El Desarrollo Científico Psicoanalítico

IV

(Hechos Históricos)6
Siglo XIX y XX

Por lo expuesto en los anteriores apartes, es importante ubicar el desarrollo del conocimiento psicoanalítico en el área geográfica que nos corresponde. Si bien para algunos analistas el área geográfica de Suramérica no está bien definida, más aún aunque el idioma es el mismo y cuando lo que más se conoce es el polo sur, que tuvo su desarrollo científico gracias a la gran emigración europea, para otros es el campo de las letras o el político el que lo define; sin embargo, los conos norte y sur son conocidos como una fuente de creatividad. Los hechos históricos se van articulando uno con otros; es por esto por lo que aparecerán los que se refieren a los eventos internacionales, a los iberoamericanos y a los latinoamericanos respectivamente.

Nuestro país, como tantos otros, fue influenciado por las corrientes culturales de las naciones europeas, desde el descubrimiento y colonia hasta la misma independencia política y administrativa. De tal manera, las ideologías, el sentido de la vida y el desarrollo científico y cultural, fueron marchando parcialmente paralelos en Europa; no así en los países latinoamericanos. Los estados del cono norte sudamericano tuvieron, por razones histórico-político-sociales, tendencia a buscar una guía, un ideal y una identidad adhiriéndose a lo más similar y análogo que podían encontrar. De ahí que Francia fuera uno de los países más solicitados como ideales debido también al idioma, a su historia y a la misma manera de vivir y de ser, además que en el Siglo XIX París era el centro científico y cultural de occidente. Fue mucho más tarde cuando Inglaterra y los Estados Unidos del Norte se convirtieron en centros de adquisición de conocimientos. La segunda guerra mundial delimitó temporalmente la posibilidad de viajar al norte, más cuando el idioma y la situación económica eran favorables en el sur, por lo tanto, Argentina y Chile fueron la meta para algunos que deseaban mayores conocimientos; estos países y luego Estados Unidos y México participaron en nuestro progreso a diferentes niveles sociales, culturales y científicos. La misma conflagración mundial marcó tajantemente una serie de cambios sociales, económicos y también tecnológicos, conceptuales y científicos.

Volviendo atrás, al final del siglo XIX y principios del XX, los países latinoamericanos recibieron gran influencia europea, especialmente de Francia e Inglaterra en el desarrollo científico y cultural; muchas costumbres inglesas ya habían sido copiadas, así como las francesas. Por los años 1920 a 1930 Freud era ya bien conocido y divulgado en toda Europa; tanto su literatura científica como sus adelantos y éxitos clínicos, a más del pensamiento disciplinado del área de la Europa Central austrogermana, eran una realidad, más cuando de allí habían surgido no sólo músicos y compositores sino pensadores, filósofos y científicos; todo esto convertía esa región geográfica en algo ideal para el encuentro con el conocimiento de la razón; ahora, era ir más allá de aquella y entrar en los ámbitos de la “sin-razón”, de la irracionalidad y de lo absurdo, llegando al inconsciente para comprenderlo, conocerlo y así poderlo manejar; fue así como toda esa información se desplazó por Norte y Suramérica a través de otros científicos que llegaron a nuestro país.

De tal manera, no sólo los escritos de Freud publicados en francés y español fueron los que llegaron a Colombia, sino que las publicaciones de autores colombianos iniciaron un movimiento interno para el conocimiento del psicoanálisis.

Con respecto a los libros de Freud hay que mencionar el trabajo de traducción al español por López de Ballesteros; las obras que llegaron inicialmente a Colombia fueron: los “Tres Ensayos sobre una teoría sexual”, que aparecieron en 1905 editados por la Casa Franz Deuticke, Leipzig y Viena (2a. Edición 1910, 3a. 1915, 5a. 1922). Fue después cuando se integraron en un solo tomo las obras completas del profesor Sigmund Freud publicadas por el International Psychoanalytische (Leipzig, Viena, Zurich). La primera edición española (1922) tuvo como base la cuarta alemana. La segunda fue realizada en 1929. La edición fue publicada por biblioteca Nueva en Madrid, traída a Colombia y vendida en la Librería Tamayo Hermanos (Calle 12 No. 170). Si bien las obras completas traducidas por Luis López Ballesteros y de Torres se iniciaron con la “Psicopatología de la vida cotidiana”; a ella le siguieron “Una teoría sexual y otros ensayos”, “El chiste y su relación con lo inconsciente”, “Introducción al Psicoanálisis”, “Introducción al psicoanálisis (Teoría general de las neurosis)”, “Interpretación de los sueños”, “Tótem y Tabú”, “Psicología de la masa y análisis del Yo”, “La Histeria”, “Inhibición, síntoma y angustia”; “Análisis Profano” y “Psicología de la vida erótica”. Traigo esta enumeración de las obras y su forma de aparecer en español, para dar un dato de cómo fue llegando la información freudiana a los lectores de habla española y en especial a nuestra área latinoamericana7.

