El psicoanálisis un método de investigación

El psicoanálisis “per-se” no solamente es un cuerpo de conocimiento sino un métodos de investigación el cual culmina en un tratamiento clínico verbal y con ello un cambio psíquico. Lo importante a tener en cuenta aquí es cómo el psicoanálisis es un método in­vestigativo individual continuo profundo y del cual el ser humano común y corriente, o el hombre de la calle, con la cultura actual no conoce o no reconoce o no le da importancia ni trascendencia para el conocimiento de sí mismo. Lo que hago énfasis en estos textos es la importancia y trascendencia que se le debe dar a la investigación personal y personalizada a través de un método y una técnica que no es en estos momentos para toda la población sino para personas que sean conscientes de su conflicto y estén motivados y se les despierte el interés de conocerse a sí mismos; esto se logra entre los diferentes profesionales, médicos, filósofos, antropólogos, profesionales pedagogos, sociólogos, psicólogos, asistentes sociales, comunicadores, escritores, arquitectos, epidemiólogos, neurocientíficos; todo esto no es nue­vo y lo venimos oyendo ya más de medio siglo. Aquí vale la pena mencionar cómo algunos psicoanalistas del Siglo XX prohijaron conseguir el estatus del saber psicoanalítico convir­tiéndolo en la piedra filosofal del conocimiento utilizando la interpretación en y para los hechos o fenómenos humanos, y, con ello consiguieron un grado de arrogancia y por ende de omnipotencia, a la vez que despertar una fuerza antagónica por ser aquellas (la arrogancia-omnipotencia) portadora de agresiones envidiosas y además del campo equivocado que lleva a la generalización e ignorancia, y por lo tanto ubicándose fuera de la realidad científica.

De lo expresado anteriormente podemos inferir cuán importante es la realidad y la cultura, los intereses y motivaciones que asisten a la población en general, la cual está continuamente bombardeada por mensajes transmitidos por los medios de comunicación que sirven a dife­rentes interese económicos. Lo que si hay que hacer énfasis es cómo con el psicoanálisis no se espera una cura sino una mejoría y un mejor manejo de las ansiedades, un cambio de actitud, una consciencia del ser (“insight”) en su mundo y como consecuencia mayor produc­tividad creativa.

Existe otra posición y es la conservadora algo rígida y/o estricta, en la cual se espera que con el psicoanálisis aplicado en forma depurada con la técnica se encuentre el camino para el “cambio fundamental” lo cual considero sino dificil imposible; sim embargo, es factible que se logren cambios de actitud ante el mundo interno y externo; si se sigue el otro camino; esa manera se llega a una posición idealizada (con ídolos e íconos) y más, cuando se asume que con la comprensión y la interpretación de la complejidad psíquica, se llega a una verdad que no existe pues aquella, es cambiante. También el psicoanálisis se propone renunciar a la omnisapiencia, omnipotencia, a la magia del saber y capacidad de interpretar todo con la aso­ciación de un hecho y otro, sin conocimiento, sin tener en cuenta la programación genética y además múltiples factores químico-físicos que todavía no conocemos. Es así como tratamos de volvernos más humanos en y con el aprendizaje de nosotros mismos, en la comunicación del saber con ciencia, técnica y ética, para obtener una realidad conceptual científica humana en este Siglo XXI.

Ahora hagamos otra reflexión sobre la investigación en psicoanálisis. Si bien la Aso­ciación Psicoanalítica Internacional ha prohijado a través del Comité de Investigación, di­ferentes clases de investigaciones; estas últimas tienen sus vicisitudes más cuando aquella que se diseña en la Asociación Internacional de Psicoanálisis (con 7 mil miembros), es de las realizadas conceptualmente con la clínica, incluyendo la interdisciplinaria, evaluando datos, recabando modelos. Lo que no se encuentra son las validaciones de todas las investigaciones más cuando se esperan análisis cuánticos difíciles de constituir debido a que nuestra investi­gación de lo observado son percepciones, vivencias, recuerdos, fantasías, procesos subjetivos inconscientes, todo lo cual nos limita el método de objetivizar, pero no se hace imposible encontrar respuestas hermenéuticas de la investigación mas no cuantificar. Lo que se nota es que se puede llegar a posiciones opuestas y a veces irreconciliables, entre la importancia y la necesidad de la investigación psicoanalítica, pues se requiere de múltiples interdisciplinas cruzando la información para llegar a la estadística compleja en donde se utilizan las mate­máticas y más cuando nos encontramos con el Teorema de K. Gödel, en el cual aparece la afirmación de como: “… no se puede construir una afirmación que ni se puede demostrar ni se puede refutar dentro de ese sistema…” y “… ningún sistema consistente se puede usar para demostrarse así mismo”. (Gödel, 1981). (Sánchez Medina, G., 2009)

