La Creación una solución ante las Ansiedades de Muerte

El lector al hacer reflexionado sobre la vida y la muerte (Eros-Tánatos) seguramente habrá pensado qué nos mantiene vivos o con posibilidad de disminuir la ansiedad ante la muerte. La respuesta la inicio es utilizando la misma vida para seguir en ella, colaborando en permanencia con la creatividad, (15), (16).

Para definir la creatividad hay que distinguir entre la capacidad creadora del acto crea­tivo y la obra creada, así como entre el sujeto creador y el objeto creado (con sus formas y contenidos en sus interrelaciones y con los diferentes modelos y técnicas en que se efectúa la creación). La creatividad es la capacidad de integrar a partir de una forma existente; es el acto por el cual se unen dos elementos. Como consecuencia se origina otro elemento, que antes no era. Por lo tanto, la creatividad implica hacer, crear algo que no existía, nacer, dar vida, componer y dar origen. En la capacidad creadora intervienen la integración, la simboliza­ción y la síntesis. Así se crea un nuevo objeto o situación mediante la sublimación. El acto creador en el hombre y en la mujer parte de la naturaleza biológica y psicológica que incluye la social, en sus diferentes procesos y desarrollos. La obra creada, aunque lingüísticamente tiene el género femenino, va más allá del género, y es el conjunto de resultados producidos por la fusión de impulsos, de objetos con sus significantes y significados en el espacio interno mental o en el espacio externo real. Quien realiza esto es el sujeto femenino o masculino o los dos en su relación gracias al amor.

El potencial o la capacidad creativa tampoco tienen género. Sin embargo, a través de la historia, aquélla se ha podido expresar más en el hombre, posiblemente porque la mujer la ha realizado más en el plano biológico y psicológico. El producto o el objeto creado conlleva la síntesis espacio-temporal en la dimensión universal (biológica, del conocimiento-científico, sociocultural y artístico), que se ha plasmado en una forma o discurso que tiene la posibilidad de comunicarse con todos los objetos (los demás); por lo tanto, no es individual sino colec­tivo. Así es como se logra una ruptura espacio-temporal con un conocimiento en el acto de crear.

Pienso que en la creatividad en general (hombre y mujer) se repite el modelo de fusión del instinto con sus impulsos, atracciones-rechazos, necesi­dades y deseos para reproducir y procrear; así mismo puede construir imágenes (acústicas, visuales, lingüísticas, táctiles, gustativas, olfativas), represen­taciones, vivencias y fantasías, que tocan con lo universal y es­tán en el inconsciente en forma latente. De tal forma, también se crean espacios y objetos, se llenan vacíos y se integran fun­ciones. La capacidad creado­ra libera tanto libido (impulso amoroso) como el tánatos (im­pulso destructivo), para crear algo diferente, que transforme lo existente o plasma las distintas formas, lo ya dado, a partir de integraciones, de sensoper­cepciones. Sin embargo, la creación “per se”, va más allá del simple plasmar, transformar, agregar y crecer, pero todos éstos participan en la creatividad prolongando así lo creado en el futuro.

Clases y formas de la creatividadFigura 5. Clases y formas de la creatividad.
Fuente: Elaboración propia

En la creatividad el sujeto, en su continente, acepta confusiones que integra, reconstruye, repara, redescubre y origina algo nuevo; por lo tanto, el yo de la persona, en su espacio con­tinente, repite la continencia materna y se deja fecundar en lo interno heredado y lo externo aprendido.

Antes de seguir adelante con el tema de la creatividad, individual o colectiva (Figura 5), es necesario plantear su capacidad y desarrollo, que proviene de la genéticamente heredada y derivada de la misma biología, es decir, hay sujetos nacidos creativos, independiente de los que desarrollan la creatividad por las relaciones vinculares establecidas en el medio ambiente en la primera y segunda infancia, en la pubertad y adolescencia, hasta llegar a la adultez. Aquí es necesario hacer hincapié en que, en todo este proceso, influye fundamentalmente el medio ambiente, con el desarrollo natural en las relaciones vinculares. Con respecto al desarrollo de las capacidades creativas, es necesario tener en cuenta que las tendencias libidinales amoro­sas deben predominar a las tanáticas agresivas destructoras; las primeras originan el objeto bueno reparador, y las segundas, las conductas vengativas, retaliativas, malas, egoístas, am­biciosas, envidiosas, voraces y perversas.

Cuando el sujeto tiene esta capacidad creadora, implica que existe un objeto en el “sí mis­mo”, esto es, en el yo interno, que proviene también del instinto primario de conservación, de integración y del epistemofílico. Cuando hay predominio del tánatos o fuerzas destructoras, hay un desequilibrio a favor de la destrucción o de la creatividad negativa, y su producto es malsano y negativo. Entonces se prohíja un antidesarrollo e involución; por eso hay que lu­char por que las fuerzas de eros-amor predominen sobre las de tánatos o por que estas últimas se puedan manejar para que se cree algo positivo, constructivo, nuevo, bueno, bello, armóni­co, verdadero, equilibrado y prudente.

