Sociedad Central Farmacéutica de Cundinamarca

Para comprender el grado de institucionalización alcanzado por la farmacia en Colombia durante el siglo XIX, podemos estudiar como caso paradigmático las acciones realizadas por la Sociedad Central Farmacéutica de Cundinamarca. Esta institución agrupaba tanto a farmaceutas de Bogotá como a farmaceutas distinguidos de otras regiones del país. En este gremio organizado alrededor de la sociedad, se recogía las voces de quienes ejercían la profesión en Cartagena, Barranquilla, Bucaramanga, Medellín y otras ciudades. Lo que indicaba el permanente contacto de ésta organización con otras sociedades científicas y personajes que poseían sus propias revistas en el país.

Los farmacéutas y médicos seguían con mucha admiración los avances de la ciencia médica en Europa y los Estados Unidos, la difusión de los conocimientos y descubrimientos se hacía por medio de las sociedades y sus órganos de comunicación, las revistas especializadas. En ellas se encontraban anuncios sobre los discursos de médicos de sociedades científicas extranjeras, entre éstas, la Academia de Medicina de París:

“Academia de Medicina de París, sesiones del 6 y 20 de junio de 1893. Tratamiento ocasional de la fiebre por el sulfato de quinina. El doctor A Treille: en el estado actual de la ciencia es imposible decir si, una vez cortada la fiebre intermitente, cualquiera que sea su forma, habrá ó nó reincidencia. Ejemplos numerosos demuestran que algunos enfermos han estado sometidos durante semanas y meses á los tratamientos sucesivos ó preventivos, sin que esto impidiera las reincidencias ulteriores”7

Los discursos que circulaban por las revistas especializadas del país daban a conocer por un lado, los nuevos avances en materia de diagnóstico y tratamiento para curar las enfermedades que aparecían publicadas en las revistas especializadas de las sociedades científicas extranjeras8.

Los documentos eran tomados de revistas francesas o de los Estados Unidos y puestos en circulación en las revistas del país, donde un grupo de médicos los debatía o respaldaba según la tendencia médica en la que estuviera inscrita. De ese modo, los médicos colombianos y farmaceutas se mantenían informados de lo que sucedía en cada una de sus profesiones.

Una muestra de estos discursos, son los relacionados con la higiene pública:

“En Bruselas, la mortalidad por enfermedades generales y por enfermedades infecciosas ha seguido un curso constantemente decreciente desde que se fundó la oficina de higiene..y se ejecutaron grandes trabajos de saneamiento y se creó el servicio de vigilancia y de defensa sanitarios…la mortalidad por enfermedades infecciosas no alcanza en Bruselas más que á 17 por 10,000 habitantes, mientras que en Paris sube á 25. En esta última ciudad la sociedad de medicina pública y de higiene profesional se ha impuesto la útil misión de llamar la atención del gobierno hacia las grandes reformas higiénicas que hoy en día son necesarias… ya han sido adoptadas medidas muy útiles, pero lo que importa es perseverar en esta vía para contribuir á disminuir la mortalidad, para conservarles millares de existencias á la familia y á la patria”9

La práctica de crear sociedades científicas en Europa fue una idea a seguir en Colombia por quienes se consideraban científicos en el siglo XIX, agremiarse para defender no sólo sus intereses sino también para influir en los asuntos de Estado relacionado con la salud pública y la educación. Así lo da a conocer un artículo sobre el monopolio de alcoholes y aguardientes, publicado en el órgano de comunicación de la sociedad, la Revista Central de Farmacia:

