Pruebas Diagnósticas para Helicobacter Pylori Parte II

Test rápido de ureasa-CLO-test (sigla del termino en ingles Campylobacter like organism): El método mas generalizado por lo practico, rápido sensible, especifico y poco costoso, (excluyendo la endoscopia), es la determinación de la actividad de ureasa en material de biopsia, en el mismo momento de la endoscopia.

Aprovecha la capacidad del Hp para producir ureasa, una de sus principales características, que al hidrolizar la urea presente en la mucosa gástrica, la convierte finalmente en CO2 y NH3; este último alcaliniza el medio y el cambio de pH es detectado por un indicador de color (rojo fenol), que acondicionado al medio, hace virar el amarillo inicial del agar al magenta22.

Al evidenciar la actividad de ureasa, se está demostrando indirectamente la presencia de la bacteria en el tejido.

El tiempo de aparición y la intensidad del color, son directamente proporcionales a la cantidad de bacterias (densidad), presentes en la muestra11

La densidad de Hp en la mucosa aumentada con la edad; generalmente los adultos presentan concentraciones altas de ureasa y la reacción se establece en termino de minutos y el color es intenso; pero en niños; debe separarse 24 horas, antes de concluir, con cualquier cambio de color, que la prueba es negativa.

La sensibilidad es buena, 90% y la especificidad mejor 98%18, lo que determina que sea también alta la probabilidad de una prueba positiva este identificando a los realmente colonizados y que se presenten en mayor proporción casos falsos negativos, al tomar muestra de tejido sano en las que esta ausente el Hp, las características de la colonización, segmentaria o en parches, como ocurre en el cultivo; los pocos falsos positivos se dan por la presencia, poco probable, de bacterias contaminantes como el proteos que tienen también ureasa, aunque menos potente23.

Histología: Después de la reunión de consenso de Sidney23 y de la revisión posterior de 199425, la clasificación conocida con el nombre de esta ciudad, ha facilitado el análisis histológico de las lesiones de la mucosa gástrica y ha establecido los parámetros para informar la presencia de Hp, clasificándola en cuanto a su densidad, en leve, moderada e intensa.

Para su identificación, existen numerosos métodos especiales de tinción, todos con un índice de sensibilidad, cercanos al 95% en promedio dependiendo en alguna medida de la experiencia del pattólogo26.

Las más utilizadas en nuestro medio por su costo, son hematoxilina-eosina y Giemsa, esta última con una excelente sensibilidad y especificidad. Una menos conocida y reportada, que nos proponemos también validar, es la de Gimenez27, que en nuestra experiencia da un contraste mejor que la de Giemsa, para identificación de Hp.

Otras, como la de Warthing-starry18 y de Genta28, que han demostrado gran precisión, son de mayor costo, más elaboradas e implican la manipulación de reactivos de alta toxicidad.

La coloración habitual de Hematoxilina-Eosina, que es la más económica, además de identificar al Hp, simultáneamente da información sobre el grado del compromiso inflamatorio y e adultos la evolución de procesos atróficos o malignos, es la de menor sensibilidad y especificidad para detecta Hp y la experiencia del patólogo es más determinante26.

Reacción en cadena de Polimerasa PCR: La PCR es un método de alta sensibilidad y especificidad, capaz de detectar cantidades tan bajas como una sola bacteria.

Es por esto que se ha sugerido como patrón de oro, pero hasta el momento solo se dispone de ella a nivel experimental.

Tiene varias limitaciones: es costosa, el resultado no es inmediato, requiere una solución buffer especial para depositar la muestra de tejido y congelarla hasta su determinación y exige un laboratorio de alta tecnología.

A su favor cuenta con la ventaja de poderla utilizar también con muestras de jugo gástrico, saliva, placa dentaria y heces, conviertiéndola en una prueba no invasiva29.

Pruebas no Invasivas

La ventaja de evitar una endoscopia, disminuir el costo del procesamiento de las muestras o acelerar un resultado, (excepción hecha con el test de ureasa), hace que estas pruebas sean de gran aceptación para detectar la presencia del Hp, sobretodo en pediatría, pero limitadas solo a estudios epidemiológicos y a la confirmación de la erradicación de la bacteria después del tratamiento específico, y no deben utilizarse para el diagnóstico de la enfermedad ácido-péptica.

