Fiebre del Caucho en Colombia

Fiebre del Caucho

La fiebre del caucho fue una situación económica y social muy importante que se vivió entre los años 1.879 y 1.912 y luego entre 1.942 y 1.945. Esta situación se vivió en la región amazónica, afectando así, a los países de Colombia, Brasil, Perú, Ecuador, Bolivia y Venezuela. Así como en los otros países, la fiebre del caucho en Colombia produjo deforestación, esclavitud, genocidios, desplazamiento y otros conflictos sociales.

A la Casa Arana en Colombia se le considera la memoria del genocidio cometido en el Putumayo y en contra de las comunidades indígenas del Amazonas. Pues se trató de la representación de la monopolización y la esclavitud de los indígenas por la fiebre del caucho. (Ver También: Masacre de las Bananeras)

Historia Resumida de la Fiebre del Caucho en Colombia

Consecuencias de la Fiebre del Caucho

En plena fiebre del caucho se estima que entre 42 mil y 250 mil nativos indígenas del Amazonas fueron víctimas de esclavitud, abusos, mutilaciones, prostitución forzada, pedofilia, torturas y masacres; especialmente entre la zona del río Caquetá y rio Putumayo. Se estima que cerca del 90% de la población del Amazonas desapareció como consecuencia de estas atrocidades.

Las etnias más afectadas fueron: los yucunas, andaquíes, uitotos, boras, tanimucas, carijonas, sionas, ingas, ocainas, kabiyarís, nonuyas y mirañas.

A esta situación se le conoce como el Genocidio del Putumayo (que también se da en el marco de la guerra entre Colombia y Perú), en donde sus perpetradores fueron la empresa Peruvian Amazon Company, de origen británico y que operó en Perú; también los estados colombiano y peruano y empresas caucheras colombianas.

Antecedentes

El caucho era conocido en el Amazonas mucho antes de 1.879 que es cuando comienza la fiebre del caucho en Colombia. Los indígenas colombianos ya lo utilizaban y lo usaban como producto en un sistema de cambio, que era en lo que se basaba su economía.

Dado el avance tecnológico en países como Francia, Inglaterra y Estados Unidos en sectores como el automotriz y antes la bicicleta, la demanda por el caucho aumentó sobre los años 1.789.

Una de las situaciones que propició tal aumento de demanda, fue el descubrimiento en el año 1.839 de la vulcanización, por el estadounidense Charles Goodyear. Descubrimiento que luego dio paso a la rueda encauchada y luego a la llanta con cámara de aire que inventó John Boyd Dunlop en 1.887.

Adicional a esta demanda internacional, los locales sobre el año 1.885 comenzaron a cambiar sus casas de quina por casas de caucho.

Esto llamó la atención de muchas personas que veían no solo el aumento de la demanda de caucho, sino también sus precios. Además, el estado colombiano bajo el Decreto No. 645 de 1900 aprobó la explotación privada de terrenos baldíos; situación que además facilitó la mejora en la comunicación entre el interior y la costa a través de la navegación a vapor, mejorando, por ejemplo, la navegación por el río Magdalena para que el transporte del producto fuera más rápido.

Apogeo de la Fiebre del Caucho en Colombia

Ante el anterior panorama, muchos comerciantes decidieron adentrarse a la selva amazónica en busca de caucho; pues la deforestación en el Caquetá y Putumayo obligó a desplazarse hacia el Amazonas.

En su llegada, fueron invadiendo territorio, lo que eran las casas de quina, pequeños caseríos y colonias indígenas, pasaron a ser casas caucheras y tiendas en donde los recolectores quedaban cada vez más empeñados con sus “patrones”.

El funcionamiento era un total abuso, los indígenas tenían en su economía el sistema de trueque; de esta manera estos comerciantes ofrecían alimentos y herramientas a los indígenas recolectores a cambio de la recolección del caucho.

Este sistema de endeude solo beneficiaba a los comerciantes, pues “pagaban” la mano de obra de los indígenas muy barato, de esta manera los patrones obligaban a los recolectores a trabajar por una deuda interminable.

Para la recolección del caucho, los recolectores, en su mayoría indígenas, trabajaban en cuadrillas, mínimo de 5 obreros y hasta 100. Los obreros debían recorrer grandes trochas hasta llegar a los árboles que se encontraban de manera natural en la selva, pues en ese momento no eran sembrados.

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Autora: Martina Ruíz

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