Procidencia Genital completa en la recuperación de la Sexualidad de las Mujeres

Discusión – Recuperación de la sexualidad de las mujeres

El prolapso de órganos pélvicos es un problema frecuente en las mujeres, cuya prevalencia oscila entre el 5 y el 10% 4,16, cifras que fueron superadas en esta investigación (14,17% población global); siendo más común en mujeres hispánicas e indígenas, y menos común en mujeres afroamericanas.

En este estudio la prevalencia de hidronefrosis prequirúrgica fue del 18,51%, porcentajesuperior a lo descrito por la literatura revisada2,17.

Se observó que el 62,7 % de las mujeres se ubicaban en rango de sobrepeso, lo que incrementa la probabilidad de desarrollar prolapso genital, tal como lo describen otros autores18, relacionándose con baja actividad sexual en este estudio, debido a que mostraron mayor severidad del prolapso genital.

El 91,4% de las mujeres, con respecto al POPQ prequirúrgico, presentaron acortamiento vaginal mayor a 1 cm con un rango entre 1 y 3 cm, lo que muestra concordancia con lo reportado por otros autores19, sin ninguna repercusión para la práctica sexual coital en esta población de mujeres.

La incontinencia urinaria de esfuerzo de novo se presentó en una sola mujer (3,7%), lo cual es inferior a lo reportado20, pero con repercusión francamente negativa para la disposición al coito.

Se observó que la presencia de prolapso genital asociado a incontinencia urinaria, en las pacientes mayores de 70 años, era más alta que en las de menos de 70 años, mostrando mayor afectación del desempeño y disponibilidad sexual.

Trastorno con la actividad sexual

El 84,9% de las pacientes presentaban algún tipo de alteración o trastorno con la actividad sexual antes de la intervención, porcentaje significativamente alto con respecto a otras publicaciones2,4, siendo de 14.81% después de la cirugía en este estudio.

El riesgo de las pacientes, cuyas parejas tenían limitaciones sexuales con un dominio donde la puntuación fue inferior a 3 en el PISQ- 12, presentaron más trastornos sexuales que en las pacientes cuyas parejas tenían una puntuación mayor a 3 (p=0,0012).

El diagnóstico de incontinencia fecal se asoció de forma significativa con el desarrollo de más trastornos sexuales (p=0,003), presentando mayores repercusiones negativas en la práctica del coito y de la receptividad sexual.

El antecedente de parto instrumentado evidenció un incremento en la frecuencia en aquellas mujeres que desarrollaron dispareunia (42% vs. 15%, p=0,0018).

La presencia de emociones negativas fue más frecuente en las pacientes con prolapso genital e incontinencia urinaria concomitante, en relación con las que solo presentaban prolapso (54% vs. 24% y 27% vs. 12% respectivamente), y mucho más frecuente en las que asociaron incontinencia fecal; estos resultados no fueron estadísticamente significativos.

Se observó que la presencia de prolapso apical del tipo estadio IV, cuando se acompaña de incontinencia urinaria, se asocia con puntuaciones más bajas en el PISQ-12.

Las pacientes con mayor puntuación del PISQ-12 antes de la cirugía tuvieron mejor puntaje después de la intervención (p<0,0001), lo cual sugiere la asociación de los trastornos sexuales con otros factores diferentes al prolapso genital.

El puntaje del PISQ-12 prequirúrgico fue significativamente menor que el obtenido a los 3 meses, a los 6 meses y a los doce meses (p<0,001) de la cirugía, en todos los casos.

Diferencia de la respuesta sexual

A los seis meses de la cirugía, la diferencia de la respuesta sexual entre las mujeres durante el preoperatorio y durante el posoperatorio resultó significativa, tanto en el deseo (p<0,005), como en el orgasmo (p<0,005) y la excitación (p<0,001), manteniéndose en el tiempo.

Se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre las limitaciones sexuales femeninas, en el preoperatorio y el posoperatorio, un año después de la intervención, con una disminución global de todos los ítems de dicho dominio (p<0,001).

