El Chamanismo o Schamanismo

Etimología. El estudio de la etimología se realizó rastreando las partículas “cha” y “man” o “sha y man”. Lo primero que surgió en el término man (en inglés hombre, el marido, el hombre uno); chaman proviene del inglés fue del inglés antiguo mann que significa hombre adulto y este del protogermánico “mannaz” persona, y del gótico “manna”. De acuerdo a Tácitus aparece el término “Mannus”, como el personaje mitológico en las tribus germánicas. El nombre indio “Manú” aparece en la mitología hindú, como el progenitor, y en sánscrito como pensador. “Manú” para los védicos es el hombre original; y, manas para el sánscrito, es la mente como principio de pensamiento, el aspecto externo sensorial, o emocional de la mente. Aquí recuérdese que el sánscrito fue un idioma de los vedas al norte de la India el cual migró a China, Manchuria y Mongolia, y configuró el idioma “palí” en la región de Manchuria y Tungú, al Norte de Corea (este idioma es hablado actualmente en Sri Lanka, Birmania, Tailandia, Camboya, Laos, Vietnam, India y Nepal); el idioma no es oficial en ningún país.

La partícula “scha” proviene del sánscrito y como se dijo anteriormente emigró a la China y Manchuria y Mongolia; la partícula “scha” significa saber, lo que equivaldría la palabra “schaman” o “sramana”, hombre que sabe y de ahí se derivó “shramana” que indica monje budista y mago; la palabra “saman” es a la vez, de origen turquica-tungú que significa “el o la que sabe”; al mismo tiempo la pronunciación es la misma en sánscrito y en chino. El término chino intermedio es “shamen”. Este término emigró al norte de Europa y Europa Occidental y luego a América y Asia Occidental. En la región de Siberia el término es “shaman” que identifica al hombre con lo sobrenatural y la medicina.

El conocimiento y el saber implica, de alguna manera o de otra, dentro de este contexto el contacto con el mundo sobrenatural, con los espíritus. El investigador rumano Mirsea Eliade hizo unos estudios sobre el chamanismo en textos clásicos y lo define como “técnica del éxtasis o trance” y al chaman como el “especialista del alma humana que viaja al campo de los espíritus”. El chaman se forma, aprende, tiene una experiencia de iniciación; atraviesa por fases de ayuno, dietas estrictas, abstinencia sexual, veladas interminables, dominios de la caza, la pesca, las artes cotidianas, el conocimiento de las plantas medicinales (consideradas estas sagradas) y plantas psicotrópicas, cantos, bailes, rezos, mitos, conocimiento de la cosmogonía y de la historia de los pueblos para los investigadores del chamanismo; el chaman es portador y hacedor de mitos, guía espiritual, curandero de grupos sociales, realiza rituales, con fiestas religiosas a la vez; en las épocas de siembra, recolección hace sus rituales específicos, tiene actividades de agradecimiento o apaciguamiento de la ira de los espíritus, combate las plagas y epidemias, tiene una coherencia cultural y social de su pueblo y un manejo ecológico del medio ambiente, (Eliade, 2002).

De tal manera el chaman tiene una actitud paradigmática y es un visionario. Tiene un concepto cosmológico el cual está fundamentado en la existencia del secreto y conocimiento de las plantas y a la vez un autoconocimiento. De tal manera hace el puente entre hombre, lo sobrenatural, lo espiritual y la medicina, lo que cura. Para Michael Harner los chamanes no tienen que usar drogas psicodélicas para realizar viajes psíquicos; en cambio, Gary Doore en su obra “El viaje del chaman: curación, poder y crecimiento personal”, sostiene que es necesario la planta psicoactiva como herramienta para “el viaje”. Y no es simplemente el sonido monótono de los golpes del tambor que permiten el viaje chamánico. Para este autor, en la Unión Soviética, los auténticos chamanes no usan el hongo “amarita muscania” y emplean solamente el tambor. Aquí recuérdese que el tambor fue el primer instrumento que se utilizó después del golpe entre maderos para la comunicación la cual conlleva diferentes mensajes. El éxtasis chamánico es aceptado como tradición religiosa, como el “samadhi budista”, el “fanasufi” y el “estado beatífico cristiano o vuelo mágico o viaje místico” para encontrarse con los espíritus, los dioses y los demonios e incluye fenómenos clarividentes, (Doore, 1988), (Horner, 2001).

