Algunas Intervenciones Ginecológicas

Fernando Sánchez Torres, M.D

Vimos al finalizar el capítulo precedente que el profesor Juan B. Montoya y Flórez ejecutó en Medellín y localidades vecinas un número grande de histerectomías vaginales, pudiéndose afirmar que fue él quien en Colombia, en aquellos años, la practicó con más frecuencia y mejores resultados. En efecto, este cirujano brilla con luz propia en las páginas de la medicina nacional. Nacido en Titiribí, Antioquía, en 1867, se recibió de médico en París en 1898 con una tesis sobre la lepra que mereció que su presidente de grado, el famoso profesor Dieulafoy, manifestara: “La Facultad de Medicina de París agradece al doctor Montoya y Flórez los nuevos conocimientos que le aporta”. De regreso a Colombia se constituyó en el más extraordinario cirujano que haya tenido el país: Fundó la cátedra de Clínica Quirúrgica en la Universidad de Antioquía y practicó, el primero, delicadas intervenciones como la resección del maxilar superior, la tiroidectomía y la gastrectomía subtotal. Desde Leningrado fue consultado sobre su método de resección gástrica. En Rochester, en 1916, hizo demostraciones quirúrgicas ante los hermanos Mayo y sus alumnos.

A finales del siglo XIX, Montoya y Flórez practicó tres histerectomías vaginales. Ya entrado el siglo XX ejecutó 56, diez amputaciones del seno por cáncer y muchas histerectomías abdominales, totales y subtotales. Fue miembro correspondiente de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de París, de la Sociedad de Cirujanos de París y Doctor Honoris Causa de la Universidad de Antioquía. Murió el 19 de marzo de 193745.

El doctor José Vicente Maldonado refirió en el Congreso Médico otro número grande de intervenciones practicadas en el departamento de Antioquia46, sin precisar la fecha en que se realizaron algunas de ellas. De todas maneras, corresponden a los años que iban corridos del siglo XX (1900-1912):

En la localidad de Abejorral, el doctor Eduardo Peláez hizo una histerectomía abdominal con buen éxito.

En Titiribí, a manos del doctor Miguel M. Calle: varios quistes de ovario, uno de ellos de siete kilos; una mastectomía con vaciamiento ganglionar de la axila por melanoma (1902); una histerectomía subtotal por fibromatosis; una castración bilateral por fibromiomas uterinos inoperables por el estado de la enferma y grandes adherencias. Curiosa conducta, anotamos nosotros. El doctor Calle agrega que los fibroma sufrieron una retracción completa con el paso de los años.

Entre 1909 y 1910 los doctores Gil J. Gil y B. Ochoa, en el Hospital San Juan de Dios: dos histerectomías vaginales, una abdominal subtotal, una ovariectomía, y la corrección de una fistula recto vaginal.

El doctor Tomás Quevedo Alvarez, también en Medellín: siete histerectomías vaginales, una abdominal, seis salpingectomías por anexitis y dos por embarazo ectópico.

En Rionegro (Antioquia), los doctores José J. de la Roche y Antonio Mauro Giraldo47: cistectomía ovárica, amputación del cuello, seguida -a los dos años- de ovariectomía doble, por dismenorrea.

José Tomás Henao y Emilio Robledo fueron los pioneros de la cirugía en Manizales, siguiendo las recomendaciones de Lister48. El primero, a finales del siglo XIX practicó una ovariectomía (1897); ya antes había hecho una salpingo-oforectomía por piosalpingitis doble (1889); también había realizado mastectomías por cáncer (1888-1890). Por su parte, Emilio Robledo ejecutó dos miomectomías abdominales (1903-1912), dos polipectomias por vía vaginal (1903), una histerectomía vaginal (1903), una abdominal subtotal (1907). ‘Támbién en Manizales, el doctor Daniel Gutiérrez y Arango practicó una mastectomía por cáncer (1905), y Juan Bautista Gutiérrez una colpoperineorrafia con raquianestesia (1909) 49. En Aguadas, una histerectomía por fibromatosis, por los doctores Eduardo y J.M. Duque, y otra por cáncer por el doctor J. v. Maldonado.

En Pereira los iniciadores de la cirugía moderna fueron los doctores Santiago Londoño, Aquilino Soto, Alfonso Castro, M. Mejía y Juan B. Gutiérrez. Muchas intervenciones ginecológicas fueron practicadas por ellos en el primer decenio del siglo, registrándose ovariectomias, miomectomías, histerectomías abdominales y vaginales, salpingectomías. Estos cirujanos también operaron en localidades más pequeñas, como Armenia, Salento y Montenegro50.

