Idolatría

El término idolatría viene del griego εδωλολατρεία eidololatreia que significa literal­mente adoración de ídolos. Por su parte, los ídolos son creaciones del hombre como una proyección de la imagen corporal del hombre o del animal para investirlos de dignidad, divi­nidad, poder sobrenatural y así poderles pedir una protección para protegerse del mal, adqui­riendo algo bueno; de tal manera se obedece, se sirve, se hace la voluntad, se respeta, se adora por identificación proyectiva.

De tal manera se acepta un modo de vida, se tolera, mas se practica el culto guiado por un comportamiento y estilo de vida siguiendo un camino. Así ocurrió con Dios que le enseñó a Abraham a “mantenerse en el camino del señor; de la misma manera ocurrió al pueblo judai­co cuando Moisés demora en el monte Sinaí y se crea el becerro de oro (al cual se adora al ídolo [a dorar, ad-oro se viste de oro y así se contempla y venera]). En el Nuevo Testamento aparece el apóstol Pablo que dice: “amortiguad, pues,… vuestra malicia, mala concupiscen­cia y avaricia que es idolatría… solo a Dios se debe adorar y servir”. Recuérdese aquí que ya los faraones y a los emperadores romanos se les servía como a Dioses. En las sagradas escri­turas aparece San Pablo diciendo: “no podéis servir a Dios y a Mammon” (LC 16:13, Biblia Deuteronomio). El término Mammon es de origen fenicio que significa Dios ídolo éxito de los negocios: dinero, oro o riquezas (esta asociación todavía en el Siglo XXI subsiste).

Idolatría
Figura 17. La idolatría. Adoración del becerro de oro, un ejemplo de idolatría en el tiempo de la huída de los judios de Egipto. Ref. tomado de https://www.canarias7.es/blogs/bardinia/2009/07/los-nuevos-becerros-de-oro.html

En el cristianismo y más específica en el catolicismo persiste cierta veneración (a santos, apóstoles y santos), y de alguna manera la “idolatría” a las imágenes que sirven como herra­mientas visuales para significar a Dios, a Jesús y a la Virgen; sin embargo, en los cristianos protestantes no se aceptan estas imágenes y tampoco a los personajes de la virgen y los santos. Desde tiempo atrás o de la antigüedad se crearon en la mente las deidades las cuales se pro­yectaron afuera en montañas, ríos, en el fuego, en los rezos, que luego se convirtieron tam­bién en rituales en los cuales se cuidaba en los espacios específicos los sistemas de vida, adorando y pidiendo en rituales los beneficios a las imágenes; y, aún aparecieron los sacrificios, de animales y de seres humanos. “La idola­tría”, es bien detectada en la arquitectura egipcia y meso­potámica humanizando la di­vinidad como una represen­tación antropomórfica ideal y luego modificada o sinteti­zada en símbolos como el de la cruz, (21). La adoración ha acompañado a la humanidad a través de los tiempos y aún fue transferida de los poderes de Dios al hombre prove­niente de él como el faraón o Jesús (hijo de Dios converti­do en hombre) que en otras culturas como la hindú tam­bién aparece la misma ima­gen, (22).

La iglesia católica no solamente venera a Jesús (Jesucristo) sino a la madre (Virgen), a la santísima trinidad (Dios Padre, Jesús y el Espíritu Santo) para visualizar con una imagen mental algo abstracto e invisible, lo cual entra dentro de la “lógica” de los fieles creyentes.

La idolatría según el Tanaj judío o Antiguo Testamento o en el Torá se encuentra la pro­hibición de la adoración a los ídolos aparecida en el Éxodo 2, 20 3, pues sólo se debe adorar a Dios, es decir honrar y amar el extremo Dios Yahvé quien dio la ley. “Solo a Dios se debe adorar…” (Deuteronomio). “Amaras a tu prójimo como a ti mismo” (Yahvé L. 19:18).

