Editorial, “Buen trato a la Infancia”

Cuando hablamos del “Buen trato a la infancia” nos referimos a las manifestaciones de, cuidado, apoyo y socialización que ofrecemos al niño adolescente para lograr un adecuado desarrollo integral, afectivo, psicológico, sexual, intelectual, físico y social.

Los niños son muchos más victimizados que los otros grupos de edad, siendo más susceptibles de ser asesinados, maltratados, abandonados, vendidos, objeto de abuso sexual y sometidos a violencia psicológica que cualquier otro grupo social.

Infortunadamente vivimos en un medio de donde los padres han sido considerados como dueños de sus hijos, y por tanto pueden, teóricamente, hacer con ellos lo que quieran sin que la autoridad publica pueda intervenir, agregando que los niños son los que menos gozan de su protección legal, económica y social; pero también es cierto que un nuevo consenso parece aceptarse en la comunidad mundial que lucha cada vez más con lo intolerable, creando conciencia de la obligación de formar y respetar al niño como constructor de una promisora humanidad del futuro, que depare amor, ternura y paz.

El derecho Internacional ha prestado una atención especial a la protección de los niños. La convención sobre los derechos del niño fue adoptada por la Asamblea General de la Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989.

La disposición más significativa es lo relativo al combate de la violencia contra los niños: “Los estados adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra las formas de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo”.

Los derechos incluidos en la convención se aplicarán a todos los niños sin distinción alguna: “La violencia no puede ser justificada por razones de tradiciones, cultura o religión.

Todo niño tiene derecho intrínseco a la vida y es obligación del Estado garantizar su supervivencia y desarrollo”. “Todo niño tiene libertad de expresión, de pensamiento, conciencia, religión y asociación”. “Los Estados adoptarán todas las medidas necesarias para abolir las practicas tradicionales perjudiciales para la salud de los niños”. “Todo niño tiene derecho a la educación que debe ser orientada al desarrollo de su personalidad y sus capacidades”. “Es obligación del Estado proteger al niño contra el desempeño de cualquier trabajo nocivo para su salud, educación o desarrollo; fijar las edades mínimas de admisión al empleo y reglamentar las condiciones del mismo”. “Es derecho de los niños de ser protegidos de la explotación y abusos sexuales, incluyendo la prostitución y su utilización en practicas pornográficas”. Es obligación del Estado tomar todas las medidas necesarias para prevenir la venta, el tráfico y la trata de niños; darle protección contra toda otra forma de explotación dañina, contra la tortura y trato inhumano o cruel”. “El Estado debe proteger a los niños afectados por los conflictos armados”.

Estos avances del derecho Internacional en materia de derechos de los niños no han tenido la misma repercusión en el derecho internacional.

Es cierto que se realizan progresos sustanciales desde la situación en la cual los niños eran propiedad de sus padres, que podían disponer de ellos como quisieran. En los últimos años los niños fueron promovidos al estatuto de objeto de responsabilidad publica.

El niño empieza a ocupar espacio afectivo y social en el hogar, la familia y la sociedad desde el momento de su concepción y la sociedad desde el momento de su concepción y la intención salud-nutrición-afecto, constituyen variables prioritarias para su desarrollo integral y conducen a contemplar la existencia de derechos sociales, económicos y culturales del ser humano desde sugestación.

En el aspecto de salud, siendo la taza de mortalidad un indicador del desarrollo de un país, en Colombia esa taza fue de 28 x 1.000 nacidos vivos, cifras en franco descenso pero aun preocupante.

Del total de población pobre (cerca de 20 millones)., 61 niños y niñas mueren antes del primer año (mas del doble del promedio nacional) y de 8 millones en condiciones de miseria mueren 76.

Doscientos setenta mil niños y niñas mueren antes del primer año por enfermedades agudas de las vías respiratorias, por deshidratación causadas por diarrea aguda o por enfermedades prevenibles por vacunación.

Mortalidad materna, con casi 100 mujeres por cada diez mil nacidos vivos. El 75% mueren en el postparto, muchas son menores de 18 años. Una de cada 10 embarazadas rurales no recibe atención perinatal.

En el grupo de 1 a 4 años las enfermedades infecciosas eran la primera causa de mortalidad, superadas hoy por los accidentes y la violencia en todos los grupos poblacionales a partir del primer año de vida.

Según encuesta nacional de demografía y salud, uno de cada cinco nacimientos no han sido deseado. El 17% de embarazos no deseados se presentan en adolescentes, carentes de una relación estable. Muchos de estos embarazos terminan en abortos clandestinos o en actitudes de rechazo al hijo que puede conducir al maltrato o incluso a intentos de homicidio.

