Revoluciones Liberales en el Mundo

Revoluciones Liberales en el Mundo

Las revoluciones liberales en el mundo fueron una sucesión de hechos revolucionarios que se presentaron a mediados del siglo XIX. Se desarrollaron en tres etapas distintas: en 1.820, 1.830 y 1.848. Tenían como objetivo primordial retomar los pilares de la Revolución Francesa.

A pesar de que sucedió en Europa, sus inferencias salpicarían otras naciones, detalladamente al continente americano. Porciones de las fuerzas independentistas se alimentaban de este impulso liberal.

Ver También: Revolución Industrial: Causas y Consecuencias.

¿Cuáles Fueron las Revoluciones Liberales en el Mundo?

Revoluciones de 1.820

La etapa inicial de estas revoluciones liberales, no fue liderada por la sociedad; de hecho, el centro de la revelación serían los golpes de la milicia en contra de los gobernantes totalitarios. El inicio de esta fase se dio en España, momento en el que el coronel Rafael de Riego se alzó en oposición de Fernando VII y lo forzó a jurar las leyes de 1.812.

La consecuencia fue el Trienio Liberal, que continuó con la solicitud de auxilio de la corona a sus confederados, quienes remitieron a los denominados Cien Mil Hijos de San Luis para recuperar la dictadura.

Asimismo, en territorio ruso se originaron alzas en armas por parte de las fuerzas militares en contra del Zar en 1.825, al igual que en Grecia donde también se presentaron rebeliones. Mientras que en Rusia la revuelta no fue fructífera, en Grecia desencadenó una batalla de independencia en contra del Imperio Otomano y resultó con la retoma de su señorío.

En el continente americano se presentaron rebeliones a lo largo de esta década. Con diversos efectos, en Argentina el grupo de los criollos triunfaría en su lucha y los mexicanos fracasarían en su intento de alza contra el rey español.

Posterior a estas iniciativas, en los años siguientes Ecuador, Colombia, Venezuela, Perú, Bolivia, México y Chile, conseguirían su independencia.

Revoluciones de 1.830

La cuna de las rebeliones en 1.830 se localizó en Francia. Los conflictos económicos sumados a la resistencia a los planes de Carlos X de instalar un imperio totalitario, provocó la detonación de una revuelta suficientemente respaldada. El rey se vio forzado a entregar el trono y, en su reemplazo, Luis Felipe de Orleans efectuó un reino constitucional.

En Bélgica se desarrolló una sublevación independentista contra Holanda. Con el respaldo británico, obtuvieron el dominio con una corona que juró la Constitución. Otras naciones que lograron implantar sus ideales revolucionarios y acabar con el totalitarismo fueron Suiza, España y Portugal.

Revoluciones de 1.848

Las rebeliones de 1.848 fueron de enfoque más popular, con unos objetivos pluralistas mucho más definidos; como, por ejemplo, se empezó a solicitar el sufragio global en el proceso de elección.

Una de las reformas fue la intervención del proletariado, que sumó una característica popular a las solicitudes, en un tiempo en el que la clase obrera padecía situaciones míseras, sin ninguna legitimidad laboral.

Nació en Francia. La obra de Luis Felipe era contrariada por la pequeña burguesía, los lugareños y los trabajadores. Las elecciones se realizaban bajo un sistema de censo, en el que solo 200 000 civiles entre 35 millones ejercían el voto.

Una fusión de diversos sectores reclamó mayor autonomía a la monarquía, pero esta petición fue denegada. En febrero de 1.848 unas cadenas de protestas forzaron a ceder a Luis Felipe. Posterior a su mandato, dio aceleración a la II República.

La alianza entre los protestantes no duró lo suficiente y en el trono se sentó Luis Napoleón Bonaparte, quien concluyó de nuevo con las autonomías otorgadas y proclamó el Segundo Imperio.

En la monarquía austriaca, a pesar de los logros preliminares, el totalitarismo se mantuvo en virtud del apoyo ruso. En Italia, únicamente Piamonte consiguió las leyes liberales.

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Autora: Martina Ruíz

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