Recuérdese aquí cómo estas creencias provenientes del pueblo judaico, y éste a su vez del pueblo mesopotámico (con Abraham quien emigró a Judea), se encontraron con las del Alto Egipto, que ascendieron inicialmente con un politeísmo para llegar al monoteísmo. Nótese aquí las distintas formas de vida, de pensamiento, de creencias, de mitos, de rituales, y aún de formas de corrupción; sin embargo, siempre está presente la idolatría, copiando o imitan­do ídolos de naciones extranjeras y buscando la justicia, la honradez, las relaciones con el prójimo, el derecho, el conocimiento para estar en concordancia con la Voluntad Divina, así como tratando de evitar la rebelión contra Dios más cuando estaba latente el temor al castigo Divino. De todo esto se concluye que solamente Dios tiene la verdad, hace justicia, tiene misericordia, y se diferencia del hombre pues es eterno y se le brinda la adoración, lo que equivale a la idolatría. A todas estas se supone que Dios tiene sus enviados como Jesús, Dios hecho hombre quien se sacrifica (¿debido a la culpa?) por la humanidad, para encontrar otra clase de vida espiritual dejando el materialismo los deleites, los bienes materiales, la avaricia, la lujuria, la codicia, fuera del camino y de la mente.

Todavía en el Siglo XXI subsiste la idolatría expresándose ella en diferentes formas con idealización en las imaginaciones, ídolos mentales para servir como paradigmas (ejemplos) de identificación. En la vida cotidiana se encuentran el ser humano a través de sus ideali­zaciones, construye sus ídolos a diferentes niveles, laborales y de éxito, de fama artística, científica, económica, política, religiosa (construyéndose santuarios idealizando al santo, con íconos y reliquias), social, etc.

Esta idealización se convierte en ocasiones en “idolatría” (como una tendencia popular) y así observamos cómo la masa de los llamados “fans” que son fanáticos por el culto a la persona de la radio, televisión, prensa, deportes, cantantes, etc., es movida por los medios de comunicación para la construcción de esa característica humana llegando aún a la histeria y a la explotación económica para ver, oír, o sentirse alguna forma cercano a quien se idolatra.

Los medios de comunicación y los empresarios, acaban siendo beneficiarios de este fenóme­no de la idolatría, (23). En el mecanismo de defensa como en la idealización se engrandece el objeto y hace parte del Yo ideal narcisista, el ideal del Yo (superyó) y conecta con la disocia­ción, el control omnipotente y la identificación proyectiva (Ver M. Klein, Opus, 1946, Hogart Press, 1965).

Frazer plantea el paso de la magia a la religión; la primera como hermana bastarda de las ciencias, la segunda para desistir de la magia como regla de fe y práctica y encontrar la transición de la fuerza a un poder superior al hombre y darle la connotación de divino. De una u otra forma el hombre siguió, sigue y seguirá deseando conocer el futuro o el porvenir para controlarlo, de lo contrario se sumerge en la angustia de lo incierto.

Existen diferentes sistemas de magia, unas llamadas blancas y otras negras, las prime­ras ubicadas en lo espiritual y la segunda más diabólica y destructora. A la vez, apareció la hechicería con el hechicero que manipulaba la materia con pociones, fetiches, animales, objetos con rituales especiales; así fue como apareció la farmacia del griego “pharmakia y pharmakón” o medicamento.

De la misma manera surgió el animismo que engloba diferentes creencias en seres sobre­naturales o en objetos animados o inanimados y a su vez surgió el chamanismo con prácticas tradicionales similares al animismo para diagnosticar y curar el sufrimiento humano o para causarlo; este último dio origen a diferentes cultos y religiones, a la vez que aparecieron cu­randeros con poderes mágicos especiales. También observamos el candomblé, el umbanda, y el quimbanda, semejante al vudú (24) y con la deidad orixas proveniente del África. Otra práctica es la wicca que es una religión neopagana bien descrita por Gerald Garner. (Marti­nez-Conde, 2009), (Luck, 1995).

Todos los estudios sobre el pensamiento mágico nos llevan de alguna forma, a enfren­tarnos con las lecturas ocultas, los fenómenos paranormales, los poderes ocultos o secretos, y con ello al “ocultismo”, al “esoterismo”, la “pseudociencia”, “supuestos conocimientos o falsos”, “la superstición”, con “rezos”, “ensalmos” y “oraciones”, “conjuros”, “hechizos”, “maldiciones”, “la adivinación”, “la quiromancia o cartomancia”, “el tarot”, “la geoman­cia” o “fenn shui”, “la brujería”, “la magia negra”, “diabólica” o “la magia de Lucifer”, “la enoquiana” con la “evocación de los ángeles”, o “la magia musical”, “la astrología”, los libros oraculares, el “I Ching”, el “alfabeto rúnico” de los escandinavos, el “yoga” del hinduismo, las ideas de “extraterrestres” y el movimiento de la “nueva era”, o la mezcla del ansia sexual con el “entusiasmo espiritual” que en el idioma sánscrito se denomina “Toni y Lingan” en que se evita el orgasmo masculino o femenino y se llega a la energía, a la luz y a la conciencia.

