La telequinesis

Dentro de todas estas creencias ha participado la telequinesis (pk) (movimientos a distan­cia de objetos); en alemán “poltergeist”, que proviene de Polter ‘estrépito’ alboroto y “geist” (espíritu); a la vez viene del griego τήλε, tēle, “lejos a distancia” y κίνησις, kínēsis, “movi­miento”; consiste en el desplazamiento de objetos a distancia sin intervención de un medio fí­sico conocido. Aquí se puede conectar con la física ondulatoria (cuántica) y la materia oscura. A través de los años se hicieron varios experimentos en el Siglo XIX y XX, que no han sido comprobados y por lo tanto aceptados por la comunidad científica. El término “telequinesis” fue puesto en 1890 por el psicólogo ruso Alexander N. Aksakof. La palabra “psicoquinesis” fue acuñada por el autor Henry Holt en su libro: “En las relaciones cósmicas” de 1914, y, fue adoptada por su amigo parapsicólogo J. B. Rhiner en 1934. Estos fenómenos de la psicoqui­nesis y telequinesis fueron conectados con las sesiones del espiritismo y han sido explotados por el cine, la televisión y la literatura y aún por ilusionistas como Uri Geller quien afirmaba tener esos poderes paranormales de doblar objetos metálicos, detener relojes y mover objetos; a la vez, a la señora Nina Kulagina en el Siglo XX se le dio el crédito de poseer poderes psí­quicos con la telequinesis, sin embargo, no fue comprobado científicamente, (Holt, 1914).

Actualmente en el año 2014 estamos pasando por el umbral de una nueva era; por ejemplo la que se refiere a la “telepsiquis” equivalente a la “comunicación psíquica” o entre dos men­tes a través del pensamiento en que se utiliza el cerebro como un puerto. Este aspecto fue ya considerado por la neurotecnología desarrollada en los Estados Unidos en la Universidad de Brown en Providence, Rodhe Island (2003); allí se ha trabajado durante 20 años, a la cabeza del doctor Donoghue y sus colaboradores; a la vez, el profesor Richar Normman bioingenie­ro de la Universidad de Utha utilizó un sensor (de microchips) de 1 mm de espesor con 100 apéndices y 4 mm de ancho por cada lado, para captar los mensajes cerebrales. De tal manera, se introdujo el microchip en el cráneo a través de un orificio de 3 cm de diámetro para captar las señales eléctricas y utilizar el cerebro como un procesador, anteriormente conectados con cables (los cuales están desapareciendo cada vez) al computador, y a la pantalla. Es así como se pudo conseguir que el paciente paralizado por “esclerosis lateral amiotrófica”, solamente con el pensamiento, pudiera manejar el televisor, correr cortinas, realizar videojuegos, es­cribir mensajes electrónicos, enviar mensajes o señales eléctricas apropiadas al brazo y a la mano, mover el cursor solamente con el pensamiento, el cual consiste en señales eléctricas que pueden ser enviadas a procesadores que las convierten en señales mecánicas. Aquí una pregunta: ¿podría este mismo paciente tocar música? La respuesta dentro de todo este progra­ma llamado “braingate” (puerto cerebral) es que sí podría tocar, siempre y cuando hubiese tenido el conocimiento o el aprendizaje anteriormente. Otra pregunta: ¿qué tiene que ver esto con la telequinesis? La respuesta es que es un paso más que se da para la comprensión del funcionamiento cerebral, lo que significa que el cerebro produce fuerzas, ondas, energías, con potenciales de movimiento sin tener que pasar por las percepciones acústicas verbales o vi­suales. He ahí que estamos en una franja de un mundo apasionante pero todavía desconocido, que posiblemente en próximos años se podrá explicar a través de la ordenación y funciona­miento de las partículas cuánticas.

Estos fenómenos paranormales como la telequinesis y otros, ya mencionados, también estuvieron presentes en el oriente y en el nuevo mundo americano y fueron conectados con todas las “creencias del espiritismo” y se han tratado de explicar y comprender por la presen­cia de los “campos electromagnéticos” y/o “poderes espirituales” y del más allá en donde se ubica la “creencia de cuerpos etéreos imperceptibles” por los sentidos; de ahí que se le llame, en el hinduismo (budismo), “el cuerpo físico, y, el cuerpo astral” con “experiencias extra-corporales” en sus “viajes astrales” según las disciplinas esotéricas a las que se adhiere. El “viaje astral” para ellos queda en la memoria y se compara con el de “dejá vu” y con las percepciones extrasensoriales y al mismo tiempo con toda la hechicería, la brujería y otras creencias religiosas.