La “sensación nirvánica” está asociada con la del “viaje psíquico” de la cual se sale de la realidad para ir a otra temporo espacialidad. En este estado predomina un “proceso terciario o intermedio” que está ubicado entre el primario irracional, ilógico, irreal, inconsciente, atemporal, atópico y el secundario racional, lógico, cuerdo, temporal, concreto y real. Aquí recuérdese lo planteado en los textos anteriores, en donde se hace referencia al “insight” y “epifánesis”, “anagnórisis”, “iluminación”, “revelación”, “trascendentalización”, “pensamiento intuitivo”.

Volviendo al chamanismo este tiene una función y es la de la curación a través de rituales, sacrificios, videncias, y así poder ayudar o guiar a los seres humanos. La mitología reunió sus creencias y los chamanes las costumbres, el conocimiento ecológico, para hacer ese puente ya enunciado entre el hombre, lo sobrenatural y la curación cuerpo-alma. Así fue como se construyeron las religiones con sus líderes (sacerdotes, pastores, ministros, rabinos, lamas, prelados o curas u otros nombres de acuerdo con las costumbres y el idioma). Así fue cómo se religaron las comunidades a sus creencias mágico-omnipotentes para producir cambios en los desórdenes del cuerpo y de la psiquis (o del alma y espíritu) y su mediación era el propio hombre con una creencia y una cultura utilizando otros instrumentos para convocar esas fuerzas. Así también encontramos diferentes costumbres y religiones, (142).

El concepto de alma y espíritu es fundamental para el chaman, el cual también condensa historias, creencias, memoriza textos y canciones, conocimientos, múltiples códigos, símbolos y significados, sistemas de creencias. Aquí también se puede agregar la participación de la sugestión y autohipnosis (143), la construcción y herencia de creencias; así mismo en el chamanismo confluyen preguntas como ¿para qué existimos? ¿Cuál es el sentido del dolor y sufrimiento? ¿Para dónde vamos? ¿Qué hay antes y después de la vida? ¿Qué soy y quién soy? ¿Para qué y porqué vivo?; todas estas preguntas fueron apareciendo en forma individual y luego colectivas para después convergerlas y ser respondidas por un hombre responsable y supuesto conocedor de los presuntos misterios ocultos al saber cotidiano. Es así como aparece toda una imaginería mental con preguntas y respuestas y a la vez con consciencia dialógica para modificar el desorden. Aquí también opera la regresión pasando por los laberintos inconscientes en que se descubre así mismo como ser, esencia y totalidad, y con ello la introversión, centrando la consciencia en el “sí mismo” o mismidad (“self”) (144) lo que equivale a la profundidad de la esencia y existencia del ser en su microcosmos revertiéndose en su perspectiva en forma alterna y global (tiempo –espacio o atemporo espacial); así se llega a un orden, desorden y caos con la sensación del todo y/o para todos.

¿Cómo se hace un chaman? La respuesta puede partir desde la tradición histórica en las diferentes culturas con técnicas de aprendizaje, autoexploración, enseñanza del maestro al discípulo. El primero habla poco y controla las experiencias del aprendiz para luego provocar modificaciones en los estados mentales de sus alumnos. Se supone que el discípulo es seleccionado de acuerdo a sus capacidades; sin embargo existe una tradición familiar.

De una u otra manera, el pensamiento mágico de los chamanes se alimenta de vida aislacionista en que el sujeto (yo) se introvierte, y esto aparece como un autismo solitario en el cual se requiere del otro, del espíritu, de lo no conocido y del misterio. En el chamanismo hay una creencia en los espíritus y esto opera como un objeto proyectado en forma mágico ilusionista. Como en este texto no se trata de desarrollar todo el chamanismo además de lo ya expuesto, por lo tanto, me voy a referir a como el chaman está conectado con la brujería y con los otros fenómenos parapsicológicos o paranormales. Recuérdese aquí que Platón 368 a.C. escribió en Fedro las primeras profecías que partieron de un árbol, el roble, el cual tenía poderes para curar o matar. En verdad es cierto que hay plantas salvadoras de la vida o los que producen la muerte.

