Apendicitis Crónica y/o Apendicitis Recurrente?, 1 Parte

N. ZUNDEL, MD. SCCo; R. ALBIS, MD.

Palabras claves: Apendicitis: crónica, recurrente, aguda; Dolor recurrente en la f.i.d., Apendicectomía: de urgencia, electiva; Alivio definitivo del dolor abdominal.

La existencia o no de la apendicitis crónica y/o de la apendicitis recurrente ha sido controvertida. 

El problema no es sólo académico sino clínico y terapéutico ya que un número importante de pacientes consulta por dolor recurrente en la fosa ilíaca derecha. Con la presentación de uno sólo de estos casos, revisamos la literatura con respecto al tema y se discuten algunos aspectos importantes relacionados con el mismo y se propone un estudio prospectivo para buscar la verdadera incidencia de estas entidades. 

Por último, se hace énfasis en la importancia de documentar la enfermedad apendicular muy cuidadosamente antes de resecar el órgano para evitar la práctica de apendicectomía en un órgano sano. 

Introducción

La patología que más frecuentemente se presenta en el apéndice cecal es sin lugar a dudas la apendicitis aguda, cuya fisiopatología es ya bien conocida. La primera descripción de la misma fue hecha en 1554 por Jean Femel (1), con especial referencia a la apendicitis perforada.

Posteriormente Reginald Fitz (2) en un artículo clásico, hace énfasis en el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno como parte de la atención a estos pacientes.

Después de estas primeras publicaciones, mucho se ha escrito sobre esta entidad: la apendicitis aguda. Pero el cuadro clínico y patológico que presentan algunos pacientes con procesos inflamatorios del apéndice, podrían sugerir lo que ha sido motivo de controversia en el pasado, la existencia de otras entidades clínicas, como serían la apendicitis crónica o la apendicitis recurrente.

Esta controversia no es nueva; la primera apendicetomía por dolor recurrente en la fosa ilíaca derecha fue realizada por Symonds en 1885 (3); desde entonces se notó un incremento cada vez mayor en el número de apendicetomías por apendicitis crónica o recurrente en pacientes con síntomas inespecíficos. Si a esto añadimos la falta de criterios fisiopatológicos y de conducta terapéutica, entendemos por qué se duda de la existencia de la apendicitis crónica como enfermedad, desde 1928, cuando Curnett y Boles, según cita de Saurin (4), se expresaba así: “El diagnóstico clínico de apendicitis crónica implica que la enfermedad está confinada al apéndice, que la apendicetomía está indicada y que la operación será curativa. Nosotros no encontramos un complejo de síntomas que justifique este diagnóstico clínico que sería curado por apendicetomía”.

Algunos de los estudios de esa época (3, 4), mostraban cómo la apendicetomía practicada rutinariamente en estos pacientes sin un criterio específico ni hallazgos fisiopatológicos adecuados, no lograban alivio de los síntomas en muchos de tales pacientes.

A pesar de esto, Alvarez en 1940 (5), revisó 385 pacientes a quienes se les practicó apendicetomía y demostró que los síntomas que llevaban al diagnóstico de “apendicitis crónica” no eran convincentes. Por lo tanto, los resultados que mostraban que la apendicetomía no curaba estos síntomas, condenando así tal diagnóstico, dependían de una mala selección de los pacientes, ya que los que sí mejoraban presentaban cuadros clínicos más acordes con el proceso de la enfermedad.

Este concepto ha prevalecido hasta hace algunos años; tan es así que la mayoría de los textos médicos de Patología y de Cirugía actuales, sólo tienen en lista una enfermedad inflamatoria del apéndice: la apendicitis aguda.

Quisimos por lo tanto, con la presentación de un caso, revisar la literatura y abrir nuevamente la discusión de la existencia o no de estas dos entidades: apendicitis crónica y apendicitis recurrente.

Presentación de un Caso

Paciente de sexo femenino, de 24 años de edad, quien consultó al servicio de urgencias por un cuadro clínico de dolor en la fosa ilíaca derecha, de 2 días de evolución, sin ninguna otra sintomatología asociada.

Al examen físico acusa dolor espontáneo en la fosa ilíaca derecha, que se intensifica a la presión sobre el punto de Mc Burney, con signo de Blumberg positivo.

Como antecedentes de importancia, presentó dos episodios similares en los últimos 6 meses, que cedieron espontáneamente.

El cuadro hemático y el examen parcial de orina dieron resultados normales, igual que la ecografía pélvica. Por la severidad y localización del dolor, la paciente fue llevada a cirugía donde se encontró el apéndice ligeramente congestivo con escasas adherencias, el cual fue resecado.

La evolución en el posoperatorio fue satisfactoria, con seguimiento de 6 meses y desaparición de los síntomas. La anatomía patológica mostró conservación de la arquitectura con abundantes eosinófilos en su interior.


Doctores: Natan Zundel, Coordinador Asociado del Dpto. de Cirugía de la Fundación Santa Fe de Bogotá, y Rosario Albis, Residente I de Cirugía General, H. San Ignacio, U.

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