“Ciencia y Pensamiento Mágico”, Prólogo

Del Académico Guillermo Sánchez Medina

por ADOLFO DE FRANCISCO ZEA
Miembro Honorario de la Academia Nacional de Medicina y de la
Sociedad Colombiana de Psiquiatría.
Miembro de Número de las Academias de la Lengua y de la Historia.
Miembro Distinguido de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis.

“Nosotros somos el tiempo en que vivimos”
HUMBERTO ECO

Guillermo Sánchez Medina presenta hoy su más reciente libro y uno de los más novedosos de su producción: “CIENCIA Y PENSAMIENTO MAGICO” en el que trata sobre un conjunto de disciplinas de diverso orden: cultural, histórico, científico, psicológico, religioso, pseudo-científico, para-psicológico y mítico en las cuales el pensamiento irracional o mágico predomina ocasionalmente sobre el racional, o lo sustituye. Se ocupa además del Conocimiento en su definición, sus grados y las distintas formas de acceder a él. El libro está compuesto por algo más de 900 bien concebidas y bien escritas páginas distribuidas en veinte capítulos, el prefacio, la introducción, la síntesis y conclusiones y el prólogo que tuvo a bien confiar a mi cuidado.

Ha querido Guillermo, con generosidad que agradezco hondamente, que mi nombre quede asociado al suyo en la autoría de este importante libro en razón a la colaboración que he podido prestarle al estudiar con detenimiento la forma y el contenido de su espléndida obra; y en razón además a mi participación en ella consistente en observaciones sobre algunos de los temas que trata, comentarios aquí y allá, acotaciones, notas breves y ocasionales sugerencias, que a veces pudieran parecer extrañas o inusuales, que el ilustre académico incorpora en los textos o incluye como notas de pié de página en el libro.

De todo ello ha surgido entre nosotros, que solemos tener intereses similares o iguales en diversos campos del pensamiento, un diálogo fraternal, enriquecedor, fecundo y grato pleno de ideas que son de común aceptación por el autor y el comentarista de la obra, no exento desde luego de ocasionales divergencias. Un diálogo que evita a toda costa convertirse en monólogo y que invita más bien a ajustarse al modo de pensar de Diego Nuñez de Alba que lo definía sencillamente como “un razonamiento entre dos”. Un diálogo, en fin, que se asemeja a la antigua “disputatio” latina sobre la cual Luis González Platón, traductor al español del “De Senectute” de Marco Tulio Cicerón, dice: “Lo básico en una “disputatio” no es tanto la forma del diálogo sino el hecho de utilizar en él una exposición razonada que enfrente la multiplicidad y diversidad de opiniones”.

El académico se refiere en el prefacio a algunas opiniones mías que son no sólo diferentes a las suyas sino quizás opuestas a su pensamiento, al destacar la colaboración que hemos tenido cuando transitamos por los senderos del conocimiento sin invadir o destruir las ideas del otro con el único fin de buscar explicaciones o interpretaciones atinadas que den respuesta a lo desconocido.

Señala Sánchez Medina su deseo de realizar un estudio comprensivo del pensamiento mágico y analizar la participación que éste ha tenido “en las actitudes, creencias e ideologías que la humanidad ha venido expresando a través de los siglos, cuya investigación ha sido más que suficiente pues comprende el análisis de los deseos, necesidades, sueños y pensamientos latentes, con informaciones parciales o parcializantes debidas a diferentes construcciones y explicaciones”.

Advierte como afirma el célebre antropólogo inglés Sir James Frazer, que son tres las avenidas a seguir que se presentan ante el hombre: la vía de la magia que toma el ser humano en su búsqueda de la omnipotencia; el sendero de la religión que persigue el adepto a cualquier confesión cuya razón de ser está centrada en la salvación del hombre, alma y cuerpo, en la medida de su fe en las creencias que profesa; y el camino de la ciencia que emprende el investigador científico que supone como fin el Conocimiento en abstracto, o el dominio o gobierno del hombre y el ambiente en que vive.

Considera Guillermo que el hombre busca refugio, defensa y protección más allá de sí mismo, y que al hacerlo es factible que la dotación espiritual que lleva consigo le lleve a apoyarse en las creencias de su religión. No rechaza la necesidad que experimentan muchos seres de utilizar el sentimiento religioso en bien de su naturaleza y mismidad, pero a la vez afirma que se puede esperar del hombre racional que no niegue el conocimiento científico.

Si hacemos el ejercicio mental de buscar un hilo conductor, “hallaremos las raíces del pensamiento y el funcionamiento mental en su complejidad físico-química y psíquica, en su posibilidad de realizarse con diferentes consecuencias; vemos cómo se origina el pensamiento en el funcionamiento bio-eléctrico celular por acción de las partículas cuánticas en una ordenación para expresarse gráfica o verbalmente”. Estas creencias del doctor Sánchez Medina lo afirman en su idea de que es posible entender el pensamiento desde el punto de vista de la física moderna.