Por lo tanto los ejemplos que pueden traerse son hechos clínicos y/o psíquicos reales y bien pueden ser aceptados o rechazados por todos aquellos científicos que requieren la de­mostración práctica en un registro real de o en un aparato tecnológicamente que demuestre la evidencia del fenómeno. ¿Será que en el futuro podremos alcanzar este tipo de tecnologías para probar las evidencias de los hechos comunes o clínicos específicos? La respuesta se está construyendo, pues el hombre ya da órdenes mentales a la máquina y transmite su pensa­miento.

Ejemplos

Seguramente todos los lectores habrán o tenido algunas experiencias de fenómenos para­normales. Personalmente he escuchado múltiples relatos con respecto a los hechos llamados paranormales. Algunas de las personas que han comunicado de ellos pertenecen a un estrato socioeconómico cultural alto y de gran confiabilidad. Personalmente desecho todas aquellas narraciones en las que puede caber la duda o aparecer la fantasía y en la veracidad de los acontecimientos.

Un paciente profesional de la ingeniería describía la siguiente experiencia: estaba vivien­do en una casa arrendada en la cual años atrás habían vivido personas que evocaban espíritus; una noche la empleada del servicio fue a la habitación de la pareja y les dijo que se habían entrado los ladrones y estaban en el primer piso; inmediatamente la pareja se pusieron las levantadoras preguntando en dónde estaban; la empleada les señaló que en el comedor, el que tenía dos ventanas al jardín con cortinas y un arco que iba a la sala y la puerta de entrada por el hall, por donde habían entrado. El ingeniero se adelantó unos pasos y no vio nada. La empleada señaló detrás de las cortinas, las que se movían como si se escondiera dejando a la vista un bulto detrás de las ya mencionadas cortinas; el ingeniero lanzó un grito desafiante al intruso, luego le siguieron dos gritos más amenazantes, pues sentía que él o los ladrones tenían miedo o se ocultaban; en un momento la cortina se movió más y salió un cuerpo blanco de 1.20 a 1.30 de altura; la imagen que vio se asemejaba a una nube (que flotaba) condensada, más pequeña arriba que abajo con una base aproximadamente de 60 cts. de ancho. El ingenie­ro miró si tenía pies, los cuales no existían y de ahí que no era alguien disfrazado.

El cuerpo en cuestión se desplazó rápidamente a una esquina y luego al lado que comuni­caba con la sala; el ingeniero reaccionó corriendo para perseguir ese cuerpo y entrar a la sala; el supuesto cuerpo desapareció creyéndose que se había escapado por la chimenea.; por lo cual pensó que era un animal blanco, tomó uno de los hierros y con fuerza lo introdujo por el hueco. Allí acabó la persecución y comenzó el misterio, la incógnita de qué era lo que había ocurrido. Veinte años más adelante un paciente sin que tocara aquel recuerdo me relató que antes de morir su madre había visto pasar una nube blanca (semejante a los que había visto el ingeniero). Las explicaciones y/o interpretaciones surgieron en diversas direcciones; unas que eran una ilusión, una fantasía, de bajar las nubes en la tierra, una alucinación momentánea o una percepción hipnagógica por el resultado de los temores internos, deseos de concretar las ideas de los espíritus y así sucesivamente. Profesionalmente le señalé que de todas maneras, era una imagen de él, de su esposa y la empleada. Esa imagen provenía posiblemente de una imaginario colectivo que no le hacía daño, no habían ladrones y el perseguidor era él que lo había hecho.

Otra narración en donde se ejemplifica más la telequinesis, fue una pareja que en una noche viendo un programa de televisión observaron en un momento cómo una copa con agua que estaba en la mesa de noche se desplazaba, ella sola para arriba, y luego sintió un ruido quebrándose la pata de la copa en el aire cayendo al suelo y no se derramó toda el agua. Los esposos se interrogaron uno a otro y no supieron darle explicación al hecho. Al pensar sobre lo corrido podemos inferir que fue causado por una concentración de energías electromagné­ticas en un campo específico, en ese lugar y momento dado originando el ascenso de la copa hacia arriba y fracturándose en un punto fijo. Esta explicación puede no ser acertada y solo sirve de una suposición.

