Editorial, In Memorian El Profesor Jorge Camacho Gamba

El Profesor Jorge Camacho Gamba

Cuando usted tenga en sus manos este ejemplar habrán transcurrido ya un poco más de dos meses desde su desaparición, pero no queremos dejar pasar esta ocasión
sin rendir un merecido homenaje a quien en vida fuera uno de los personajes más ilustres de la pediatría nacional. Muchas de las generaciones actuales no gozan del privilegio de conocer al Dr. Jorge Camacho Gamba. Fue uno de los pioneros de la pediatría en Colombia, que a la par con personajes tan ilustres y recordados en el país como Calixto Torres Umaña, Jorge Bejarano, Marco A. Iriarte, Francisco Barberi, José María Montoya y muchos otros que, en la primera mitad de este siglo que está a punto de terminar, dieron brillo e importancia a la disciplina dedicada al verdadero cuidado de los niños. Trabajó junto con todos ellos, con el tesón propio de su raza santandereana empujadora, tesonera y, fundamentalmente, con un espíritu y entrega que muchos de nosotros envidiamos y desearíamos tener. Organizador de innumerables actividades, dirigidas a los niños que tanto quiso, todas ellas exitosas y que dejaron huella indeleble en la historia de nuestra querida Colombia y en esta entrañable pediatría que a todos nos agrupa. Como director que fuera de esta revista en su primera etapa de existencia, merece un espacio especial en nuestros recuerdos. Participó en todo el proceso de creación de la revista, formando parte, y muy importante, de su primer “Consejo” Editorial. Sirvió de gran impulsador de la iniciativa que los directivos de la Sociedad tuvieron al gestar un medio de que, quienes no tenían la oportunidad de disfrutar las enseñanzas de los maestros, dentro de los cuales por supuesto se encontraba él, y en los primerísmos lugares, si lograran participar de toda esa inmensa cultura médica que llos difundían a través del Organo Oficial de la Sociedad. Tan convencido estaba de su idea que, por allá en el año de 1965, cuando se produjo la ruptura de los pediatras a nivel nacional, el siguió sosteniendo, prácticamente solo, la REVISTA COLOMBIANA DE PEDIATRIA Y PUERICULTURA, a la cual tuvo el inmenso gusto de llevar hasta un poco más de los 50 años de fructífera existencia. Sólo cuando sus fuerzas ya no se lo permitieron aceptó suspender sus esfuerzo, esfuerzo que las generaciones actuales no conocieron realmente y que, por supuesto, nunca les será suficientemente reconocido. Es por ello que, a través de estas línea hemos querido hacer al Dr. Camacho Gamba un pequeño, pero muy sentido reconocimiento, por una parte, invitando al Dr. Liborio Sánchez Avella, quien alcanzara a ser discípulo, para que nos hiciera una corta semblanza del Profesor y, por la otra, publicando el discurso del Dr. Alberto Hernández Sáenz, en ese momento Académico de Número y Secretario de la Academia, era exaltado al nivel de Académico Honorario, en reconocimiento de sus enormes méritos por sus servicios a la medicina, la pediatría y los niños de tantísimas generaciones de las más diversas clases sociales de nuestro país. Quedamos pues con los Drs. Sánchez y Hernández.

Señor Presidente de la Academia Nacional de Medicina
Señores miembros de la Junta Directiva
Señor Profesor Jorge Camacho Gamba
Doña Lida Latorre Camacho
Germán, Amparo, Alfonso y Juan Manuel Camacho Latorre
Señores Académicos
Señoras y Señores

Amigos Todos:

“No hay pueblo de avanzada cultura y educación, donde no esté arraigado en el alma de cada una de sus habitantes, un culto fervoroso, pro la niñez”. Es una de las frases del profesor Jorge Camacho Gamba, con quien realicé muy amenas tertulias en los últimos años, con la preocupación de recoger información valiosa sobre su vida y su obra que, convertidos ya en patrimonio nacional, comparto hoy con ustedes.