Algunos investigadores del chamanismo tienen sus enfoques hermenéuticos, centrados en los rituales o en las creencias, otros en la geografía y mapeo del chamanismo, o en los métodos, y otros en el género y la sexualidad. Por ejemplo en la era del paleolítico superior, en lo que hoy es República Checa así como en Corea, eran las mujeres las que hacían el papel de chaman; sin embargo, en otras áreas geográficas como Malí (África) en el pueblo Dogon, el chaman podía ser de los dos sexos. Otros se preocupan en la mitología de la época, para producir el chamanismo y así su historia, como por ejemplo en el periodo antes del neolítico; esto aparece en el paganismo griego y en los mitos de Tántalo, Prometeo, Menea y Calipso; esto fue heredado por los romanos y a su vez lo transmitieron a los cristianos, luego emigró a América; sin embargo esto es un chamanismo mestizo puesto que antes de llegar los españoles a América ya existían los rituales chamánicos en América del Norte, Mesoamérica (Aztecas, Toltecas y Mayas) y Sudamérica en especial en los Incas; actualmente subsisten subsidios de estas creencias en México, en el Perú y Bolivia, así como en Colombia con los Aruacos.

Por su parte los animales han intervenido en los rituales chamánicos; por ejemplo, en Siberia y en los pueblos de los Urales y Altae, los cazadores y criadores de renos son utilizados para sus prácticas chamánicas. Asia Central, el Tíbet, Corea, la islas del pacífico y África, son áreas donde el chaman persiste. Nótese aquí que aunque el chamanismo no es una religión esta última sí partió del primero, así como los sacerdotes, los magos y los médicos tienen una interrelación progresiva pues se supone son los “hombres que saben”.

Una interpretación con respecto al chamanismo es la que surge cuestionándose si esta práctica no es una defensa anti paranoide contra la destrucción, más cuando todas las culturas tienen sus magos, brujos, chamanes, sacerdotes y médicos. Los chamanes también hacen altares y administran justicia, lo cual equivale a que dirigen o provocan orden social (colectivo) y se comunican con el llamado “mundo sobrenatural”.

Es asombroso e inaudito como los estudiosos del chamanismo y los fenómenos paranormales se dejan inducir, confundir y convencer con todo el pensamiento mágico omnipotente que está fuera de la realidad; por ejemplo en la convocación de los espíritus, en la cual actúan, inclusive, como cirujanos que realizan trasplantes de órganos (órganos biológicos con la materialización y desmaterialización). Es así como se desvirtúa la realidad, inclusive se crean teorías como la “sintérgica”, que podría pertenecer a la ciencia ficción, la cual soporta toda la fantasía irracional inconsciente y aún la creadora (145); además, se valen de ciertos postulados de la ciencia actual para explicar los fenómenos provenientes de sus prejuicios, creencias y fantasías; así mismo se traen los conceptos de la cosmología y de la física actual del universo paralelo, la energía y materia oscura, variables ocultas, energía o fuerza cósmica desconocida. Estos últimos conocimientos no se pueden confundir con los primitivos, y menos fucionarlos en las creencias ancestrales mágicas, más cuando pertenecen a la ignorancia, a la fantasía y al pensamiento irreal e irracional proyectándose así la creencia, la cual que se convierte en fe ciega y volviéndose para todos en hechos reales o en milagros, en todos los cuales se incluye el pensamiento mágico, explicado en esta obra.

Muchos de los investigadores tratan de buscar el principio de causalidad, más la creencia en lo sobrenatural se vuelve, como ya se expresó anteriormente, en una realidad apartándose por ejemplo de las ciencias biológicas, del descubrimiento de microorganismos, de organizaciones proteínicas con sus enlaces y funciones químicas o de las funciones de la física ondulatoria. Aquí también puede argumentarse que quien escribe estos textos está prejuiciado por los conocimientos científicos occidentales y entre ellos los biopsicofísico químico cuánticos; si bien esto puede ser cierto, aquí tenemos que dirimir si aceptamos el pensamiento científico o no, y si en toda esa creencia sobrenatural y de la convocación de los espíritus operan y es factible darle una interpretación, como principio de causalidad a una función psicofísica química, lo cual no está contemplado y menos probado o validado. Lo que sí es importante tener en cuenta aquí, es que lo desconocido produce la necesidad de buscar una interpretación y explicación para llegar a un conocimiento verdadero, el cual se inicia con el del propio ser en su mismidad analizando a la vez las fantasías inconscientes, irracionales, tanáticas, mágicas y omnipotentes.

A la vez cuando un fenómeno o hecho en el ser humano tiene un predominancia emocional, es factible que se impidan las funciones naturales como la de los sistemas inmunológico, endocrino y todo el sistema nervioso central periférico y autónomo, los cuales modulan todo el funcionamiento de la unidad cuerpo-mente.