En una ocasión un médico me trajo la historia de cómo había dejado sus anteojos en la mesa con las patas dobladas y los lentes sobre la mesa; de pronto, sintió un ruido y vio como las patas se abrían solas, la explicación que le di era: cómo posiblemente la presión de las pa­tas fue cediendo y las impulsó hacia arriba. El colega quedó dudando pero aceptó el supuesto. Diversos ejemplos vienen a mi memoria en que se observa la telepatía, la telequinesis, y otros fenómenos que no transcribo, porque no validan el o los hechos en cuestión.

Levitación

El término levitación proviene en parte del latín, de “levis” ligero, liviano y levitas: des­treza, movilidad, ligereza, inconstancia, volubilidad y futibilidad; de leviter: ligera o superfi­cialmente, por encima sin dificultad. La palabra “levitación” es la acción o efecto de volverse ligero, levitar mantenerse en el aire sin ningún punto de apoyo; en otras palabras es flotar en el aire.

La creencia en la levitación se encuentra descrita o planteada en el antiguo y nuevo tes­tamento y actualmente pertenece más a la basada en el hilo invisible, a la magnética o a los magos e ilusionistas como David Copperfield.

Creer en la levitación implica superar los conocimientos de los efectos del campo gravi­tatorio y suponer que existen fuerzas que contrarresten el peso corporal para suspenderse en forma estable y flotar en el aire. La levitación desde un punto de vista científico se puede dar siempre y cuando existan las acciones electrostáticas, para locual el objeto que levita está car­gado de un campo eléctrico que produzca una fuerza igual u opuesta a su peso corporal o se construye un campo virtual gravitatorio. La levitación magnética se realiza por estar el cuerpo sujeto a la acción de las fuerzas electromagnéticas; todos habremos visto cómo dos polos opuestos se atraen. A la vez, existen las pseudo levitaciones debido a la superconductividad y el diagmagnetismo o suspensión electromagnética que opera con la ayuda de diferentes mecanismos.

Existe también la levitación aerodinámica que se realiza con la presión de gases; la acús­tica, la cual solamente es posible en objetos muy livianos; la óptica requeriría que el objeto absorbiera los fotones y en los laboratorios se emplea para ello los láseres; la levitación anti gravedad no ha sido observada ni demostrada pues no se ha encontrado en realidad la fuerza anti gravitatoria hipotética como antipartícula del gravitón; solamente se puede la levitación en aviones especializados y a una altura terrestre específica en que no aparece la fuerza gra­vitatoria, y se está suspenso, como ocurre en los astronautas en el espacio o cuando un avión sube verticalmente en la atmósfera y luego de un pequeño espacio de tiempo hace un vuelo horizontal y cae en picada; existen 20 segundos aproximadamente en que se crea un campo “agravitacional”.

El gravitón es también un bosón mediador de la integración gravitatoria y son como se dijo anteriormente partículas de espín 2 que no han sido observadas experimentalmente. Re­cuérdese aquí que sinembargo el boson de Higgns hace unos días fue comprobado; véase la clasificación estándar y la elaborada por el autor y la Ing. C. Arenas obra “Cerebro Mente. El pensamiento cuántico”, (2009).

Otro caso son las levitaciones en la literatura y en la historia haber visto levitar y subir a los cielos a Jesús, a Santa Teresa. Otra es la levitación como espectáculo de ilusión de los magos y los más conocidos David Blaine, Cris Ángel, David Copperfield. En síntesis hay una magia conceptual físico-electromagnética y hay otra de escena, de ilusión, (71).

Adivinación

La palabra adivinar viene del latín “adivinare”; (ad-divinare; “ad”, de dirección en el es­pacio tiempo, en el orden afectivo y moral; con idea de movimiento; proximidad; finalidad, destino, intensión, relación-comparación); adivinar, presagiar, profetizar, (de “aliqua re”, sobre algo), y de “divinatio”, arte de adivinar, presentir en el debate judicial previo, para determinar quién será el acusador; y, el término “divino” viene de “divinus”, divino de Dios o “digno de los dioses”. La palabra latina “divinatio” significa lugar privilegiado, que la adi­vinación ocupaba en la religión de los antiguos.