Nace en Bogotá el martes 16 de enero de 1906, en el hogar formado por don Francisco Camacho Angulo y doña Florentina Gamba de Camacho. Aunque nacido en la capital, por sus raíces, él siempre se consideró santandereano; allí en Puente Nacional transcurrieron su niñez y su infancia, particularmente en “Piracía”, una de las haciendas de don francisco Camacho Angulo. Allí aprendió sus primeras letras, que le enseñara una institutriz.

El joven Jorge Camacho ingresó al Colegio Mayor de San Bartolomé, en donde se educaran también sus hermanos. Recuerda en particular a los padres jesuitas Aspiros, Sumalave y Rafael María Granados, quienes, comenta el Doctor Camacho, “fuero excelentes maestros, que me inculcaron el deseo de estudiar”. Se graduó de bachiller en 1925.

La madre sembró en él sentido de la importancia del servicio a los demás, sobre todo a los niños, semilla de donde va germinando su vocación de ser médico. Al año siguiente, luego de “un pequeño concurso”, dice el Profesor, “ingrese a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, situada en la carrera 10 con la calle 10, era el único docente en Bogotá donde se enseñaba medicina en aquella época”.

Con especial afecto hizo memoria de sus profesores: Rivas Merizalde, Jorge E. Cavelier, Jorge Bejarano, Pablo A. Llinás, Calixto Torres Umaña, Marco Iriarte, José María Montoya, Julio Manrique y Abrahám Salgar; generación de notables que plasmó la historia de la medicina colombiana en los albores de este siglo. “Todos eran educadores de la mente”, recuerda el Académico Camacho.

El joven médico se gradúa en 1934, con una tesis denominada: “Apuntaciones sobre la química de la alimentación, leche ácida caseosa y el estado nutritivo del lactante en Bogotá”, editada por Renacimiento en 1934. Fue su presidente de tesis el Profesor Jorge Bejarano.

Su práctica de post-grado la inició en el Hospital de la Misericordia. Comenta el Doctor Camacho, “al internado en pediatría se accedía mediante concurso”. Allí permaneció tres años, primero como practicante externo y luego interno, en el servicio del Profesor Calixto Torres Umaña.

Por esa época la actividad que más lo gratificó, su carrera docente pediátrica. Se inicia como jefe de clínica y, por riguroso concurso, accedió como profesor asociado, luego profesor agregado finalmente, profesor titular de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional. En estos últimos años fue profesor de la misma cátedra en la Escuela de Medicina Juan N. Corpas. Son más de cuatro décadas de su vida dedicados a enseñar medicina infantil. Conversando con él, le pregunté ¿cuál había sido su contribución más improtante a la medicina colombiana? El sin vacilar contestó: “mi Cátedra de Pediatría”.

En 1942 fundó la Revista Colombiana de Pediatría y Puericultura, comenta que “desde hace 50 años esta publicación ha sido un interés prioritario y permanente dentro de mis cotidianos propósitos para satisfacer también mi deseo de darle desarrollo adecuado a la investigación y a la cátedra de Pediatría”. Atribuye la permanencia en el tiempo de su revista, al hecho de que él ha sido siempre su director. Y sostiene que la persistencia de un director al frente de una revista, le da unidad de criterio y asegura la vigencia para que una publicación médica perdure. Son más de 45 volúmenes en que están consignados trabajos de numerosos pediatras colombianos, sus bodas de oro, constituye la más completa síntesis del acaecer de la pediatría en Colombia.

El profesor Camacho ha sido un incansable asistente a foros y congresos internacionales de pediatría, donde hace conocer los logros de la escuela pediátrica colombiana y entable relación de amistad con notables figuras de todo el mundo, con quienes mantiene una correspondencia científica y son sus colaboradores en la Revista Colombiana de Pediatría Puericultura.

