Qué tan lejos está el Alca

Si se desmontan el Sistema Andino de Franjas de Precios, SAFP, y no se prorrogan las licencias previas y los vistos buenos de importación, Colombia le estaría endosando el negocio avícola a la competencia extranjera. Análisis del Programa de Estudios Económicos de Fenavi-Fonav.

En teoría, el acuerdo comercial que transformará la forma de hacer negocios en el continente americano, entrará a operar en enero 1 del 2006, después de su aprobación por los congresos de las naciones participantes. El tema trascendental está relacionado con la agricultura, particularmente, porque este es uno de los sectores más protegidos en el mundo, en especial, por los países desarrollados. Basta con observar el presupuesto de Estados Unidos para proteger al agro en los próximos seis años (US$180.000 millones), en el que se destaca la elevada estructura de subsidios para productos como el maíz y el fríjol soya, entre otros, justamente en una de las cadenas relacionadas con la avicultura. Multimillonaria ayuda aprobada en una nación que promulga el libre comercio como base para el desarrollo de los países y la consolidación de las democracias.

A pesar de semejante deformación en las posibilidades de lograr un comercio libre de esquemas proteccionistas, las negociaciones del Alca han girado, en primera instancia, en torno de los aranceles, tema de menor importancia relativa para economías como Canadá, Estados Unidos y Brasil, puesto que sus estructuras arancelarias son las más bajas de todo el continente.

El asunto álgido -las ayudas y los subsidios-, si bien tiene una importancia trascendental, se encuentra en un nivel inferior en los temas de discusión. Como quien dice, cuando se desprotejan las economías en desarrollo, se pasará a negociar su desmonte. Ante la carencia de presupuesto para que economías como la nuestra financien el desarrollo agropecuario, se tienen los aranceles, precisamente uno de los puntos claves en la negociación.

Frente a los profundos desequilibrios que implica negociar con el país que determina los precios de los principales productos agropecuarios, surgen planteamientos que señalan el fracaso del Alca o la exclusión de la agricultura, algo parecido a no negociar nada de arriba hacia abajo, y otorgar todo de abajo hacia arriba, para las economías con menor grado de desarrollo relativo.

¡Demasiado cerca!

avicultores8702-24Contrario a lo que se podría pensar frente al desenlace que tendrá el Alca, si la agricultura entra en dicha negociación o no, lo cierto es que la capacidad negociadora de Colombia está diezmada con una Comunidad Andina de Naciones, CAN, desintegrada. Para evitarlo, se tiene un mandato de los presidentes andinos, que reafirmaron la intención de establecer un mercado común, enmarcado en la Declaración de Santa Cruz de la Sierra, del pasado enero. Con un objetivo de fondo: afianzar la capacidad de negociación de los andinos, proceso con el cual se pretende alcanzar, en un periodo de meses lo que no se ha logrado en más de treinta años. Intención que introduciría a los países de la CAN en el Alca antes de formalizar la negociación continental y conocer su desenlace final. Se revisa profundamente el comercio intrarregional en aspectos como: Arancel Externo Común, AEC, los Regímenes Aduaneros Especiales y el Sistema Andino de Franjas de Precios, SAFP, entre otros temas, decisiones que anticiparán la integración comercial con treinta y cuatro países del hemisferio (Cuba no entra), lo que afectará el negocio avícola, por su gran interrelación con el comercio internacional de materias primas.

EL PRESUPUESTO DE EU PARA PROTEJER EL AGRO EN LOS PRÓXIMOS SEIS AÑOS: US$180.000 MILLONES.

El Arancel Externo Común

Uno de los puntos neurálgicos para desarrollar la Unión Aduanera Andina, es el AEC, dado que sólo es común entre Colombia, Venezuela y Ecuador, con una multiplicidad de mecanismos que debilitan la estructura arancelaria y que la hacen ineficiente.

Se ha planteado una nueva estructura arancelaria a cuatro niveles, 0%, 5%, 10% y 20%, con una excepción de esta última para Bolivia. Esta composición busca responder a la exigencia de las negociaciones del Alca, en tanto se deben presentar las listas que definirán el arancel base en octubre del 2002

Con la estructura propuesta, los insumos avícolas: maíz, fríjol soya y tortas, pasarían de 15% a 10%, antes de las negociaciones del Alca, claro está, de lograrse el consenso en los países andinos. Este esquema intenta armonizar los aranceles por lo bajo, buscando la adhesión de países como Bolivia y Perú, que tienen aranceles de 10% y 12%, respectivamente. Dentro de una visión de corto plazo sería importante la reducción arancelaria; sin embargo, la bondad de su descenso estará en la caída de los precios internacionales del maíz y el fríjol soya, pues de lo contrario, Colombia pagaría aranceles mayores frente a los socios andinos, dadas las diferencias en las consolidaciones arancelarias, en las que el mínimo es 20% para Venezuela y el máximo 277% para Colombia. En el caso de los productos finales de la cadena avícola, el arancel propuesto es de 20% para los trozos, pollo entero y huevos de consumo, los que deberían entrar a operar a mas tardar el 31 de diciembre del 2003.