Recuerda los relatos que escuchaba en su niñez sobre la “medicina alternativa” y alude a la incapacidad casi absoluta que sentía de aceptar el pensamiento mágico omnipotente que existe en la base de todas esas creencias; sostiene sin embargo la necesidad de tener en cuenta la manera irracional de pensar “porque todavía, en pleno siglo XXI, el ser humano persiste en dar explicaciones y atribuir el principio de causalidad a lo sobrenatural o divino”.

De un modo similar, Homero atribuía en la Ilíada y la Odisea la causa de los infortunios de los combatientes de la guerra de Troya a la intervención audaz o inesperada muchas veces de los dioses de su mitología, No sería justo tildar de acausal el pensamiento de Homero que honestamente creía encontrar las causas de los sucesos cotidianos en la acción de los dioses. En este aspecto, el pensamiento irracional del poeta sustituía al racional del historiador de la guerra.

Sánchez Medina no niega la trascendencia del conocimiento científico debidamente comprobado pero señala que el ser humano encuentra dificultad para romper antiguos paradigmas que daban confianza en las creencias anteriores. El académico se interesa en conocer y descubrir los fenómenos extraños, misteriosos o extrasensoriales en los cuales está incrustado el pensamiento mágico omnipotente y en los que es difícil hallar un principio sólido de causalidad. Este interés suyo por alcanzar el Conocimiento le confiere razones suficientes para comprender por qué la mente recurre a la magia y el pensamiento mágico cuando se aferra como tabla de salvación a un positivismo, que en el fondo es también mágico.

En la historia de la humanidad, el pensamiento mágico omnipotente ha estado presente en diversas filosofías; en pseudo-ciencias como la alquimia; en incontables religiones y en las formas de mostrar sus creencias, postular sus dogmas, dar base firme a sus rituales y relatar su historia; en distintos credos políticos; en la medicina de todos los tiempos y lugares, y en la literatura oral y escrita de sus pueblos. El pensamiento mítico irracional y el lenguaje del “mythos” con que se expresa, se contrapone con el pensamiento racional y el lenguaje del “logos” de las ciencias, adquirido con su peregrinar a lo largo del tiempo. Ese pensamiento irracional o mítico persiste aún en los mitos modernos de las ideologías políticas, culturales y religiosas de la historia.

En la conferencia “José María Lombana Barreneche” del departamento de medicina interna de la Universidad Nacional que dicté hace algunos años con el título de “Persistencia del pensamiento mágico en la medicina moderna”, me permití traer como ejemplo de estos hechos que ocurren todavía en la medicina de nuestros días, el de las reverendas Hermanas de la Caridad de una clinica de alta categoría que entraban a las salas de cirugía sin estar provistas de ropas convenientes, contraviniendo los sencillos preceptos de la asepsia, ataviadas con hábitos religiosos inmaculadamente blancos sin despertar en los cirujanos dedicados a su oficio una mínima protesta; el pensamiento omnipotente de la magia las “protegía” con el hábito religioso de cualquier contaminación al ambiente quirúrgico. La aceptación posterior de los preceptos de la asepsia subsanó la persistencia de esos hechos.

El análisis de los fenómenos para-normales le implicó al doctor Sánchez Medina hacer un estudio previo de las ideas de ser, esencia y existencia; definir con claridad el concepto del poder del conocimiento y el poder del pensamiento para llegar después a la idea de la ciencia, la sociedad, la religión y el fenómeno para-normal mismo. La lectura del libro muestra cómo y cuándo aparecen y se van desarrollando paulatinamente los conceptos superficiales, los profundos y los científicos.

El autor no se aparta en el curso del libro de los conceptos de la medicina científica o de las ideas sobre la naturaleza vigentes en el siglo XXI, que incluyen entre otros el pensamiento complejo, los origenes del orden, el desorden y el caos, la certeza, la evidencia a la que tanto se alude en nuestros días por parte de los exponentes de la llamada “medicina basada en la evidencia”, lo conocido y lo desconocido, lo implícito y lo explícito, la integración de las experiencias y la reflexión crítica evaluativa, el meta-análisis, la bio-estadística y la epidemiología. A todos ellos hace referencia detallada en diferentes capítulos del libro, a tiempo que descubre en ellos la presencia del pensamiento mágico omnipotente.

Los temas del estudio están distribuidos en secciones que versan sobre el pensamiento en general, el pensamiento mágico omnipotente, los prejuicios, la ciencia y la religión, la intuición, la hipnosis y la sugestión. De manera especial aborda el tema de los fenómenos paranormales entre los cuales se encuentran el espiritismo, la telepatía, el “dejá-vu”, la sanación, la brujería, el milagro y el exorcismo. Y profundiza en asuntos relacionados con la medicina científica, la medicina alternativa o paramedicina, las profecías, el yoga y la salud basada en creencias religiosas. No deja el académico asuntos sin tocar ni cabos sueltos en su extenso estudio.

En la parte final de la obra, hace mención a la evolución del Conocimiento a través del tiempo y menciona las diferentes escuelas de pensamiento que se han ocupado del asunto. Finalmente se pregunta cuál podría ser el paradigma que sirviera de base para comprender mejor esos extraños y enigmáticos fenómenos.

El estudio de los textos del académico Sánchez Medina confirma la idea de que los senderos del conocimiento, para fortuna de todos, seguirán abiertos a la investigación y el estudio por mucho tiempo.

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