La Investigación Científica y la Universidad

Así como se reflexionó un poco sobre la producción científica en el contexto latinoamericano, creo que es importante que se revise, así sea someramente, la situación de la investigación en la universidad en otras regiones del mundo.

Empezaré entonces por mencionar algunos datos del documento “La integración docencia – investigación en la universidad ¿Ilusión del discurso o acción posible?” del profesor de la facultad de educación Santiago Correa Uribe. Algunas citas textuales de su documento nos servirán para darnos cuenta de lo que ocurre en otras universidades. “La mayoría de las instituciones de educación superior en el mundo, incluyendo los Estados Unidos y Europa occidental, no son productoras de conocimiento, sino transmisoras de conocimientos generados en otras partes” “En los Estados Unidos, la actividad de investigación está concentrada en un número limitado de RESEARCH UNIVERSITIES, mientras que la mayoría de los colleges se limitan a tareas educacionales en sí”. “La situación es aún más marcada en Francia … donde las actividades de investigación científica se concentran con pocas excepciones en el Center National de la Recherche scíentíque y en los laboratorios gubernamentales”. “En Japón, la industria lleva a cabo casi la totalidad de la investigación científica y técnica, la cual generalmente no pasa por las universidades”. Menciona este documento que América Latina por supuesto no es la excepción a esta situación, y ya vimos su baja contribución en la producción de conocimientos en el orbe. Nos da el profesor Correa otro dato para meditar: El costo directo por estudiante en una “Researche universitie”, es de unos sesenta y dos mil dólares por año; como dice el profesor Correa teniendo en cuenta los costos directos por estudiante en nuestras universidades “¿Se podrá con dichos recursos garantizar el desarrollo de la investigación científica en la universidad?”; gran inquietud para meditar, pero pienso que con esta gran limitante, es poco probable que las investigaciones en nuestras universidades queden bien evaluadas por el esquema propuesto por Kramer.

Y entrando a un terreno más específico, la investigación en las llamadas “áreas de la salud”, podemos revisar lo que ocurre en los programas de residencia de pediatría en los Estados Unidos: 77% de los programas que contestaron una encuesta sobre el tema, no obligan a investigar a sus residentes durante su entrenamiento; las razones para ello: – Falta de recursos económicos, – Falta de tiempo de los residentes y – No hay profesores bien entrenados para asesorar a los residentes en esta actividad5. Este es entonces otro gran punto de reflexión: ¿Serán nuestras condiciones muy diferentes a las de los Estados Unidos, como para que podamos y debamos obligar a investigar a los residentes nuestros.? Y es importante también tener en cuenta que en los programas de pediatría en los que es obligatoria la investigación, en el período comprendido entre 1989 y 1993, el 18% de los trabajos de investigación presentados obligatoriamente por los residentes, fueron revisiones bibliográficas5, las mismas que no se porque no son aceptadas en nuestro medio como una investigación. Esta situación me hace recordar una extensa e interesantísima revisión sobre desequilibrio hidro-electrolítico en la enfermedad diarréica hecha por Hirschorn, con una extensa y variada bibliografía; en su introducción nos recalcaba magistralmente este autor: “Copiar de un libro es plagio; copiar de dos o más es investigar”. Esta es definitivamente otra actividad de investigación que en el ejercicio preocupado de la docencia y de la asistencia, estamos realizando a diario; no se trata obviamente de un copiar textual de varios textos, me refiero a un “copiar” crítico, productivo, creador . Y cuando vamos a la biblioteca a resolver dudas con relación a un tema o al problema presentado por uno de nuestros pacientes, estamos haciendo acciones y diligencias para averiguar una cosa. No nos dejemos macartizar entonces de los “investigadores” que menosprecian nuestra labor docente y nos califican de “no investigadores”.

¿Se debe Desmitificar la Investigación?

Me ha parecido que dentro de este prurito de “investigar por investigar” estamos cayendo en muchas trampas; una distinta de las ya mencionadas, es la de la propuesta repetidamente mencionada de “desmitificar” la investigación. Tendríamos que ser muy claros en la utilización de este término para que no se asimile con “vulgarizarla”. Dice el diccionario enciclopédico Salvat con relación a vulgarizar: Hacer vulgar o común una cosa //. Exponer una materia asequible al vulgo. Y vulgar según el mismo diccionario: Común o general, por contraposición a científico o técnico.// Que no tiene especialidad particular en su línea. Me da la impresión que la intención que se tiene con esto de desmitificarla, es volverla popular o común, o poco rara, o en otras palabras asequible al vulgo … es decir, vulgarizarla. Recuerdo entonces como los cuatro primeros premios a la investigación otorgados por la Asociación de Pediatría Ambulatoria (APA) en los Estados Unidos, fueron ganados por pediatras con un entrenamiento formal en epidemiología; se analizaba entonces el poco chance que esta situación tenía de ser debida únicamente al azar si tan solo el 10% de los miembros de la APA tuvieran dicho entrenamiento (p=0.0001)3. Y en el documento ya citado del Profesor Correa podemos leer la cita de Schwartzman: “… Y es bastante reciente la noción de que el científico, de la misma manera que el médico y el abogado, es un profesional que el mercado de trabajo necesita. Las graduate schools norteamericanas, que llevaron más adelante esta noción, terminaron por hacer de la formación de investigadores una carrera distinta a la formación de las demás profesiones.” Es que definitivamente INVESTIGAR no es tan fácil, ni está al alcance de todos; investigar si está al alcance de cualquiera, incluso del vulgo. Me da entonces mucho temor de esta tendencia o propuesta dentro de toda esta corriente a favor de la investigación – ¿investigadera?-; de ocurrir mis presentimientos, no tendremos donde acomodar la basura no reciclable de la que nos hablaba Kramer.

