Algunos conceptos de la ciencia y tecnología

Algún lector podrá entrar en duda con estos textos e interpretar cómo el autor en apa­riencia es conceptualmente ambivalente ante el “fenómeno telepático” u otros fenómenos paranormales. La Intensión es de no apartarnos de la evidencia (la realidad objetiva), a la cual no podemos renunciar, y, de tal forma, seguir los pasos del método científico, mas tampoco negar la evidencia clínica en las relaciones de pareja y en los hechos observados por miles de terapeutas. Me atrevo aquí a proponer denominar, en forma distinta, el hecho psíquico denominado telepatía por el ya llamado “comunicación pre y extraverbal” (término bien co­nocido en psicoanálisis). Habría podido omitir todas estas temáticas para eludir discusiones y no entrar en un campo movedizo, debido a lo ya mencionado sobre la “pseudos ciencia”; sin embargo, sería también entrar en la terquedad y arrogancia para desear siempre una “compro­bación exacta” de los hechos y así no aceptar todo lo intra e intersubjetivo de las relaciones humanas y en los vínculos que se inician desde la gestación y operan en el aparato mental, a través de vida en forma consciente e inconsciente. Quien no acepte estas dimensiones estará negando hechos y no podrá llamarse científico; recordemos sí, nuevamente, que los hechos, la historia de los mismos y la crítica de los dos nos dará el conocimiento válido.

Al menos una vez en la vida conviene poner todo en discusión” (Descartes). Esta sen­tencia la podemos aplicar a la mente y al organismo que tiene que ver con el medio ambiente abordados por las ciencias contemporáneas y en este caso a las que me refiero es a las neu­rociencias, aplicadas a los ecosistemas, a la naturaleza de la relación cuerpo-mente y espe­cíficamente a las fantasías conscientes e inconscientes, a las imágenes oníricas realizando una investigación para tener un mejor conocimiento. En nuestro pensamiento y racionalidad contemporánea nos encontramos con los paradigmas del pasado de la física, de la neurobio­química y del psicoanálisis como toda una teoría de la mente con sus diferentes problemas que atañen al funcionamiento cerebral.

Con respecto al medio ambiente, nos enfrentamos a los otros a todo el racionalismo, ya planteado por Nietzsche, Marx y Einstein interesados ellos por la existencia y superviven­cia de la humanidad en una evolución compleja; al mismo tiempo aquella (la evolución) pertenece a los sistemas vivos en donde el hombre se confronta con el otro hombre y con la posibilidad de crear otra realidad con capacidad de trascender en la creatividad sin ignorar la relatividad que le acompaña a cada instante a través de su historia y de la comunicación y así también de las diferentes informaciones en el camino de la evolución.

De una u otra manera, nos encontramos con que la mente se auto-organiza y auto-cons­truye o se auto-reconstruye, buscando más allá de lo simplemente dado. Es así también como nos encontramos cara a cara con la complejidad lo incógnito y oscuro de los hechos, con el misterio de la creación, con la incertidumbre de lo que puede ocurrir en un tiempo más lejano o más allá de los sueños. Aquí recordemos que el soñante puede soñar durante el sueño que va a dormir y sueña; es decir, es el sueño entre los sueños, un dormir entre el dormir como si estuviéramos entre proyecciones de sombras y de multiplicidad de espejos, lo que implica espacio dentro de los espacios, en donde lo verdadero y falso se confunde y al despertar son dos despertares a esa realidad.

Así arribamos también a “la duda” y al mismo tiempo a la concepción del funcionamiento de la interrelación del cerebro mente y la realidad externa; las dos primeras construyen una “realidad interna” con partículas en movimiento a la vez que la ya mencionada duda participa, puesto que no sabemos cómo evitar las distintas realidades que se construyen en el interior y que devienen en el destino con un hecho vivido, una experiencia, un recuerdo, un trauma, un placer dentro de la secuencia del tiempo que se va enhebrando lentamente con un hecho y otro en la trama de la realidad, como si el destino siempre estuviera presente delante, a cada paso. Como de costumbre viene una pregunta: ¿acaso aquel destino es inmodificable?; he ahí la discusión puesto que se nos viene el interrogante de la intención y de la decisión de cada quien, y si la decisión y el acto pueden evitarse antes de que ocurra, puesto que el hecho ha ocurrido y no se puede volver atrás para rectificar errores y aún buenas fortunas. Es como si echáramos camino adelante sin poder regresar o dar marcha atrás por que el hecho ya ocurrió, ya pasó; de tal forma el presente ocurre a cada instante, lo demás es pasado y el deseo de lo porvenir queda latente; es decir, lo que vivimos en la realidad aquí ahora en el transcurrir de la vida en donde opera la materia, la energía, el espacio tiempo y movimiento serían el pre­sente de la vivencia. Parecería que el camino fuera en una elipse y a cada vuelta miráramos lo ocurrido en el laberinto de la vida en donde siempre está presente el destino; y el futuro sería una ilusión fluctuante entre lo positivo y lo negativo con la posibilidad de decisión y con la posibilidad del libre albedrío para decidir. (69).

