Problemas del Embarazo Infantil

Los embarazos  entre los 13 y 17 años, son un verdadero drama tanto familiar como social. Todos estos jovencitos a esta edad piensan que nunca  experimentarán este gran fracaso personal, se creen inmunes ante la situación de los demás y creen que con sus originales “métodos” de prevención pueden gozarse la vida sin ningún tipo de enredos abordo.

Las muchas restricciones, pero también la marcada liberación de los hogares de hoy son los componentes clave para que la niña quede embarazada o el muchacho embarace a la compañerita o amiguita de turno.

El problema inmenso de los embarazos escolares es el rompimiento total de los proyectos de vida como estudiantes y desafortunadamente más en el caso de las niñas, pues normalmente quien queda con toda la “responsabilidad” es la jovencita y su familia.

Sin embargo, este no es uno de los tantos inconvenientes de los embarazos adolescentes;  un embarazo y alumbramiento en edades muy tiernas suele tener serias implicaciones para la salud tanto del bebecito como de la madre.

Alto riesgo…

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS los embarazos escolares se consideran de alto riesgo porque la adolescente se expone a mayores complicaciones, dado que su matriz y su organismo en general no están preparados ni física ni mentalmente para traer una criatura al mundo.

Los embarazos se complican, entre otras, por la mala nutrición, pueden hacer mayores abortos espontáneos. En la gran mayoría la gestación sólo llega hasta las 37 semanas, lo que repercute en nacimientos prematuros.

Otro de los grandes inconvenientes es que los niños nacen con muy bajo peso, porque el útero de la mamá no se ha desarrollado completamente. Estos niños a muy corto plazo tienen serios problemas de salud y trastornos en su crecimiento.

Pero lo más grave aún es no afrontar la realidad y responsabilidad de ser madres tan jóvenes que prefieren abandonar a su hijo, otro gran tragedia  social.

La mejor educación que se puede brindar ante este problema social de marca mundial, principalmente, en países en desarrollo, es establecer una permanente “educación sexual” desde etapas muy tempranas, tema que no sólo debería encargarse el colegio, sino al interior de los hogares. El diálogo franco, sin rodeos es la mejor manera de decirles a los adolescentes de hoy que el embarazo es de dos, pero el problema es de todos.

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