Terapia de la geometría sagrada

Inicio estos textos resumiendo el término de geometría (geo: tierra y metría: medida): la cual hace parte de las matemáticas y que trata de la extensión, de su medida, de las relaciones entre las superficies dimensiones y formas expresables en medidas. La geometría puede ser plana, espacial, analítica, descriptiva, proyectiva y fractal; cada una tiene su manera de pre­sentar los conceptos para analizar, describir, los diferentes cuerpos en el espacio.

El término “sagrado” es un adjetivo que significa “dedicado a Dios” y “al culto divino”. En la quinta acepción del diccionario de la Real Academia dice: “entre los antiguos decíase a todo aquello que con gran dificultad se podría alcanzar por medios humanos”; y, en la undécima acepción se hace referencia a “acogerse uno a lo sagrado”. De esta definición infe­rimos cómo se utilizan no solamente los números y las matemáticas sino la geometría como un sistema energético con un objetivo de adquirir o recuperar el equilibrio físico, emocional, mental y espiritual. El equilibrio supuestamente se conseguiría a través de procesos energéti­cos con figuras geométricas para recibir hipotéticamente del universo estas energías, y repar­tirlas en el cuerpo humano. De la misma manera que se hacían cantos utilizaban y todavía se utilizan estas supuestas fuerzas divinas que obviamente pertenecen a creencias sobrenaturales para facilitar llegar a la armonía, al proceso de sanación, transmutando energías negativas bloqueadas o transformando estados de rigidez al de relajación, equilibrio y bienestar. Obsér­vese aquí que todo esto pertenece a una creencia la cual también se basa en postulados de los griegos especialmente de Platón.

La “geometría sagrada” en realidad es una expresión planteada por el esoterismo y el gnosticismo en sus relaciones entre la matemática, la geometría y la realidad, relacionando a la vez lo visual con el espacio y el concepto de energía. Como ya se expresó anterior­ mente las figuras geométricas tienen formas, figuras, y pasa de la dimensionalidad a la tridi­mensionalidad y así con la tercera dimensión, observamos tamaño, forma, altura, anchura y profundidad, además que se puede tener color y textura. Se conoce cómo la geometría des­criptiva se encarga de la representación gráfi­ca bidimensional para resolver problemas es­paciales en donde intervienen, puntos, líneas y planos. Como se mencionó anteriormente Platón postuló cinco sólidos tridimensionales con ángulos, caras iguales y aristas: el tetrae­dro, el cubo, el octaedro, el icosaedro y el do­decaedro.

Sólidos y elementos platónicosFigura 109. A. Sólidos y elementos platónicos. B. Diseño único de la geometría sagrada; C. Formas de la geometría sagrada. Ref. Tomado de https://thumbs.dreamstime.com/x/dise%C3%B1o-%C3%BAnico-de-la-geometr%C3%ADa-sagrada-29965548.jpg; https://www.luzarcoiris.com/wp-content/uploads/2012/10/550193_190568861068323_1888357313_n.jpeg

El Hombre de VitruvioFigura 110. El Hombre de Vitruvio es un famoso dibujo acompañado de notas anatómicas de Leo­nardo da Vinci realizado alrededor del año 1490 en uno de sus diarios. Representa una figura masculina desnuda en dos posiciones sobreimpresas de brazos y piernas e inscrita en una circunferencia y un cua­drado (‘Ad quadratum’). Se trata de un estudio de las proporciones del cuerpo humano, realizado a partir de los textos de arquitectura de Vitruvio, arquitecto de la antigua Roma, del cual el dibujo toma su nom­bre. También se conoce como el Canon de las pro­porciones humanas. https://www.vectorizados.com/vector/4721_hombre-de-vitruvio/

En el siglo XIX apareció Helena Blava­zky en que mencionó como la geometría era la quinta clave en que permitía interpretar la vida, las otras serían: la fisiología, la psicolo­gía, la astrología, la metafísica, la simbólica y la matemática. La clave fisiológica fue parte del hombre de “Vitruvio”, famoso dibujo ana­tómico de Leonardo Da Vinci 1490 en uno de sus diarios en que se representa la figura mas­culina desnuda, con los brazos y pies extendi­dos en una circunferencia y cuadrado para el estudio de las proporciones del cuerpo. Vi­truvio fue un arquitecto de la antigua Roma, del cual se tomó este dibujo el cual se conoce como “el canon de las proporciones huma­nas”.