En la década de los años 50, por invitación de los profesores Manuel Antonio Rueda Vargas, Jorge Bejarano y Calixto Torres Umaña, construye, crea y dota en el Hospital de San José de Bogotá, con ayuda de numerosos generosos benefactores, el Servicio de Pediatría Calixto Torres Umaña. Son los primeros residentes del servicio Bernardo Gutiérrez, Carlos Arrázola (q.e.p.d.) y Alberto Hernández Sáenz. Soy entonces, un dichoso beneficiario de las enseñanzas del maestro, e inició así mi indeclinable amistad, admiración y afecto, que perdurarán para siempre. El hizo el discurso de orden cuando ingresé a la Academia Nacional de Medicina y comentó varios de mis trabajos presentados a esta institución.

El profesor Camacho fue el primer director y por muchos años jefe del servicio Calixto Torres Umaña. Era éste un sitio admirable de asistencia y docencia. Sus reuniones de los jueves, fueron notables dentro del ámbito pediátrico bogotano. Por esa época escribí en mi diario: “el Doctor Camacho Gamba es una lección permanente, razona inteligentemente sus conceptos y no los impone”. Muchos fueron los ilustres visitantes extranjeros del servicio, recuerdo particularmente a los profesores Humberto Notti y Florencio Escardó de la Argentina, E.H. Chrisopherson de la Academia Americana de Pediatría, María Luisa Saldúm de Rodríguez del Uruguay y Teodosio Bayedor de Cuba.

Permanente estudioso e inquieto investigador, son éstas, dos facetas sobresalientes de su personalidad. Estando en París conoció los estudios sobre Toxoplasmosis del Profesor Didier. El se interesó mucho por ellos y de regreso al país describió, con la colaboración de Académico Alejandro Posada y el profesor César Uribe Piedrahita, el primer paciente con “Toxoplasmosis en Colombia y Latinoamérica y Latinoamérica”. Esta investigación le valió el ingreso a la Academia Nacional de Medicina, como Miembro Correspondiente, en la década de los 50’s.

En 1958 presentó, en asocio del Académico Alberto Hernández Saénz, el primer caso de un recién nacido infectado con citomegalovirus. El Profesor Camacho Gamba, también es pionero en describir la Enfermedad Fibroquística del Páncreas.

Mi primera visita a la Academia de Medicina fue en marzo de 1960, la realicé cuando fui invitado por el Profesor Camacho, para presentar con él, el trabajo “Tratamiento de un Seudohermafrodita”.

Anota el Profesor Camacho: “Viajando por Sur América, he encontrado que la infancia colombiana sufre una mayor proporción de anemia,, particularmente en los climas cálidos. Esto compromete la función cerebral de los niños y no pueden aprovechar las enseñanzas”. Su interés por investigar la anemia carencial entre nosotros es notable. Todos sus trabajos e investigaciones están consignados en las páginas de la Revista de pediatría y Puericultura y en la literatura médica internacional. Su producción científica está contenida en más de 200 publicaciones.

Su libro “Valor de la Clínica en el Diagnóstico Pediátrico”, con numerosas ilustraciones a todo color y un contenido muy didáctico, fue declarado fuera de concurso en el Premio de Obras Médicas Salvat, de 1983.

Se desempeñó con notable éxito como presidente de la Federación Médica Colombiana. Dice al respecto el Académico Camacho: “Allí desarrollamos muchas actividades en favor del cuerpo médico e internacionalmente en los congresos para fortalecer la condición del médico en Latinoamérica”.

Sobre el Capítulo X de la Academia Americana de Pediatría comentó: “El interés que existía por estrechar los vínculos por armonizar las enseñanzas y por luchar más por el niño americano “fue la motivación para crear el Capítulo en Colombia, siendo presidente el Doctor Helmholmz. Habiéndose entonces convertido en adalides de esta fundación, el Doctor Félix Hurtado y el Profesor Camacho. Este capítulo funcionó desde 1962, de acuerdo con los objetivos propuestos por varios años, con cerca de 1.500 miembros de Centro y Sur América. Al retirarse el profesor Camacho de la posición de Presidente del Capítulo Colombiano éste comenzó la languidez y finalmente fue cerrado por las directivas de la Academia Americana de pediatría. Este hecho constituyó una pérdida en el camino que se había construido de integración de los médicos Colombianos y su comunicación con la Americana Academy of Pediatrics, puente con los pediatras de los Estados unidos a través de al Academia y de todas sus publicaciones.