Otra de las formas de la magia es la “ordotempli-orientis” (OTO) fundada por Teodhoro Reuss y Kar Kellner que es la aplicación del “tantra sexual”. (Academia de la Lengua, 2001). Muchos de los actos mágicos serán explicitados en el capítulo X: “Fenómenos paranorma­les”.

La magia clásica, teosofía y nuevas magias contemporáneas y entre ellas la sexual son las que todavía en el siglo XX y XXI aparecen en la bibliografía. Entre los diversos sistemas de magia sexual están: Ansariético: Creado por los Ansarichs o Aluítas (en inglés: Ansaireth o ainda Nusairis) en la Siria antigua.

  • Eulis: Creado por Pascal Beverly Randolph, un iniciado entre los Aluítas

Sistema de la 0. T. 0.• : Sistema de magia sexual que guarda alguna relación con algunas ramas de Tantra Oriental*Sistema da Fraternitas Saturni: derivado de O.T.O.

  • Sistema Maatiano: Creado por disidentes de O.T.O.

Sistema da 0. T. O. A.• : Derivado de O.T.O., hace uso de prácticas astrales de magia sexual

  • Caos: Sistema mágico que incluye la “magia auto-sexual”

Movimiento Gnóstico Cristiano Universal• : Sistema de magia sexual acentuadamente ascético, fundado por el neo-gnóstico Samael Aun Weor

T.O.T.O. • Corriente Thelémica Tifoniana desarrollada por el Sr. Grant.

  • Zos Kia Cultus. Sistema de Hechicería inventado por A.O.S.

“• La Couleuvre Noire”. Culto de Vodoun moderno que utiliza la mágica sexual junto con la co­rriente ofidiana dirigido por Michael Bertiaux.

Dentro de los actos mágicos se encuentra el “hechizo o conjuro”, el “sortilegio”, el “encan­tamiento”, los rituales budistas o chamánicos, el “mal de ojo”, la “videncia”, (ver capítulo fenómenos paranormales).

“Una es la magia del pensamiento y otro el pensamiento mágico”


21 “Las imágenes religiosas hoy en día, sólo se consideran como imágenes, no era así en el pasado. No se adora al ídolo sino a lo que representa”, (De Francisco, 2012)

22 “Con respecto a la idolatría; hay que distinguir los términos: idolatría es la adoración de los ídolos, como

el Becerro Baal de oro; ídolos que están presentes de modo físico. La veneración por -imágenes religiosas no es idolatría hacia esa imagen física, sino un sentimiento por lo que ella representa. Claro que en el pueblo inculto esa distinción es difícil de lograr. Por ello en la Edad Media, la iglesia oriental suspendió la veneración a las imágenes (los iconoclastas) a costa de establecer el sisma de la iglesia cristiana de oriente. Por otra parte se reconocen algunos elementos (como la cruz) como representativos de un acontecimiento (la pasión de Cristo), es en ese sentido que se le venera; si fuera idolatría sería por el elemento mismo (ojalá de oro), pero no por su presentación. El elemento en sí puede cambiar según la interpretación de la iglesia (cosa que no aceptan todas las confesiones cristianas) y la ostia por ejemplo, al ser bendecida, se transforma en la sangre y cuerpo de Cristo y no en su representación. El cambio de sustancia (la transustanciación) se logra (¿eso sí mágicamente?) por el oficiante que representa a Dios. Su ‘presentación’ fue hecha por un concilio de Letrán del Siglo XV”, (De Francisco, 2012).

23 “Es importante hacer una distinción entre idealización e idolatría, la primera como sublimación de algo (exagerando sus propiedades atractivas)”, (De Francisco, 2012).

24 Ver subcapítulos correspondientes en el capítulo sobre Parapsicología 

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