En 1905, en la población de Campoalegre en el departamento del Huila, el doctor Rafael Sarmiento Lleras refiere haber practicado una histerectomía vaginal por “metrorragias abundantes y frecuentes'” 51.

Los primeras histerectomías vaginales practicadas en Bogotá tuvieron lugar en “El Campito” en 1902. Recordemos que en los inicios del presente siglo la capital contaba con cuatro instituciones donde podían llevarse a cabo actos quirúrgicos: “El Campito”, dirigido por las Hermanas de la Caridad, situado hacia las afueras de la ciudad, en el sector nororiental; el sanatorio de “Marly” situado entre Bogotá y Chapinero; la “Casa de Salud de la Ciudad”, institución particular contigua a la plaza de carnes; finalmente, hacia el sur, el Hospital San Juan de Dios, que contaba con tres salas de operaciones, una de ellas perteneciente al Servicio de Ginecología.

Según refiere José A. Cancelado52, la primera histerectomía vaginal la practicó en Bogotá el doctor Elíseo Montaña, en asocio del doctor Zoilo Cuéllar Durán, a la mujer Ana María Estévez quien sufría un prolapso genital. La técnica seguida fue la propuesta por Spencer Wells,la cual consistía en dejar pinzas de presión en los ligamentos anchos. En el mismo año de 1902, el doctor Zoilo Cuéllar hizo el primero la colpo- histerectomía vaginal u operación de Fritsch, en la que se extirpaba un colgajo triangular de mucosa en la pared anterior y otro en la posterior. Ernesto Holguín53 en su tesis de grado recoge casi todas las histerectomías vaginales practicadas en Bogotá hasta entonces, faltando algunas hechas en el Hospital San Juan de Dios, según él “por no quedar constancia en ese establecimiento de la clase de intervenciones que diariamente y con tan buen resultado se practican allí”. Se trata de 133 histerectomías ejecutadas en menos de cuatro años, si tenemos en cuenta que la primera que se hizo fue en 1902. Los cirujanos fueron los doctores Juan Evangelista Manrique, Pompilio Martínez, Hipólito Machado, Julio z. Torres, Rafáel Ucrós, Zoilo Cuéllar Duran, Nicolás Buendía, Julio Manrique, Carlos Esguerra y Eliseo Montaña. Un resumen del trabajo del doctor Holguín es el siguiente:

Sesenta histerectomías vaginales por infección úteroanexial, con tres defunciones (5%). Treinta y cinco por prolapso uterino, con cuatro muertes (11%). Veinticinco por miomatosis uterina, con una muerte (4%). Diez por cáncer, con una muerte imputable a la operación (10%). Tres por metritis puerperal, con dos muertes (66%). En total, hubo 10 muertes entre las 133 operaciones, lo que puede considerarse como buenos resultados, sobre todo si se tienen en cuenta las indicaciones con que fueron practicadas, muchas de las cuales son tenidas hoy como contraindicaciones absolutas de dicho tipo de cirugía. Las principales complicaciones consignadas fueron las fístulas vesicovaginales (seis casos), las oclusiones intestinales (seis casos) y hemorragias postoperatorias (nueve casos).

El embarazo ectópico

A pesar de que la entidad era conocida desde el siglo XI, fueron Parry (1876), en Norteamérica, y Paul Segond (1898), en el Segundo Congreso de Obstetricia y Ginecología de Marsella, quienes establecieron que el tratamiento de la preñez ectópica era de dominio quirúrgico. Anteriormente el tratamiento estaba encaminado a detener el curso del embarazo, ocasionando la muerte del embrión o del feto. Ritgen, por ejemplo, aconsejaba ayuno y purgantes diarios; Cazeaux sangrías abundantes; Barnes la administración de estricnina a dosis ligeramente tóxicas para la madre; otros usaban inyecciones hipodérmicas de ergotina y fricciones mercuriales. Pero iban más allá todavía: con sacos de arena trataban de comprimir el sitio afectado, o puncionaban el abdomen con intención de extraer el líquido amniótico o inyectar sustancias tóxicas como atropina, estricnina o morfina. La electricidad también se ensayó bajo la forma de corriente farádica o galvánica, colocando el polo positivo sobre la pared abdominal y el negativo en la vagina o el recto.

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