La Ginecobstetricia en España

Fernando Sánchez Torres, M.D

Para poder valorar lo que ocurrió en cuestiones ginecobstétricas en nuestro territorio durante los tres siglos que abarcan la conquista y la colonia se hace necesario echar una ojeada a lo que para esa época ocurría en la Madre Patria.

Recordemos que en los días de la conquista la delicada situación política en España, dividida en múltiples reinos, era un poderoso obstáculo para el cultivo y progreso de las ciencias. La medicina, en particular, se hallaba en estado lamentable, con un retraso considerable -dice M. Usandizaga”- a los tiempos del famoso médico y alquimista Arnaldo de Vilanova, que vivió a mediados del siglo XIII.

Sobre temas ginecobstétricos solo se conocen referencias aisladas, de las cuales se deduce que en muchos aspectos andaban a la par con los muiscas. ¿Hay, acaso, alguna diferencia entre la creencia chibcha acerca del embarazo múltiple y la idea aceptada en España sobre las malformaciones fetales? Estas, para la gente versada en el oficio, eran consecuencia del “desordenado llegar el hombre a la mujer muchas veces”. Veamos lo que al respecto recoge el Epilogo en medicina y cirugía conveniente a la salud, publicado en Burgos a finales del siglo XV y cuyo autor es anónimo:

“(…) el desordenado llegar el hombre a la muger muchas veces es causa en la mujer preñada que nasce la criatura con la espalda tuerta: o con el pie quebrado: o con algún miembro difforme. La según se carga mas sobre el un de la muger que sobre el otro sin tiento i sin orden: assi sale de aquel lado mancillada la criatura que tiene en el cuerpo: en lo cual deben los hombres tener gran discreción por que las tales cosas no acaezcan”12 .

Una figura sobresaliente en la España del siglo XV fue Francisco López Villalobos, médico de la nobleza, como que por mucho tiempo lo fue del Duque de Alba y más tarde del Rey Católico13. En 1498 escribió su obra magna, el Sumario de Medicina, del cual copiamos algunos conceptos obstétricos, reflejo de lo que entonces se sabía y se enseñaba

De la infertilidad por culpa del esperma

“La causa de no poder empreñar
La madre o el esperma lo habrán causado
por ser muy caliente no puede engendrar,
por húmedo y frío no puede cuajar,
por seco o por grueso, o por ser muy delgado;
por ser mal dispuesto marido o mujer,
Por que está borracho, o que niño o que viejo,
o no ay conveniencia en los dos para ser
de cualquiera de ellos con otro parejo”.

Para expulsar la placenta o un aborto muerto

La dueña en el parto si parias no echa,
así que dexó alía la secundina,
el estornudar para esto aprovecha,
y si esto no basta sacalda con mecha
o con sahumerio de ruda y savina;
iten, aristologia majar,
y con artemisa y savina y mestuerco,
y con hiel de vaca una mecha mezclar,
podreys al infante abortivo sacar,
y parias con esta poniendole esfuerco.

Del parto difícil

Por ser la que pare gruessa o pequeñuela,
o porque el que nasce está grande o mal puesto,
o por la madriz estar seca o estrechuela,
o por ser el tiempo que quema o que yela,
o la secundina es de duro compuesto;
o porques muy simple y ruin la partera,
o por ser enfermos los miembros vecinos,
por todas las causas dequesta muera
padesce mal parto, y no es mucho que muera
quien pare y con fuertes dolores continos”14

Las comadres sabias

Ya en el siglo XVI, más exactamente en el año 1541, apareció una obra titulada Libro del Arte de las Comadres y del Regimiento de las premiadas y paridas y de los niños, cuyo autor fue Damián Carbon15. Este libro posee -como anota Usandizaga- el inmenso mérito de ser una de las primeras publicaciones didácticas escritas en lengua moderna sobre obstetricia, y la primera publicada en castellano. Por lo tanto, creemos que este fue el texto en que abrevaron, si alguna vez lo hicieron, las comadres que siguieron a los épicos aventureros españoles, pues según la intención del autor -quien de paso anotamos que no asistió nunca a un parto- fue escribir su libro pensando que las embarazadas solo piden consejo a las comadres ‘”poco instruidas en su arte; no saben buenamente que hacer; y ansi caen en errores”16.

El libro de Carbón compendia muy bien los conocimientos obstétricos de la época. Como muestra transcribimos una de las recomendaciones que daba a las parteras: “Quitense qualquier manera de joyas y piedras preciosas por que tardan el parto: puesto que algunas ay que hazen buen parto, como piedra de esmeralda atada encima la pierna izquierda. Assi mesmo el coral y mas los estoraques, calamites mojados y masados puesto en el mismo lugar”17.

Entre las condiciones que según Damián debían reunir las comadres para el ejercicio de su oficio figuran la experiencia, el ingenio, la discreción, buenas costumbres, cara y miembros bien formados, honradas y castas para dar buenos consejos y ejemplos; además ser devotas de la Virgen María y de los santos y santas del paraíso. Es decir, debían ser un dechado de virtudes. Como para entonces la profesión de partera no tenía reconocimiento oficial, es de presumir que cualquier mujer, aunque no reuniera los requisitos mínimos exigidos por Damián Carbón, pudiera dedicarse, por voluntad propia, al arte de las comadres. Es seguro también que estas oficiantes empíricas fueron las que acompañaron a los conquistadores, y las mismas que pasaron a la historia con el pomposo nombre de “Comadres sabias”, que -como dice Virgilio Paredes Boija-“hicieron la tocología y la medicina infantil de manera invariable, hasta comienzos de nuestro siglo”18.

DÉJANOS TU COMENTARIO

DÉJANOS TU COMENTARIO

Please enter your comment!