El concepto de Vida y Alma

El concepto de vida y alma de alguna manera se interrelacionan uno con otro pues signifi­ca aquello que constituye soporte de la vida, del alma o el ímpetu, impulso o fuerza.

Ferrater Mora escribe al respecto:

“Es difícil bosquejar una historia terminológica del concepto de vida… porque, aún referido al término de existencia biológica, este no tiene antiguamente el mismo sentido que caracteriza a la tal realidad dentro de la actual ciencia…”.

Aquí po­dríamos entrar a dilucidar que hay una vida ontológica, una vida cosmológica y una vida de participación o relación de lo interno con lo externo incluyendo toda la historia (vida históri­ca) o historia de la vida los cuales son diferentes.

Aristóteles definía a la vida como “aquello por lo cual un ser nutre, crece y perece por sí mismo” (De Mima, II, I, 412 a, 10-20), (Citado por Ferrater Mora). Según este último postulado la vida no pertenecería ni a la física ni a la historia natural sino a la psiquis, sin embargo esta última contiene las dos.

Recabando en una reflexión filosófica sobre la vida para Platón identificó a la vida con el alma, con la capacidad del ser de moverse por sí mismo he hizo hincapié en la nutrición, el crecimiento y destrucción que se originan por sí mismo (De An. II, I, 412 a 13) (citado por Abbagnano, p: 1188); Plotinio también afirmó “que toda la vida es pensamiento que vive por sí mismo” y para Descartes y Hobbes la vida era mecánica y pertenece a un organismo viviente y máquina bien diseñada (Descartes, “Traité de l-homme” p. 1.; Hobbes, Leviath I Intr.).

La vida depende de un principio de naturaleza espiritual que es por ejemplo:

“El ar­cheus” de Helmont; la “naturaleza plástica” de Cudworth; “los dominantes” de Reinke; la “entelequia” de Driesch, el “élan vital” de Bergson; en Kant, la “capacidad de obrar según la facultad de desear, de ser, causada mediante las propias representaciones de los objetos de esta representación”; (“Crítica de la razón práctica”).

Para Schelling es la “organización de la propia forma de vida” y para Werke: la “naturaleza en su conjunto”; según Hegel es el “principio que comienza y se mueve por sí mismo”. De acuerdo con Claude Bernard es la “máquina viviente”, y para Haldend el “modelo de reacciones química que se autoperpetue”. Véase en todo esto una serie de conceptos, hechos, fenómenos, procesos, sentidos, significa­dos de materia, energía, matería orgánica e inorgánica, autorregulaciones, participación de la física, de la filosofía, de la moral y la espiritualidad. (Abbagnano, 1997, p. 1189).

Veamos ahora cómo la vida aparece en dos sentidos, la del cuerpo y la de la psiquis o mente; la primera material y la otra espiritual, o la vida del alma o de lo que yo llamo esen­cia o del espíritu; por eso Aristóteles dijo: “el primer grado de la actualidad de un cuerpo natural, que posee en él potencialmente, (es) la vida” (el paréntesis es mío).

Ferrater Mora escribe:

“la vida es en suma, algo que oscila entre el interior y el exterior, entre el alma y el cuerpo”, “…la noción de vida experimenta especialmente en ciertas tendencias un proceso de interiorización” que según Plotinio “asciende hacia lo espiritual” y “la caracteriza tam­bién como una unidad (vida-alma) postulada por Platón.

Todas las cosas que participan de la Inteligencia, dice Proclo”, son precedidas por ella no participada. Las que participan de la vida, son precedidas por la Vida, y las que participan del Ser, son precedidas por el Ser. De estos tres principios no participados, el Ser es anterior a la vida, y la vida es anterior a la in­teligencia” (Institutio Theologica, pro. 101) en Ferrater Mora, (Ferrater Mora) pág. 981-985. No comparto con la premisa de que “el ser es anterior a la vida”, pues si no hay vida no hay ser.

Tampoco estoy de acuerdo con Proclo cuando afirma que “todo lo que tiene movimiento tiene vida, o todo lo que vive tiene movimiento”.