Época pre-psicoanalítica. Primeros conocimientos (1885-1950)

En el trabajo “Sigmund Freud en Colombia”, de Humberto Rosselli (1976), publicado en Tribuna Médica, trae el autor el siguiente dato:

En 1885 Freud visita a París y sigue el curso de neurología del profesor J. M. Charcot, el ilustre neurólogo, cuya luz irradiaba tanto para Europa como para Suramerica. Al escuchar a Charcot viajaban tanto los sabios austriacos y alemanes, como los médicos suramericanos. De los colombianos, entre otros, los doctores Daniel Coronado, patrocinador de la Beneficencia de Cundinamarca, Proto Gómez, el primer médico de los asilos de alienados en Bogotá, Juan Evangelista Manrique, cirujano insigne, y Carlos Putman, pionero de la psiquiatría forense y de la medicina legal, asistieron a las clases de Charcot. Es posible que los dos últimos se hubieran encontrado ocasionalmente con Freud en las lecciones de la Salpetriére. José Asunción Silva, el gran poeta bogotano, también estuvo en París y, atraído por la magia y el verbo del maestro francés, lo hace figurar en su novela, ‘De sobremesa’ como uno de los especialistas que atendió al protagonista de la obra autobiográfica, en la cual hay atisbos geniales del psicoanálisis, cuyo argumento coincide con la época en que  Freud estuvo en París, y que quizá permitió una coincidencia fugaz entre el malogrado poeta colombiano y el sabio creador del psicoanálisis. El poeta mejoró a través de su novela, por la influencia de Charcot, pero murió años más tarde por el suicidio, al no haber encontrado realmente a un psicoanalista que lo liberara de sus torturas e íntimas agonías” (Rosselli, H., 1976).

El mismo autor Humberto Rosselli, en el trabajo en homenaje al profesor López de Mesa en la Academia Nacional de Medicina y la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina el 15 de noviembre de 1984, escribe:

“Aunque el nombre de Sigmund Freud había sido ya citado en la literatura médica colombiana en 1890 en la obra Diccionario de los Medicamentos Nuevos, de los doctores Nicolás Osorio y Pablo García Medina, a propósito de la cocaína, es en realidad López de Mesa quien primero cita a Freud en sus teorías sobre la neurosis y la sexualidad reprimida. Dice así en su artículo sobre la Histeria, de 1912: “Hace poco leí un trabajo de Freud en que sostiene que los fenómenos histéricos son las fantasía que surgen de ciertos vicios y tendencias genitales oprimidos con la educación, por ejemplo, en el caso del onanismo; fantasías que son el reemplazo inconsciente de aquéllos. El ve siempre en el fenómeno histérico una lucha de tendencias antagónicas, que muchas veces se manifiestan en su forma doble, como en esa mujer de quien habla, que con una mano se levantaba sus vestiduras y la otra trataba de proteger su pudor. Yo no veo en verdad que ello siempre sea así” (p. 835).

El mismo López de Mesa publicó, en la Gaceta, algunos de sus trabajos estudiantiles “Jaqueca, afasia e histeria” (Rosselli Humberto, 1984, pág. 4). “Este último autor, estando en el Boston Psychohpatic Hospital 1912-1917 estudiando neuropsiquiatría, tuvo la influencia organicista del profesor Helmer M. Sothard, neuropatólogo cuya influencia organicista fue definitiva para López de Mesa, a más de la recibida en sus viajes por Europa” (Rosselli, H., 1976). Es de observar que el mismo López de Mesa utilizó la “Gaceta Médica” para la publicación y divulgación de sus trabajos; de ahí la importancia de la información y comunicación de un conocimiento.

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Por su parte, López de Mesa (1966) afirmaba:

“Con la primera guerra mundial los estudios médicos colombianos cambiaron la orientación francesa por la latinoamericana, que a su vez había trocado el influjo inicial de Inglaterra por el de Alemania, e iniciado entonces el extraordinario impulso nacional autónomo” (Rosselli, H., 1976).