La Investigación y la Docencia

Ya he mencionado con anterioridad como la docencia ha ido perdiendo importancia a través del tiempo. Y también podemos recalcar como la actividad del “investigador” se estimula a diario y está cogiendo auge desplazando de manera notoria en algunos programas a la docencia. Traigo entonces a colación al Dr. Godfrey cuando en su excelente artículo “Diseñando al médico ¿Cambio total?”6 analiza las cosas que son deseables cambiar en esta difícil tarea. Lo primero que nos plantea en este sentido, es precisamente el estado de la enseñanza y de los profesores: “…Hasta los años cuarenta la enseñanza gozaba de gran reputación y algunas facultades de medicina tenían fama por sus grandes profesores; en pocas décadas la enseñanza ha descendido a la cuarta plaza en prestigio, detrás de la administración, la investigación y las proezas clínicas. La administración y la investigación son actividades de alto perfil, mientras que la enseñanza es de bajo perfil, quizá simplemente porque el estudiante beneficiario de buena educación no es un miembro influyente de la profesión. El predicamento de la investigación puede ser una de las mayores barreras para enseñar, por lo menos mientras el curriculum vitae sea juzgado a través del número de los trabajos publicados. Las obligaciones docentes, si se mencionan en un curriculum vitae, son apenas tenidas en cuenta. Mientras tanto, las revistas continúan llenándose de material intranscendente, de forma que se precisa de una especial habilidad para reconocer contribuciones significativas entre los detritus”. Godfrey entonces nos vuelve a hablar de las basuras que se producen por el prurito de investigar, y del desplazamiento al que se somete la docencia injustamente por esta actividad. Y para rematar, un poco más adelante nos dice: “Ciertamente podría ahorrarse dinero podando algunos de los proyectos de investigación manifiestamente disparatados que los jóvenes médicos son obligados a seguir”. Vale la pena recalcar que el Dr. Godfrey que nos está hablando de ahorrar dinero en esta forma, no trabaja propiamente en un pobre país subdesarrollado y necesitado de este ahorro; otro tema para meditar.

A Manera de Conclusiones

Creo que son fáciles de entender a través de esta breve exposición, las motivaciones que inicialmente expuse para ella. Reitero que mi ánimo no es el de lastimar a nadie, si no el de crear inquietudes sobre un tema que definitivamente merece debate, y tratar al mismo tiempo de rescatar la actividad docente del estado de postración al cual se va sometiendo injustamente. No creo que se pueda tomar mi posición como una invitación a la mediocridad ni al pesimismo, y debo recalcar que mi mayor “pecado” en estas reflexiones, es tal vez el haber mostrado unas realidades acerca del tema de la investigación en la universidad. Y así como pareciera que la investigación en la universidad no debiera necesitar justificaciones, menos aun la docencia debiera necesitar defensa. Si se produce polémica con mis planteamientos, quedaré gustoso, pues ese es tal vez uno de los objetivos que me había planteado. Para terminar, dos citas. La primera, es de Bergman: “Ningún trabajo es de más valor que el de otros. No podemos estimular la arrogancia. Debemos trabajar más estrechamente juntos para que nosotros mismos podamos sobrevivir, y más importante aún, el interés de los niños sea atendido”7. La segunda, la tomé del documento del profesor Santiago Correa y es de María de Ibarrola: “Lo primero que habria que hacer sería advertir el mito de la investigación/docencia como una obligación de cada individuo, para aceptarlo como responsabilidad institucional, respetando las mejores disposiciones de cada uno de los integrantes de la comunidad. Así, la solución está en dejar vivir a los más investigadores y a los más docentes, estimulando ambas capacidades y valorándolas con mecanismos diferenciados, ya que ambos personajes son necesarios en la Universidad”. (Subrayado mío)

En algunas de mis lecturas me encontré una vez una fórmula magistral compuesta por alcohol isopropílico, fenol, mentol y loción de calamina, la cual bajo el título de “Fuera, fuera, maldito prurito”, era muy bien comentada para el manejo del molesto prurito en la varicela y en otras enfermedades igualmente molestas por este síntoma8; cuanto me gustaría encontrar otra fórmula magistral que fuera útil contra el maldito prurito de “investigar por investigar” y nos ayude a lograr que nuestros discípulos nos tengan a los docentes “no investigadores”, igual estima que a sus progenitores.

Bibilografía

1. Bol Of Sanit Panam 114:142-157,1993
2. Revista de la Facultad de Medicina Universidad Nacional 1996;44:204-7
3. Pediatrics 1995;95:82-4
4. Bol Of Sanit Panam 1993;114:142-57
5. Pediatrics 1996;97:71
6. Lancet -edic Española- 20:58, 1992
7. Pediatrics 77:256,1986
8. Year Book de Pediatrics, pág 79,1985

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