Aquí otra pregunta: ¿cuán válida es la teoría y la investigación cualitativa psicoanalítica?, ¿acaso existe un divorcio con lo empírico, es decir con la práctica, lo cual significaría con la clínica? La respuesta a esta última pregunta es negativa porque siempre está presente por delante la clínica para determinar cualificaciones y no cuantificaciones del funcionamiento mental. Téngase en cuenta que la construcción teórica es esencial para darle sentido a los fenómenos inaccesibles de forma directa al investigador (por ejemplo el inconsciente) apor­tando la producción del conocimiento. He aquí como lo formula Fernando González Rey: “la epistemología implica lo que Freud nos legó, y es una aproximación cualitativa a la produc­ción del conocimiento” (González, 2000).

Téngase en cuenta que en psicoanálisis hay un interpretado y un interpretador; y, a la vez, el interpretado interpreta al interpretador a través de múltiples formas de comunicación. Es por esto que existe una articulación permanente entre las observaciones de la experiencia y los conceptos e hipótesis no siendo la investigación un proceso lineal sino complejo. De ahí también que la investigación psicoanalítica es epistemológica y teórica apoyada en procesos de construcción de conocimientos. Además la investigación y las interpretaciones y explica­ciones en el psicoanálisis escapan a los modelos matemáticos y así a su verificación; sin em­bargo, al contextualizar la integración de las ciencias sí podríamos llegar a validar a través de la verificación matemática en y con la participación de física cuántica en el funcionamiento mental (Sánchez Medina, G. 2009).

Desde otro punto de vista la realidad la concebimos como son la confrontación y corro­boración de lo interno con lo externo y se crea sólo con el acto de la observación y de la consciencia; es decir, que el universo externo, el afuera es, si y solo si este es observado y se tiene consciencia; por lo tanto, no existiría realidad objetiva en ausencia de la observación y del observador; y, la observación a la vez crea la realidad; sin embargo existe la realidad subjetiva o la fantasía inconsciente.

Aquí una pregunta: ¿el pensamiento y la fantasía consciente e inconsciente existen si estos son observados y/o medidos? La respuesta es ambigua y por lo tanto no taxativa, porque hay ciertos límites de las maneras de medición (cuanti y cualitativa); entonces, se puede argu­mentar que la realidad también es ambigua o ambivalente porque existe siempre y cuando haya quien la perciba. A la vez surge otra pregunta: ¿puede ser medido el pensamiento, la percepción, la vivencia y la consciencia? La respuesta se dirige a que el pensamiento (X) tie­ne un vínculo con la energía (Y) y esta con la materia (Z); en donde X= Y+Z. Por lo tanto, la realidad objetiva y subjetiva es un todo aparentemente indivisible; sin embargo, puede dife­renciarse uno de otro con la confrontación y la vivencia integrada del Yo. El mundo objetivo es un sistema complejo como es el subjetivo pero que trabaja como un todo y a la vez con la realidad subjetiva la cual también hace parte de la física, (13).

Por lo tanto cada elemento constituye la realidad objetiva y subjetiva y afecta todo el siste­ma consciente e inconsciente; por lo tanto son inseparables e indivisibles pues se interrelacio­nan continuamente en forma compleja. Esto ocurre en la terapia o investigación psicoanalítica en la relación dual transferencia-contratransferencia. Aquí podemos observar también cómo cada observador (en el psicoanálisis) crea una realidad y ésta pertenece al todo y no se puede tomar como un ente independiente; es decir, el mundo psíquico consciente e inconsciente cambia o funciona en forma casi instantánea. Todo esto tiene una relación analógica con el comportamiento de la física cuántica y con la teoría de los universos paralelos (14), que para nosotros es una paradoja puesto que choca con nuestro sentido común, especialmente cuando concebimos el viaje en el tiempo. De aquí también podemos inferir las interconexiones con el macro y microcosmos psíquico individual y colectivo. La realidad a la que se hace referencia hace alusión al psiquismo consciente e inconsciente y puede situarse en una franja, la cual puede franquearse en cuanto al tiempo y al espacio, y a la vez está inmersa en la dimensión causa-efecto, dispersión, recuperación y cambio. Por lo expresado anteriormente podemos afirmar que cualquier evento o hecho puede ser producido por una causa de una realidad (consciente o inconsciente) en la que se plantea diferentes resultados o efectos posibles y que ocurren en diversos universos debido a sus interconexiones en especial en lo que se refiere al mundo psíquico interno. De ahí que el resultado del evento puede tener también diferentes causales u orígenes, (15).