Si bien es incuestionable alcanzar un AEC de aplicación en todos los países andinos, también lo es corregir las perforaciones arancelarias en el comercio intrarregional, con lo cual se generan desequilibrios competitivos. Se pregunta, hasta dónde están dispuestos nuestros socios a modificar los contingentes y las consolidaciones arancelarias: Venezuela tiene 583 mil toneladas a 20% para el maíz, y Ecuador, 16 mil a 25%, para mencionar sólo dos casos. Pero hay más interrogantes: ¿Cómo anular de modo automático las preferencias arancelarias con terceros países? ¿Cómo establecer mecanismos para evitar diferimientos arancelarios entre los países, por fuera de criterios de emergencia económica y no producidos en la región? Estos aspectos señalan la necesidad de adelantar negociaciones paralelas en dichos temas, y condicionadas en sus resultados, para lograr una Unión Aduanera, o al menos perfeccionar la Zona de Libre Comercio.

Los regímenes especiales aduaneros

En la Declaración de Santa Cruz se acordó armonizar los regímenes de importación temporal para el perfeccionamiento activo, SATPA; en otras palabras, los esquemas de Plan Vallejo que implementa Colombia, instrumento que es motivo de preocupación entre nuestros socios andinos, quienes, por lo demás, también lo implementan pero con menor nivel de desarrollo. Objetivo: neutralizar su operación en el comercio intrarregional, con la aplicación de requisitos específicos de origen, “Reos”, o armonizar su uso con terceros países.

La armonización de los SATPA implicará cerrar el mercado andino para los productos avícolas colombianos, en tanto que, la ventaja competitiva que corrige las distorsiones arancelarias, sería desmontada, bien con la aplicación de “reos” o derechos compensatorios.

En el negocio avícola la variante competitiva con Venezuela o Ecuador, con la neutralización del Plan Vallejo, estaría en nivelar las diferencias arancelarias con ellos. Pero esta situación nos lleva nuevamente a los puntos estructurales que deforman la Zona de Libre Comercio: contingentes, consolidaciones, diferimientos, preferencias arancelarias con terceros países, acotamientos y excepciones para aplicar el SAFP, entre otros aspectos.

El Sistema Andino de Franja de Precios

Otro de los temas que preocupan a la CAN, en aras de lograr una política agropecuaria común, y de paso, fortalecer la posición negociadora de los andinos con terceros países, es el SAFP (la cadena avícola tiene tres franjas en los eslabones inicial y final: maíz amarillo, fríjol soya y trozos de pollo). La Declaración de Santa Cruz planteó reducir la cobertura de productos en la franja y establecer mecanismos que garanticen una aplicación transparente, con el propósito de armonizar las dos franjas existentes en la CAN: la de Perú y la que aplican Colombia, Venezuela y Ecuador, todo con el sano objetivo de llegar al Alca como CAN.

PRECIOS EN LOS MERCADOS NACIONAL Y AMERICANO
PARA LOS PERNILES Y PECHUGAS ENERO-JULIO DE 2002

Fecha Colombia $xKg Colombia US$xKg Estados Unidos US$xKg
Fecha Pernil Pechuga Pernil Pechuga Pierna Pechuga Pierna CIF
Ene  4,072  4,313  1.79  1.90  0.50  1.07  0.73
Feb  4,024  4,147  1.76  1.81  0.48  1.38  0.73
Mar  4,018  4,212  1.76  1.85  0.36  1.28  0.70
Abr  3,847  4,005  1.70  1.77  0.35  1.30  0.58
May  3,906  4,033  1.69  1.75  0.36  1.61  0.56
Jun  3,909  4,059  1.65  1.72  0.36  1.61  0.60
Jul  3,928  4,060  1.64  1.69  0.36  1.60  0.61

Fuente: Fenavi-Fonav, CAN, Urner Barry.
Si se desmontan el Sistema Andino de Franjas de Precios, SAFP, y no se prorrogan las licencias previas y los vistos buenos de importación, Colombia le estaría endosando el negocio avícola a la competencia extranjera. Análisis del Programa de Estudios Económicos de Fenavi-Fonav.

TÉRMINOS DE INTERCAMBIO PRODUCTOS AVÍCOLAS ENERO-JULIO DE 2002

Fecha Pierna USA/Pernil Col Pierna USA CIF/Pernil Col Pierna/Pechuga USA Pernil/Pechuga Col
Ene  0.28  0.41  0.46  0.94
Feb  0.27  0.41  0.35  0.97
Mar  0.21  0.39  0.28  0.95
Abr  0.21  0.34  0.27  0.96
May  0.21  0.33  0.22  0.97
Jun  0.22  0.36  0.22  0.96
Jul  0.22  0.37  0.23  0.97

