Iniciando un tratamiento exitoso

Capítulo 7

Dr. Rafael Gómez – Cuevas

La decisión

Primero de todo es un examen de conciencia, una resolución: “quiero adelgazar”, “quiero rebajar mi exceso de peso”, “no me siento bien con mi estado actual, no estoy conforme con mi figura”, o bien “me estoy fatigando mucho” “se me ha subido mi tensión arterial”. Los motivos para tomar esa decisión pueden ser estéticos, psicológicos, médicos, o sociales. Todos son validos, pero lo importante es que sean lo suficientemente serios, para que la motivación tomada sea firme y perdurable.

¿A quién acudir?

El segundo paso es también es importante se debe seguir un criterio correcto y siempre lo aconsejable es un método científico, ético, responsable y reconocido. No se deje engañar por falsas propagandas que prometen reducciones de peso “milagrosas”, o “ultrarápidas”. No existen píldoras “mágicas”, cremas que “queman” la grasa sobrante, ni métodos “infalibles”. Recuerde que la Obesidad es una enfermedad, y por tanto debe ser tratada por un medico especialista, o un equipo de profesionales de la salud con experiencia en este campo.

La rama de la Medicina Clínica que estudia y trata la Obesidad y sus complicaciones es la Endocrinología*, y el equipo ideal para tratarla es complementado por un profesional del laboratorio clínico ( para hacer los exámenes que permiten saber como son sus niveles de azúcar, grasas, ácido úrico y hormonas en su sangre) un (a) nutricionista-dietista que interpreta y confecciona para usted, el plan nutricional *(cantidad de calorías, proporción equilibrada entre proteínas, grasas e hidratos de carbono, distribución a lo largo del día), deportólogo; entrenador en actividad física, quien va a coordinar y dirigir el programa de actividad y ejercicio físico sugeridos por el medico tratante, ocasionalmente psicólogo (a) que sirva de apoyo psicoterapéutico y orientación (individual o de grupo). El equipo se complementa, (en casos de Obesidad Morbida -maligna, severa, exagerada, rebelde a los tratamientos médicos) con el concurso de un cirujano especializado en gastroplastia (intervención por vía laparoscópica que reducen el tamaño del estomago).

obesi-cart-cuevas-35 (1)No se alarme, este trabajo “en equipo” es simplemente un “modelo” de eficacia, que modernamente usted utiliza en su vida diaria: (el taller a donde lleva su automóvil tiene secciones especializadas, igual que un almacén o su salón de belleza). Para cuidar su organismo enfermo por la Obesidad se precisa también un “equipo” medico y paramédico eficiente, que no va a encarecer el tratamiento.

Los profesionales serios, responsables, están siempre vinculados a Universidades, Hospitales, Asociaciones Científicas o Clínicas reconocidas. Nunca utilizan propaganda ofreciendo sus servicios, ni mucho menos hacen “arreglos”económicos globales o por kilo de peso rebajado. Sus honorarios son los de una consulta o control médico de especialista.

Las metas a alcanzar

La reducción de peso debe ser lenta y gradual. No pretenda rebajar 10 kilos semanales, porque las perdidas severas o drásticas son contraproducentes: su organismo se siente engañado e intenta recuperar el peso anormalmente perdido reduciendo su propio gasto metabólico diario, por lo que mínima cantidad de comida se convierte en ahorro con lo que se recupera muy prontamente el excesivo peso perdido. Aconsejamos rebajar entre medio a un kilo semanales en líneas generales, en obesidades leves a moderadas ( esto se logra reduciendo aprox. 500 calorías diariamente).