En los últimos cinco años el periodo de duración de la pareja es de 30 meses, cuatro meses para menores de 20 años y 40 meses entre 30 y 49 años.

En relación con la educación: solo 30 de cada 100 niños – niñas en edad preescolar pueden ingresar al grado 0. Solo 60 de cada 100 niños-niñas que entran a básica primaria terminan el 5º. Grado. El analfabetismo alcanza el 10% en zona urbana llegando al 30% en la rural.

Derecho a no trabajar antes de la edad permitida: 1.802.000 menores de 15 años, es decir el 40%, son obligados a trabajar. Siete de cada 10 niños-niñas que trabajan no asisten a la escuela.

El trabajo infantil no solo es censurable por que limita las oportunidades del niño de desarrollar su creatividad, de disfrutar a sus condiciones de niño, sino por que afecta su desarrollo físico, social, psicológico, compromete su futuro y perpetua las condiciones de pobreza.

Derecho a la integridad física: durante el año de 1997, el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses evalúo 9.279 niños-niñas y adolescentes víctimas del maltrato, siendo la franja mas afectada quienes se encuentran entre los 5 y 14 años Y el derecho a la vida se ve ensombrecido en el 11.27% del total de muertes violentas en menores de 18 años.

Derecho a la libertad personal: cada dos días un menor de edad es secuestrado en Colombia. El 13% de las personas secuestradas durante los últimos tres años eran menores de 18 años. Estas cifras reflejan el alto índice de impunidad de la justicia colombiana en este delito que, de acuerdo con el Ministerio de Justicia y del Derecho, llega al 98%.

Analizando este programa debemos formularnos un interrogante: ¿Están los padres en condiciones de brindar buen trato a sus hijos?. La desintegración familiar es cada vez mas frecuente; una de cada cuatro personas tienen la familia desintegrada. El familiar en nuestro último clamor.

La semilla de la verdadera paz se siembra en el corazón de los niños.

Dr. JORGE EDUARDO LOAIZA CORREA
Presidente, Sociedad Colombiana de Pediatría
Medellín, febrero 1 de 1999-04-24


Cartas al Editor

AGRADECIDOS RECUERDOS A UN PROFESOR

Al leer la revista “Pediatría” de septiembre de 1998, tuve la amarga sorpresa de informarme sobre el deceso de mi querido Profesor y amigo Jorge Camacho Gamba.

Gran dolor me ha ocasionado semejante noticia, como quiera que fue un Profesor dedicado en la enseñanza de la Pediatría mas actualizada, a la vez que trataba a los niños con cariño de un padre ideal; y como amigo era incomparable.

En 1938 fui su discípulo en el Hospital de la Misericordia; y, en 1939 fue su Interno en su Servicio. El y el Profesor Calixto Torres Umaña fueron mis mejores jefes, amigos y consejeros.

En 1943, estando ya ejerciendo en Neiva, después de haber trabajado tres años con la Gulf Oil Company y en El Catatumbo, y con la Panamá Canal Recruting Office (lo que me sirvió para practicar el ingles), recibí del Profesor Camacho Gamba una carta en que me ofrecía una beca que estaba otorgando la Casa Wyeth para un año de especialización en los E.E.U.U. Sobra decir que de inmediato acepte y me remitieron a la Universidad de Rochester, New York. Allí estuve como Fellow primer año; luego, en vista de mi preparación y buen ingles me nombraron como Interno y, a renglón seguido como Instructor in Pediatrics.

En 1944, cuando estaba de Interno, apareció en E.E.U.U. la penicilina, descubierta en Inglaterra por Alexander Fleming en 1929, pero que no apareció para el uso medico sino en 1944.

Me parece más lógico, como pago a haberme enviado a especializarme, el escribir una información al respecto, para hacerla conocer en América Latina, Así lo hice y remití el trabajo por entrega inmediata al Profesor Camacho Gamba. Él, de inmediato lo público en la Revista Colombiana de Pediatría y Puericultura, con el título de la “La penicilina: sus usos y dosis en Medicina Infantil”, en el No. 5 año III de 1944, mes de junio, la que tengo en ese momento en mis manos, con la Revista Anais Nestle, de Brasil, en donde aparece un extracto de ese mismo trabajo, con el título de “A penicilina: seu empregno en Medicina Infantil”.

Me complace informar que recibí una carta del Profesor, de agradecimientos y elogio, informándome que el artículo había ocupado siete (7) páginas.

Esos y muchos recuerdos mas tengo de ese gran hombre
Neiva, noviembre 6 de 1998.

Dr. MIGUEL BARRETO
Pediatra

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