Reseña Bibliográfica, “Santa Eulalia. Memorias de una Casa Abierta”

(Biografía de Enrique Uribe White)

Académico Mario Carnacho Pinto*

Santa Eulalia. Memorias de una Casa AbiertaDesde el comienzo hasta el final de la lectura de este libro, resulta emocionante configurar la reseña sobre su contenido que se refiere a la inusual trayectoria allí descrita de “La Casa de la Tertulia” como la denominó el ex Presidente Belisario Betancur en el inicio del Prólogo, en el que más adelante elogia la forma como “su autor, el médico humanista Efraím Otero- Ruiz, describe su hermoso libro”.

El autor del libro en su Introducción la denomina “Casa Abierta”, puesto que como lo relata escuetamente, así se mantenía los fines de semana y días festivos, una verdadera “open house” en donde visitantes y amigos podían entrar y salir libremente, todo lo cual es reconstruido con gran fidelidad, en sus propias palabras.

Enrique Uribe White, hijo de médico y sobrino nada menos que del general Rafael Uribe Uribe, es presentado como descendiente de una racha de antioqueños notables que se lanzaron a colonizar las tierras de Caldas y del Norte del Valle del Cauca, fundando de paso pueblos importantes como Sevilla y Caicedonia. Anota en forma detallada cómo por línea paterna y materna fluyeron los genes que harían de Enrique un intelectual.

Es admirable el trabajo de investigación, descripción ordenada y detallada sobre la privilegiada vida del personaje que motiva este libro, sobre su formación, educación, instrucción dentro y fuera del país; su inquietud intelectual, su afición por la música, hasta su traslado a Bogotá en plena madurez, que muestra con la fundación de la Revista PAN y el Club Náutico del Muña, y más tarde como Director de la Biblioteca Nacional. Veamos algunos detalles:

“En su vivienda por el camino hacia Suba le echa el ojo a un lote de la Hacienda Viscaya y lo compra” y construye su exótica mansión que bautizó “Santa Eulalia” en memoria del sitio de donde son originarios sus antepasados viscainos y vascos (Santa Eulalia de Borgoña). “El diseño se sale de lo común y será considerado un poco raro: en la parte baja taller y el Sota- Libros, en los pisos superiores áreas habitadas y biblioteca, efigies y mementos”.

Viene la Sección de Temas tratados y los libros escritos, las Iconografías, las Campañas Libertadoras. Las Traducciones y las Poesías. Prosigue con la Sección sobre su enfermedad y el origen de su amistad con el autor. Su recuperación y la afición por la arquería. Los arcos de Cupido y los viajes.

Aquí el autor incluye apreciaciones personales sobre la enfermedad del doctor Uribe White a quien se le había hecho el diagnóstico de carcinoma del páncreas en 1963, pero a la llegada del Dr. Otero de su especialización en Estados Unidos fue llamado en interconsulta. En efecto, lo estudió y con radioisótopos y medicina nuclear obtuvo el resultado de cambio de diagnóstico por el de “adenoma hiper funcionante de la glándula tiroides”, semi-oculto en el tórax. “Con el tratamiento Enrique recuperó su salud y los 24 kilos perdidos: así quedó sellada nuestra amistad por los siguientes 20 años”.

A esta nota seria viene otra divertida referente al noviazgo del autor “con Gloria (quien iría a ser mi esposa de toda la vida)”: “Eran invitados por Enrique y su hermana Necha para que aprendieran algo de arquería”. Al definirse y planear su próximo viaje de recién casados al Medio Oriente recibieron de sus contertuliqs dotación de libros de viajes e información sobre Grecia, Israel y Egipto.

Continúa el libro con Las Aficiones, La Astronomía y El Clinosextante. Los programs de Televisión. La Regata de Jamaica. Las últimas publicaciones y la ceguera progresiva. (Esta última afección, triste es comentarlo, se hizo total a causa de retinopatía arterioesclerótica).

Otras secciones incluyen: El Sabio Caldas, la Botánica y los Cultivos Hidropónicos de la Yerba. Relata aquí que “Enrique se empeñó en sostener que la marihuana es inocua (siguiendo a autores norteamericanos que cita en su Libro REDADA) y hasta hizo cultivos hidropónicos, pero nunca se atrevió a probarla”, y comentaba al respecto: “La cosa es grave, aquí en mi casa que han caído en la nuca doctores como Efraím Otero-Ruiz y Alfonso Bonilla Naar”.

Por último viene la presentación del libro de Frost (poeta norteamericano), Los Años Finales y la Muerte. Una gripa complicada por bronconeumonía y trombosis pulmonar llevaron a este genial hombre a la tumba a los 85 años de edad. Pocos años más tarde Necha, su hermana, murió “y hoy en día, después del esplendor, “Santa Eulalia” quedó vacía y abandonada”.

Para rematar con broche de oro este libro, el autor presenta unas páginas literarias dignas de admiración y de lectura, unas traducidas del inglés, otras originales de este Ingeniero Civil del M.I.T., educado en Bastan, dominador del inglés, estudioso de lenguas, asistente a seminarios y talleres de poesía y otras suyas propias.

Esta es una alusión parcial-dice el autor-, “a mi libro “Poetas Ingleses y norteamericanos” el cual dedico a Enrique”. “En nuestra amistad ininterrumpida de casi 20 años, la poesía constituyó parte vital de nuestras conversaciones en “Santa Eulalia” y alrededor de su magnífica biblioteca”.


* Coordinador Emérito, Comisión Permanente de Publicaciones

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