Fundó en compañía del Académico Héctor Pedraza, en la calle 19 No. 7-27, teléfono 511, el primer lactario de Bogotá, para la preparación exacta de fórmulas alimenticias.

Escaló toda las posiciones en la Academia Nacional de Medicina, ingresó como Académico Correspondiente, Académico de número y Secretario de la Academia. Actualmente es el segundo miembro de antigüedad de nuestra Corporación.

Nos hemos congregado hoy, en sesión solemne para consagrarlo como Académico Honorario, por todas las virtudes que lo hacen merecedor de ésta notable distinción.

En la Academia marcó época su obra. Siempre inquieto, fogoso, participativo y polémico, deja una labor admirable. Su intervención en el alma misma de la Academia, es sobresaliente. Ingresó a esta corporación como Académico correspodniente, como ya se dijo, con su trabajo: “Toxoplasmosis en Colombia”, su investigación: “El Problema del Hierro en las Zonas Tropicales”, vale su promoción a Miembro de Número.

La carrera del profesor Camacho Gamba tiene el sello de la honestidad y del servicio a la comunidad. Condecorado por la Asociación pro Naciones Unidas con la Medalla “Manuel Antonio Rueda Vargas”. Fue además, Director de la Clínica Pediátrica Jorge Bejarano, del ISS, donde desarrolló una encomiable labor.

Pertenece a numerosas Sociedades Científicas, entre ellas: Sociedad Colombiana de Pediatría y Puericultura (1937), emérito de American Academy of pediatrics (1934), miembro Honorario de la Academia de Medicina de Medellín (1952), miembro de la Sociedad de Cirugía de Bogotá, y d el Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina. Además, es miembro correspondiente de las Sociedades de Pediatría de: Bolivia, Chile, Ecuador, Santo Domingo, Venezuela, Cuba, México, Perú, Uruguay y Argentina.

El Profesor Camacho comenta, “el haber sido ayudante de los Profesores Jorge Bejarano y Calixto Torres Umaña, me abrió las puestas para el ejercicio profesional”, que desempeñó con notable efectividad, siempre consolando al doliente y con gran acierto en sus juicios clínicos consignados en el libro ya mencionado: “Valor de la Clínica en el Diagnóstico Pediátrico”.

El homenaje que hoy ofrece la Academia Nacional de Medicina, a uno de sus más destacados miembros, honor que me ha correspondido al representarla, es símbolo de la gratitud a una vida consagrada al servicio de Colombia y la expresión de que para un país es esencial ejemplo, el reconocimiento de la trayectoria de uno de sus hijos.

El Profesor Jorge Camacho Gamba, cuyo carácter, inteligencia y recia voluntad, constituyen, con sus ejecutorías, un camino de valioso servicio, ha construido con su vida un sólido ejemplo y paradigma de par las presentes y futuras generaciones de nuestro país.

Bibliografía

1. Academia Nacional de Medicina Prontuario. 1992: 30.
2. Camacho GJ. Valor de la Clínica en el Diagnóstico Pediátrico. Bogotá. Montoya Araujo 1986.
3. Camacho Gamba, Jorge. Apuntes para la Histsoria de la Pediatría de Colombia. Revista Colombiana de Pediatría y Puericultura. 1992; Tomo XLIII: 230-254.
4. Hernández SA. Entrevistas con el Profesor Jorge Camacho Gamba. 1993; 26 (Inédito).

ALBERTO HERNANDEZ SAENZ
Médico Pediatra
Académico de Número
ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA

JORGE CAMACHO GAMBA
16 DE ENERO 1906 – 7 DE JUNIO DE 1998

Controversial, controvertido, persistente, fueron tres las múltiples características de los rasgos de personalidad del profesor JORGE CAMACHO GAMBA, que le permitieron dejar huella en la Pediatría Colombiana y en la vida.