El Gurú

Etimología. El gurú proviene del antiguo sánscrito gurú que significa “pesado” y su antónimo es laghú que es “liviano”. El sonido “gu” significa oscuridad y el “ru” lo que destruye; lo que equivaldría a lo que destruye la oscuridad; Gurú Bheit significa lo que sostiene pesos; la tierra. La Real Academia Española no aceptó sino hasta el año 2001 este término que no aparece en los diccionarios de la lengua española.

En el hinduismo “gurú” significa el maestro espiritual, persona importante que mostraba el sendero del Yoga, enseñaba las técnicas de meditación y daba consejos; el término y el significado ya se usaba en el Siglo II d.C.; el gurú podría ser de la casta Brahmánica que iniciaba la recitación del Mantra a su discípulo o el estudio del Brahmán y le enseñaba los sastras (escrituras sagradas); el alumno era llamado Brahmachari o chela, o shishia.

En el Siglo IV a.C., ya se hablaba de “gurukula” (casa del maestro) y en el Majábharata Siglo III a.C., se referían a cómo los niños hindús vivían años en la casa del Brahmán como sirvientes personales, pero eran iniciados en el aprendizaje, en la escuela llamada “gurukula” escuela o “áshram”. De allí proviene el Hare Krishna (1967). Existe el “guru purnima” que es el día del año o cumpleaños en donde se homenajea al maestro espiritual, de acuerdo con el calendario védico. El movimiento Hare Krishna adora al gurú. El gurú en el Yoga no sería el simple sacerdote o profesión de religión sino un “auto realizado con el alma iluminada” como “Rama, Buda o Crisma”, quienes sacan a los discípulos de la oscuridad de la consciencia limitada, la cual pertenece a la naturaleza inferior animal; por lo tanto, el gurú podría revelar la luz de la consciencia divina oculta que se revela o se pone en manifiesto a través de la meditación, devoción o meditación; esto último tiene también que ver con la contemplación para ir más allá y tener un tiempo de “descubrimiento de sí mismo y conocer que se quiere en el ser profundo”. El “gurú” hace énfasis en la necesidad de ser humilde y cómo es la puerta de la iluminación en donde nadie puede entrar sin agachar la cabeza. (Murray, 1997).

Karl Gustav Jung el famoso psicoanalista en su biografía

Recuerdos, sueños, pensamientos” manifiesta cómo” nada mejor que un completo y verdadero gurú, una sabiduría y un poder supremos que me desenmarañasen las espontánea creaciones de mis fantasías”; “sería el maestro del alma”. En uno de los párrafos anteriores él se refiere así: “Filemón y otras figuras de la fantasía me llevaron al convencimiento de que existen otras cosas en el alma que no hago yo, sino que ocurren por sí mismas y tienen su propia ida. Filemón representaba una fuerza que no era yo. Tuve con él conversaciones imaginarias y él hablaba de cosas que yo no había imaginado saberlas. Me di cuenta de que era él quien hablaba, y no yo. El me explicaba que yo me comportaba con mis ideas como si las hubiera creado yo mismo, mientras que, en su opinión, estas ideas poseían su propia vida como los animales en el bosque o los hombres en una habitación, o los pájaros en el aire: ‘si ves hombres en una habitación, no se te ocurriría decir que los has hecho o que eres responsable de ellos’, me explicó. Así iba yo familiarizando paulatinamente con la objetividad psíquica, la ‘realidad del alma’”, (Jung, 1999).

Muchos artistas místicos, genios, creadores, han tenido la experiencia de la disociación o del doble Yo, o despersonalización, e interpretan cómo crean sus obras escritas, figurativas, o sus pensamientos, porque hay otra parte dentro de ellos que no pertenecen a su propio Yo consciente, o que les dictan o los presentan las ideas o imágenes para ser proyectadas. El mismo CG Jung en la obra citada lo explicita cuando se refiere a las partes del Yo correspondiente al uno (1) o al dos (2). Pienso que es fácil hacer un análisis de la personalidad de Jung a través de su propia biografía, la cual está impregnada de múltiples experiencias a través de sus vivencias infantiles, sus sueños y sus vivencias en los viajes por África y la India. Personalmente pienso que no se requiere aceptar la necesidad del gurú para realizar el desarrollo de la personalidad encontrando la diferenciación, la individualidad o individuación y la iden­tificación consigo mismo y con el mundo externo, la sociedad con una consciencia colectiva, en donde es factible abrirse al conocimiento universal, al inconsciente atemporal y atópico y así tener la capacidad de entendimiento o comprensión de los fenómenos en forma profunda, no sin aceptar que somos ignorantes en un mundo inmenso del universo infinito, en el cual existimos como simples unidades que hacemos parte del todo. Obviamente se requiere de la maduración en la cual participa la humildad, la tolerancia y la comprensión de los errores dentro de la complejidad y caos que también llevan al orden.