No pienso igual, porque sólo el moverse no implica la vida humana, mas sí la capacidad de desplazarse física y psíquicamente; así mis­mo, se es y existe cuando hay participación de más de una unidad biológica y por lo tanto hay organizaciones independientes; de tal manera el “ánimo” (que anima), (origina movimiento) depende del órgano y organización (fenómenos, sistemas, procesos de desarrollo, crecimien­to, reproducción, autoconservación y su contrarios), ordenados y equilibrantes.

El átomo de hidrógeno

por ejemplo, el átomo de hidrógeno enlazado al oxígeno forman una molécula H2O con tres átomos, dos de hidrógeno y uno de oxígeno; luego cada átomo es una unidad organizada de múltiples partículas y fuerzas (gravitatorias, electromagnéticas, nuclear fuerte y débil).

A la vez, el ser está construido por millones de moléculas organizadas con múltiples funciones para llegar a sensopercibir, pensar, sentir, actuar; aquí se incluye el espíritu.

Valdría la pena reflexionar si la tecnología del Siglo XXI, podría llegar a construir la auto reproducción del “robot” para elegir y seleccionar lo orgánico e inorgánico, la fantasía, su propio instinto y la consciencia de ser consciente con toda la cibernética que se ha desarrolla­do.

He aquí un cuestionamiento del macro-cosmos en el microcosmos. Debemos reflexionar sobre lo que consideramos las cualidades de la vida, el existir, el ser, el tener y el estar vivos, su comienzo, los modos de vivir, los medios necesarios, la actividad seleccionada natural­mente o propositivamente, las cualidades de la vitalidad y todas sus significaciones incluyen­do aquí lo que significa la vitalidad psíquica, espiritual, social y colectiva, (ver cap. XIX).

Max Scheler expuso en su obra:

El resentimiento en la moral”, (citado por Ferrater Mora, p. 982) en el cual se expone de cómo la vida no es un fenómeno primario sino un proce­so psíquico, mecánico y complejo, que hoy día lo asociamos o lo estudiamos con los modelos de la física cuántica, (Tan desconocidos hasta hace poco tiempo); sin embargo no se renuncia a la conexión con la vida cósmica y espiritual.

Volviendo atrás, la vida puede ser considerada solamente como lo biológico en donde interviene lo físico y químico más no se puede negar todas las funciones psíquicas que conlle­van distintas concepciones filosóficas de la vida antes de la materia, sin negar la participación de la energía.

En realidad la vida es algo “sui géneris”, y, algo de misterio le acompaña todavía para llegar a constituirse como ser humano, porque todo lo que podemos deducir e interpretar, señalar y que provienen del conocimiento lógico aún tiene grandes vacíos, pues existen uni­versos desconocidos.

Whitehead escribe:

ni la naturaleza física, ni la vida pueden ser en­tendidas a menos que las fusionemos como factores esenciales en la composición de cosas, realmente reales cuyas interconexiones y caracteres individuales constituyen el universo” (Ruñes, 1943).

Semejante a este pensamiento o paralelamente a él, se mueve la filosofía de Bergson, quien escribe: “la vida es precisamente la libertad que se inserta en la necesidad y la atrae a su provecho”.

De una u otra manera, empleando el lenguaje de Erwin Schrödinger se podría decir que la vida como objeto de la biología sigue las leyes dinámicas que rigen la físico-química y que se debe a dos hechos: al gen que contiene átomos, los cuales pueden ser llevados a estadísticas con un alto grado de permanencia; y a la físico-química la cual puede llevarse a un orden del desorden o a un orden ordenado.

Se conoce cómo la vida trasciende en todos los valores, la verdadera realidad, lo irreduci­ble, la cantidad, las infinitas posibilidades, la libertad pura, la inteligencia, la creación, la po­sibilidad de decidir, el encuentro de los límites y la aceptación de los mismos en sus diferentes ciclos.

También es el objeto fundamental de la filosofía, de la historia, de lo biológico óntico y lo ontológico existencial, la delimitación entre lo natural y existencial, lo que nos lleva a cuestionarnos del ser en el mundo, su interpretación, y, del ser en la esencia y existencia a lo cual el mismo Heideggerd se refirió, de cómo tiene que ver con el tiempo y las circunstan­cias, de la posibilidad de ser en la existencia, en la temporo espacialidad en que vivimos.

