro no literalmente, hay que dejar de tener una mente tan rígida, en la cual no entran ideas de ningún tipo, se tiene que aprender a ser receptivo y dejar de encerrarse en un mundo de ideas y pensamientos propios los cuales no pueden ser desechados ni cambiados, hay que aprender la pasividad y la tranquilidad, la serenidad y aceptar el cambio y aprender a dar afecto y a recibirlo, parece muy lógico, ¿no?. No hay que desesperarse, todos somos potencialmente ‘presentadores y adivinos’, todos tenemos el don solo tenemos que empezar a desarrollarlo todo es cuestión de ‘quererlo’. Siempre y cuando se utilice con responsabi­lidad.

Los presentimientos alguna vez en la vida nos han ocurrido y sabemos que existen cami­nando, dormidos, comiendo, como sea, se presentan, a algunos les ha salvado la vida, a otros les ha permitido despedirse de sus seres queridos, a algunos otros los ha hecho millonarios al ganar algún sorteo, por que se presentan en esos momentos y en esas circunstancias es difícil decirlo con precisión pero lo mejor será hacerle caso a nuestros presentimientos…”, (Cas­tellum, 1996). Todos estos textos obviamente como ya se enuncia pertenecen a la parapsico­logía, más entran en el campo de la investigación cerebro-mente y de la psiconeurociencias. Un punto a dilucidar, o mejor a aclarar es que el concepto de la adivinación y revelación (4) se han utilizado más por las religiones y lo conectan con el concepto de Dios el cual en estos momentos no se discute puesto que no se contempla debido a que estamos en un campo de investigación neurocientífica y no nos centramos en los conceptos mágicos y omnipotentes o los provenientes del concepto divino de Dios de la filosofía y teología (ver la obra del autor “Ciencia, Mitos y Dioses” (2005), cap. “El conocimiento y la interpretación en Psicoanáli­sis”, VI. Orígenes de las ideas y conceptos de Dios y Ciencia y Dios), (Sánchez Medina, G. 2005).

Las explicaciones a estos fenómenos pueden realizarse desde la física ondulatoria, sin embargo, faltan comprobaciones. Ocurre que los escépticos desconfiados no pueden o no tienen capacidad de tolerar la incertidumbre y que puedan existir explicaciones científicas o desconocimientos de la naturaleza, y es por esto por lo que se refugian en lo “sobrenatural” o en lo imposible de comprender, o en la negación que no hay explicación y/o no existe. Quien se atreva a penetrar en este camino se expone al “anatema”, al rechazo de la comunidad cien­tífica y por ende caen en el desprestigio y da cabida a ser tildado de “charlatán”.

En el proceso del conocimiento, la intuición es otra de las funciones que hacen parte de aquél; se pasa del deseo a la apetencia, al querer, al presentir, intuir, fantasear, representar y pensar. La intuición es autónoma como función, pero no como parte que hace del proceso del conocimiento; no es un órgano de conocimiento pero hace parte de él. En mi trabajo respecto a la “Intuición específica” (Sánchez Medina, 1987) expongo que ésta la comprendo como la capacidad del aparato mental, en que se percibe un hecho, una acción, un fenómeno, sin los elementos propios de la lógica, pero sí con los de la imaginación sin el instrumento de la palabra; esta intuición es una capacidad de sentir, percibir, imaginar, hacer conexiones de signos y significados preverbales, pre-conscientes, indicativos, denotativos que a la vez pue­den configurar un lenguaje comunicable de una idea y de un deseo; aquella comunicación en la intuición no se realiza con signos convencionales sino por medio de “pre-signos” (señales codificadas con significados). Esta percepción y posible comunicación puede ser indispen­sable en la funcionalidad de las relaciones entre el sujeto y el objeto (interno y externo). Las señales provienen de estímulos internos o externos y son percibidos en forma de los ya nombrados pre-signos evocados o no, de acuerdo con su estímulo asociante; de aquí se parte a los procesos de significación en los que participan, entre otros fenómenos, la ideación, la asociación y la sustitución, que son también estudiadas por la lingüística, que no me propon­go desarrollar, sin embargo, tienden a estimarse finalmente como ciertos.