Poderes psíquicos

De los textos anteriores podemos concluir que el ser humano ha requerido a través de su evolución utilizar los poderes o mejor de las capacidades que se han desarrollado y que le acompañan para subsistir y evolucionar. Los poderes o capacidades a que nos estamos haciendo referencia son los que fueron apareciendo a través de esa evolución física, química, biológica y psíquica y las espirituales. Los poderes psíquicos o mentales se incluyen hipoté­ticamente en el campo de la parapsicología como las capacidades sobredesarrolladas y súper desarrolladas para percibir fenómenos que común o regularmente los sentidos no registran en la consciencia y así manipular la mente de los seres con intelecto; y, aún alterar las percep­ciones de la realidad física.

Todo esto último ha acompañado a la historia de la humanidad desde milenios cuando en los grupos humanos se fueron creando los líderes, los reyes, además de los dioses que aparecieron con el poder de las fuerzas de la naturaleza. Así estos poderes se encuentran descritos en los egipcios, en los mesopotámicos y en los diferentes mitos de Europa, Asia, África y América. El origen de las creencias, de los llamados poderes psíquicos pasaron de Europa a América, y Estados Unidos. En la universidad de Duke en Carolina del Norte J B Rhine investigó algunas percepciones extrasensoriales haciendo aventurar la existencia de “un presunto poder de la mente”, lo cual fue rechazado por la comunidad científica al no poder reproducir los resultados y al revelarse que habían sesgos y manipulaciones en los resultados; sin embargo, desde tiempo atrás se conocen, en otra parte mencionados, los fenó­menos paranormales o de efectos psíquicos en los cuales se observa información del mundo exterior en lo que se denomina PES (percepción extrasensorial o telepatía o comunicación o transmisión de mente a mente, u hombre o animal); por ejemplo entre el hombre y el caballo, o el hombre y el perro, el gato, los pájaros, los delfines y las focas; obsérvese aquí la inter­vención del mecanismo de estímulo respuesta y condicionamiento que opera en esta relación hombre-animal. Sin embargo, todavía se conoce el conocimiento de los sucesos futuros como la “precognición” en el hombre; sin embargo, también se presenta el animal como el elefante u otros cuadrúpedos que perciben señalizaciones a frecuencias altas que el hombre no perci­be, como maremotos y terremotos.

Sin embargo existen fenómenos que todavía la ciencia no ha podido dilucidar y por eso los denomina paranormales que se originan sin ninguna causa física conocida pero que perte­necen a lo que desconocemos como la operatividad de fuerzas electromagnéticas y cuánticas que también participan en las reacciones psíquicas, físicas, químicas y procesos biológicos no bien conocido; sin embargo, es factible que operen en las fantasías conscientes e inconscien­tes, con frecuencias energéticas distintas y todavía no conocidas.

Recuerdo a un profesional de alto reconocimiento y credibilidad que relataba cómo en una ocasión había visto en su habitación con su señora cuando veían televisión cómo la copa de agua en la mesa de noche se alzaba a una altura y luego caía quebrándose la pata y solo se había derramado una parte del agua contenida; al observar esto se levantó tomó la copa, la examinó y no encontró sino las dos partes copa y pata asociando ese incidente a unas posibles fuerzas físicas desconocidas (este fenómeno podemos decir que pertenece a la telequinesis producida por fuerzas no conocidas y tampoco de donde provienen).

Otro de los ejemplos pertenece a un profesional que fue llamado por la noche a su habi­tación por la empleada del servicio, anunciándole que los ladrones habían entrado y estaban en el comedor; la pareja descendió en pijama y observaron las cortinas del comedor movién­dose a una altura aproximada de 1.20, más no aparecía otro movimiento ni ruido. El sujeto dio un golpe fuerte con el pie amenazando al supuesto ladrón y gritando a la vez; al tercer grito la pareja y la empleada observaron cómo por detrás de las cortinas emergía una densa nube uniforme, en la parte superior bastante redondeada y de aproximadamente1,20 a 1,30 cm. y se desplazaba saliendo por la esquina de las cortinas desplazándose a la sala a través de un arco y perdiéndose dentro de la chimenea; el sujeto pensó que era un animal y con un instrumento de la chimenea trató de inquirir alguna respuesta la cual nunca llegó. El profe­sional consultó a los físicos, a los psiquiatras y a mí. Personalmente no entré con él a dirimir las causas físicas desconocidas, más si a las resonancias psíquicas y a las fantasías derivadas de esta experiencia.