Una de las maravillas del ser humano es la posibilidad de vivir

Una de las maravillas del ser humano es la posibilidad de vivir, de tener consciencia aceptando que existen los seres sin consciencia, y, que no saben que existen sino son; aquí podemos incluir a todo el mundo vegetal y animal, y a la físico-química orgánica e inorgánica excepto cuando se integra en el hombre.

Solo los hombres tienen esa capacidad de tener cons­ciencia de su ser, de su consciencia y existencia. Así mismo aquí se debe incluir los conceptos de la física cuántica, inclusive la idea de la partícula o Boson de “Dios” (se le ha denominado así debido a que da origen a la materia sin tenerla) o “Boson de Higgs” (por el físico Peter Higgs que la postuló y describió junto con otros en 1964 y fue comprobada por los laborato­rios CERN en el 2013), que cohesiona con la capacidad de atracción, unión y consistencia, sin materia ni carga.

Una proposición con respecto al origen de la vida en general es la que se refiere a cómo aquélla se presenta con la existencia de la “energía-materia” (11) (función de onda) dentro de un campo dado el cual equivale a un orden de condiciones que permiten otros ordenes (organizaciones de partículas con sus funciones de onda).

Aquí aparece una pregunta:

¿qué determina que los nucleótidos (por ejemplo los del ADN) adenina se atraigan y/o aparejen con la timina, y cómo sucede con la citocita y guanina?; ¿Cómo y porqué estas parejas AT y CG se enlazan con la ribosa y ésta con los fosfatos o con lo que se denomina “azúcar-fosfato” para luego conformar el ARN y ADN? Téngase en cuenta que no sabemos si las enzimas de la telomerasa (constituida por moléculas) conoce, reconoce y selecciona los enlaces de hidró­geno (dos o tres) para conformar una unidad; además, ¿cuál es el determinante y cómo lo es la formación de moléculas como la del agua (H2O) cloruro de sodio, glucosa, etc.

Aquí se llega también a cómo se produce la emisión de partículas que llevan energía derivada de la interre­lación atómica y de las partículas cuánticas, para conformar distintas organizaciones molecu­lares y la vida.

Algunas de estas ideas también serán consideradas en otros capítulos.

Parecería que nuestra naturaleza está toda diseñada con sus fuerzas (gravitatorias) electro­magnéticas, nucleares: fuerte y débil), para llegar a un orden (y que en nuestro planeta tierra después de millones de años aparece el hombre) pasando por el desorden o viceversa, del caos-desorden se llega al orden natural: vida; para luego llegar a un nuevo desorden: caos, y así sucesivamente. Otro aspecto a dilucidar es cómo operan las variables ocultas, la antima­teria, las radiaciones y energías absorbentes de los cuerpos negros.

Obsérvese cómo existen múltiples incógnitas, y cuando llegamos a la pregunta: ¿qué ori­gina la vida? La respuesta no es una sino múltiple; sin embargo, quedamos en incógnitas y misterios los que resolvemos con la palabra Dios, para poner allí todo el origen del cosmos y de la vida; algunos nos quedamos a veces perplejos sin conocer el o los principios de causali­dad y por lo tanto nos declaramos agnósticos.

De una u otra manera, queda la posibilidad de que existan fuerzas desconocidas (incógnitas) que intervengan en el diseño del universo.

En mi saber y sentir, la vida humana es la maravillosa incógnita de la existencia y posibilidad de la consciencia.

Y para el poeta puede ser un correr, un caminar y un quedarse quieto, un pensamiento, una palabra y un silencio.

Otro aspecto a dilucidar en esta temática de la vida es cómo ha participado la temporo espacialidad en la evolución cosmológica para que apareciera la vida terrestre desde el es­tablecimiento gradual de la materia-energía y las fuerzas gravitatorias, electromagnéticas y nucleares (fuerte y débil) en las que operan las cuánticas; así se llegó a los átomos, moléculas, masas, órganos, sistemas y procesos constituyéndose los minerales, las células, la vida vege­tal y animal.

Para todo esto se requirió pasar por cataclismos caóticos, sísmicos y/o desórde­nes múltiples y así poder llegar a las fases de orden, gracias a las fuerzas y a la organización de movimiento de las mismas; he aquí el pensamiento complejo.

Cada ciclo tuvo sus cambios para permitir la aparición del hombre y la vida del mismo.