“Hacia agosto de 1917  – escribe López de Mesa- aparecieron la psiquiatría de la escuela Kraepeliniana y la psicología experimental de Binet, con la reforma estadounidense respectiva, cuyas pruebas simplificó luego su introductor a una muy fácil de informe múltiples…” (Rosselli, H., 1977); es de observar cómo no menciona el psicoanálisis.

“De 1916 a 1920 “una serie de conferencias polémicas se suscitaron entre los doctores Miguel Jiménez López, López de Mesa, Calixto Torres Umaña, Jorge Bejarano, Simón Araújo, el general Lucas Caballero, el doctor Rafael Escallón y el presbítero Lleras Acosta, a raíz de una lección inaugural de la Cátedra de Psiquiatría en la Universidad Nacional, hecho por el profesor Jiménez López en agosto de 1916, quien desarrolló el tema “La locura del mundo y sus causas” (Rosselli, H., 1968).

Por lo anteriormente mencionado, alrededor de los años 1920 fue cuando llegaron las primeras obras de Freud; en 1922 el doctor Julio Lacerna publica una tesis doctoral titulada: “El sueño y el insomnio”, por esa época ya llevaba “La interpretación de los sueños” veintidós años de publicada por Freud, y éste mismo tenía 206 trabajos escritos.

En 1925 el doctor José Antonio Montalvo  (abogado) en “Alegatos Orales” en defensa del exministro doctor Aristóbulo Archila ante el Honorable Senado de la República escribe en la página 47 con respecto a los fenómenos de psicología experimental:

“… es pertinente citar para este caso las obras no ha mucho llegadas a Bogotá del profesor Freud, que hoy multitud de factores, ya orgánicos, ya meramente espirituales, ya del medio ambiente, que influyen para cambiar por completo nuestros recuerdos, para suprimir, por amnesia parcial algunos, y para suscitar otros falsos, que son ilusiones de recuerdos referentes a hechos no acontecidos. Por otra parte, suele presentarse en las gentes, dentro de su buena fe, un fenómeno de cierta vanidad consistente, en pretender que han visto cuanto acontecimiento sensacional ocurre, cosa que se comprueba cuando hay por ejemplo cataclismos de la naturaleza, como los temblores (Menos en Popayán, en donde la gracia consiste precisamente en sostener que uno no ha sentido el temblor. Al contrario de lo que sucede en Bogotá, que todo el mundo pretende haberlo sentido)”. (J.A. Montalvo, 1925)

El doctor Álvaro Villar en su artículo “Desarrollo de la Psicología en Colombia, aporte para el estudio de su historia”, publicado en la Revista de Psicología, tomo X No. 2, 1965, escribe:

“El interés por este tipo de disciplina en su concepción actual se originó en una tesis de grado de Rafael González F. para optar al título de médico (1923) llamada ‘Apuntes sobre Psicoterapia general’, inspirada en la corriente psicoanalítica encabezada por Freud” (Villar, A., 1965).

Por esa década 1920-1930 ya existía la cátedra de Psiquiatría en la Facultad de Medicina. El primer catedrático fue el doctor Roberto Azuero(1860-1914) y le sucedió el doctor Maximiliano Rueda (1886-1943), los dos catedráticos y un grupo de profesores entre ellos: Celso y Miguel Jiménez López, Juan Bautista Londoño, Miguel Antonio Rueda Gálvis, Alfonso Castro, José Ignacio Uribe, López de Mesa, Luis E. Uribe, Venancio Ortiz, Lázaro Uribe, Luis María Rodríguez, Antonio Uribe Silva, el doctor Proto Gómez (quien escribió “Ensayos sobre el Magnetismo” (1875) y el doctor Nicolás Osorio “Hipnotismo” (1890), y, otros más, habían viajado a Europa y Estados Unidos; así traían a las cátedras los conocimientos aprendidos en el extranjero; de esa manera trajeron las corrientes científicas que imperaban en esa época, las biológicas, la hipnosis, el ya conocido magnetismo9, la neurofisiología y la psicoterapia.


6 Nota: Algunos textos de los apartes anteriores como de éste provinieron de las obras de G. Sánchez Medina: “Psicoanálisis, Ayer, Hoy y Mañana”, (1991) y del trabajo: “Un pensamiento Histórico”. Breve Historia del Psicoanálisis en Colombia, Rev. Soc. Col Psicoan., 2006, Vol. 31 No. 4, p. 513-599.
7 Los títulos de la obra completa de Sigmund Freud aparecen cronológicamente en: “Programas de formación Psicoanalítica”, (1998).

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