Nótese que la palabra adivinación también proviene de “divina” que se refiere a los dioses, a la acción divina; la letra “a” “implica lugar, punto de partida, o desde, o tiempo a partir del cual, u origen, procedencia, persona de quien se espera, solicita, inquiere o recibe algo”; al mismo tiempo significa también causa de o por, relación o punto de vista cargo u oficio, y también dirección. A su vez, la palabra “divino” como ya se enuncia en el texto anterior hace parte del término adivinar, presagiar, profetizar sobre algo; y, divino se refiere a Dios o dioses, y a quien tiene esos poderes antes mencionados. En griego al “adivino” se le llama “mantis” y a la adivinación “mantiké”. Los griegos conocían la adivinación inductiva o ar­tificial (éntecnos, tecniké basada en la observación hecha por el adivino, con signos evidentes semeia de la voluntad divina), y la intuitiva proveniente de la inspiración. La adivinación se conecta con los presagios sobre fenómenos atmosféricos (lluvia, trueno, sequías); los presagios podían ser también visuales, sobre encuentros inesperados con buen o mal augurio; los presagios acústicos o auditivos con sonidos o gritos a los cuales se le daban una inter­pretación; los presagios fisiológicos los que se refieren a cualquier movimiento involuntario (por ejemplo la enfermedad llamada antiguamente sagrada o la epilepsia que tenían un sig­nificado); cualquier acto fisiológico podía interpretarse como un buen o mal presagio; por ejemplo: “al oír ese ruido todo el ejercito, en un impulso unánime, adoró a Dios” (Jenofonte, Anabasis, III, 2.9).

Un punto a dilucidar, o mejor a aclarar es que el concepto de la adivinación y revelación se han utilizado más por las religiones y lo conectan con el concepto de Dios el cual en estos momentos no se discute puesto que no se contempla debido a que estamos en un campo de investigación neurocientíficas y no nos centramos en los conceptos mágicos y omnipotentes o los provenientes del concepto divino de Dios de la filosofía y teología (72).

Fue en Grecia en donde se desarrolló esta creencia sobre los presagios provenientes de hechos naturales, vuelo de los pájaros, gritos en el campo, los sueños, la presencia de las aves como el águila, el examen de las vísceras de los animales (y la eroscopia). Así mismo se crearon santuarios de oráculos como el de Polo y Zeus, el de Delphos, en donde aparecía la profetiza quien, bebiendo agua sagrada o masticando laurel e inspirada por Apolo, entra­ba en un trance adivinatorio; es el caso de las Sibilas, de los profetas llamados Backis, o el de Pitia de Delphos. Esto ocurría en las ciudades, o en Estados en las cuales habían lugares permitidos y otros prohibidos. Existían los lugares en donde estaba el oráculo, en donde se pagaba un impuesto llamado “pélanos pastel” en donde se profetizaba y se hacían rituales con fumigaciones de laurel, harina de cebada, y aun sacrificio de animales; y, aun mas, se rea­lizaban juegos, llamados cleromancias, en donde se adivinaba o presagiaba el futuro, por medio de los dados o habas; los dados se tiraban al suelo y según como cayeran se les daba una interpretación. El que profetizaba tenía el don profético que venía de la diosa Isis. Esto también se realizaba en las calles o lugares públicos y en ocasiones se hacía que las habas fueron sacadas por un niño desconocido o se escogía al azar o a la suerte. Esto último también se encuentra en la cultura azteca y maya de Mesoamérica.

Consultantes y sacerdotes, oían la sentencia profética, pero en ocasiones no podían verla porque provenía de los oráculos como el de Apolo, o de la tumba de Dionisio, el dios de la orgia y del éxtasis. A través de los tiempos estas costumbres fueron emigrando y de las habas se pasó a guijarros de piedra o a minerales preciosos; sin embargo, también se utilizaron las cenizas de los huesos.

La acción de adivinar es una práctica esotérica cuyo origen se pierde en el pasado; la antropología cultural nos muestra que antes los pueblos basaban la decisión en el brujo, sa­cerdote o adivino para establecer una determinación o resolver un problema y para aplicar una ley o un acto tribal. La adivinación o predicción de cosas futuras u ocultas ha estado presente por miles de años atrás y para ello se han usado la magia y los oráculos, la astro­logía, la quiromancia, la interpretación de presagios y suertes, los fenómenos de visiones, los médiums, las cartas de tarot, la ouija, el juego de la copa, y tantos otros que pertenecen a la santería, brujería, espiritismo, y horóscopos. Los adivinos se nombraban como personas im­portantes; estos aparecen en el Antiguo Testamento y luego en las leyendas griegas, en Roma, y, actualmente como se dice en otra parte, se refiere a personajes que reciben consultas de ese tipo de adivinación. Obviamente la intuición, las creencias, la superstición utilizan medios irracionales para conocer sobre el futuro. (En todos estos actos operan la autosugestión y la hipnosis individual y colectiva además participa el pensamiento mágico omnipotente; ver capítulo IX).