Una vez hecha esta pequeñísima reseña, pensemos en la vida del hombre, en la tierra con su evolución antropológica, en la que intervinieron múltiples factores para arribar al siglo XXI.

Aquí surge la pregunta ¿a qué vida nos podemos referir?

Aquí surge la pregunta ¿a qué vida nos podemos referir? La respuesta deviene según el prisma o los conceptos con que aludimos; es decir, los puntos de referencia o los modelos conceptuales; o, también podemos interrogarnos a cuál vida aludimos; la respuesta es fácil construirla desde la esencia del ser y su existencia en el estar, hacer y tener; o, desde el Yo, tu y el nosotros, lo cual equivale a los vínculos individuales y colectivos, desde lo personal a lo social, pasando por lo familiar; y, desde: el qué, dónde, cómo, cuándo, cuanto, para qué, quién y por qué vivimos? Aquí arribamos a las respuestas influenciadas por la historia y la cultura, no sin desear ubicarnos en y con el placer de vivir. Todas esas preguntas es necesario hacerlas en algún momento para tratar de encontrar la tan anhelada armonía dinámica cambiante.

Al pensar y reflexionar sobre la vida indefectiblemente lo debemos hacer con la muerte, es decir con el fin de aquella, y por lo tanto con los principios de causalidad (Eros-Tanatos, amor-odio, creación-destrucción) planteado por S. Freud y los que le siguieron.

Eros (amor) y sus diferentes vínculos

Obviamente para que haya vida debe existir una predominancia de Eros (amor) y sus diferentes vínculos afectivos emocionales también estudiados por la teoría objetal psicoanalítica; estos últimos, los vínculos, a su vez, pueden ser entendidos por las fuerzas integrativas atómicas, las gravi­tacionales y la electromagnética, las cuales participan en la integración y enlaces de los cuer­pos; obviamente cada una de estas fuerzas por sí solas no explican la aparición de la vida y tampoco la consideración de la presencia de la antimateria, antigravitación, el vacío cósmico, sin la presencia de la luz (fotones); o, simplemente los bosones de Higgs o partículas cuán­ticas de Dios que parecería participan en la cohesión del átomo y del núcleo del mismo.

De una u otra manera la energía y los impulsos al unir los átomos, con los enlaces en las órbitas de los electrones, son una realidad y este hecho, en su final conocido, llega a construir al ser humano.

En el hombre y en la mujer aparecen los funcionamientos biológicos hormonales de la testosterona y los estrógenos responsables de las dos células espermatozoide y óvulo; el primero uno solo; y, no se sabe por qué causa intrínseca es el elegido seguramente por el azar determinista para fecundar al óvulo (uno determinado); es obvio que ambas células y hormo­nas mantienen la supervivencia del ser humano y sus instintos sexuales que no nos sirven para pensar sino básicamente para reproducirnos.

Aquí nos encontramos con los conceptos de azar determinista y de la complejidad; obsér­vese que la sola penetración del espermatozoide en el óvulo no es suficiente para la germina­ción; pues se requiere una serie de intercambios bioeléctricos intracelulares para la división y formación del ADN mitocondrial.

Micro-cosmos

Por lo expuesto, no es una unión solo de materia y energía, sino de la selectividad y condicionalidad del micro-cosmos para establecer un solo cuerpo o unidad y luego desarrollarse con el tiempo para constituir el nuevo ser provisto de todo lo que consideramos biológico y psicológico de la vida, cuyo ciclo termina con una detención de las fuerzas, energías, ordenaciones de procesos y sistemas que colapsan para llegar a la inercia.

Todos estos conceptos nos hacen comprender los escritos de Freud sobre “más allá del principio del placer” o el “displacer” producido por el tánatos (muerte o destrucción) o la supresión del amor y creación; ésta última nos hace pensar en el “nirvana”, obviamente no sin pasar por lo que Freud llamó “fiebre llamada vivir” la cual incumbe el último objetivo del ciclo: “la extinción de la vida”, o sea la muerte.

Vida-muerte, placer, displacer, alegría-tristeza, satisfacción-dolor, hacen parte del sentimiento vital, sólo que más allá de la muerte no hay sentimiento.

