Frecuencia de Síntomas de Depresión en Pacientes Adolescentes con y sin Epilepsia

Se reunieron 108 encuestas de adolescentes sin epilepsia y se excluyeron 8 pues no firmaron consentimiento informado o no llenaron de forma completa los datos solicitados Figura 4.

Adolecentes evaluados sin epilepsia

De los 100 incluidos se analizaron los datos de edad, género y estrato socioeconómico los cuales fueron similares y sin diferencias estadísticas significativas con respecto a los pacientes con epilepsia Tabla 3.

Variables demográficas CDI

Los resultados del Children`s Depression Inventory (CDI) fueron positivos para síntomas de depresión en 26% de los adolescentes sin epilepsia con un puntaje significativamente más bajo (p 0.0001) en sujetos sin epilepsia que en los pacientes con epilepsia (media 9,48 vs 14.1).

Posteriormente se calcularon las OR para las diferentes características demográficas evaluadas en los 2 grupos mostrado que:

1. La edad ni el estrato socioeconómico son variables de de asociación para sufrir síntomas de depresión.
2. El ser de género masculino se convierte en un factor protector ya que la OR es menor de 1 (0.27) con una p de 0.0001 y un IC de 0.14 – 0.52.
3. Los pacientes con epilepsia tienen una frecuencia 4.3 veces mayor de padecer síntomas de depresión que los adolescentes sin epilepsia Tabla 4.

Pacientes con y sin epilepsia

Discusión y conclusiones

La prevalencia mundial de epilepsia en niños oscila entre el 0.05 y el 1%, cursando con cualquier tipo de comorbilidad psiquiátrica en el 28.6 – 58.3% de los casos [43, 67]. Esta asociación es 3 a 6 veces más frecuente que en la población general (6.6%) y que en otras enfermedades crónicas (11.6%) [35, 50-54, 77].

Inicialmente se atribuyeron estos síntomas a la pobre adaptación social de estos pacientes y el estigma que aun hoy en día se mantiene ante las personas que padecen epilepsia [1, 4]. Posteriormente se ha visto que estos síntomas no solo son consecuencia de las complicaciones psicosociales sino que hacen parte de la sintomatología que produce la epilepsia como enfermedad [71,101-102].

Esta comorbilidad altera importantemente la calidad de vida de los pacientes con epilepsia [20,103] y aumentan la tasa de mortalidad por la mayor prevalencia de ideación suicida en estas personas que llega hasta un 20% [55, 61, 64, 104-107]. Estos síntomas son más evidentes en aquellos niños o adolescentes que han tenido una mayor duración de la epilepsia sin control.

Además la depresión afecta negativamente la respuesta al tratamiento antiepiléptico disminuyendo el umbral de crisis y la respuesta a los fármacos antiepilépticos provocando que la epilepsia se torne refractaria [108-110].

En nuestro país poco a poco se ha ido mostrando la preocupación con respecto al diagnóstico de este tipo de comorbilidades en los pacientes con epilepsia. En Cali se desarrollo un estudio similar en adultos que evidenció también la alta, prevalencia (59%) de depresión en estos pacientes [111].

De igual manera que los artículos publicados en Estados Unidos, Europa y Latinoamerica [45, 57, 112-118], nuestro estudio reporta una muy alta frecuencia de síntomas de depresión en adolescentes (60%) lo cual consideramos está asociado a la alta complejidad de los casos que se atienden en las 2 instituciones que son centro de referencia de todo el país.

Se demostró además que tienen una frecuencia 4 veces mayor de síntomas de depresión que en los adolescentes sin epilepsia, lo que nos permite confirmar sin lugar a dudas que estos síntomas están directamente asociados con la epilepsia y no con otras variables demográficas o clínicas analizadas.

El ser de género masculino resultó ser un factor protector, ya que en conjunto los adolescentes varones con o sin epilepsia padecen menos de síntomas de depresión. Este hallazgo es concordante también con otros datos publicados previamente.

El mal control de crisis con un mayor tiempo de duración de la epilepsia es el factor que con mayor frecuencia favorece la aparición de depresión [119- 120]. En nuestro estudio no pudimos llegar a demostrar esta asociación pero los análisis estadísticos revelaron una tendencia mayor a presentar síntomas depresivos en aquellos casos que persistían las crisis por más de 12 meses. Estos datos vienen a reforzarse por el hecho de que los 9 pacientes con crisis focales y generalizadas (y de más difícil control) cursaban todos con síntomas depresivos.

Este estudio nos ha permitido entender la epilepsia no como una enfermedad simple, si a una condición compleja que presenta múltiples complicaciones. La depresión, por supuesto, es una de las más importantes porque deteriora implacablemente la calidad de vida, aumentan la mortalidad y disminuye la probabilidad de tener un adecuado control de la epilepsia.

Por tanto es necesario, desarrollar programas dentro de las clínicas de epilepsia que permitan identificar los pacientes en riesgo de padecerla de manera que se detecte y se trate de forma temprana [121-122].

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