Por lo expresado hay que considerar las clases y formas de la creatividad, es decir, el producto positivo y el negativo, bueno o malo; por lo tanto, la creatividad puede tener dos caminos: uno reparador(17) , recreativo, constructivo, en beneficio del bien común (del desa­rrollo y evolución), y otro negativo, el cual la mayoría de las veces produce un mal común a la sociedad y sólo aparece en beneficio del egoísmo de un grupo minoritario. En el primer caso, el positivo, se da al bien, el desarrollo y la evolución individual y colectiva a nivel del pensamiento social; en el segundo la consecuencia es la destrucción. La referencia al “objeto integrador reparador creativo” del “sí mismo” implica, que también se pueden tener fuerzas destructoras que se ponen al servicio de la creación, de manera que existe la necesidad de romper, destruir, y esto conlleva un deseo de independencia y diferencia con libertad. Así el sujeto libre puede crear algo dentro de sí mismo o por fuera de él.

Al referirnos a los ob­jetos, éstos pueden ser de cualidades buenas y malas, como ya se enunció en otra parte. A la vez, se pueden in­cluir los objetos heredados que, sumados a los buenos del medio ambiente e incor­porados en la intimidad, se suman a los objetos reales externos, los que se van a introyectar o incluir dentro del sí mismo, estimulando la creatividad contra el ob­jeto malo destructor. Si bien esto puede persistir y aún persiste por toda la vida, de­beríamos manejarlo y con­trolarlo.

Con lo anterior se puede concluir la necesidad de un medio ambiente adecuado, que proporcione cultura, conocimiento y consciencia para un buen desarrollo y productividad, con legalidad, lo que significa una justicia, a la vez, que con una buena administración de las instituciones familiares, sociales o gubernamentales Todo esto requiere un espacio específico necesario individual y colectivo público, pues interrelacionan­do todos estos factores se pueden lograr el progreso y el cambio creativo, integrador (véase Figura 6).

Progreso y cambioFigura 6. Progreso y cambio.
Fuente: Elaboración propia

Al hacer referencia a la integración, lo hacemos en relación no solamente con los objetos internos, sino con los externos, aquellos que es necesario reconstruir, unir, relacionar, redescubrir, reconocer en unidades, es decir, crear una unidad; y, para que esto ocurra, habría que recibir y dar, contener y ser contenido, reparar, transformar los objetos y así encontrar la unidad y fecun­dar “algo nuevo”. Además, se requiere una posibilidad de jugar, recrear, de pensar, y con ello también, repre­sentar, ordenar, diferenciar, comparar, analogar, relacio­nar, redescubrir y reconocer. Todas estas funciones hay que complementarlas con la educación y formación, pues cuando estos factores se ponen en función e in­teractúan y participan unos con otros, van a conseguir la unidad (véase Figura 7).

Las unidad en el Pensamiento
Figura 7. Las unidad
Fuente: Elaboración propia

Con la unidad es posible llegar a la creación positi­va, física, psicológica, eco­nómica, histórico-social, estética o científica de y en la vida; sin embargo, se re­quiere la educación y la justicia que tenga credibilidad, seguridad, verdad donde se trabaje el orden y libertad, con un diálogo participativo colectivo (véase Figura 8). De la misma mane­ra, en la creación hay que crear un orden, al tiempo que establecer diferencias, analogías com­prensiones y también volver a redescubrir las unidades mencionadas. Otra manera de operar la creatividad en el sujeto es con la creación del mun­do espritiual, más allá de lo concreto material; de aquí lo que abarca la espiritua­lidad dentro del ser que comprende a la relación con los otros, la humani­dad dentro de su historia particular y general con el fin de encontrar la paz, la unidad, la integridad del ser en el mundo. el lector aquí podrá hacer una re­lación con los conceptos aparecidos más adelante cuando me refiero al espí­ritu, la espiritualidad en las religiones, el misticismo, la fe y las creencias y en el cap. VII con respecto a la ciencia, so­ciedad y religión.

Creación PositivaFigura 8. Creación Positiva
Fuente: Elaboración propia

Resumiendo, podemos decir que existen cuatro fuerzas importantes para conseguir la uni­dad: la integradora-reconstructora, la recreadora (lúdica), la transformadora y la fecundante. Con todas ellas llegamos a la unidad. Para reparar y transformar se requiere la educación y la formación; la capacidad de recibir, de contener y ser contenido y de tolerar; así mismo de la fantasía e imaginación de las emociones, las capacidades sublimatorias, y la integración fami­liar, la estabilidad en el trabajo y por último el objetivo del conocimiento con recreación, para así crear un equilibrio y armonía con nuevas formas en diferentes ámbitos (véase Figura 9).