De tal manera, el eros y el tánatos de la mitología griega la podemos entender desde los postulados de la física micro y macroscópica, pues tanto la creación (la unión) y la destruc­ción (defusión) se encuentran en la psicobiología del hombre.

Podríamos entonces preguntar­

nos: ¿existe un macrocosmos psicobiológico? La respuesta no la tenemos sino en un supuesto lógico de probabilidades e incertidumbres por los innumerables hechos que desconocemos.

He ahí la frontera de lo desconocido de otros mundos y otras vidas. Es así como entramos a la ciencia ficción o a las diferentes identificaciones proyectivas que pueden hacerse realidad.

Todo esto para algunos, es una fantasía y una posibilidad.

Una proposición con respecto al origen de la vida

En general es la que se refiere a cómo aquella se presenta con la existencia de la energía-materia dentro del campo dado, el cual equivale a un orden de condiciones que permiten otros órdenes (organizaciones de partículas con sus funciones de onda); aquí aparece una pregunta:

¿Qué determina la ordenación de los nucleótidos para la conformación del ADN (adenina, timina, citocina y guanina); que se atraen y aparejan como sucede con otras moléculas?; ¿cómo y porqué estas parejas AT y CG se enlazan con la ribosa y esta con los fosfatos o con lo que se denomina azúcar fosfatado para luego conformar el ARN y el ADN? Téngase en cuenta que no sabemos si la enzima (molécula) conoce, reconoce y selecciona los enlaces de hidrógeno (dos o tres) para confor­mar una unidad.

¿Cuál es el determinante y cómo lo es el de la formación de las moléculas como el H2O y otras? Aquí se llega también a cómo se produce la emisión de partículas que conllevan energía derivadas de las interrelaciones caóticas y partículas cuánticas para con­formar organizaciones moleculares mayores y la vida.

Parecería que nuestra naturaleza está toda diseñada con sus fuerzas (gravitatoria, electromagnéticas, nucleares fuerte y débil) para llegar a un orden y que en nuestro planeta tierra aparecia el hombre, pasando por el desorden o viceversa; del caos desorden y orden se llega al orden natural: vida, para luego llegar a un nuevo desorden caos y así sucesivamente. Otro aspecto a dilucidar es como opera las varia­bles ocultas (12), la antimateria, la radiaciones y las energía absorbentes de los cuerpos negros.

Obsérvese cómo existen múltiples incógnitas y cuando llegamos a la pregunta:

¿qué origina la vida? La respuesta no es una sino múltiples; sin embargo, quedamos en incógnitas y en misterios, los que resolvemos con la palabra Dios y que implica un Ente, para poder justificar todo el origen del cosmos y de la vida; algunos quedamos a veces perplejos sin conocer el o los principios de causalidad, y por lo tanto nos declaramos “agnósticos”.

El hombre del Siglo XXI o tercer milenio como el de otras épocas, tiene sus creencias que rigen la vida, en el transcurrir de la misma, con la influencia de los hechos históricos de cada era; a la vez cada sujeto y sociedad tienen sus límites en la vida, las cuales se deben respetar con los derechos, deberes, libertades y poderes.

Téngase en cuenta que la vida en todos los periodos ha tenido que ver con las comunicaciones y en especial hoy día con la informática y la comunicación vía “satélite-digital”.

No podemos negar cómo el hombre es una armonía de la naturaleza y busca conservarla pues fue y es parte de sí mismo. Por lo tanto tiene que cui­darla y preservarla, de lo contario perece; de ahí el conservar una buena salud física, mental y social amándose a sí mismo y a los demás, al trabajo, teniendo un positivismo, buscando las cosas buenas, la amistad, aprendiendo a saber perder y perdonar, sin entrar en la envidia y en comparaciones malignas y sin caer en los mitos de la felicidad.

Si antes nos referíamos ¿a cuál vida podríamos aludir?, ¿a la actual, a la pasada o a la porvenir? y/o aún ¿a la del más allá?.