“La honorable Asamblea de Cundinamarca se reunió el día 20 de mayo próximo pasado, y entre varios proyectos sometidos a su sanción, hay uno muy interesante para el gremio farmacéutico; nos referimos al proyecto que tiene por objeto monopolizar y rematar la renta de alcoholes y aguardientes destilados…no hay duda alguna que vista la poca vigilancia que se tiene por parte de los comités de Higiene, muere más gente en Cundinamarca a causa de los efectos tóxicos de alcoholes y aguardientes, que de la cantidad que toman los a_ cionados a estos licores; que sería de nosotros entonces si se monopolizara la renta de licores. Cómo sería posible que una sola fábrica privilegiada diera á basto en fabricar productos irreprochables y salubres para satisfacer las necesidades de las variadas profesiones e industrias de Bogotá, especialmente en Farmacia en que es urgentísimo para nosotros tener alcoholes de la mayor pureza posible para nuestras preparaciones magistrales y oficinales. Con el monopolio, el afortunado único y sin competencia buscara el rendimiento y la ganancia; la salud pública seria un mito…en varias ocasiones la sociedad farmacéutica ha ofrecido gratuitamente sus servicios al supremo gobierno y a las autoridades municipales, en todo y cuanto se relacione con la organización y desarrollo del movimiento industrial en Colombia. En este momento se trata de organizar las rentas de producción e impuestas por el ramo de destilación, nada más acertado seria que una consulta al gremio farmacéutico que, como entidad moral e imparcial que representa, practica y científica en el asunto que tratamos, podría ésta fácilmente dar datos e informaciones verídicas respecto a un buen sistema de impuestos y patentes en el ramo de destilación”10

Los farmaceutas se hicieron notar frente al poder del Estado, a través de las manifestaciones de la sociedad de farmacéuticos, la cual simbolizaba la autonomía del gremio y su reconocimiento profesional, que debía hacerse público en la medida en que el Estado les concedía cierto poder para actuar en los asuntos públicos relacionados con la higiene especialmente el proceso de producción y comercialización de ciertos productos- donde ellos se sentían competentes para proponer medidas relacionadas con este tema. Los farmaceutas se organizaron dentro de la sociedad en una dirección consultiva de estudios y análisis y un cuerpo de investigación científica integrado por farmaceutas encargados de estudiar la composición química de cada uno de los medicamentos o sustancias puestas en circulación.

Algunos boticarios y médicos llevaban sus preparaciones de manera voluntaria para ser analizada en ese centro científico, es decir, en el laboratorio de la Sociedad Central Farmacéutica de Cundinamarca, y conocer de manera certera las acciones terapéuticas de dicha composición, los análisis eran la mayoría de las veces publicados en la Revista Central Farmacéutica, un medio a través del cual se difundían las investigaciones de los farmaceutas del departamento. Uno de los análisis realizados por la dirección de estudios y análisis de la sociedad arrojó el siguiente resultado:

“Relativo a un producto alimenticio medicinal denominado digestiva reconstituyente de propiedad e invención del Sr. Dr. Pedro Nates médico y cirujano de la Facultad de Medicina de Bogotá. Dicha preparación estudiada y analizada, dio el siguiente resultado:

Reacción neutra 
Extractum carnis osmazona)                     30   00
Fosfato de cal salobre                               04   11
Albúmina                                                 01   15
Legumina                                                 02   24
Digestiva pancreatina y papainina               05   05
Gelatina                                                  01   95
Cloruro de sodio                                      01   05
Agua 54   00
 100  000

 la digestiva reconstituyente es una feliz combinación llamada a prestar grandes e importantes servicios en las diferentes formas dispépticas, anemias, clorosis y la convalecencia de las enfermedades agudas, por ser compuesta dicha preparación de principios digestivos nutritivos e higiénicos en alto grado”11

A través de este cuerpo integrado por expertos, los farmaceutas dejaban ver la importancia de su saber en temas de higiene y salubridad pública, ellos intentaban constituirse en autoridad científica en esta materia, y de esa forma aumentar su prestigio dentro de la profesión. Situación que explica sus reiteradas quejas sobre la necesidad de disponer de autoridades competentes para estudiar y verificar el buen estado y calidad de las sustancias y artículos que el comercio, la agricultura ó los fabricantes dan al consumo público, con el fin de sostener una buena higiene alimenticia, y de esta manera evitar enfermedades, intoxicaciones, epidemias, etc.12

El gremio de farmaceutas estaba compuesto por los siguientes miembros:

