La medicina del Siglo XXI

La medicina del Siglo XXI a la cual ya se ha hecho varias veces referencia, tiene varios hitos fundamentales como es el estudio del genoma humano y las células madres, las inves­tigaciones sobre el campo de la inmunología y de la medicina molecular, los metavirus, las investigaciones sobre las enfermedades bacterianas, las degenerativas, los estudios farmaco­genómicos, los trasplantes, la creación de tejidos, la medicina individualizada, regenerativa o predictiva, y preventiva, toda la biomedicina y biotecnología, el estudio demográfico, la manipulación en la ingeniería genética, la necesidad de educar científicamente a la ciudadanía para tener una actitud responsable consigo mismo y con los demás, (cuidándose y cuidan­do).

Otro aspecto a considerar es sobre las últimas tecnologías en la medicina del futuro, como ser las provenientes de la información clínica y el acceso de los médicos a ella, las pruebas complementarias, con imágenes diagnósticas (ecografía; resonancia magnéticas, tomografías TEP y TAC, magneto encefalogramas y otros) o pruebas bioquímicofisicas, el intercambio de información entre hospitales, la conformación de equipos de emergencia y atención prima­ria, los potentes computadores u ordenadores para información y tratamientos (por ejemplo trasplantes, reconstrucción de tejidos u órganos dañados), la regeneración de arterias y venas o de miembros, la nueva cirugía del corazón laparoscopia o por vía circulatoria ubicando las válvulas cardiacas; estas intervenciones se hacen en forma computarizada y con las guías especiales entre las que se encuentran la pantalla para visualizar las cavidades cardiacas u toros que sean necesarias; también existe la cirugía fetal, los estudios biotecnológicos y de la biología celular en donde se incluyen la química la informática y la ingeniería, el uso de la robótica, la necesidad de motivar las investigaciones, los retos científicos, el reforzamiento de la prevención de hábitos de vida, la psicología dinámica y salud mental, la atención sani­taria, el tener en cuenta que es muy factible que el Siglo XXI sea más de la medicina interna integral sin olvidarse que existen cardiólogos, neumólogos, oncólogos, dermatólogos, pedia­tras, traumatólogos, oftalmólogos, otorrinolaringólogos, gineco obstetras, y toda un serie de diversas sub especialidades complejas en donde el especialista se pierde en el conocimiento de la medicina interna.

Lo que sí encontramos es cómo cada día se aumentan los pacientes que se quejan en el peregrinaje de los especialistas y lo que desean es que los atiendan, los oigan, los escuchen en sus totalidades. No olvidemos que el científico o el médico práctico, lo que necesita es ver resultados positivos, el éxito rápido, lo fácil, pensando en la atención y su costo beneficio, y no en subjetividades prejuiciadas que pueden deformar la realidad del hecho clínico. Por su parte, existe una tendencia a la medicina de familia en que se unen la voluntad, el ánimo, las buenas maneras, la capacidad de empatía, de contención y apoyo humano, y no de la pragmaticidad, de la no queja, su costo y beneficio de acuerdo a la protección que le cubra; más el Estado ayudado en ocasiones por los médicos, busca soluciones, incluye entes con grandes coberturas para bien de todos, más cuando la vida no solo es un derecho sino un deber de conservarla; de ahí los nuevos proyectos de una medicina al alcance de todos y no de los corruptos que se lucran con los haberes de los necesitados.

Sin embargo, no nos olvidemos de que cada médico, cada científico tiene sus propias mo­tivaciones conscientes e inconscientes, sus compromisos, para profundizar y actuar a favor de la salud de los pacientes y en sus procesos patológicos y asistenciales, entre ellos especial­mente el quirúrgico u otras especialidades; sin embargo, la práctica profesional e integradora sigue su marcha, para aprender a atender mejor el paciente no solo a nivel individual sino comunitario, mejorando la gestión, la educación, la investigación, la responsabilidad y el compartir del conocimiento científico.

En síntesis, téngase en cuenta cómo actualmente se ha concebido y demostrado que la vida se ha prolongado no solamente por las vacunas, los antibióticos, las nuevas técnicas qui­rúrgicas en general y los procedimientos clínicos farmacológicos, además se han cambiado los hábitos alimenticios y deportivos, así como han aparecido los nuevos fármacos y antivira­les; a la vez, las medidas anti cancerígenas se han puesto en marcha, los trasplantes y medica­mentos protectores de las mucosas contra las úlceras y trombosis. Si bien todo esto ocurre, el médico o la medicina no ha renunciado a quitar o aliviar el dolor y prolongar la vida.

La medicina del Siglo XXI se basa en la medicina de siglos anteriores especialmente del siglo XIX y XX, y está última sujeta a todo lo que se descubrió en el pasado y se puso en prác­tica en el presente, a través de la enseñanza aprendizaje en las Escuelas o Facultades de Me­dicina, en las diferentes universidades e institutos de investigación del mundo. En realidad ya hemos comenzado con la medicina del Siglo XXI, y, basándose en ella, continuamos con las clasificaciones, fisiopatologías y tratamientos de las diferentes enfermedades así como con la investigación de la medicina molecular, la nanotecnología y la tecnología de avanzada para aplicarla a la medicina y en especial a la medicina regenerativa de distintos tejidos no sin olvidarse del concepto de “reconstrucción”; por ejemplo, un trasplante de nariz se hizo cultivando en el laboratorio un cartílago nuevo a partir de células madres de las costillas; el trasplante del órgano se realiza una vez se consiguió el desarrollo del órgano (en la nariz) en la frente del paciente y así pudo crecer; lo mismo se realizó en la oreja sembrándola en un brazo y así fue factible los cambios reparatorios; sin embargo, la tendencia del Siglo XX sigue conduciendo a tener en cuenta la biología molecular y la genética, las agrupaciones de las diferentes patologías o enfermedades con síntomas parecidos. Actualmente se habla de la crisis de la medicina, cuando en realidad, es más la crisis de los médicos acechados por el tiempo, dinero y la multiplicidad de cambios tecnológicos-farmacológicos, a la vez que de pacientes.

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