Riesgo de Trastorno Depresivo

Pregunta 8 (Riesgo de Trastorno Depresivo)

Una mujer de 48 años de edad, que presenta buena salud general, comunica una historia de 5 meses de amenorrea acompañada de bochornos ocasionales, pero ningún otro síntoma de menopausia.

Debido a que su madre presentó una depresión significativa concurrentemente con la menopausia, la paciente se preocupa de que ella también desarrollará depresión. ¿Cuál de las siguientes declaraciones describe mejor el riesgo de una depresión intensa en mujeres menopáusicas?

A. La mayoría de las mujeres menopáusicas desarrollan un trastorno depresivo.
B. El riesgo de trastorno depresivo se duplica durante la menopausia.
C. El riesgo de trastorno depresivo no aumenta significativamente durante la menopausia.
D. El riesgo de trastorno depresivo se reduce durante la menopausia.

Comentarios:

Los síntomas psiquiátricos son más comunes en las mujeres que en los hombres, pero no existe evidencia firme de que la depresión clínica sea más común durante la menopausia. La asociación histórica, especialmente la que hacen sea más común durante la menopausia.

La asociación histórica, especialmente la que hacen los ginecólogos, entre la depresión y la menopausia (la denominada “melancolía involucional”) puede haber surgido de observaciones de un grupo autoseleccionado de mujeres que se presentaron a sus médicos con “síntomas menopáusicos” que incluían depresión.

Sin embargo, se ha demostrado que el riesgo de desarrollar un trastorno afectivo durante la menopausia es similar al riesgo en otros momentos de la vida de una mujer.

Numerosos estudios sugieren que la llegada al climaterio no se asocia con una incidencia mayor de depresión.

En una encuesta realizada por Smith sobre acontecimientos en la vida de pacientes psiquiátricas durante el año previo a la hospitalización en instituciones mentales, más mujeres en el grupo testigo (mentalmente sanas) habían llegado a la menopausia durante el año previo que las pacientes psiquiátricas.

De modo similar, Tait y col. no hallaron una relación temporal directa entre la menopausia y el inicio de la enfermedad psiquiátrica entre mujeres internadas en una institución psiquiátrica por primera vez.

Las encuestas en la población general, llevadas a cabo para evitar el sesgo aparente hacia la patología que podría encontrarse entre pacientes que asisten a clínicas, también confirmaron la ausencia de un exceso de depresión entre las mujeres durante la menopausia.

En efecto, las quejas psiquiátricas:

Como el nerviosismo, la depresión, la irritabilidad y el dolor de cabeza han demostrado ser más comunes en mujeres menores de 45 años cuyos ciclos menstruales se están volviendo irregulares. Los resultados de la encuesta de Neugarten y Kraines sugirieron que la sintomatología psicológica alcanzó un máximo en la pubertad, mientras que las quejas somáticas eran más comunes durante la menopausia.

Estos resultados fueron confirmados por Jaszmann y col., en una encuesta de 3.000 mujeres holandesas. Los investigadores hallaron que las quejas de síntomas vasomotores predominaban en las mujeres postmenopáusicas, mientras que las quejas psicológicas eran más prominentes entre las mujeres en la fase perimenopáusicas.

Las encuestas que se enfocan en la sintomatología psiquiátrica comunicaron resultados similares. McKinlay y col., hallaron que entre 2.500 mujeres de 45 a 55 años de edad, la depresión no era más común en las mujeres con menopausia natural y era levemente menos prevalente que en las pacientes perimenopáusicas (Fig 2.2).

Una desviación altamente significativa desde este patrón se observó en las mujeres con menopausia quirúrgica, que presentaron depresión al doble de incidencia que los otros grupos. Se pensó que la pérdida abrupta de estrógeno que ocurrió con la ooforectomía, cuyo profundo efecto sobre la actividad neurotransmisora cerebral es conocido, contribuiría a este fenómeno.

Figura 2.2. Estado menstrual y depresión Promedio del índice de depresión por muestra

Estado menstrual y depresión

El gráfico indica la relación entre el estado menstrual y la depresión en mujeres de 46-57 años de edad, 1984-1984 (Adaptado de: McKinlay JB, McKinlay SM, Brambilla D. The relative contribuitions of endocrine changes and social circumstances to depression in mid-aged women. J Health Soc. Behav. 1987: 328-353.

Las quejas físicas asociadas con la menopausia pueden aumentar la vulnerabilidad a los trastornos psiquiátricos, especialmente en mujeres con una historia previa de problemas psiquiátricos.

Sin embargo, los síntomas vasomotores, especialmente los sudores nocturnos resultantes de la deficiencia de estrógeno, pueden interferir con los patrones normales del sueño y dar lugar a una mayor irritabilidad y a una declinación en el funcionamiento diurno eficiente, finalmente causando síntomas de depresión.

La terapia estrogénica normalmente es eficaz para resolver, por extensión, las secuelas psicológicas de los trastornos del sueño.