Esto último aparece cuando se cree y piensa en ella; todo depende de nuestras necesidades, deseos, de la vida física de supervivencia alimenticia o nutritiva intelectual, emocional, vincular, social, familiar, laboral, creativa, recreativa, artís­tica, etc.; cada época ha tenido sus cambios socio políticos, económicos, de descubrimiento científicos, tecnológicos, laborales, de conquistas; actualmente nos abocamos a la sobre po­blación mundial, a los cambios climáticos, a las explosiones sociales actuantes por la rebeldía y protestas válidas debido a la inequidad de la organización humana, no sin contar con las disociaciones étnico religiosas, a la ambición de poder para tener; el hombre siempre se ha enfrentado a la envidia, la voracidad, la rivalidad, al gran narcisismo tanático, a la soledad individual, al acumulo de tensiones agresivas que explotan en violencia, saqueo o vandalismo aprovechando el momento propicio para el desahogo de ansiedades y fantasías primarias y secundarias impulsados por las fuerzas del tánatos.

En el planeta tierra se observan disturbios en diferentes áreas geográficas, por ejemplo del mundo musulmán, en Sudamérica, Colom­bia, Brasil, Chile, etc., no se diga en África y en Asia Menor.

Querámoslo aceptar o no la familia ha cambiado y así la organización del grupo primario social con los valores y el comportamiento.

La infancia se defiende de la soledad, con los medios de comunicación en internet, la televisión, Iphone y Ipad; mas también tiene su cuenta de cobro negativa con la aparición del irrespeto e irresponsabilidad con los otros, el inmedia­tismo y facilismo con cierto grado de egocentrismo y narcisismo.

Volviendo a la vida

Una es la biológica, otra la socio-económica, familiar, la de pareja, la de género, la de la primera y segunda infancia, la pubertad y adolescencia, la universitaria, la sexual, la lúdica, la psíquica, de sentimientos, deseos y necesidades, la del pensamiento, la de la actuación y aún la profunda espiritual, la de los padres de familia que tienen que trabajar para producir y sostener los objetivos o metas que se proponen para la familia y es la de tener igual que los otros; otra es la vida según la edad, la de los pensionados, o la de los retirados o simplemente la de los desocupados por falta de trabajo; en algunas sociedades la desocupa­ción alcanza hasta el 25% y en otras está entre el 5 y 10%; con esto último no se menciona a los grandes grupos humanos que no tienen tierra, agua, trabajo y por ende están en la miseria absoluta, pudiéndose ubicar en masas que sufren por falta de la misma subsistencia vital, pues están ubicados en lo que se llama la hambruna.

“Perfor­mance”, para obtener “alto rating

Un aspecto a tener en cuenta es cómo muchos jóvenes no desean casarse sino vivir juntos hasta cuando se cansen, y además no quieren tener hijos y tampoco responsabilidades que deban asumir; a la vez, la deserción escolar sigue existiendo y el mercando laboral citadino es menor y la corrupción es mayor, así como los gritos silenciosos debido a las grandes dife­rencias entre ricos y pobres; y, obviamente cada sujeto desea lo que tiene y puede del otro; es decir se vive en una sociedad de competencia en las grandes y pequeñas empresas; una es la sana competencia pensando en el nosotros y otra la enfermiza con el objetivo egoísta y des­tructivo de ser, hacer, tener primero yo; es de tal manera como se vive una vida narcisística centrada en el yo superficial y en una cultura informática de control de espacio y tiempo con una vitalidad imaginada y virtual, (light) y facilista, banal o de lo que se denomina “perfor­mance”, para obtener “alto rating” y así vivir en la sociedad de consumo (compra-venta) de vanidad y frivolidad colectiva.

De todo esto se desprende cómo el ser en su vida actual vive más rápido

Actúa más de lo que piensa y se pierde o se sitúa en los límites de la consciencia dejándose ir por la sugestión de las masas; sin embargo los Gobiernos se preocupan por todas estas fallas y carencias y así se diseñan programas políticos con la tendencia de homogenizar la vida del ser humano con soluciones tecnológicas, la organización de los mercados y pro­ducciones agropecuarias, mineras e industriales para el consumo interno y exportación.

Son pocos los hogares que no tienen televisión, telefonía celular, facilidad para estar en las redes sociales e internet.

Así mismo cada vez se disminuyen las diferencias en los modos de vida de la población. (Sánchez Medina, G. 2000).

Quedan muchos elementos, cualidades del hombre en la vida sin plantear y discutir; más aún cuando el hombre ha aumentado su posibilidad de edad vital llegando a la edad promedio de vida a los 80 años y no tardaremos en llegar a los 100 o más.

