Baja en las Tasas de Cáncer de Mama

Un análisis reciente muestra que el descenso en el número de casos de cáncer de mama empezó en 2003 y en realidad se debe a que las mujeres dejaron de tomar la terapia de reemplazo hormonal (TRH), después de que un estudio estadounidense de gran tamaño mostrara tasas sorprendentemente elevadas de problemas cardiacos y cáncer de mama entre las usuarias de algunos tipos de TRH.

Algunos expertos sugieren que dicha teoría explica la tendencia, mientras que otros señalan que podría deberse a cambios en el uso de la mamografía.

“Si usted deja de tomar hormonas, su riesgo de cáncer de mama [asociado con el uso de hormonas] disminuye rápidamente”, señaló el Dr. Rowan Chlebowski, oncólogo médico del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Los Ángeles en el Centro Médico Harbor-UCLA, y autor principal del análisis que aparece en la edición del 5 de febrero de la revista New England Journal of Medicine.

Según este análisis y otras revisiones recientes, los investigadores también sugieren que el periodo “seguro” del uso combinado de progestina y estrógeno para aliviar los síntomas posmenopáusicos era probablemente de alrededor de dos años y no de cinco, como habían señalado los investigadores con anterioridad.

Para llegar a la raíz del descenso de las tasas de cáncer de mama, Chlebowski y colegas analizaron los datos del ensayo clínico de la Iniciativa de Salud de las Mujeres (WHI, por su sigla en inglés), en el que más de 15,000 mujeres fueron asignadas a un placebo o a la TRH, y de un estudio de observación en el que más de 25,000 mujeres tomaron TRH y más de 16,000 no lo hicieron.

La parte del estudio de la WHI que analizó la terapia combinada se suspendió en 2002, tan pronto los investigadores observaron tasas sorprendentemente altas de problemas cardiacos y cáncer de mama en mujeres asignadas a la TRH combinada (pero no al estrógeno solo).

Cuando el grupo de Chlebowski analizó los efectos de la TRH en mayor detalle y a intervalos más cortos, hallaron que durante el periodo inicial de dos años, el grupo que tomó TRH del ensayo tenía menos diagnósticos de cáncer de mama que el grupo de placebo. Sin embargo, el número de casos de cáncer de mama de este grupo aumentó durante el periodo de 5.6 años del estudio. El riesgo se redujo rápidamente en ambos grupos tras la suspensión de las pastillas, aunque ambos grupos se hicieron las mamografías con la misma frecuencia.

Este hecho debilita el argumento de que el descenso en los casos de cáncer de mama se debe a que menos mujeres se hacen las mamografías, apuntó.

“Hubo un rápido descenso en la incidencia del cáncer de mama tras suspender la terapia de hormonas, mientras que el uso de la mamografía no varió entre los grupos”, explicó Chlebowski.

Por ejemplo, en el estudio de observación, la incidencia de cáncer de mama era casi dos veces más alta en el grupo que tomaba hormonas que en el grupo de placebo, pero esa diferencia desapareció a los dos años, cuando las mujeres descontinuaron el uso de hormonas.

La mala noticia es que las mujeres que continúan con la TRH combinada durante cinco años están en mayor riesgo de cáncer de mama, sugirió el nuevo análisis.

“Una mujer que sigue con la terapia hormonal combinada después de cinco años duplicará su riesgo anual personal de cáncer de mama”, advirtió la doctora Marcia Stefanick, profesora de medicina de la Facultad de Medicina de Stanford y coautora del análisis. Ese riesgo aumentó incluso después de que se ajustara la edad, factor que aumenta el riesgo en sí mismo, dijo. No sabemos qué ocurre con ese riesgo luego de cinco años de uso, destacó.

Otro estudio publicado en la edición en línea a principios de semana en la revista Cancer, también encontró que dos años constituyen un periodo de uso “seguro” para la TRH combinada. Eugenia Calle, ex vicepresidenta de epidemiología de la American Cancer Society, y colegas analizaron a cerca de 68,000 mujeres que no tenían cáncer a principios del estudio, evaluaron su uso de la terapia hormonal y su riesgo para contraer cáncer, y les dieron seguimiento hasta mediados de 2005.

Hallaron que el riesgo de cáncer de mama aumentaba sustancialmente luego de tres años de uso de la TRH (la terapia duplicaba el riesgo de cáncer lobular a los tres años) pero no incrementaba el riesgo para las que la usaban por un periodo inferior a dos años. Sin embargo, Chlebowski dijo que los cánceres podrían ser difíciles de detectar en las mamografías durante el uso inicial de hormonas.

Entonces, ¿cuál es el mejor consejo en cuanto al uso de la terapia hormonal?

“Nuestro trabajo sugiere que tras comenzar la terapia de estrógeno más progestina, es probable que durante dos o tres años su riesgo no sea elevado”, declaró Calle a HealthDay. “Pero tras este periodo, su riesgo aumentará”.

Los nuevos hallazgos “se suman al gran volumen acumulativo de datos”, dijo la Dra. Joann Elmore, profesora de medicina de la Universidad de Washington en Seattle. En general, los datos sugieren que “el beneficio de la terapia hormonal es menor de lo que esperábamos, y que hay riesgos que se necesitan considerar”. Cada mujer necesita sopesar los riesgos y beneficios, y tomar en cuenta la gravedad de sus síntomas, agregó.

Chlebowski sugirió que las mujeres deben considerar la suspensión de la terapia hormonal luego de dos a cinco años de uso, y ver si los síntomas persisten. “No podemos definir un intervalo que sea verdaderamente seguro”, dijo.

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HealthDay

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