Una de las razones por las que nos parece tan llamativa la manera de hablar de una persona que provenga de un país o región distinta a la nuestra, es el acento.

Un acento representa la personalidad de la lengua, su evolución y enriquecimiento, así como el trasfondo y la identidad socio-cultural de quienes lo hablan.

Una cuestión de diversidad

Con más 450 millones de hablantes nativos repartido entre 21 países, existe una gran variedad de acentos en español que podemos escuchar.

Desde el particular ceceo del centro de España, el veloz ritmo del cubano difícil de seguir para los turistas, o esa entonación tan semejante al italiano en los argentinos y uruguayos; son tan solo una muestra de cómo aun compartiendo una misma lengua madre, esta se adapta a la necesidad de cada región donde es hablada. Entre los factores responsables encontramos:

EL aislamiento

Cuando un grupo lingüístico se separa y pierde contacto con su origen, las particularidades en el habla de ese grupo se reproducen y refuerzan al ser la nueva norma de sus integrantes. Ejemplo de ello es la marcada pronunciación de la S, C y Z que en España escuchamos, pero en Latinoamérica es inexistente.

Esto se debe a que, en la región de Andalucía al sur de España, tanto la C y la Z se pronuncian de forma similar a la S. Fueron precisamente los andaluces quienes, desde Sevilla, se embarcaron en Puerto de Indias hacia los diversos virreinatos de la Corona en el nuevo mundo como el de Lima, Nueva España, y Nueva Granada y poblaron el continente con su distintiva habla.

El contacto con otras lenguas

El contacto con otras lenguas

Una vez un grupo se pone en contacto con otro, es inevitable el intercambio de vocabularios, expresiones, y entonaciones a fin de facilitar la comunicación entre ambos, gracias a un proceso conocido como criollización.

Mientras en España, los dialectos de Canarias, Castilla y Andalucía lograron mantenerse con pocos cambios, en las colonias de América, la influencia de las lenguas indígenas autóctonas y las oleadas migratorias europeas y africanas, evolucionaron en 7 dialectos propios:

  • El español mexicano, influenciado por el náhuatl y purépecha.
  • El español centroamericano, con influencia del maya y náhuatl.
  • Español caribeño, más similar al andaluz originario, pero con influencias africanas, taíno y español de Canarias.
  • Español amazónico, con elementos lingüísticos del quechua, taíno y africano.
  • Andino, propio de la cordillera andina, gracias al quechua hablado por los incas.
  • Chileno, influenciado tanto por el quechua como el mapuche.
  • Rioplatense, con fuerte influencia del italiano debido a las oleadas migratorias del siglo XIX.

Factores sociales

Incluso dentro de un mismo poblado, el estrato social también influye en el acento, como se podría notar al comparar el usado por las clases trabajadoras con el de las más pudientes.

Incluso los medios de comunicación tienen su cuota de responsabilidad al valerse de una variante más genérica, el español latino; el cual toma las entonaciones más comunes de cada región para aquellas narraciones dedicadas a producciones de difusión internacional.


Fotos: Unsplash , Unsplash

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