Las Hormonas Gonadales

Hormonas sexuales

Los aspectos más llamativos del naciente campo de la endocrinología estuvieron relacionados con las hormonas gonadales, no obstante que las primeras endocrinopatías descritas y las hormonas inicialmente descubiertas no tuvieron que ver con las producidas por ovarios y testículos.

Tal vez porque sean más notorios los efectos de la castración, quizás por el experimento pionero del zoólogo Berthold o por las espectaculares publicaciones sobre las acciones rejuvenecedoras del extracto testicular.

Estaban además los datos curiosos de la pubertad precoz, los hermafroditismos, los misterios del ciclo menstrual y de la fertilidad, el crecimiento, la asociación entre hormonas y características sexuales, y entre estas y la orientación sexual y la identidad de género. Parte importante de los descubrimientos en este aspecto tuvieron que ver con los esteroides, cuya molécula básica –el colesterol- fue aislado en el siglo de las luces.

(Lea También: Los Diferentes Estrógenos)

En la siguiente centuria –siglo XIX- hubo varias observaciones que sugerían una secreción endocrina del ovario:

  • Negri planteó que la menstruación dependía de la formación ovárica
  • Kundrat y Engelmann informaron las variaciones cíclicas del endometrio
  • Lataste las variaciones cíclicas de la mucosa vaginal
  • Jacques Loeb reconoció que la función del cuerpo lúteo era la de modificar el endometrio de modo que pudiera realizarse la implantación del óvulo. Este alemán llegó a América en 1891, enseñó en Chicago, California y en el Instituto Rockefeller. El famoso novelista Sinclair Lewis usó al germano como modelo de un científico altruista –el investigador solitario que busca la verdad sin dejarse tentar por el demonio del éxito- que recibió alabanzas de otros pensadores porque se enfrentó a muchas ortodoxias prevalentes y se mostró un socialista en política. Fue un precursor de la reproducción asistida en cuanto a que logró segmentación de huevos de erizo de mar fertilizados y no fertilizados en soluciones salinas
  • Kisch en 1874 estudió los cambios que ocurrían en la menopausia
  • Veinte años más tarde Marie Bra, una estudiante de Brown-Sèquard sugirió que las secreciones ováricas podrían usarse para tratar la insuficiencia de este órgano.
  • En 1896, el ginecólogo vienés Emil Knauer logró la producción de características sexuales secundarias al trasplantar ovarios de animales desarrollados en hembras inmaduras, demostrando que había unas secreciones internas femeninas.
  • Pero al igual que lo que pasó con Berthold, dicho conocimiento se mantuvo más o menos ignorado hasta la publicación en 1910 del texto completo de Artur Biedl sobre las glándulas y sus secreciones

En 1897, John Beard de la Universidad de Edimburgo sugirió que la ovulación era suprimida en mamíferos con la preñez avanzada y que el cuerpo lúteo desempeñaba una función necesaria en esta supresión.

Durante las siguientes dos décadas varios investigadores dilucidaron la función del cuerpo lúteo y en general del ovario y para 1920 ya se había esbozado una teoría aceptable sobre el ciclo menstrual, en la que la regla ocurría debido a que la parte interna del útero –preparada para la implantación del óvulo- se degeneraba si no había fertilización; dicho concepto implicaba que primero debía ocurrir la ovulación y formarse el cuerpo amarillo.

Precisamente para 1920 el químico y fisiólogo de la Universidad de Chicago Fred Conrad Koch –en cuya memoria se otorga actualmente un prestigioso premio de endocrinología- empezó a colar testículos de toro para obtener extractos que inyectaba a gallos capones para ver el desarrollo de la cresta, cosa que sólo logró cuando se le unió T.E. Gallagher, pues con unos procesos de extracción que involucraban varias etapas lograron una mezcla activa, ya que la cresta del capón respondía en cinco días a la administración de sólo 0.01 mg de la nueva sustancia.

Más tarde se observaría que su administración fortalecía los músculos, dando origen al uso posterior de anabólicos por atletas y hombres interesados en desarrollar una espectacular musculatura, pues se mejoraban los resultados de extenuantes ejercicios gimnásticos.

El uso indiscriminado e ilegal de estos anabólicos en los gimnastas que competían en juegos olímpicos tuvo su punto culminante en la pérdida de la medalla otorgada al corredor Ben Johnson en Seúl, 1988.

Stockard y Papanicolau (quien más tarde diseñaría el estudio citológico para la detección del cáncer cervical) pudieron seguir la función ovárica –incluida la detección de la ovulación- de cobayos y otros roedores a través de frotis de la vagina. Antes de esto-en1903- Ludwig Fraenkel de Breslau, había descubierto que en el saco que quedaba después de la liberación del óvulo se formaba una sustancia amarilla, y que -si se quitaba este cuerpo lúteo- no se desarrollaban embriones de conejas apareadas.

Estrógenos en orina

Mención aparte merecen los trabajos de Selmar Ascheim (1878-1965) y de Bernhard Zondek (1891-1966), quienes por serendipia observaron en 1928 que la orina de las mujeres embarazadas tenía una potente actividad estrogènica; lo que ellos trataban de diseñar era una simple prueba de embarazo –que luego se llamaría de Ascheim-Zondek- que se detectaba al inyectar la orina de la paciente en ratones o ratas, que desarrollaban una reacción de estro en caso de haber embarazo.

Posteriormente ellos mismos descubrirían en 1931 grandes cantidades de sustancias estrogènicas en la orina de yeguas preñadas, la cual es la fuente de los estrógenos equinos conjugados.

Los primeros esteroides que se reconocieron en dicho preparado fueron el sulfato de estrona (48%), el sulfato de equilina (26%) y el sulfato de 17-alfa dihidroequilina (15%).

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