En el siglo XX y lo que va del XXI se consulta a los conocedores de la ciencia y tec­nología, a expertos con experiencia, en especial de la medicina; así se crea la asociación, “ciencia mito y pensamiento”; por ejemplo, las instituciones, las universidades, los hospitales o centros de salud muy especializados, adquieren su prestigio por tener toda la tecnología de punta y así mismo las investigaciones y consultas al día; todo esto equivale a cómo son los sabios y conocedores de la verdad los que se suponen tiene la verdad última; de ahí se pasa a considerar a la institución y a sus miembros como “los consultores” venerados como genios y sabios y los que tienen la última palabra, para tomar una decisión diagnóstica, pronostica y terapéutica.

El resultado o conclusión es que se deja al futuro o al destino en las cabezas humanas; he ahí otro problema y es aquel que puede aparecer y en realidad ocurre: “errare humano est”, más cuando se ha entrado en el “sobre entendido”, y “sobre comprendido o conocido o lo obvio” que opera como un prejuicio; es por esto que también se presentan equivocaciones, las cuales en ocasiones son dolorosas, y aún difíciles de aceptar y menos cuando se pone en duda el prestigio institucional; además se crean ídolos (como dioses de la ciencia) a los cuales no se puede contradecir, cuestionar o invalidar. Esto ocurre alrededor de nuestro planeta tierra y más cuando el prestigio está sustentado en conocimientos muy validados por la tecnología y la experiencia de expertos. Traigo aquí estos textos para mostrar que el pensamiento mágico omnipotente también es llevado, hoy día Siglo XXI, a las puertas de la ciencia dirigidas por humanos, los cuales siempre deberían cuestionar su saber, entender, conocer y saber de las experiencias, así como del proceso científico de la misma creencia y así mismo al reflexionar no se está exento de prejuicios. Es lastimoso que personas con grandes capacidades intelec­tuales y con estudios profundos caigan en el endiosamiento y mitos de los científicos, los que “supuestamente” no se equivocan.

Antiguamente existió el oráculo o el lugar en donde se consultaba el hecho y se hablaba y se buscaba el significado de lo que podía acontecer a través de una comunicación divina con sitios específicos y personas escogidas. Babilonios y asirios consultaban oráculos tales como Shamash y Adad, los cuales se suponía recibían mensajes del futuro. Algunas culturas hacían ritos y sacrificios. Los hebreos en principio tenían sus oráculos y luego se convirtieron en profecías. La cultura helénica interpretaban sonidos de aire, agua, las nubes, vuelo de los pájaros, esto fue heredado por los romanos que también le dieron sus interpretaciones.

En párrafos anteriores se hizo mención a la parapsicología y en ella a los fenómenos paranormales de la adivinación y/o presagio que contienen conocimientos ocultos, presen­timientos, capacidades llamadas sobrenaturales73, que significan que están por encima y/o más allá de lo natural; resulta que muchos fenómenos considerados así, son considerados de tal forma por qué no los hemos podido comprender, determinar y conocer. Recuérdese aquí cómo los griegos creían en el oráculo de Delfos y entraban en un trance y en ésta condición proferían mensajes divinos; este “trance” muy posiblemente era por sustancias químicas alu­cinógenas que el sujeto entraba en un estado hipnagógico acompañado de imágenes en estado hipnagógico, que podían ocurrir después (de ahí la llamada oniromancia) que también com­prendía la necromancia o el arte de suscitar la revelación de las almas de los muertos a los cuales se invocaban. Estos fenómenos se conectan con el espiritismo del Siglo XIX y XX; y, las interpretaciones del futuro, como mensajes de lo sobrenatural, adivinaciones, la lectura de los movimientos de las nubes en el cielo, de las actividades de las aves, para llegar a las ceremonias llamadas augurios en donde se leían los “auspicios o pronósticos”; así mismo se leyeron los sueños para encontrar en ellos no solamente el pasado, el presente sino el futuro; así en el Siglo IV a.C. los arúspices o el saber si el destino le era favorable o no; así también años atrás, apareció la astrología; la cristalomancia, o contemplación de los cristales, la bibliomancia o la interpretación de mensajes secretos en los libros, especialmente en la Biblia; la numerología, o el estudio de los números, además de la aquiromancia, (la lectura del té, el chocolate, las cartas o con la sabiduría china en el libro de las mutaciones que en tiempos de Confucio, se le añadieron textos adicionales como oráculos; así encontramos el I Ching, las fuerzas cósmicas del Yin Yang, las líneas enteras y divididas de los patrones tradicionales, los ocho trigramas y los 64 exagramas que se forman a partir de ellos y que proporcionan una descripción del universo a la vez que dan los indicios del curso del futuro, (más adelante se desarrollará este tema).