Más adelante al estudiar estos temas los ubiqué en el campo de lo paranormal, en la psico­quinesis, la llamada telequinesis, a los cambios del estado de energías ondulatorias cuánticas, a la concentración de las mismas (masas) materializándose. Estos fenómenos también tienen un dominio en la parafísica, en la fantasmogénesis y espectrogénesis, en la formación ecto­plásmicas y la inclusión de los llamados fenómenos de transfiguración. Existe una serie de nombres que se les dan a los poderes psíquicos y entre ellos está la telepatía, las premonicio­nes, la levitación, la necromancia, la telequinesia, el fenómeno “psi” que es la concentración de ondas electromagnéticas que pueden ser manejadas a voluntad con la práctica.

La lista de poderes psíquicos con su propia energía abarca un amplio espectro en el grupo quinético o cinético, de movimiento, como: telequinesis: mover objetos; hidroquinesis: que controla el flujo de agua, en que se piensa se manipula psíquicamente las partículas de hidró­geno y oxígeno; esto bien puede pertenecer a la ciencia ficción; la piroquinesis: que manipula el fuego; la eleoquinesis: controla el flujo del aire; la geoquinesis: manipula la tierra, la roca, los suelos minerales y se supone que entra en el campo magnético de la tierra y extrae energía de los minerales, utilizando la vibración de los átomos de los mismos; la electroquinesis: manipula la electricidad, aumenta la bioelectricidad del cuerpo y usa las ondas cerebrales; la magnetoquinesis, llamada también ferroquinesis que permite crear campos magnéticos por o con el supuesto control mental y utiliza la energía psíquica; la crioquinesis: el control de la temperatura del hielo logrando enfriar; la cronoquinesis: controla la percepción del tiempo; la termoquinesis: control de la temperatura corporal; la fragoquinesis: permite la destrucción de objetos y emplea la telequinesis; la fotoquinesis: control de la luz; la hiroquinesia o viro­ginésis: que manipula los agentes biológicos virus y bacterias; la tecnoquinesis: construye o forma máquinas.

Los poderes puramente mentales de que se habla como la telepatía (descrita en otra parte): el teletransporte (mover materias); la tecnopatía (que panipula la electricidad); la ciberpatía (conectarse con la red cibernética); telequinesis orbitacional (controlar objetos con la mente); clarividencia (encontrar personas sin conocerlas); fotoquinesis (manejar la luz); ubraquinesis (manipulación de la luz aumentando la oscuridad); atmoquinesis (controlar el clima atmos­férico, cambios metereológicos); sonoquinesis (también llamada ecoquinesis, se manipulan las ondas sonoras); radioquinesis (crear radioactividad); bioquinesis (controla la fisiología del propio cuerpo); citoquinesis (maneja el crecimiento de las células vegetales); viro quinesia (controla los virus); multiplicación (ilusiones exactas de uno mismo); el encandilamiento (atracción de personas); la sinestesia realzada (capacidad de ver los sonidos con atracción de personas); el campo de fuerza (creación de un plasma para proteger las personas); la barrera psíquica (especie de muralla invisible para protección); la amnepatía (borrar recuerdos); la construcción de energía (crear un objeto sólido con poderes siónicos ); la intangibilidad (alte­rar la estructura molecular); la rayo mental (con la energía psíquica producir fuerzas). Todos estos supuestos poderes pertenecen al pensamiento mágico omnipotente, a las ilusiones, a las pseudo ciencias y a la ciencia ficción. Ninguno de estos supuestos fenómenos tienen compro­bación real y obviamente no tienen validez científica; y solo operan en la imaginación para crear el supuesto poder o capacidad mental y controlar el mundo interno y externo.

Otra de las ideas algo riesgosas, con respecto al principio de causalidad de estos fenó­menos que se desarrollan aquí, y los cuales no deben ni deben generalizarse, son los que se refieren a los fenómenos producidos por la presencia en el campo de los elementos cuánticos con la función de onda, químico, físico, eléctrico y psíquico, todavía desconocidos y pocos estudiados. Esta manera de conceptualizar nos abre las puertas a mayores investigaciones. La teoría de la física cuántica requiere de su aplicabilidad acompañada de metodología científica que nos den cierta certeza y/o probabilidad de comprobación de los hechos y con ello de la verdad objetiva con lo cual nos podemos deshacer de creencias, paradigmas e ideologías subjetivas; es así como podemos dejarnos libre al pensamiento lógico científico con el cual es factible acercarnos más a explicaciones e interpretaciones más reales.