Observemos que a cada aspecto negativo el hombre busca soluciones o se adapta o huye o se camufla y le achaca las consecuencias a su propio destino.

Existe otro camino que es el del pensamiento y de la madurez social cuando el sujeto se identifica e integra al otro en un “nosotros” interno llegando a la consciencia social y renunciando al narcisismo secundario o al maligno.

Aquí podemos encontrarnos con los sujetos que se entregan a labores altruistas o a la colaboración grupal a favor de la misma preservación de la vida de uno y de todos y así también se preocupa por la vida espiritual.

Al escribir estos textos soy consciente que estoy haciendo referencia a la vida social y a cómo es necesario tener presente muchas de estas ideas para la salud física, mental y social del ser humano.

Nosotros los médicos no podemos quedarnos solo en una sola técnica, méto­do o análisis clínico y terapéutico, sino abrir nuestra consciencia a otros postulados conside­rando al ser en su esencia y existencia que conforman la vida del hombre y sus armonías. De ahí que busquemos a toda costa caminos del bien, lo bello o lo armónico.

Cada persona es también una historia sagrada, y diría a la vez un misterio.

Lo mismo que cada ser humano lleva su propio registro; cada hombre traza su único camino de diferente de los otros. La vida es una gran aventura, una marcha tras un punto hacia otro; de ahí la increíble importancia de cada segundo. Cada momento tiene su valor absolutamente eterno. Cada momento tiene sentidos plenos, esos de oro, los que son necesarios a almacenar. Solamente pasamos una vez por el camino de la vida. Peleamos cada segundo del tiempo nuestra fisonomía eterna. Nosotros seremos siempre lo que hagamos hoy. Cada momento es para siempre”, (Rvdo. Ceyarc ; facilitdo por Cristine Onteniente de Pico)


  • 11 Con respecto a los conceptos de “materia-energía”, vale aquí pensar que una y otra se alternan, además la primera (la masa-materia) está cargada de “fuerza” o capacidad de realizar “un trabajo”, o mover algo o resistirse a ello; esto significa un movimiento o desplazamiento de un cuerpo. la fuerza pertenece a campos de energía que imperan o empujan una masa, la cual está cargada de energía de atracción o de rechazos (campos [con ondas] gravitatorios y electromagnéticos), positivos (+) o negativos (-); aquí nos encontramos como la masa se convierte en energía o esta última en aquella a través de la función de onda. Las fuerzas de la naturaleza actúan en todo sentido (la gravitatoria hacia abajo de acuerdo a lo que entendemos el abajo, la atómica en todas las direcciones dentro de sus límites, los cuerpos empujan el aire o elementos del llamado vacío más allá de la estratosfera, en el espacio o en la superficie terrestre en la cual opera el impulso de lo que consideramos hacia arriba con un punto de referencia; los cuerpos tienen el empuje hacia el lado opuesto de donde provienen las fuerzas; ésta la fuerza de la resistencia; he ahí las tres leyes del movimiento de Newton: ley de inercia, ley de aceleración y toda acción tiene una reacción igual u opuesta. Las fuerzas según Newton siempre están en pares; por ejemplo, un cohete es impulsado por los gases en compulsión hacia atrás y em­puja el objeto o aparato hacia adelante y/o arriba venciendo la fuerza de la gravedad.
    Las fuerzas son iguales pero su efecto puede no serlo. Existe a la vez el fenómeno de la resistencia que pro­ducen los cuerpos que se ponen en contacto con o en donde el objeto se desplaza.
    Clases de energía: potencial, química, cinética, calórica, eléctrica, de combustión, oscura, nuclear, gravita­toria, dinámica, mecánica, con los efectos en plano inclinado en tornillo, en palanca, en rueda, engranajes, y la combinación de una y otra; existe además de la energía psíquica que es impulsada o producida por las partículas cuánticas.
  • 12 Variables ocultas se denomina a energías, fuerzas que desconocemos pero que se manifiestan por acciones gravitatorias, la antimateria, la carencia de luz (fotones, taquiones) o cuerpos negros; la aparición y ordena­ción de elementos que no sabemos explicar todavía; las funciones de las partículas elementales y el mismo infinito incomprensible.
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