La intuición, de tal forma, estaría ubicada, en este concepto, en la percepción interna de la imagen (objeto), del deseo, del impulso, movidos por el instinto con su configuración de la fantasía inconsciente. El analista en la situación analítica, en el “intuir”, está percibiendo y “pre-sintiendo”, viendo en su interior y comunicándose con el preconsciente o inconsciente del analizado, por medio del mecanismo de la identificación proyectiva produciéndose, a la vez, no sólo otra forma de comunicación, si no es posible otro para-lenguaje que debe devenir lenguaje propiamente dicho. Es así también como el analista recibe y contiene los objetos, y en su contra identificación, puede distinguir, “identificar” el objeto denotándolo a lo verbal y luego, pasarlo del preconcepto al concepto.

Con todo esto nos referimos a la intuición como un conocimiento “a priori” proveniente de lo “profundo” del aparato mental, que está abierto a los sentidos internos, tocando con los sentimientos y afectos; “es por esto que se habla de la ‘inteligencia intuitiva’ que algunas personas poseen”, (De Francisco, 2012).

También los afectos tienen que ver con este tipo de conocimiento, porque ocurre que conocemos e “intuimos” cuando hay una relación afectiva fácil, sin trabas, con un mínimo de represión, en la situación analítica y en el proceso, transferencia-contratransferencia, en el que el paciente y terapeuta se encuentran en sus mundos afectivos, instintivos, imaginativos y representativos consciente e inconscientemente (proceso primario y secundario), dismi­nuyendo el espacio entre ambos y en ese campo específico de la situación analítica tiempo-espacio, pierden sentido real. La intuición opera sin lógica consciente, en forma especial pre e inconsciente, en algunos seres humanos sin perturbar el proceso del pensamiento y conoci­miento. Actualmente 2014 toda esta temática se relacionacon el funcionamiento de la física cuántica u ondulatoria y con la intervención de los bits cuánticos (que codifica) las diferentes funciones (pensar, fantasear, representar, intuir, etc.).


La explicación que se le quiere dar a este fenómeno es la electricidad que se produce en ese maravilloso y complejo órgano que es el cerebro, como se sabe el cerebro lleva a cabo procesos químicos en el que interviene la electricidad y el magnetismo. El cual es reconocido por la ciencia pero es tan extremadamente sutil, pero al parecer no lo es para los demás cerebros que los pueden percibir y de alguna forma los pen­samientos cambian. El campo electromagnético que se libera del cerebro y por medios aun no conocidos llega al otro cerebro que puede interpretar el ‘mensaje electromagnético’ esto explicaría por qué no hay impedimentos conocidos para esta forma de comunicación pues hoy en día se sabe que el universo está lleno de electricidad y magnetismo por lo que se cree fácilmente se puede transmitir estos mensajes A través del universo, y con una velocidad dicen algunos más allá de la velocidad de la luz, lo cual hasta ahora con los avances científicos puede ser verdad.

A esto se le pueden agregar más condiciones orgánicas, cuando el cerebro interpreta algo como un riesgo ya sea real o ficticia; el cuerpo segrega una sustancia llamada adrenalina que en su presencia hace que la piel se erice, el corazón lata con más prisa, se agudicen los sentidos, y en general el cuerpo se prepara para actuar rápida y eficientemente; el cerebro también entra rn un ritmo inusual de actividad, el cual lo hace enviar mensajes de auxilio como si fuera una emisora de radio, con esto se explica cuando se sabe que una persona está en peligro o se siente mal; en el caso de que la persona va a morir, empieza a enviar estos men­saje que le son más susceptibles a las personas con las que afectivamente vivió a lo largo de su vida, Como si fueran mensajes predeterminados, entonces el receptor los puede captar pues es un mensaje más ‘claro y fuerte’ que el común”., (Castellum, 1996).

4 “La ‘revelación’ está conectada con la idea de Dios, es la base del Nuevo Testamento y del Corán, la adivinación lo estaba también en la religión griego, en los antiguos oráculos”, (De Francisco, 2012).

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