Equilibrio y ArmoníaFigura 9. Equilibrio y Armonía
Fuente: Elaboración propia

Por ejemplo, se puede crear una máquina, un objeto, una función, una palabra, una idea, un chisme, una mentira, una trampa, una violación de normas o ley, una guerra, una actitud, una conducta o un producto destructor (coca, heroína, marihuana, bomba atómica, maquina­rias de guerra, rayos láser, etc.), o una economía, una idea política o religiosa destructoras, de forma tal que la inteligencia o el ingenio y la integración se utilizan para el mal contra la vida, la propiedad y la honra.


15 Este tema está desarrollado y aparece en los textos de las obras “Creación, Arte y Psiquis”, Capítulo II: “Conocimiento y creación artística”, (Sánchez Medina, G., 2003, p. 29-106) y en la obra “Violencia vs. Crea­tividad”, Tomo III: La creatividad una solución a la violencia, (Sánchez Medina, G.,2005).
16 Cuando uno se refiere a la creatividad, le surgen varias preguntas que lo conducen al arte; entonces, uno se puede interrogar: ¿qué es el arte? Aquí debo consignar que no me es posible hacer una definición breve, sin embargo, voy a tratar de adentrarme en los conceptos de lo bello, de lo armónico, de lo estético y de la creación. Unos y otros se conectan y correlacionan, pero no son iguales. Lo bello, lo armónico realizado y puesto en la realidad externa es la que nos calma la realidad proveniente de las pulsiones destructoras que nos llevan al desorden y al caos, a la confusión, a la desesperanza y a la misma muerte, es decir, a la nada (de dónde al mismo tiempo provenimos).
Por todos es conocido que el arte induce, seduce, atrae, fascina; la fascinación se origina también en lo origi­nal, en lo nuevo, lo que se desearía haber podido crear; esto mismo es una sensación de poder. El artista juega con la perspectiva de lo oculto o lo evidente con los colores b y espacios, o volúmenes para mostrar una o más formas y distintas dimensiones que pone al otro, al “tercero” espectador a ver o escuchar. He aquí también la figura, el fondo, el trasfondo, lo trascendente, lo deforme y discrónico, con un hilo conductor a la realidad. En la creación artística se pasa del proceso lógico secundario al primario irracional y viceversa. El psicoanálisis ha hecho un estudio profundo del arte, de la creatividad y acto creador, y explicita los diferentes mecanismos de: condensación, desplazamiento, regresión, identificación proyectiva, sublimación y reparación en donde se maneja los instintos de Eros y Tánatos. En el arte existen querámoslo o no todo lo humano, que al final de cuentas se encuentra con el dolor y el placer, con la intranquilidad y la paz ansiada por todos. En el arte también se trata de encontrar una unidad, un orden, una comprensión y comunicación siendo así el arte otro lenguaje. El arte también consiste en llevar lo imperceptible a lo perceptible a través de un lenguaje en que se comunican los seres por esa necesidad imperiosa de relacionarse, entenderse, sacar lo trágico, tratar de prote­gerse del inexorable vacío, muerte y la nada. Pienso que el hombre no solo hace lo misterioso, su historia en su espacio y tiempo, sino también crea espacios y tiempos para manejar sus ansiedades.
Desde el punto de vista psicoanalítico, la actividad mental llevada al trabajo del pensamiento puede ser con­siderada también perteneciente al proceso creativo y sublimatorio como una formación reactiva, pero con una desagrevización para neutralizar las pulsiones. Aquí también participa el instinto epistemofílico que ha participado en las culturas de las sociedades con una serie de conquistas culturales, científicas y tecnológicas obtenidas gracias a la sublimación y las pulsiones epistemofílica.
De todo esto podemos incluir que hay una interrelación entre la fantasía consciente, inconsciente, la realidad externa y el ambiente, así como el deseo que se articula con aquellas fantasías y con sus distintos procesos y mecanismos ya enunciados. A la vez la creatividad es una parte esencial de la vida humana. Un aspecto es el referirnos a la obra artística, al fenómeno artístico y al artista con sus diferentes capacidades; así mismo, hay cuatro áreas grandes en la creatividad: la biológica, la científica, la social y la artística en las que fácilmente opera el pensamiento imaginativo, creador y también el pensamiento mágico omnipotente. La imagen crea­dora conlleva obviamente el nuevo objeto ordenado, reparado con la tendencia reparadora y la sublimación, que sirve como un acercamiento a la necesidad de llegar al Todo, a la Unidad y con ello a todas sus conse­cuencias en la elaboración de conflictos; es en otras palabras la consecución de la integración y síntesis de señales, signos y símbolos que puedan unificar al ser humano, (Sánchez Medina, G. 2003, cap. II).
17 Lo reparador pertenece a una consecuencia de la operatividad del instinto de muerte el cual aparece en la fantasía inconsciente manifestándose o no en los sueños o en la conducta con deseos y necesidades destruc­tivas, por estar presente la retaliación, la envidia, los celos, la competencia o rivalidad y la voracidad acom­pañada con el narcisismo maligno. La reparación según el modelo psicoanalítico de Melania Klein aparece después de las vicisitudes de las posiciones esquizoparanoide y depresiva.

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