La principal característica de las dos pruebas existentes, es la de detectar globalmente la presencia del Hp, evitando los falsos negativos de los métodos invasivos basados en la biopsia.

Serología: A pesar de que Hp no hace contacto con el tejido, es capaz de desencadenar una severa inflamación en la mucosa gástrica y provocar en sangre una reacción de anticuerpos de diferente intensidad y cuantificable en forma viable.

La sensibilidad y especificidad depende del antígeno utilizado, de la mezcla de las cepas empleadas en su preparación17 y de la respuesta inmunológica que logre generar en el huésped.

Las numerosas pruebas disponibles, se basan en una técnica de ELISA que detecta niveles de IgG, inmunglobulina que tiene una respuesta más intensa, que la de IgA o IgM. El resultado rápido y la fácil realización son las principales ventajas de esta prueba.

La variable respuesta en cada paciente y la heterogeneidad de las cepas constituyen sus limitaciones.

Su utilidad radica en el estudio epidemiológico de grupos poblacionales y en el seguimiento después de tratamiento17, con una sensibilidad y especificidad cercana al 91% en promedio para ambas18.

Test de Urea Espirada: Al igual que el test de ureasa, este se basa también en la hidrólisis de la urea; al administrar urea marcada con13 C o 14C, la ureasa de hp, si está presente en la mucosa gástrica, la descompone y el CO2 liberado y marcado, difunde a través de la mucosa, se elimina por el alvéolo y el carbono presente en el aire espirado se detecta por espectrofotometría de absorción atómica30.

La prueba sin riesgo para el paciente, se realiza con13 C, no radiactivo, presente en cantidades mínimas pero variables en los alimentos en forma natural, por lo que al realizar la prueba, antes de administrar la urea marcada, se debe tomar una muestra basa.

La prueba es positiva cuando la diferencia o delta entre las dos determinaciones es mayor de 531.

Su principal uso, fuera de los estudios epidemiológicos, se circunscribe al seguimiento de pacientes después de tratamiento.

En la teoría es una prueba que se acerca a lo ideal; no se necesita endoscopia, evalúa la presencia del Hp globalmente evitando los falsos negativos del muestreo por biopsia, y determina el estatus de Hp a las cuatro semanas de terminado el tratamiento17, aventajando a la serología que lo hace solo después de seis meses12.

Afortunadamente}, esta tecnología está disponible en nuestro país y aunque está limitada a pocos centros, de acuerdo a comunicación personal, resulta menos costosa comparada con los sobrecostos de la endoscopia32.

Su sensibilidad y especificidad son del 90% 100% respectivamente17.

La necesidad de establecer la presencia de Hp en la mucosa gástrica, de una forma rápida, sencilla y de bajo costo, ha estimulado recientemente el desarrollo de técnicas que tienen una sensibilidad y especificidad cercana a las que demandan mayor tecnología, pero son muy prácticas, tales como:

Prueba de ureasa con biopsia, pero realizada sobre tira reactiva con lectura de 1 o 2 hoaras33.

Serología para detección de niveles de IgG en sangre total, que al omitir la centrifugación, permite su realización por el propio médico en el consultorio y facilita la obtención de resultados inmediatos34.

PCR más simple con métodos colorimétricos sin sacrificar sus características, con resultados rápidos y obviando el transporte especializado35.

Conclusiones

En el estudio de la enfermedad ácido-péptica es indispensable evaluar la presencia del Hp para orientar el manejo y establecer el tratamiento apropiado a la luz del conocimiento científico.

Existen viarias pruebas para el diagnóstico del Hp pero utilizamos Hematoxilina-eosina, la menos precisa, por nuestras limitaciones de tipo más económicas que tecnológicas o científicas, u por lo tanto debemos validar las pruebas existentes, para escoger las más convenientes dentro de criterios de costo-benéficio, como lo estamos haciendo.

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