Evidentemente es necesario aceptar que existen sujetos con poderes superiores y/o ubica­dos en la mente, en la personalidad, en su carácter y en la profundidad de su espíritu.

De todas maneras no podemos negar la existencia de las fuerzas energéticas que opera en todo nuestro universo, y que gracias a ellas existimos como seres humanos, con el más y el menos, el sí y el no; es así como se establecen las diferentes funciones fisiológicas, psicoló­gicas y socioeconómicas y se expresan las fuerzas con actitudes, ánimos, conductas, expre­siones mentales y deseos, necesidades y sueños, imaginaciones y a la vez que pensamientos, ideas o conceptos expresados en palabras escritas o habladas que dan poder al ser humano para conocer.

La resonancia de las ideas humanas con la naturaleza en general, con la propia y la que se establece en los vínculos, en la relación Yo- No Yo, están presentes en todo el acontecer humano. De aquí se desprende el dicho común de que tal persona tiene química o física, o tie­ne energías positivas o malas (negativas) que producen rechazo o lo contrario: atracción por la sensación de humanidad, nobleza, empatía, comprensión, ternura, tolerancia o bondad, o todo lo contrario. Cada uno de los seres humanos tenemos nuestras afinidades o los opuestos en diferentes campos; por ejemplo, el espiritual, el mental o intelectual, el social, el estético y ético, el ideológico y motivacional, etc. En todos participan las energías, las cuales pueden clasificarse según el área conceptual con que se enfoque el interés, las motivaciones o los sentimientos y aún la historia personal o colectiva. He ahí la resonancia” o disonancia entre las personas. Todo esto tiene que ver con las identificaciones en general y las proyectivas en especial, con las cuales se inician los vínculos primarios en los que participan las idealizacio­nes o el rechazo a las mismas por el narcisismo de cada quien.

Las resonancias también tienen que ver con la historia natural y personal de cada cual; por lo tanto, se relaciona con los procesos de adaptación, aprendizaje, culturales y toda la distri­bución de la energía libidinal que incluyen la sublimación. Nadie puede ignorar a las personas que nacen con predisposiciones especiales a las que antaño se les consideraba como “magos”, cuando no “milagrosos” (que producían milagros) debido a que encontraban las soluciones a problemas físicos o mentales. A eso se le llamaba y aún se les llama “tener poderes psíquicos” o ser genios que en estos textos se ha tratado de desenmarañar o desenmascarar o desbaratar, quitándoles el sustrato de las ideas de sobrenatural, misterioso y mágico: y, más bien dejando los hechos a la comprensión natural o científica. Por todo lo expresado entiéndase que si bien hay capacidades o poderes psíquicos, estos no existen en cuanto a la concepción de sobre y supra normal proveniente de un supuesto más allá divino construido por el ser humano.

El tiempo y las creencias mágicas

A través del tiempo las creencias se fueron fraguando en la mente de los sujetos en forma individual y colectiva, pasando de una persona a otra; así mismo se originaron creencias y/o conceptos con sus rituales respectivos con respecto al cambio de tiempo (estaciones, cambios temperatura), la luna, el sol, lo equinoccios y los planetas y constelaciones; fue así como se celebraban las fiestas y éstas con sus ponderaciones y festejos. De tal manera, se instauraron fiestas especiales como navidad (nacimiento de Jesús con toda su historia), y año nuevo. A este último se le dio la connotaciones de poder de cambio positivo, pues se pasaba de un año a otro, numerados según los calendarios judíos, cristianos (gregoriano), chinos, islámicos y otros. Cada cambio de número suponía una posibilidad más para la esperanza, progreso o lo positivo; esto iba a acontecer con la confianza de que un intermediador participaba con una conducta, un objeto o un acto, podría conducir el cambio, en tal o cual hecho de la vida. Así se formaron las tradiciones de actos en la noche vieja y comienzo del año nuevo. Esto es algo común que ha ocurrido alrededor del mundo, tanto en Oriente como en Occidente, en América del Norte como del Sur, desde Alaska hasta la Patagonia, desde Japón y China hasta Inglaterra y Portugal, pasando por la Europa del Este Central y Occidente. A su vez África no se quedó atrás más cuando ha tenido la influencia europea.

