Lo Sobrenatural

El término mismo de “sobrenatural” indica y significa lo que equivale a que es el fenó­meno que está “sobre lo natural” de sus leyes y lo observable, y por lo tanto no puede ser investigado empíricamente; por lo tanto, los fenómenos sobrenaturales, supuestamente no pueden ser reproducidos para su examen científico y no se conocen. Aquí la pregunta: ¿acaso estos fenómenos no son reales? o ¿será que sólo son creencias o son hechos desconocidos por la falta de investigación? Este último concepto puede ser válido porque no tenemos la metodología y el conocimiento suficiente para esa clase de investigación, más sí es posible elucubrar hacer teorizaciones dependientes de criterios epistemológicos, sin negar que hasta ahora que los fenómenos sobrenaturales forman parte del misterio de los mitos, del esoteris­mo y ocultismo. Aquí una pregunta: ¿son sinónimo los fenómenos sobrenaturales a los para­ normales? La respuesta es que estos últimos no serían trascendentes o no están por encima o sobre lo natural, a pesar que se salen de la norma (normal). Entre los fenómenos que se con­sideran sobrenaturales se encuentran los milagros, el contacto con el más allá, las profecías, las posesiones demoniacas, los fantasmas; en realidad hoy día pertenecen a los fenómenos paranormales (ver capítulo X).

Si bien este capítulo tiene el subtítulo lo “sobrenatural y misterioso” es necesario en pri­mera instancia definir los términos. Sobrenatural “es un adjetivo que se aplica a lo que no ocurre según las leyes naturales” (fuerzas o procedimientos y que no se pueden explicar a partir de ellos); por ejemplo, un milagro es un hecho sobrenatural o las cosas relacionadas con las creencias religiosas y con las creencias que el alma después de la muerte, pertenecen a la vida sobrenatural; sin embargo es una creencia religiosa.

Lo no conocido de la naturaleza es lo que se considera sobrenatural, lo que está por enci­ma de lo conocido de la naturaleza y que actualmente está en vías de conocerse; por ejemplo, en la física ondulatoria o cuántica de cómo ésta participa en las funciones y hechos mentales, o en (o con) las matemáticas operan, y, que al hacer los cálculos, podemos predecir los he­chos o encontrar coincidencia que la consciencia o el racionamiento lógico lo detecta.

Existe una variedad de fenómenos no bien conocidos o explicados, los cuales se ubican en lo natural, es decir en lo que ocurre en la naturaleza y con las leyes que le pertenecen; sin embargo, algunos explican e interpretan aquellos hechos como fenómenos proveniente de lo “sobrenatural” (por encima de lo natural); es decir, lo que sucede en la naturaleza, pero que no se debe a la fuerza o procedimientos de la misma, y que no se puede explicar a partir de lo conocido de ella. Lo sobrenatural es un concepto propio más de la teología cristiana que confía a la fe, la creencia en lo sobrenatural, y así es entendido, (4). Personalmente pienso que lo sobrenatural es más un concepto elaborado por el hombre cuando no comprende lo desco­nocido y aún lo que se considera misterioso y tampoco lo puede explicar; por lo tanto, no está sujeto al análisis científico, sino a una creencia y a una fe. Más lo desconocido es susceptible de conocerse o descubrirse (5).

Sigmund Freud se empeñó con todos sus análisis e interpretaciones a explicar los fenó­menos no conocidos y los ubicó en el inconsciente, el cual lo validó a través de su técnica y los hechos clínicos provenientes de la misma. Una de las grandes críticas que ha tenido Freud por más de un siglo, ha sido esto mismo, la de tratar de interpretar todo y darle explicaciones causales al inconsciente y así ubicar en él las respuestas de lo desconocido. Por lo general, a eso llegan muchos jóvenes psicoanalistas que todo lo achacan al inconsciente, ubicando en ese espacio o instancia todas las causales y consecuencias de múltiples fenómenos, que en esta obra tratamos de acercarnos para comprenderlos a través de los fenómenos químicos, físicos, cuánticos y psicodinámicos. Si bien Freud estudió por muchos años el inconsciente, y ahora más de cien años después, se sigue la investigación y aún ciertos psicoanalistas tra­tamos de abrir nuevos caminos sin borrar las existentes para integrar disciplinas y ubicar en el inconsciente una multiplicidad de fenómenos psíquicos y psicopatológicos; ahora nuestro acercamiento y/o propuesta teórica es la investigación del mismo inconsciente, desde el pun­to de vista científico de la función materia, energía y aquí nos encontramos con los conceptos dualistas con lo desconocido que al no entenderlos y/o comprenderlos se denomina sobrena­tural y misterioso.

Por otra parte existe el término sobrenaturalismo que es la creencia en lo sobrenatural y que Kant la llamó: “doctrina que considera necesaria para la religión en general, la fe en una revelación sobrenatural”. Los defensores de la tradición católica a fines del Siglo XVIII y Siglo XIX como De Bonald, De Maistre, Rosmini, Lamennais, Yoverki, fueron denominados teocráticos, lo que implica o significa a la autoridad y el gobierno proveniente de Dios.

Como ya observamos hay distintas clases de creencias y éstas deben entenderse que ope­ran en nuestro aparato mental con un poder. Este poder lo ubicamos en la naturaleza o en lo sobrenatural de lo cual me voy a ocupar en seguida.


4 cf. Santo Tomas, S. Th., I, q. pp, a.I, citado por (Abbagnano, 1997)
5 Con respecto al tema de lo sobrenatural y más específicamente al referirse al milagro, el Académico Adolfo de Francisco dice: “El fenómeno conocido como milagroso puede existir en el mundo real y ser explicado por un hecho no regido por las leyes físicas o bien expresado como una metáfora; un ejemplo mejor sería “Dios”, la existencia del diablo o de los espíritus que actuarían sobre el mundo físico real a pesar de perte­necer a un mundo diferente, no físico. Los milagros hoy día pueden ser explicados como metáfora, para los creyentes no; un hecho ‘milagroso’ no lo sería para mí en mi condición de médico; por ejemplo, la curación total de un paciente x; pero sí lo sería para su esposa o hijas, la realidad interior (enunciada por Freud) es distinta a la exterior. A su vez, el creyente en la otra vida interpreta el hecho milagroso como resultado de la acción de intercesión de un ser superior del mundo espiritual que se presentaría por una interrupción mo­mentánea de las fuerzas naturales y en el caso del enfermo terminal, de las condiciones que de otra manera, lo conducirían a la muerte. Eso lo relacionado a un fenómeno de la salud de un individuo; otros milagros tienen que ver con fuerzas físicas naturales que dejan de actuar permitiendo por ejemplo, el paso del mar rojo a los israelitas. Además el milagro no tiene nada que ver con las creencias, estas son opiniones libres formadas en relación a los hechos, como serían las creencias opuestas a las anteriormente mencionadas como religiosas, como pensar que alguien muy cristiano no creyera en milagros; eso sería un milagro, (ver capítulo X).

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