Cuando el investigador se sitúa en el plano físico material, y concibe el mundo de las partículas subatómicas como un sistema ondulatorio con flujos de energía que son causantes de la sensopercepciones así como de impresiones en donde la realidad cuántica se considera como algo inmaterial y atemporo espacial como es el inconsciente parecería que de tal ma­nera se apartara del mundo psíquico, lo cual no es cierto, puesto que este último también se basa en lo energético (libido del psicoanálisis); de tal forma que la consciencia también se interconecta con la fantasía y con los sistemas no solamente de consciencia en donde se crea la realidad consciente sino con la inconsciente y con la que el cerebro humano interpreta la realidad que moldea el pensamiento. Por su parte los hechos tienen tres categorías una que ocurre con probabilidad y cierta certeza; la segunda los hechos inciertos que pueden o no ocurrir y tercera en que los hechos los desconocemos, o no sabemos de ellos y por lo tanto no sabemos qué o cómo sucedan.

Estas tres categorías superan en la investigación psicoanalítica, y no solamente son cono­cidas sino que se contemplan en la clínica analítica aceptando toda la incertidumbre e incóg­nitas que nos acompaña en la cotidianidad del proceso analítico, el cual se trata de enmarcar con el encuadre y con el conocimiento del proceso transferencia contratransferencia. De todas maneras, nos encontramos con estos procesos psíquicos los cuales son emergentes, complejos (desorden-caos-orden). De todo esto se concluye cuan ardua, compleja y necesaria es la in­vestigación psicoanalítica y el conocimiento de los diferentes métodos que pueden aplicarse. Igualmente concluimos cómo en el psicoanálisis como en otras ciencias, las fronteras del conocimiento siempre están presentes pues nuestra psiquis como un microcosmo puede ana­lizarse como un macrocosmo infinito e incógnito.