Las mujeres residentes en área urbana mantenían actividad sexual coital con mayor frecuencia que las residentes en áreas rurales, independientemente del grado del prolapso.

La práctica sexual menos realizada después de la cirugía fue el coito anal, y la de mayor frecuencia fue el coito vaginal seguida del sexooral, considerándose a la masturbación como una práctica poco motivacional. La frecuencia coital se situó entre 1 y 3 veces por semana, en el grupo de mujeres de 45 a 49 años.

Actividad sexual coital

El porcentaje de mujeres que incrementó su actividad sexual coital de 1 a 3 veces al mes, a 3 a 6 veces, aumentó en un 49,2% en las menores de 50 años, mientras que en las de más de 50 años el porcentaje se incrementó a un 17,4% (p<0,05), luego de pasados seis meses de la intervención.

La estabilidad y el nivel de acompañamiento con la pareja, el interés por la sexualidad, el equilibrio emocional y el sentirse útil son factores fundamentales en el mantenimiento de una actividad sexual coital frecuente en mujeres con prolapso genital, tal como se observó en esta investigación.

El 75,9% de las mujeres con prolapso genital asociado a IUE no mantenían ningún tipo de actividad sexual coital con respecto al 48,6% de las que no presentaban IUE, lo cual demuestra el efecto negativo de la IUE en la actividad sexual. Esto es concordante con lo publicado por otros autores21.

En este estudio se ha podido demostrar que el uso de materiales sintéticos, del tipo mallas de polipropileno, proporciona un adecuado soporte, minimizando las tasas de falla y reintervenciones22, sin mostrar ninguna influencia negativa en la sexualidad de estas mujeres; pero sería conveniente involucrar el estudio en los compañeros sexuales para evaluar dicha influencia en ellos.

La dispareunia de novo se encontró en el 7,4% de las mujeres, posterior a la cirugía. Este porcentaje es inferior a lo reportado por otros autores23; arroja bajas puntuaciones en el seguimiento del PISQ-12.

En resumen, de acuerdo con los resultados de esta investigación, la sexualidad de las mujeres con procidencia genital completa muestra mejoría luego del reparo quirúrgico, pues se observa una mayor puntuación global en el PISQ-12 (37,3; IC 95%: 35,7-38,4), que coincide con la mejor autopercepción de la respuesta sexual.

Conclusión 

La población de mujeres intervenidas quirúrgicamente por procidencia genital o pro lapso estadio IV muestra mejoría en la sexualidad después de la intervención. Se requieren estudios de muestras más representativas con prolapsos de diversos estadios para establecer el porcentaje global de alteración de la sexualidad en la población femenina secundario a esta común afección.

Limitaciones 

Entre las limitaciones de esta investigación se encuentra que se trata de un estudio prospectivo y abierto; por lo tanto, no podemos disponer de una muestra representativa de la patología relacionada con las dificultades sexuales, ya que muchas mujeres no consultan por vergüenza.

Agradecimientos 

A las mujeres que accedieron participar en este estudio, y a los maestros en epidemiologia, por su colaboración en el análisis y diseño final de este trabajo. A mi hija Claudia, por estar siempre motivando y apoyando mis proyectos.

Financiamiento 

Estudio financiado a través de los recursos propios del autor.

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Los autores refieren no tener conflictos de interés.


* Especialista en Ginecología y Obstetricia, Especialista Sexología Clínica, Uroginecología, Máster en Sexología: Educación y asesoramiento sexual. Servicio de Ginecología y Medicina Materno Fetal, Clínica La Sagrada Familia, Armenia, Quindío, Colombia. Correo electrónico:[email protected]
** Médico Residente de Medicina Interna, Universidad El Bosque/Fundación Santa Fe de Bogotá.
*** Licenciatura en Física y Matemáticas, Universidad Tecnológica de Pereira (UTP). Maestría en Física, Universidad Tecnológica de Pereira (UTP).

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