A través de los textos podemos concluir que cambiar una variable de la vida, de los acon­teceres por otra, puede cambiar nuestro destino; a eso le llamamos “una libre decisión”, más sin embargo, es difícil encontrar el momento para tomar las variables por que muchos hechos ya están determinados y lo que ocurre es que cuando miramos atrás o a un lado, el destino ya ocurrió. Cuando decimos que el destino juega con los seres humanos sólo es un decir, por­qué bien puede ser lo contrario, el ser juega con su vida, con sus decisiones y con su propio destino, sin embargo, el hombre está determinado y se esconde y huye o lo enfrenta; en este juego aparece el inconsciente tomando decisiones y caminos que no siempre son afortunados, (Ibídem).

El tema de “telepatía y ciencia” es algo controvertido; empero, actualmente se conecta la psicología, el psicoanálisis con la mecánica cuántica u ondulatoria como área de investiga­ción en las cuales se aplican métodos científicos pero que tienen sus problemas en los vín­culos psicoafectivos y solamente los conceptos teóricos son los formulados más claramente para explicar e interpretar aquellos fenómenos telepáticos de transmisión de pensamiento en que se aludía a la “actividad geomagnética” (Gurney, Myers, & Podmore, 1905). El psicoa­nálisis involucra estos hechos y lo pertenecientes a la “comunicación pre y extraverbal” que se producen con el proceso transferencia contratransferencia, en el cual se repite la relación vincular madre-bebé. Lo que sí es bien conocido desde milenios es que cuando dos personas tienen una buena comunicación (parejas, madre-padre-bebés, novios) ya sea por relaciones vinculares afectivas o por razones laborales, la intercomunicación es evidente. Lo que no se ha llegado es a crear un método experimental específico en un laboratorio fuera del psicoana­lítico en que se operen las dos subjetividades y que facilite la investigación científica en esta área; sin embargo, el psicoanálisis dentro del proceso analítico lo comprueba a través de los procesos que ocurren en la antes mencionada transferencia y contratransferencia.

Para algunos la telepatía no existe, y para ellos la prueba es que todavía existen los telé­fonos inalámbricos, el Internet, la radio y televisión, para poderse realizar la comunicación. Esta aseveración es muy cierta desde el punto de vista de la tecnología, en la primera década del Siglo XXI; sin embargo, hay que contemplar que la evidencia detallada pormenorizada de las señales acústicas y visuales son obviamente comprobadas a través de los registros de las frecuencias, más las capacidades telepáticas o de comunicación extraverbal no tienen estos tipos de registros todavía probados a través de la tecnología, y solamente es una hipótesis y la forma sofisticada de cómo la tecnología posiblemente la podrá realizar para satisfacer la evidencia. Si bien todo esto es cierto y por ahora no podemos afirmar con certeza la evidencia tecnológica estadística y probar las capacidades de “transmisión del pensamiento”, y tampo­co verificar tanto la capacidad receptora como la emisora de los sujetos; es necesario dar un tiempo para que la ciencia y tecnología rompan la barrera de lo desconocido o incógnito, más no imposible de conocer y demostrar.

Téngase en cuenta aquí las funciones de los minerales “tantalio, niobio, columbio y col­tan” que se combinan para la elaboración de equipos electrónicos como condensadores, chips, teléfonos celulares, computadores, satélites, armas teledirigidas, centrales atómicas, trenes electromagnéticos de alta velocidad, Ipod, Iphone, tabletas, mp3, cámaras de tercera dimensión; cada uno de estos aparatos se desarrollan a velocidades de la oferta-demanda que seduce y apasiona al consumidor de nuestro siglo, pues nos acompaña el facilismo e in­mediatez. Aquí quiero consignar cómo el “tantalio” es un superconductor con capacidad de almacenar cargas eléctricas temporales y liberarlas cuando se requieran. Todo este mineral se denomina actualmente el “coltan” que es “el oro azul” que está acumulado y que por ahora se conoce que está extrayéndose en el Congo (80%), Colombia, Bolivia y Venezuela, Brasil, Australia, China y Tailandia (el 20%), y vale entre 60 y 100 mil dólares la tonelada.

Todos estos avances biotecnológicos en el futuro se desarrollaron cada vez más para ma­nejar la biología molecular y así las enfermedades como el cáncer, a la vez que se usarán para hacer partícipes en los “nanochips” y en todos los psicofármacos (antidepresivos, beta­bloqueadores, anticonvulsionantes y analgésicos) sin descartar obviamente la manipulación de placebos y la explosión de psicofármacos por intereses económicos, (Gómez Restrepo, 2012).

De todo lo expuesto podemos concluir que si bien no hay una conclusión y evidencia categórica de la precognición, la denominada meta-percepción o tele percepción (telepatía), todas pertenecen a fenómenos paranormales o a la parapsicología, y se requiere que todas ellas se sigan estudiando no como simple metáforas, (70) o paradojas sino como hechos reales psíquicos de la vida cotidiana, y además debemos ser muy críticos para no dejar filtrar lo pseudocientífico y menos dejar que estos fenómenos queden en manos de charlatanes y del pensamiento mágico, más sí abiertos al estudio científico de nuestro siglo XXI.


69 Ver obra “El Azar Determinista. El lazo del destino”, (Sánchez Medina, G. 2011)

70 “El estudio de las metáforas, está bien analizado en el libro sobre ese tema de Paul Ricoeur”, (De Fran­cisco, 2012).

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