(Lea También: Trastornos Sexuales)

Bibliografía

  • 1. Ballinger CB. Psychiatric aspects of the menopause. Br J Psychiatry 1990; 156: 773-787.
  • 2. Jaszman L, Van Lith ND, Zaat JCA. The perimenopausal symptoms: the statistical analysis of a survey. Med Gynaecol Sociol 1969; 4: 268-277.
  • 3. McKinlay JB, McKinlay SM, Brambilla D. The relative contribuitions of endocrine changes and social circumstances to depression in mid-aged women. J Health Soc. Behav. 1987: 28: 345-365.
  • 4. Neugarten BL, Kraines RJ. “Menopausal symptoms” in women of various ages. Phychosomatic Med 1965; 27: 266-273.
  • 5. Smith WG. Criticall life-events and prevention strategies in mental health. Arch Gen Psychiatry 1971; 25: 103-109.
  • 6. Tait AC, Harper J, McCalatchey WT. Initial psychiatric illness in involutional women. I. Clinical aspects. J Mental Sci 1975; 103: 132-145.
  • 7. Winokur G. Depression in the menopause. Am J Psychiatry 1973; 130: 92-93.

Pregunta 9 (Síntomas Depresivos)

Una mujer de 55 años de edad se queja de sentimientos intermitentes de tristeza profunda durante los últimos 5 meses. Fue histerectomizada hace 3 años y toma 1 mg de estradiol diariamente. Duerme unas 8 horas por noche, participa en una clase de ejercicios con danza al menos 3 veces por semana y no ha presentado cambios en el apetito ni en el peso corporal.

No alberga ideas de suicidio. Su ambiente social ha sido estable a excepción de la jubilación de su esposo hace 8 meses. ¿Cuál de estos factores probablemente esté contribuyendo a sus síntomas depresivos?

  1. Su edad
  2. Su rutina de ejercicios
  3. El uso de estradiol
  4. La jubilación del esposo.

Comentarios:

La edad, en sí, no se asocia con la depresión. Aunque en un estudio se demostró que las primeras hospitalizaciones por trastornos afectivos eran levemente más comunes entre mujeres que entre hombres de 45 a 55 años de edad, el trastorno afectivo tendió a declinar en los años posteriores a la menopausia. El ejercicio, en vez de contribuir a la depresión, tiene un efecto antidepresivo en la mayoría de los individuos.

La ausencia de síntomas vasomotores o trastornos del sueño en esta paciente sugiere que la terapia de reemplazo de estrógeno es adecuada. Los síntomas depresivos no son un efecto secundario común de la terapia estrogénica; en realidad, el uso de estradiol ha demostrado mejora en el estado de ánimo en las mujeres que no están clínicamente deprimidas. Pocos son los estudios controlados que se han enfocado en el efecto del estrógeno sobre la depresión clínica.

Sin embargo, un estudio que examinó el impacto de implantes de estradiol y testosterona sobre la ansiedad, los trastornos somáticos, los sentimientos de inadecuación y la depresión en un grupo de mujeres perimenopáuscias halló reducciones significativas en las puntuaciones de la depresión y ansiedad en grupos que recibieron estradiol solo o estradiol con testosterona.

Una transición importante en la vida que coincida con los años menopáusicos de la paciente:

Puede ejercer un impacto significativo sobre su estado emocional. En la encuesta de McKinlay y col. Sobre 2500 mujeres de 45 a 55 años de edad, los aumentos más notables en la depresión se asociaron con causas múltiples de preocupación, especialmente acerca del esposo o de otro pariente cercano.

Las mujeres con estos tipos de ansiedades presentaron significativamente más probabilidad de sufrir de depresión que otras mujeres que respondieron. Entre las mujeres con síntomas físicos insignificantes, pero con preocupaciones significativas acerca de los esposos, el 17% presentaban depresión.

Los mismos investigadores comunicaron ante un simposio de los Institutos Nacionales de Salud en los Estados Unidos que las mujeres cuyos esposos estaban en la casa presentaron niveles de estrés casi dobles a los de las mujeres cuyos esposos no estaban en casa (cuadro 2.2). Por consiguiente, el factor que tendría mayor probabilidad de asociarse con los síntomas depresivos de la paciente es la jubilación reciente de su esposo.

Cuadro 2.2. Porcentaje de mujeres para quienes los esposos son una fuente de estrés, de acuerdo con la presencia o ausencia del esposo en el hogar.

Situación del esposo

Número

Porcentaje

Porcentaje como
causa del estrés

No en el hogar

En el hogar

Total

388

1208

1596

24,3

75,7

1000,0

3,6

6,3

5,6

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Bibliografía

  • 1. Eagles JM, Whalley LJ. Ageing and affective disorders in Scotland, 1969-1978. Br J Psychiatric 1985; 147: 180-187.
  • 2. McKinlay JB, McKinlay SM, Brambilla D. The relative contribuitions of endocrine changes and social circumstances to depression in mid-aged women. J Health Soc. Behav. 1987: 28: 345-365.
  • 3. McKinlay JB, McKinlay SM. The impact of menopause and social factors on health, en Hammond CB, Haseltine FP, Schiff Y (ed), Menopause: Evaluation. Treatment, and Health Concerns. Nueva York: Alan R. Liss, Inc. 1989; 137-161.
  • 4. Montgomery JC. Appleby L. Brincat M y Col. Effect of oestrogen and testosterone implants on psychological disorders in the climateric. Lancet 1987; 1: 297-299.
  • 5. Smith RNJ, Study JWW. Estrogens and depressions in women, en Lobo RA (ed). Treatment of the Postmenopausal Woman: Basic and Clinical Aspects. Nueva York: Raven Press. 1994; 129-136.

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