Su médico debe proponerle unas metas a conseguir. Actualmente lo hacemos en términos de porcentaje, es decir sugerimos que la primera reducción se haga en un 5 a 10 % del peso en exceso. Sabemos que las reducciones modestas son eficaces. Por ejemplo si Usted pesa 100 kilos y rebaja un 5 % es decir solamente 5 kilos, el beneficio que su organismo recibe es del 15 % en reducción de factores de riesgo* contra su corazón. Así pues no se precisa proponerse como meta siempre, llegar al llamado peso “ideal “, debe mejor buscarse un peso “saludable” que es una meta mas fácil de lograr, y que está situada por debajo del peso actual y algo por encima del peso que usted “debería” tener según las tablas . Esta meta debe ser “negociada” flexiblemente entre médico y paciente, y “renegociada” nuevamente y cada vez en las consultas de control.

Apoyo

Este es un pacto que compromete por igual a usted, su familia, sus amigos, su entorno, que deben colaborarle y su médico o su equipo médico tratante. El paciente precisa colaboración: es bien difícil que se puedan seguir las indicaciones fundamentales para reducir de peso: cambio en los hábitos de vida, cambio en los hábitos de alimentación si no se cuenta con el debido apoyo familiar. En los niños esto es imprescindible, nunca se deben dar instrucciones sobre plan dietario a un niño; hay que hacerlo y así indicarlo a los padres. En mi practica, (un poco en broma un poco en serio) le digo a mis pequeños pacientes que están autorizados para poner carteles a la entrada del comedor donde “Se prohíbe el ingreso de dulces, gaseosas, azúcar, panela, miel y golosinas, so pena de multa severa”

Ayudas para cumplir con el plan nutricional

Su médico le va a dar una serie de consejos nutricionales. Ocasionalmente solo se precisan estos consejos generales, en otros casos, el plan debe ser confeccionado, por la nutricionista-dietista. En todo caso, siempre el medico tratante indicará: cantidad total de calorías al día, criterio de porcentaje de los tres principios nutricionales*, distribución horaria, características según estado metabólico baja en grasas saturadas -si hay elevación del colesterol o los triglicéridos -, baja en purinas – si el ácido úrico está alto -, hipoglúcida – si hay elevación de las cifras de glucosa en sangre, etc.)

Sentada frente a su mesa usted, lee y relee el plan nutricional que correctamente se le ha aconsejado. Puede parecerle muy sencillo, fácil de cumplir, y fácil también de memorizar..Con mucho entusiasmo toma papel y lápiz y se dispone a hacer una lista de lo que debe comprar en el supermercado para estas dos primeras semanas de “dieta”. Revisa la nevera para desechar la mantequilla, los chorizos y las gaseosas. A la basura irán también las chocolatinas, las mermeladas y los paquetes de papas fritas. Recupera en un cajón de su closet, una vieja “sudadera” y hace planes para iniciar mañana, muy temprano, su primera sesión de actividad física caminar a paso medio 20 minutos. Fija las fotocopias de la “dieta” en la nevera, en el comedor, y por si acaso.. en su alcoba. Le parece mejor idea, que todos en la familia tengan también una copia cuando se sienten a la mesa.. ah.. y una copia mas para su lugar de trabajo, para que sus compañeros sepan que usted por fin se ha decidido, que ha iniciado una lucha contra la obesidad, que merece por ello consideración y respeto.

Eso es deben apoyarme, deben colaborar conmigo todos. Esto es una cruzada, como si tuviese el valor cívico de denunciar a un narcotraficante.

Mi familia, mis amigos se unirán a mí, me ayudarán y en unos meses , solo en unos meses tendré dos tallas menos, y ya no seré gorda. Se contagiarán de mi entusiasmo y todo saldrá bien… es bien fácil.

obesi-cart-cuevas-61 (1)Pero, lo que parece una telenovela con un final feliz, en muchas ocasiones es difícil de cumplir…porque aunque es precisa e indispensable la ayuda de la familia, los amigos y los compañeros de trabajo, siempre debe darse prioridad a su propia convicción, a su propio convencimiento. Es decir que el grado de interés por reducir de peso sea prioritario y la decisión sea firme, con lo que las posibilidades de éxito, se multiplican.