El horóscopo realizado por astrólogos deducía, según la posición de los astros y los signos zodiacos, lo que podía ocurrir en determinado momento y el destino trazado por estas fuerzas astrológicas. La astrología también es una forma de adivinación; si bien aquella apa­reció en Mesopotamia y emigró a Grecia; y, en el siglo III a.C., Caldeos y egipcios la tomaron y la conjugaron con las matemáticas para interpretar las influencias que tenían los astros en la vida humana. Otra de las adivinaciones es a través de la quiromancia o lectura de la mano como forma de adivinar el futuro; así mismo apareció el tarot en que se utilizan las 78 cartas para leer la vida de las cuales 56 están contenidas en 4 diferentes grupos formando el arcano menor y 22 como arcanos mayores; de este grupo viene Hermes Trismegistros consejero de Osiris rey de Egipto; todo esto está relacionado con la cábala de los hebreos.

Por lo expuesto nos encontramos que el ser humano siempre ha buscado respuestas en el afuera, leyendo lo desconocido para orientarse en el tiempo y en el oscuro camino de la vida; esto lo hace en o con la compañía del pensamiento primitivo onírico mágico y omnipotente, mítico y así el proceso de diferenciación, de la percepción de dualidades, el encuentro de semejanzas y el peligro de construir igualdades no sin percibir diferencias en las propiedades, sus descripciones y el construir modelos, totalizaciones y denunciar hechos, formas, a la vez que criticar toda la observación; de ahí se partió a la ciencia del Siglo XX y XXI, contraria a la adivinación y por el contrario sujeta las pruebas de falsación, comprobación, verificación en la estadística compleja para llegar a un concepto objetivo.

Volviendo atrás en la historia el oráculo más famoso antes que el de Delfos fue el egipcio de Amón en el oasis de Siwa, en el desierto de Libia; los griegos tomaron seguramente estas creencias y los llevaron a sus dioses entre ellos a Apolo y luego lo heredaron los romanos. Re­cuérdese cómo los griegos tenían una Sibila, la Herófila quien predijo la guerra de Troya. En la mitología romana estaba la Sibila de Cumas la cual Apolo le había prometido concederle todos sus deseos y ella le pidió vivir tantos años cuantos gramos de arena había en su mano; no le pidió la eterna juventud y envejeció y murió. Otras de las leyendas fue la de una mujer anciana que ante Lucio Cartino, último rey de Roma, le ofreció 9 libros proféticos a un alto precio; cuando él se negó, ella destruyó 3 libros y le ofreció los 6 restantes; Cartino se negó nuevamente y ella destruyó otros 3; el rey acabó comprando los últimos al precio pedido por los nueve; los libros fueron guardados en el templo de Júpiter en Roma y se los consultaba en situaciones especiales; aunque el fuego destruyó los libros originales en el año 83 a.C.; posteriormente se formó una nueva colección que en el año 405 d.C. también se destruyó. Los hebreos usaron los oráculos para consultar los “urim y thummin”. Los fenicios también tenían sus oráculos así como los babilónicos y caldeos, (Perry, J; Rengifo B., 2003).

Todo esto entra dentro de la parapsicología y el deseo y la necesidad del hombre de co­nocer su destino hasta llegar al cálculo de probabilidades con estadísticas complejas desa­fiando el principio de causalidad y aún en contra de supuestos previos. De una u otra manera nos encontramos con fenómenos de la llamada “percepción extrasensorial” que la mayoría de los científicos e investigadores la ubican en la ya mencionada parapsicología que no cumple las exigencias de la objetividad del método científico; y, en vez de tratar reconvencer a la es­céptica comunidad científica se han dedicado a explorar la base científica de tales fenómenos incluyendo la física cuántica; así también se puede caer o no en la ingenuidad científica, en las ilusiones profesionales y en el engaño; por lo tanto hay que tener sumo cuidado y paciencia en todas las investigaciones sin negar los hechos y el avance de la física ondulatoria y esta aplicada a la tecnología.