Se graduó de Bachiller en el Colegio San Bartolomé, ingresó a estudiar Medicina en la Universidad Nacional en 1962; terminados los estudios, elaboró la tesis para obtener su grado en 1934.

Su inclinación hacia la pediatría fue temprana, la tesis de grado se tituló “APUNTACIONES SOBRE LA QUÍMICA DE LA ALIMENTACIÓN, LECHE ÁCIDA CASEOSA Y EL ESTADO NUTRITIVO DEL LACTANTE EN BOGOTÁ”, cuyo presidente fue el profesor JORGE BEJARANO. Recibió las enseñanzas del gran Maestro de la Pediatría Profesor CALIXTO TORRES UMAÑA y cultivó una amistad con los profesores TORRES BEJARANO por el resto de sus vidas.

Se vinculó como Docente a la Universidad Nacional e ingresó a la SOCIEDAD DE PEDIATRIA DE BOGOTA, llamada después SOCIEDAD COLOMBIANA DE PEDIATRA, allí concretó la idea de los profesor Torres y Bejarano de tener una REVISTA que sacara a la luz las investigaciones, informaciones y pensamiento de los pediatras y de la Sociedad como tal, así como el de servir de intermediario con los movimientos pediátricos del continente, particularmente con los del Cono sur y Cuba que eran los más desarrollados. En 1942 se comenzó a editar la “REVISTA COLOMBIANA DE PEDIATRIA Y PUERICULTURA”, desde su nacimiento, el Profesor Camacho Gamba fue su editor, en varias oportunidades fue Editor y Director, en 1957 hubo una escición con la Sociedad y la Revista dejó de ser un órgano oficial de la Sociedad pero la continuó editando como director hasta el fin de su existencia.

El profesor CAMACHO GAMBA desarrolló o generó vínculos con la pediatría Iberoamericana y los Estados Unidos de Norteamérica, logró crear el Capítulo Colombiano de la Academia Americana de Pediatría, del cual fue su Presidente por varias décadas. Representó a Colombia en diversas reuniones y congresos internacionales de pediatría. Estuvo vinculado a varias Instituciones como el Hospital de la Misericordia, el Hospital San José donde creó y dirigió por varios años el pabellón CALIXTO TORRES UMAÑA; la Facultad de Medicina Juan N. Corpas, la clínica Jorge Bejarano del ISS, amén de las anteriores mencionadas.

Fue miembro de la Academia Nacional de Medicina, donde fue elevado a la categoría de MIEMBRO HONORARIO en 1997. Así mismo, la Sociedad Colombiana de Pediatría y la Academia Colombiana de Pediatría, lo exaltaron a la Categoría de Miembro Honorario.

Asistió a su consultorio hasta no hace muchos años y fue el pediatra de varias generaciones. Sus intereses profesionales se orientaron hacia varios temas tales como el fomento de la Lactancia Materna mucho antes de que la OMS la recociera como programa prioritario de salud; la importancia de la hospitalización del niño con su madre, situación reconocida como benéfica pero que aún no se logra en el país; la legislación que proteja al niño y a la madre; la enseñanza de la Puericultura en las Facultades de Medicina y a lo padres, pilar para el mejor desarrollo de la infancia; la desnutrición, la anemia ferropénica y las condiciones sociales que las rodean como factores que generan pérdida de vidas y perpetuación del subdesarrollo.

Su carácter firme y polémico crearon y le crearon dificultades, pero su perseverancia le permitió sacar adelante muchas de sus ideas.

LA SOCIEDAD COLOMBIANA DE PEDIATRÍA, y en particular la REGIONAL DE BOGOTÁ  reconocer la labor que el PROFESOR JORGE CAMACHO GAMBA realizó en benefició de la Pediatría Colombiana a través de sus décadas y es por eso que le rinde este justo y sentido homenaje.

Dr. LIBORIO SANCHEZ AVELLA
Miembro Honorario
SOCIEDAD COLOMBIANA DE PEDIATRÍA

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