El martes 31 de Enero del año 2013 el escritor periodista Juan Gossaín publicó un artículo al respecto en el periódico bogotano El Tiempo; en él hizo alusión a cómo en Filipinas la gen­

te carga lentejas en el bolsillo en el fin del año y en España toman sopa de lentejas para que no falte la comida en el año siguiente. En ciertas regiones los pescadores no salen a trabajar (pescar) el 31 de diciembre, porque es de mal augurio. Los esquimales comen esa noche carne cruda de oso para garantizar salud y trabajo. Los occidentales intercambian regalos. Todavía se entrega algo de comida para agasajar al amigo; en algunas partes del mundo se encienden velitas (faroles) como signo de vida. En Japón y China se tocan 108 campanadas.

La fiesta japonesa de año llamada “gantom” dura una semana; por esa época se limpia toda la casa para purificarla y se comen tallarines para la prosperidad; los chinos barren la casa el último día del año; los cuchillos se guardan los primeros diez días del año para evitar la mala fortuna. En Sudamérica se sigue la costumbre de poner la comida y manipular la papa reservando algo para sí. Esto se realiza para que en la mesa no falte comida el año siguiente. En Europa se sigue la costumbre de tomar 12 uvas a las 12 de la noche cuando suenan las campanas dando la hora. En Finlandia (Europa) se suben encima de una silla; lo mismo hace en el Huila (Colombia); de la silla dan un salto para sentir el futuro; en otras áreas se sueltan doce palomas. En Inglaterra regalaban un pan y una bolsa de carbón; en Escocia prenden fuego a un árbol que rueda calle abajo; en Colombia se quema el muñeco del año viejo que acaba. En el Himalaya los monjes escriben sus pecados en papeles y luego los queman para entrar en júbilo.

En Diferentes áreas geográficas los objetos de colores (amarillo y rojo) son objeto de suerte y por eso se ponen ropa interior del color mágico que puede ser uno u otro. Todas esas costumbres tienen sus leyendas y mitos plasmados en sueños despiertos y/o fantasías con buenos deseos para el futuro tan importante para toda la humanidad, que se abraza de las creencias en la religión de su propia cultura y costumbres, para tener esa luz de esperanza. He ahí como en esos momentos o actos en la actuación participa el pensamiento mágico omnipo­tente a través del tiempo de la historia de las culturas.

Otros fenómenos paranormales

Existen otros fenómenos que podríamos ubicarlos como paranormales y son las líneas paranormales o inógnitas y algunas incomprensibles, las cuales se han achacado como frau­dulencia como son: las líneas de Nazca (en donde no hay fraudulencia) y los círculos geomé­tricos en los campos y sembrados perfectos (algunos con fractales, la proporción aurea, el conjunto de Mandelbrot y la curva de Koch) aparecidos en Inglaterra, Suiza, Alemania, Aus­tralia y Nueva Zalandia. La ciencia no ha podido resolver o dar explicaciones científicas a estos hechos a los que se hacen alusión desde 1678 (Silva, 2008), (Thomas, 2003).


142 Desde tiempos remotos a los sacerdores se les dio la connotación de autoridad espiritual y su repercusión física por la relación: “cuerpo-mente-espíritu-alma”; de tal manera, podía obrar la magia y omnipotencia sobre el hombre, no solo con consejos sino con indicaciones de acciones, entre ellas estaban la imposición de manos y tantas otras que hicieron y hacen historia en la medicina alternativa.

143 La autohipnosis o las transiciones de la consciencia o los trances pueden realizarse con tabaco, tambor, baile, canto, escuchando música, ayuno, vigilia, lucha con espadas, incienso, consumición de plantas, hongos, captus, yaje, cedro, peyote, ayahuasca, belladona, iboga, pasto dulce, salvia, datura y otras plantes., imitación de sonidos naturales (onomatopeyas), subir a una alta montaña, acantilado, mirar el arco iris, el humo, entrar a una cueva, vaciar un árbol, usar el sonajero, el gon, y así muchos actos.

144 “Self”: término de la jerga psicoanalítica el cual sintetiza toda una elucubración teórica, la cual conlleva bases para el manejo técnico-clínico; implica la mismidad o el sí mismo, la parte más profunda del ser en donde se ubican los primeros objetos. Ver obra: (Kohut, 1971), (Kohut, 1980); (Kohut, 1986); (Kohut & Wolf, 1979).

145 La ciencia ficción está también constituida por la intuición y la fantasía creadora, y, las dos, nos pueden traer o anticipar conocimientos que luego se prueban en la realidad; recordemos aquí, por ejemplo, los diseños de Leonardo Da Vinci.

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