En el estudio de las proporciones humanas se midió el rostro, las manos, las muñecas, la cabeza, el esternón, el pecho, la nariz, la piel, el ombligo, el codo. Éste último sería el punto central natural del cuerpo, y si se coloca un hombre boca arriba con sus manos y pies estirados (poniendo el centro del compás en su ombligo) y, trazando una circunferencia eta tocaría la punta de ambas manos y de los pies. El cuadrado se mide desde las plantas de los pies hasta la coronilla, la medida resultante sería la misma que se da entre la punta de los dedos con los brazos extendidos. Leonardo corrigió algunas proporciones y añadió otras. El dibujo es consi­derado con un símbolo de la simetría básica del cuerpo humano y, por extensión del universo y su conjunto. Cuando el perímetro en el dibujo es igual se produce la relación phi (27). Para Frijof Capra existen tres criterios claves para la vida: patrón y organización (forma, orden y cualidad, estructura (por la corporización física); sustancia, materia y cantidad; proceso vital, actividad involucrada en la antigua corporeización física. Ruper Sheldrake postuló la existencia de los “campos morfogenéticos” como entes causales del desarrollo y manteni­miento de la forma biológica; y, los hindús trajeron desde la antigüedad los siete chakras ya mencionados anteriormente. La clave psicológica proviene de la psicología de la “gestalt” con la existencia de la sensopercepción, de patrones perceptuales integrados, organizados con significados, que tiene sus programas debidos a los estímulos cuánticos internos y externos. La clave geométrica parte desde el inicio de la vida con el óvulo y el espermatozoide para luego pasar a la esfera, al tetraedro y terminar en un corpúsculo tubular.

La clave simbólica se refiere a que cada símbolo es la representación de una idea la cual a través de la historia del ser humano, partió del punto, la línea y el triángulo para pasar al cuadrado, la cruz, el pentágono; el círculo significaría el reconocimiento de un vínculo con el conocimiento. Existen otras claves, la metafísica, la astrológica, la matemática; en esta últi­ma se tiene en cuenta al matemático Leonardo Fibonacci quien determinó un orden natural en la naturaleza secuencial, que sumando el primero uno más uno es igual a dos; dos más 1 igual a 3 y así sucesivamente para llegar finamente a un infinito, a lo que se denomina el “número áureo” de Euclides y la “sección áurea” que se encuentra en la espiral media dorada, la cual gira sin principio, ni fin. El número áureo y “sección áurea”, están presentes en todos los objetos geométricos o los que se acercan porque no están acabados que se llaman regulares o semirregulares, en los que hay simetría pentagonal (pentágonos en donde aparece de alguna manera, la raíz cuadrada de cinco) Aquí se incluye el concepto de espacio infinito.

Con todos estos conocimientos parciales o totales, se creó la terapia con geometría sagra­da para ser aplicada a enfermos o con problemas de salud, personas de la tercera edad o con índices de gran estrés, amas de casa, estudiantes, deportistas o personas en proceso de creci­miento espiritual y terapeuta de todo tipo. Veamos el relato de un paciente que acudió a mi consulta y me narró: cómo por insinuación de familiares y amigos, había acudido a la terapia de medicina alternativa o complementaria. El paciente relató que entró a la consulta; el médi­co le indicó sentarse, le tomó el pulso y le preguntó que le pasaba y él respondió que estaba cansado y deprimido; inmediatamente el terapeuta le hizo recostar en un diván en posición de cúbito dorsal y sobre el cuerpo en el área del tronco ubicó distintas figuras geométricas linea­les, en forma de cubo, pentágono y dodecaedro construidos en madera y pintados con colores, ubicados uno encima de otro; al mismo tiempo que le puso una música relajante o lo que el paciente consideró era de la “tercera era”. El médico le dijo: ya vengo, quédese tranquilo. A los 20 minutos el médico volvió le quitó las figuras y le dijo: “puede irse, lo espero la semana entrante”. El paciente mientras oía la música dudaba o se preguntaba qué significaba todo eso y no le encontró sentido y en un momento dado quiso levantarse pero tuvo miedo de romper las figuras geométricas. Esperó a ver qué ocurriría; el médico cuando llegó no le dio ninguna instrucción. El paciente salió y la señorita le cobró la consulta.

Pienso que en estos casos puede aparecer la autosugestión o la misma sugestión que puede obrar en el procedimiento con efectos positivos en que si el paciente cree y opera el pensa­miento mágico omnipotente, se supone que las figuras pueden influir en todas su energía cor­poral. Dejo al lector que deduzca si en realidad hay factores que puedan influir para un cambio o si se trata de sugestionar al paciente, para, recobrara su vitalidad y no tuviera depresión. En este caso específico el paciente entró en psicoanálisis, vivió todas sus ansiedades depresivas inconscientes y los abandonos conscientes que le afectaron la vida cotidiana en la realidad; más aún, el paciente consultó a un médico endocrinólogo y éste le encontró una hiperplasia tiroidina por lo cual tuvo que formularle la medicina correspondiente (tiroxina sódica); la psicoterapia psicoanalítica y la terapia hormonal mejoraron y restituyeron al paciente, no toda esa parafernalia en la que no creía el paciente y que no era objetiva ni científica.

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