Editorial, La nueva vieja crisis de la salud y los hospitales en Colombia 

Una nota de una estudiante de medicina de la Universidad del Valle, enviada por WhatsApp, refleja la angustia del personal de salud, al que no solo le duele su práctica profesional, sino la vida de la gente humilde: desafortunadamente, siempre, la más afectada por los desaciertos y la corrupción en salud. Además, muestra el peligro que representa esta crisis para la formación de nuevos profesionales de la salud.

La angustiada estudiante envió esto a las redes sociales: 

«Soy estudiante de medicina de 5.º año de la Universidad del Valle y hago mis prácticas en el Hospital Universitario del Valle (más conocido como el Hospital Departamental).Recurro a ustedes con el corazón en los dedos y el alma desgarrada para pedirles que se unan. Nos están cerrando nuestro hospital en la cara. Nos están sacando los pacientes de las salas y ya cerraron las puertas para que no llegue uno solo nuevo. Nos deben miles de millones, 123.000 millones de pesos. No tenemos jeringas, no tenemos yeso, no tenemos tubos para exámenes de sangre, no tenemos sondas para orina, no tenemos como clasificar el tipo de sangre, no tenemos antibióticos, no tenemos insumos de cirugía, no tenemos nada más que dolor aquí. Quiero que me ayuden a difundir esto, que la gente se toque y se una, que no nos dejemos cerrar el único hospital que tienen los desfavorecidos en todo el suroccidente colombiano. Somos el único nivel 3 que recibe subsidiado, somos la única unidad de quemados de la ciudad, somos la mejor unidad de trauma del mundo, somos el único hospital universitario que sigue en pie, y nos estamos acabando. No dejemos que nos quiten la vida de los pacientes de las manos, no dejemos que las corbatas y los sacos sean más importantes que los latidos de un corazón de un bebé que se muere porque no tenemos un tubo para ayudarlo a respirar. No seamos esa abuelita que se muere esperando un examen para destaparle sus arterias. No seamos fríos y unámonos, que HUV soy yo y es usted y somos todos. HUV es Colombia, y Colombia es más que EPS y más que Gobierno y más que desprotección social. 

Ayúdennos, hablo por mi país, por mi gente, como estudiante, como médico y como colombiana, como hermana, como hija y como amiga.» 

Personalmente me tocó el cierre de Hospital San Juan de Dios de Bogotá, donde hicimos la práctica de medicina de la Universidad Nacional. Nunca creímos que eso fuera a perdurar y  siempre pensábamos que era imposible que el gobierno dejara que se cerrara el mejor hospital docente asistencial de la principal universidad del país. Pero van dos décadas o más, y sigue cerrado.

Si la salud y la educación son lo más preciado de los derechos que tiene el ser humano, el ciudadano corriente, -y mucho más la salud, porque si no estás sano no puedes estudiar ni trabajar, ¿cómo será que los gobiernos apáticos quieren conseguir que la desigualdad y la inequidad, y el robo y la corrupción, no acaben con cualquier iniciativa de convivencia?

¿Hasta cuándo el gobierno dejará que las instituciones de salud, aun las particulares, se desangren y se mueran porque las EPS, que reciben millones de pesos mensuales en aportes obligatorios, no paguen a las entidades que invierten todos sus recursos estructurales, humanos y médicos para atender, a veces a medias, los millones de afiliados obligatorios a unos servicios que nunca han sido buenos pero que ahora son peores?

Y como dice la estudiante, los más afectados son los más desprotegidos. Porque lo digo como no trabajador médico de las EPS, gracias al servicio tan deficiente desde el punto de vista logístico de atención oportuna, de programación adecuada, de humanidad aun con excelentes profesionales médicos que trabajan con la uñas, gracias a eso tenemos pacientes. La gente huye y busca los servicios particulares, muchas veces haciendo grandes esfuerzos para no morir en las salas de espera de urgencias y consulta externa de esas entidades.

Pero lo peor es salir beneficiado de la desgracia de los demás. Donde quiera que estemos, quienes seamos, el credo que tengamos, el partido político al que pertenezcamos, debemos luchar por que la salud en nuestro país sea de beneficio general, de calidad y con humanidad. Y no dejemos cerrar los hospitales universitarios estatales para que proliferen los privados y, como si fuera poco, se afecte la educación pública, otro deber inalienable del ser humano.

Gustavo Gómez Tabares
Editor en Jefe


Foto de portada:

Imágenes de tomografía por emisión de protones y tomografía computarizada por rayos X (PET/CT) mostrando arterioesclerosis usando 18F-sodium fluoride (18F-NaF) tiene el potencial de identificar microcalcificaciones patológicas de alto riesgo en las arterias. Nature.com

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