13 “La realidad existe aunque no haya quien la perciba, o, la realidad existe siempre y cuando haya quien la perciba. En la pregunta que se hace al autor no puede contestarse argumentando que ‘hay ciertos límites de las maneras de medición’. ¿Cuándo existen los pensamientos y las fantasías, cuándo son observados, o cuando son observados y medidas? ¿Qué se quiere decir al expresar que un pensamiento se observa o se mide? Si la pregunta es reformulada tal vez entonces se pueda contestar. No antes. La segunda pregunta al leerla veo que es igual, en cuanto a que trata de si se puede medir o no un pensamiento. El tema es magnífico merece más extensión y explicación”, (De Francisco, 2013). N. del A. Cuando se habla de “ambiguo” es por­que hay ambivalencia ante la observación y lo observado; además de la medición, la mayoría de las veces im­posible; recuérdese las investigaciones en el San Louis Hospital en la ciudad de Nueva York en una bicámara, en la cual en una se hacía psicoanálisis a un niño, y en la otra de la madre; todo pasaba a un computador; al cruzar las informaciones no había una certeza o coincidencia ni de la temática, ni de las actitudes, ni de los sentimientos de los observados y observadores terapéutas y los dos participantes que tenía cada observado (paciente) dentro de la cámara; sinembargo, sí hubo cambios psicoemocionales tanto en el niño como en su madre. A esta observación acudí personamente en los años 1958-1959 como un tercer observador.
14 La teoría de los universos paralelos es una hipótesis de la física cuántica que opera conjuntamente con el desarrollo de “teorías de las cuerdas” en la cual se postula que existen múltiples dimensiones y universos entre ellos los paralelos conformando un “multiuniverso” (universo múltiple de Hugh Everett); es, podríamos decir, una metateoría en que se asocian diferentes postulados y conocimientos “sin bases empíricas, sólidas a favor de una interpretación”. Conocemos por la física cuántica ciertas precisiones en los procesos naturales que dan información hasta 20 decimales correctos con aplicaciones prácticas (centrales nucleares, relojes de precisión, ordenadores o computadores, etc.); fue así como con estas interpretaciones el Nobel Richard Feynman dijo: “creo que nadie entiende verdaderamente la mecánica cuántica”.
Conocemos cómo la física cuántica pertenece a un sistema de conjuntos de electrones que se describe por la función de onda y que opera o evoluciona determinísticamente lo que implica una posibilidad de predecir cómo y a dónde opera el sistema con una medida de resultados posibles o probables relativos; sin embargo, no es un resultado concreto. Lo que tenemos que tener en cuenta es que una medición o un resultado puede ser coherente o no, debido a los estados inobservados con mezclas de hechos aleatorios; de aquí que enten­damos un “proceso de coherencia” que como ya se enunció evoluciona determinísticamente y tiende a un estado mixto o incoherente. En esta forma de operar se ubicó un modelo inicial del átomo que fue defendido por la “interpretación ortodoxa de Copenhague”.
Una segunda teoría propone que el proceso de medición no sea de mediciones que determinen la teoría. Es esta línea de interpretación la de Hugh Everett. Este autor propone que cada medida se “desdobla” en nuestro universo por una serie de posibilidades; si bien esto es lógico y coherente no es observable y comprobable y obviamente medible en el universo, mas sí calculable.
Por su parte “el principio de simultaneidad dimensional establece cómo dos o más objetos físicos, realida­des, percepciones y objetos no físicos pueden coexistir en el mismo espacio y tiempo”. He aquí la teoría de universos múltiples o multiuniversos o “mundos múltiples” este último postulado por Hawking (interpreta­ción de mundos múltiples IMM). Las mismas “soluciones de las ecuaciones del campo de Einstein pueden extenderse por continuación analítica mas allá de las singularidades dando lugar a universos espejos…”; a la vez, un “universo con simetría esférica en la que la estrella central a colapsado… podría ser continuada analíticamente a una solución de agujero blanco (un agujero blanco de Schwarzchi ) el cual es la reversión temporal del agujero negro”. (Hawking, et. al., 1973).
Aquí nos encontramos con la posibilidad de la concepción del positivo y negativo semejante a lo que ocurre en la psicología de la gestalt o con la proyección de la propia imagen (el doble Yo, o el otro Yo, el alter ego) o con la imagen en espejo de Lacan o simplemente con el doble de cada uno de nosotros mis­mos que existe en la fantasía del hermano gemelo o del paralelo. En todo esto llegamos a la ficción de los universos paralelos de otras dimensiones que siempre las podemos encontrar y que confluyen y se confunden la realidad y la fantasía. Aquí también se incluye el principio de repetición que opera en todo el universo del principio al fin.
Todos estos conceptos han viajado a través de la historia y han sido explotados por la televisión, por los escritos de ciencia ficción, por las series de cine en donde el hombre se pierde en el espacio, encuentro el paralelo su doble a través de viajes legendarios, encuentra lo alienígena del tercer espacio, la dimensión al­terna, el universo real y paralelo, el universo cósmico, la moral invertida, los dobles, las grietas o el concepto de paradójicos túneles, como gusanos que comunican, que unen los dos universos, los agujeros blancos y negros, lo positivo y negativo, lo equivalente, semejante y obviamente paralelo, el encuentro de los fantas­mas, monstruos, ángeles y demás criaturas; en fin; otros universos, seres, redes de ordenaciones, el código binario y de todas maneras lo doble; finalmente llegamos al concepto de la teoría de cuerdas, a lo finito e infinito y con ello a la inmortalidad, fantasía que el hombre a la cual no ha renunciado. Todos estos conceptos como se mencionó anteriormente entran para satisfacer o calmar las ansiedades pero también pro­ducir terror e ir o viajar a un más allá, prolongar el tiempo y el espacio, salvar el principio de causalidad, y dar explicaciones a múltiples incógnitas; aún más, se ha llegado a plantear la bidimensionalidad, los universos paralelos sino múltiples hexadimensionales; de tal manera el hombre se ancla o entrelaza en el mundo de sus posibilidades. Esto no lo vemos solamente en la ciencia ficción sino en escritores como Jorge Luis Borges, en el cuento “El jardín de los senderos que se bifurcan”.
De una u otra manera, la ciencia sigue su marcha y sigue investigando el tiempo y el espacio, la historia, los acontecimientos; y, nos encontramos con la utopía y la ucronía como una unidad conceptual de tiempo y es­pacio confundiéndose la temporo-espacialidad en toda una unidad. Sin embargo, el hombre busca sus anclas, busca sus amarres, puntos de referencia para ubicarse en la temporo-espacialidad. (Penrose, 2006).
15 Op. cit .G. Sánchez Medina, 2009. Segunda Parte: Jairo Márquez Díaz.

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