Lipofilia: Los Beneficios de la Moderada Pérdida de Peso

Artículo revisado:

Lifestyle Intervention in overweight individuals with a family history of diabetes. Rena R. Wing y Cols. Pitsburg University. Diabetes Care, Vol. 21, No3 March 1998.

Por Iván Darío Duque, MD*
* Presidente de la Asociación de Endocrinología

La diabetes mellitus (DM) es a nivel mundial un problema de salud pública. Es responsabilidad de los organismo de salud y de los médicos aprender no sólo su correcto tratamiento sino diagnosticarla tempranamente para evitar el desarrollo y/o progresión de las complicaciones y, en lo posible, prevenir su aparición. Para esto es necesario intervenir los diversos factores de riesgo que conducen a la enfermedad.

El objetivo de este trabajo fue evaluar los efectos de “intervención sobre el estilo de vida” sobre cambios en el peso corporal, durante dos años, la prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular y la incidencia de diabetes mellitus en individuos no diabéticos con sobrepeso que tenían uno o ambos padres diabéticos.

Los 154 participantes fueron asignados al azar a uno de los cuatro tratamientos: dieta baja en calorías y grasas, ejercicios, y en el “grupo de control” los hallazgos más notables fueron:

Primero que los grupos intervenidos con dieta o ejercicio y dieta:

Tuvieron mayores pérdidas de peso a los seis meses (más o menos 10 kg) y experimentaron mejoría en los factores de riesgo cardiovascular y en los niveles de insulina y glucosa.

Sin embargo, la efectividad de la intervención se deterioró después puesto que los parámetros anteriores en promedio habían retornado o excedían los niveles basales. Esto estuvo en relación con la disminución en la asistencia a las reuniones programadas por parte de los integrantes de los grupos intervenidos.

Así, por ejemplo, en los primeros seis meses asistieron al 61% de las reuniones programadas y en los restantes 18 meses sólo asistieron al 27%.

Y segundo que del grupo total el 17% desarrollaron DM en el curso de los dos años, pero aquellos que perdieron peso tuvieron una disminución en la incidencia de la enfermedad. Específicamente, una pérdida de sólo 4.5 kg de peso en los dos años redujo en un 30% el riesgo de desarrollar la diabetes en relación con aquellos que no perdieron peso.

Los autores concluyeron que, aunque se tuvo éxito en los primeros seis meses, las intervenciones no fueron efectivas para producir cambios a largo término en lo que tiene que ver con parámetros de conducta, peso y variables fisiológicas. Sin embargo, en aquellos que tuvieron pérdida moderada de peso se redujo el riesgo de desarrollar diabetes.

Estos datos reafirman el hecho de que pérdidas modestas de peso pueden ser efectivas en reducir la morbilidad asociada con la obesidad, y que se requieren nuevas técnicas para lograr mayor adherencia de los obesos al tratamiento.

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