Téngase en cuenta que todo ser humano tiene su capacidad personal de percibir, presentir, intuir sucesos que puedan ocurrir; estos fenómenos o hechos psíquicos funcionan de manera autónoma de diferentes formas y todas las personas tienen una serie de capacidades y no siempre están presentes en todo momento; es cuestión de grados en que aparecen esas fun­ciones que se muestran en los distintos fenómenos; lo que si puede ocurrir es que se observan desde la no aparición del hecho hasta la gran intensidad con que pueden surgir. (Prezioso, 2003).

A continuación voy a exponer algunas prácticas en que interviene el pensamiento mágico; por ejemplo en el juego de la “quija o wija o ouijael cual consiste en colocar las manos so­bre una plataforma de tablero y la mano es movida por una supuesta “fuerza misteriosa” que se detiene en números y letras del alfabeto los cuales uniéndolas dan la clave de los nombres o hechos y comunicándose así con seres queridos muertos y averiguar también el destino el que se supone es conocido en otras dimensiones por seres no terrenales; todo este juego muy bien puede pertenecer a la comunicación extraverbal de fantasías y hechos inconscientes del sujeto y por lo tanto no existen tales fuerzas misteriosas y seres no terrenales, los cuales solo son identificaciones proyectivas para dar explicaciones a lo no conocido.

Otra de las prácticas es la “santería” que se ha convertido en una religión con orígenes en la tribu africana llamada “Yoruba” en Nigeria, a lo largo del río Níger. Estas prácticas o estas creencias fueron complejas y poderosas, con una estructura organizada y duró 12 siglos hasta 1896; entre 1820 y 1840 los esclavos enviados a Cuba y al Brasil llevaron estas prácticas y fueron llamados los “Lucumi” debido a su saludo “olucumi” que significa “mi amigo”. Los españoles trataron de anular estas prácticas y los esclavos fueron bautizados y evangelizados; muchos aceptaron exteriormente las enseñanzas e interiormente continuaron y continúan en sus prácticas y creencias religiosas ancestrales en las que se encuentra como las “fuerzas o deidades africanasmezcladas con santos del catolicismo en una forma sincrética conocida hoy como “santería” y es para la masa la creencia (prejuicio) de una fuerza que tiene poder en la vida y en la muerte, en la justicia, en la fuerza vital y en lo que ha de venir. Desde mi perspectiva todas estas prácticas pertenecen al pensamiento mágico omnipotente en el cual se incluye el mundo inconsciente.

Actualmente existen métodos que la policía de los Estados Unidos aplica para la inves­tigación criminal, consultando a los supuestos “médiums” (“mediadores”) o personas con poderes extrasensoriales para detectar el lugar y la persona que fue asesinada y el descubri­miento de los criminales y no dejar crímenes llamados perfectos. En la práctica se han encon­trado que a través de esas consultas y la capacidad intuitiva de las personas consultadas dan pistas claves para la localización de los sujetos investigados. La ciencia no ha podido hasta ahora entender por medios racionales y objetivos, cómo se realiza esta captación o recepción de mensajes en los misterios por resolver. (74)

A todas estas, aquí se incluye todas las “supersticiones” y las interpretaciones de los fenómenos atmosféricos o los actos humanos que se repiten o que pueden ser conectados, asociados e interpretados con otros hechos para correlacionar un hecho con otro. Existe otro tipo de adivinaciones como lo es la “cosquinomancia”, la cual consiste en que una “criba o cedazo o tamiz” tomado en nombre de una persona que es acusada, la criba empieza a temblar o se voltea; obviamente la ansiedad es tan grande que esto puede ocurrir; la “cristolamancia” la cual se refiere a presagios por medio de cristales (tallados o no) o espejos, vasos cilíndricos; la “cronomancia”, la adivinación por medio de las cebollas que en la noche de navidad se ubicaba en una altar y se ponen encima el nombre de la persona o personas de la cual se quiere tener noticias, (mancia, adivinación, predecir).