“Sociedad Central Farmacéutica de Cundinamarca, ésta importante corporación compuesta de los farmaceutas mas ilustrados de Bogotá, ha favorecido, por unanimidad de votos, en sección del 5 de diciembre de 1896, con el distinguido puesto de miembros honorarios a los individuos que se expresan en el siguiente orden: Dr. Marco A Peláez, expresidente de la Unión Farmacéutica Antioqueña; Dr. Juan B Herrera, director de la revista de Farmacia de Medellín; Dr. Heliodoro Fuenmayor, farmaceuta de Barranquilla, y a los señores Ambrosio López y Guillermo Forero, de Bucaramanga”13

A diferencia de la sociedad de farmacéuticos fundada en Medellín, la de Cundinamarca reunía a farmaceutas distinguidos de otras regiones. Para 1898 eran miembros honorarios de esta organización, el Dr. Nicanor Insignares, presidente de la Sociedad Médica de Barranquilla, el Dr. Pastor Gaviria presidente de la Unión Farmacéutica Antioqueña, el Dr. Henrique L Román farmacéutico de Cartagena y el Dr. D. J. Preciado de Panamá14. Hombres considerados ilustre por su alta formación académica, y quienes se habían constituido en el apoyo intelectual de la sociedad, dándole cierta legitimidad a la autoridad farmacéutica a través de la naciente sociedad de farmacéuticos.

Los farmaceutas se volvían cada vez mas autónomo dentro de su saber, su conciencia gremial se expresaba no solo en la creación de una sociedad sino también en la necesidad de hacerse sentir como verdaderos científicos y aumentar su prestigio profesional a través de la participación en eventos internacionales relacionados con temas en el área de la salud pública, ellos habían obtenido cierto reconocimiento a nivel de las organizaciones científicas internacionales, éste cuerpo recibía invitaciones de España, Francia, Bélgica, Argentina, entre otros países, lo cual indicaba las relaciones de la sociedad con otras sociedades científicas a nivel mundial. Entre las muchas invitaciones podemos mencionar la siguiente:

“IX Congreso de Higiene y Demografía de Madrid. La Sociedad Farmacéutica de Cundinamarca ha recibido y contestado la invitación oficial de su excelencia el señor Barón de la Barre, para que esta sociedad participe al próximo congreso de higiene y demografía, que tendrá lugar en Madrid…agradecemos la fina atención de su excelencia, el señor ministro de España, para con nuestra sociedad, y apreciamos altamente los buenos deseos del comité de organización de dicho congreso científico. Esta corporación contestó igualmente á la invitación del congreso científico de Buenos Aires y participará por correspondencia”15

Durante la participación de los farmaceutas enlos congresos nacionales de medicina, ellos discutían sobre temas relacionados con la higiene pública y la regulación del ejercicio de la farmacia y de la medicina.


7 Repertorio de Medicina y Farmacia. Publicación de Medina y compañía. Farmaceutas droguistas sucesores de Medina Hermanos, serie II, Nº 21, Bogotá, 30 de septiembre de 1893, pp. 184-187.

8 Según el historiador Christopher Abel, las élites médicas latinoamericanas miraban a la metrópoli en busca de autoridad, capacitación y reconocimiento, y se dedicaron a adaptar las instituciones y practicas metropolitanas a sus propias circunstancias. El reconocimiento del exterior aumentaba el prestigio de la profesión médica. Para ampliar el tema Véase el libro de ABEL Christopher. Ensayos de historia de la salud en Colombia 1920-1990, Bogotá, Cerec, 1996, pp30-35.

9 Repertorio de Medicina y Farmacia. Publicación de Medina y compañía. Farmaceutas droguistas sucesores de Medina Hermanos, serie II, Nº 24, Bogotá, 31 de diciembre de 1893, p. 208.

10 Revista Central de Farmacia. Órgano de la Sociedad Central Farmacéutica de Cundinamarca. Director Auguste Capelead. Farmacia, Medicina, Ciencias, Agricultura, Mineralogía e Industrias, serie II, año II, Nº 14, Bogotá, 7 de julio de 1898, pp.107-108.

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