Una de las dificultades para adelantar la tarea de armonización, está en que Perú tiene cuatro franjas con un reducido número de partidas, y la CAN, trece con más de ciento cuarenta subpartidas arancelarias. En Perú existe la franja del maíz amarillo, con un arancel externo de 12% y una sobretasa de 5%, sin el pollo entero como producto vinculado; adicionalmente, carece de la franja de los trozos, dada la particularidad del mercado sesgado a la demanda de pollo en pie. Punto en el que es importante establecer si la armonización responde al objetivo de afianzar el comercio intrarregional o, por el contrario, apunta a una visión futurista, de cara a las negociaciones del Alca. Bajo éste escenario, Perú debería considerar las implicaciones, a mediano y largo plazos, de pertenecer al grupo de países en donde están los mayores productores mundiales de pollo y huevo en el mundo, aparte de las implicaciones que genera la escasa preferencia de los cuartos traseros de pollo en un mercado como el americano, sumado a la ventaja comparativa que introducen los subsidios y ayudas internas.

Para el caso particular del encadenamiento avícola, excluir alguno de sus productos vinculados, sería similar a culminar las negociaciones del Alca, sin negociar. Dicho en otras palabras, ceder el mercado nacional a los productores americanos, y borrar de plano la aspiración de desarrollar el sector agrícola nacional, amparado en la capacidad demanda de la industria colombiana para la producción de alimento balanceado, sometidos a la doctrina del libre comercio con distorsiones. En el lenguaje simple del comercio, se argumentaría la baja capacidad competitiva nacional, y el subsidio que pagan los consumidores a los productores, desconociéndose el impacto de los subsidios y ayudas internas a la producción de cereales e incluso del pollo en las economías desarrolladas.

SEGÚN LA OECD, LOS SUBSIDIOS A LA AGRICULTURA ASCENDIERON A US$5.668 MILLONES EN EL 2001.

avicultores8702-25A veces pareciera que las categorías de subsidios y ayudas (S&A) se han interiorizado en el argot del libre comercio, en especial, porque los compromisos de desmonte asumidos en la Organización Mundial de Comercio, OMC, no se han cumplido; por el contrario, aparte de reducirse los recursos destinados a proteger el sector agrícola en las economías desarrolladas, se han ampliado. De acuerdo con el programa de desmonte de S&A, los países desarrollados debieron haber terminado en el año 2000, hecho que no ha ocurrido, y dudamos que ocurra.

Según las últimas publicaciones de la Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo, OECD, los subsidios a la avicultura ascendieron a US$5.668 millones en el 2001, con lo cual los productores vieron incrementado sus ingresos brutos en 19%. Ayuda que fue de 4% en Estados Unidos, 86% en la Unión Europea, UE, 170% en Noruega y 464% en Suiza. No se puede subestimar la moderada tasa de los Estados Unidos, dado que dicha ayuda se concentra en las exportaciones, además, no cuantifica el encadenamiento inicial en la producción de materias primas. La realidad nos indica que, para el caso avícola, el libre comercio es un espejismo, ante la política proteccionista de Estado Unidos y la UE. El arancel consolidado ante la OMC, cercano por lo demás al arancel aplicado, es en Estados Unidos de US$176 por tonelada para los trozos de pollo congelado, y en la UE de 602 euros por tonelada para pechuga con hueso, y 463 euros para piernas.

Las distorsiones del mercado internacional avícola están afectadas por tres aspectos: los subsidios, las ayudas internas y el patrón de consumo americano. En éste último punto, mientras que un kilo de pierna representa 23% del precio de la pechuga en Estados Unidos, en Colombia se aproxima a 100%, con un diferencial de precios que debilitaría el mercado nacional, si no se cuenta con mecanismos que corrijan las asimetrías existentes. En efecto, la pierna de pollo americana, producto no demandado en dicho mercado, equivale a 22% del precio de los perniles en Colombia que, sumado los costos de transporte y seguros para su importación, llegaría a 37%; en otros términos, aun con un arancel de 100% competiría con la producción nacional.

Aparte del mandato de los presidentes andinos, surge una mayor preocupación relacionada con la diferencia existente entre Argentina y Chile por la aplicación del sistema de bandas de precios de éste país, sometido a un análisis pormenorizado de la OMC, que ha llevado a discutir la pertinencia de aplicar gravámenes variables, en principio, no contemplados en los acuerdos mundiales de comercio, particularidad en materia de análisis de los sistemas de franjas andino y chileno. Esta situación, de gran envergadura, podría derrumbar los sistemas estabilizadores de precios.

En síntesis, el sector avícola nacional y su encadenamiento agrícola, necesitan mantener los mecanismos que corrigen las distorciones del comercio mundial, bajo los esquemas permitidos en la OMC. Por ello, se deben explorar a fondo las alternativas para conservar el SAFP de la cadena avícola, o desarrollar métodos alternos que preserven esta actividad productiva; de igual forma, es preciso ampliar los plazos para el desmonte de las licencias previas y vistos buenos de importación. De lo contrario, se estaría endosando nuestro mercado, antes de las negociaciones del Alca, a la competencia foránea, estimulada por los esquemas de proteccionistas con los cuales cuentan.

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