Estos procedimientos todavía se encuentran en pueblos primitivos o en desarrollados, o en los que existe el predominio del pensamiento mágico como en las islas del Caribe, Brasil, África y en otras regiones asiáticas. De una u otra forma, en la civilización actual persiste la imaginería o el concepto de portar el oro o las piedras preciosas, para tener poder. El mito del oro y piedras preciosas no ha desaparecido por milenios.

La dactilomancia o adivinación con un anillo mágico suspendido en un hilo y abajo con el alfabeto para componer un nombre semejante a la ouija. Otra de las adivinaciones es la “dafnomancia”, adivinación por medio del laurel, al cual se le echaba al fuego y al quemar­se hacía un ruido el cual era un presagio bueno y malo cuando ardía. La “demonomancia” adivinación por los demonios invocándolos. La “eromancia” que consiste en seis formas de adivinación practicada por los persas que se envolvía en la cabeza con una servilleta y ponían un vaso lleno de agua y si ésta llegaba a levantar burbuja era un pronóstico feliz. La “esciman­cia” o invocación de la sombra de los muertos; la “psicomancia” en que aparece la imagen de los muertos. La “Espodomancia” o adivinación por la ceniza de sacrificios. La “esterno­mancia” adivinación por el vientre en que se obligaba al demonio y espíritu a hahlar a través del vientre o del cuerpo de un poseído. La “estolisomancia” se adivinaba por la manera de vestir. La “estoicomancia” que consistía en que se sacaba el oráculo en el primer verso que se presentaba en los libros de Homero o Virgilio.

La “filoromancia” o adivinación por medio de las hojas de una rosa. La “gastromancia” se practicaba encendiendo muchas velas detrás de vasos de agua y el adivino se suponía contestaba sin mover los labios lo que se le consultaba; se supone que era ventrílocuos. La “geomancia”, adivinación arrojando un puñado de polvo en el suelo y según las líneas y figuras se interpretaba el futuro; la “hipomancia” utilizada por los celtas, sacaban sus pronós­ticos, por los relinchos y movimientos de los caballos alimentados en bosques sagrados en el templo de los dioses y hacían salir antes de declarar la guerra y cuando el caballo empezaba a andar con la pata derecha era favorable y con la izquierda era mal agüero y renunciaban a la batalla.

La “hidromancia” se hacía con el agua en diferentes formas con invocaciones, ceremo­nias, aguas limpias, tranquilas o agitadas. Estas prácticas aparecieron en el Rihn (Alemania), examinando ríos, golfos y mares. La “quefaromancia” adivinación con ceremonias utilizan­do a un asno o una cabra poniéndole en la cabeza de ellos carbones encendidos y recitando plegarias para descubrir el personaje que había cometido el delito.

Obsérvese que la adivinación no comprende lo racional y objetivo y fue una práctica antigua; sin embargo, todavía existen modalidades utilizadas para conocer lo desconocido; obviamente esto es arbitrario, (Restrepo Fontalvo, 1995).

El pensamiento mágico omnipotente aparece también en las religiones cristianas, mu­sulmana, taoísta y otras; es así como observamos en los cristianos los rezos, las oraciones, plegarias y veneraciones a los santos, a las imágenes de Dios, Jesús, al niño Dios, la virgen y ciertos apóstoles. Todos aquellos que se suponen hacen milagros y son canonizados en la igle­sia católica por ello. Los rezos de los islámicos aparecen con las llamadas “suras” inclinándo­se a la Meca (tumba de Mahoma) o los budistas, a las estatuas de Buda o los hinduistas a los múltiples dioses. Los budistas y cristianos encienden luces, fuegos y queman incienso para aromatizar, purificar el ambiente. Cada religión tiene su ritual en el cual se conjuga el pensa­miento mágico omnipotente. Existen múltiples trabajos a respecto desde tiempos remotos.


71 “Pienso que la levitación en el campo de lo religioso puede aceptarse como una metáfora que está relacio­nada con el hecho espiritual de superar lo terrenal. Con o sin explicación satisfactoria, la levitación de las mesas espiritistas existe como un hecho comprobado”, (De Francisco, 2012).

72 Ver la obra del autor “Ciencia, Mitos y Dioses” (Sánchez Medina, 2005), “El conocimiento y la interpre­tación en Psicoanálisis”, (Cap. VI Orígenes de las ideas y conceptos de Dios y Ciencia y Dios) y en la obra “El Azar Determinista. El lazo del destino”, (Sánchez Medina, G., 2011).

73 Ver capítulo IV. Lo sobrenatural.

74 Ver pie de página sobre la clarividencia

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