Sexualidad y Lactancia Materna

“Sabía Lilith, enseñas que el amor es un negocio entre dos, que necesita tres para saber si existe”.
(Fernando Orjuela L.
Lilith, Lilith, Lilith.)

En el Simposio del Platón. Aristófanes nos cuenta que el mundo estaba poblado por seres de forma esférica llamados Andróginos con cuatro brazos, cuatro piernas, dos rostros, dos corazones, etc. (el doble de elementos que hoy poseemos los humanos).

Zeus ordenó partir en dos esos seres para reducir su potencia. Apolo les cortó por la línea media, unió los cortes de piel y pulió las arrugas. Desde entonces los humanos vivimos en el constante afán de reunirnos con nuestra otra mitad.

Aristófanes explica que nos vemos impulsados por el amor “que nos devuelvan a nuestro estado original al pretender fundir dos seres en uno solo y restañar las heridas padecidas por la especie humana”.

El amor y el romance son lo mismo en todas las latitudes uniendo a los humanos con la responsabilidad intrínseca de transmitir el Código Genérico a la posteridad hasta la consumación de los siglos.

La conformación de una pareja que goza a plenitud no solo de amor, comprensión, presencia e intimidad, sino también de la sexualidad abandonándose al vínculo del placer creativo y mutuamente estimulantes, se ve interrumpido con el tiempo por la presencia de “Una persona nueva que ha entrado en la casa sin llegar de afuera…” aún cuando depende físicamente, es una entidad biológica y psicológica interactuante con su medio ambiente aún desde su vida intrauterina”.

Ha Llegado el Momento de Amamantar

• ¿Qué hacer con los cambios físicos y mentales dejados por la gestación?
Pedir al cónyuge que refuerce el auto – estima de la apariencia corporal de su pareja y brinde toda la compañía y comprensión necesaria para que no aparezca la ansiedad, irritabilidad y tristeza, transmitiendo además al recién nacido seguridad y confianza.

¿Qué hacer con los cambios físicos dejados por la cicatriz de una cesárea, episiotomía o desgarro y con la falta de lubricación por niveles bajos de estrógeno que producen resequedad de la mucosa vaginal?
Explicar a la pareja el proceso y tiempo de cicatrización normal, dando consejos de cómo evitar la humedad permanente en las rafias respectivamente o cómo lubricar sus genitales si la pareja desea penetración. En su defecto las alternativas naturales o artificiales.

¿Qué hacer cuando la madre concentra todo el tiempo en el bebé recién nacido y/o experimenta sensación de culpa o pecado por el placer sexual del amamantamiento?
Explicar que el cuidado del recién nacido debe ser compartido por la pareja en todo sentido, aliviando así la carga física, mental y afectiva del postparto y la lactancia. Que sus mamas producen placer si hay una integridad fisiológica y que es el mejor signo de bienestar psicoafectivo por que de lo contrario causaría dolor o rechazo.

• ¿Qué hacer ante el temor de un nuevo embarazo?
Explicar que la lactancia materna exclusiva (noche y día) da seguridad de anticoncepción durante aproximadamente seis meses si no ha habido sangrado menstrual. Cuando es difícil asegurar una lactancia exclusiva, se debe reforzar la anticoncepción con métodos de Barrera o DIU evitando los anticonceptivos orales.

Con el marco de referencia anterior debemos individualizar cada pareja teniendo en cuenta sus mitos, creencias, costumbres, religión, relación de pareja, educación sexual, etc., orientándolos en el sentido de que el amamantamiento hace que el útero involucione más rápidamente lo mismo que los cambios corporales, de tal forma que sean ellos quienes inicien la reconquista de su sexualidad involucrando al nuevo ser y que el genitalismo puede ser natural requiriendo paciencia, comprensión y lubricación para que la penetración sea placentera o artificial según la preferencia.

“El cuerpo es un templo, donde el placer es un cántico arrullador como el de las sirenas de Ulises al cual es imposible resistir, por tal motivo amar, procrear, lactar, amamantar y volver a amar son notas de un pentagrama de amor interpretando por los humanos para bien de la humanidad”, (Alvaro E. León L.)

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