El titulo de este apartado es “Ayudas para cumplir el plan nutricional “Pues bien, cuáles son esos consejos?

  • Procure distribuir sus alimentos a lo largo del día, es hacer “dieta fraccionada”: desayuno, algo a la media mañana, almuerzo, algo a media tarde “onces”, y comida. Es decir comer poco muchas veces en lugar de mucho pocas veces. En cuanto a cantidad: intente consumir un 70 % en la primera mitad del día, recordando el aforismo de “ desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo” o “de buenas cenas, están las sepulturas llenas”, que no son simplemente frases reconocidas, sino que indican una verdad fisiológica: esto es, que el gasto metabólico* aumenta con el ejercicio físico, que obviamente es mínimo en la noche, por tanto el organismo gasta menos calorías en el reposo nocturno y todas las calorías ingeridas son íntegramente “aprovechadas “ por el organismo, a diferencia de las ingeridas en las primeras horas del día , cuando la actividad física está siempre presente.
  • Trate de establecer un horario preciso para sus comidas, planificando con anticipación lo que va a preparar (si está en casa) y a comer. Esto ultimo es importante también, si va a un restaurante (procure con anticipación saber el tipo de comida que sirven allí y pida que le pongan las salsas por separado). Coma masticando despacio sus alimentos, y sin influencias extrañas como leer o ver televisión al mismo tiempo.
  • Ingiera agua (uno a dos litros al día). El agua no adelgaza, pero produce sensación de plenitud y bebida a sorbos pequeños facilita los procesos digestivos. Hemos dicho agua, y nunca, nunca, nunca bebidas gaseosa dulces.
  • Si tiene dudas sobre la cantidad de comida que está recibiendo, si tiene hambre, si se siente mal siguiendo el plan nutricional prescrito, debe consultar a su medico o nutricionista. Antes de hacerlo revise si está cumpliendo con lo previsto. Es buena idea que anote exactamente la cantidad de alimentos consumidos cada día de la semana,( es una bitácora). Es mejor hacerlo a diario, porque los pacientes obesos tienen tendencia a olvidar los excesos y solo recuerdan luego anotar una parte de lo consumido. También es un buen consejo que procure comer siempre en el comedor, utilizando platos pequeños en lugar de bandejas (hay la tendencia natural por lo demás, a comer todo lo que se pone sobre la mesa).
  • Nunca vaya a comprar la comida, sin una lista previa, y jamás lo haga cuando esté con hambre. Se sorprenderá luego al observar cuantas golosinas y cosas innecesarias ha comprado, solo por sus empaques y colores atractivos. Nosotros hemos hecho este experimento: encargar a dos personas que vayan a un supermercado y compren todo lo necesario para una cena elegante, romántica, para dos personas, sin importar el precio, y que lo hagan justamente antes de almuerzo. Y una semana después, con las mismas instrucciones, pero yendo al mercado inmediatamente después de almorzar. La diferencia fue sustancial: el primer día- con hambre- compraron 16 artículos, por un valor de $ 85.000, en la segunda experiencia- sin hambre- compraron únicamente 9 artículos que costaron apenas $43.000. Es un ejemplo demostrativo.
  • Busque la manera de hacer atractivos los platos de su plan nutricional. Se sorprenderá al comprobar como hay cientos de recetas de comidas con muy bajo contenido de calorías y que son muy atractivos a la vista y luego al gusto. Hay que desterrar la idea de que “solo se puede comer pasto”. Las comidas hipocalóricas se encuentran ya en todos los supermercados y hay incluso cadenas de hoteles y restaurantes (el Sochagota en Paipa por ejemplo) que indican al lado del plato del menú, la cantidad de calorías que contiene. Si usted tiene acceso a Internet, diariamente puede conseguir un menú hipocalórico atractivo. Evite la monotonía, rechace los aportes calóricos sin valor nutritivo y utilice condimentos para encontrar nuevos sabores.

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