Dioses egipcios, asirios y sumerios

(nombres y símbolos)

Otro aspecto a considerar es cómo los diferentes pueblos antiguos daban especial valor a aquello que no tenían. Por ejemplo, los egipcios entregaban el oro (19) a cambio del lapis­lázuli, y así también le otorgaban predominancia a los obsequios y al poder que tenía el rey-sacerdote o el “enil sacerdote”; es así como la significación y el simbolismo de poder toma posesión de algún objeto (oro brillante como el sol Dios). Los asirios, como los sumerios, representaban “hombres alados con cabeza de águila y garras de león”, y así llegaban a la 17 Por ejemplo en el Antiguo Testamento capítulo XIX, versículos 31 al 38, se muestra cómo las hijas de Lot, sobrino de Abraham, emborrachan a su padre (Lot), se acuestan y duermen con él, de donde surge Moab (descienden los Moabitas) y Ammon (descienden los Ammonitas). Otro de los ejemplos es que Abraham se casa con su hermanastra Sara, a la que niega ante el faraón por miedo a ser ase­sinado, pues ella (Sara) era una mujer muy bonita que atraía a los hombres, en cambio si decía que era hermana podría conservar la vida. En el Antiguo Testamento también podemos encontrar otro ejemplo en que Nacor, hermano de Abraham, se casa con su sobrina Melca y más adelante Jacob se casa con sus primas hermanas Lia y Raquel de donde descienden unas de las doce tribus de Israel, (GSM)..

divinidad. Representaban a algunos de sus dioses con los astros, así mismo ocurría en Egipto: la corona de cuernos (Assur), la Luna (Sin), el Sol alado (Xamax), el vidente (Adad) y el lucero (Ixtar). En Nínive apare­ció una escultura de una “diosa desnuda” que fue consagrada a Ixtar.

Dios alado asirioFigura 20. Un dios alado asirio__. Ref.https://sociale­siesae.blogspot.com/2014_02_01_archive.html

En los sellos asirios también se encuen­tra la “cabeza de hombre o de águila con cuerpo de animal o de hombre”, (20). Así mismo aparecen el árbol de la vida y la pal­mera macho o hembra de donde surge la vida y se representan ceremoniales con se­res divinos, ceremonias que nunca existie­ron entre los sumerios y acadios. También aparece el dios atmosférico alado Adad con el rayo-puñal. Aparece con cabeza de león, alas, garras delanteras de león, garras tra­seras de águila y cola de ave. Podría ser un monstruo con el cual lucha el dios Assur (nótese que el nombre del dios es el mismo que el de la ciudad, y que el dios atmosférico Adad tiene una fonética semejante a la de Adán, primer hombre creado por Dios en la Biblia). El águila aparece en los bajorrelieves arrancando una flor de la palmera macho para utilizarla en la fecundación (así ocurrió también con Adán, a quien le fue quitada una costilla para crear a Eva). Aquí se esboza no sólo la fecundación, sino también las proyecciones que hacía el hombre para no manifestar la genitalidad directamen­te, sino simbólicamente a través de las palmeras, árbol y fruto de vida, (con frecuencia en la Biblia se encuentran el uso de metáforas como figura literaria).

En la historia aparece cómo en el antiguo Oriente las mujeres gozaban de mucha libertad y llegaban a ser reinas, no solamente en Egipto sino también en Asiria. Fue la reina Semíramis quien construyó los famosos jardines colgantes de Babilonia, una de las maravillas del mundo antiguo. Por aquella época (785 a.C.), el gran dios Anu es llevado a Der en la frontera del Edam. Con esto quiero mostrar una vez más cómo “los dioses emigran”.

En Asiria había realmente cinco dioses: Assur, Sin, Xamax, Adad e Ixtar, simbolizados con corona de cuernos, la luna, el Sol alado, el rayo y el lucero. Al dios Adad se le representa­ba con espada y una “cruz” como collar que era símbolo del dios solar babilónico, Xamax, (21).

Dios griego Zeus y para los romanos Júpi­terFigura 21. Dios griego Zeus y para los romanos Júpi­ter. Ref. https://www.ecured.cu/index.php/Zeus

Los dioses egipcios y mesopotámicos via­jaron al norte y al sur, al este y al oeste, así se originaron los dioses grecorromanos y en plena hegemonía del imperio romano, y con el antecedente de las profecías de la venida de un Mesías en el Medio Oriente, Palestina, nace Jesús de Nazaret quien se vuelve Dios hecho hombre (este punto es el que analizó el Conci­lio del Vaticano II). (22).

El Sudario de Turín Figura 22. El Sudario de Turín —también conocido como la Síndone, la Sábana Santa o el Santo Sudario— es una tela de lino que muestra la imagen de un hombre que presenta marcas y traumas físicos propios de una crucifixión. Se encuentra ubicado en la capilla real de la Catedral de San Juan Bautista, en Turín (Italia). Fotografía de la Sábana Santa en dos versiones: a la izquierda, en positivo; y a la derecha, en negativo. Hay que tener en cuenta que, a diferencia de una foto, la imagen en el sudario se trataría de la impresión directa del cuerpo sobre la tela, de tal manera que su lado derecho (a la izquierda en la imagen) correspondería a la izquierda del rostro real. Por tanto, vemos una imagen invertida a la rea­lidad, es decir que en la frente habría una “E”. Ref. https://es.wikipedia.org/wiki/Sudario_de_Tur%C3%ADn“>https://es.wikipedia.org/wiki/Sudario_de_Tur%C3%ADn

En las épocas anteriores a la venida del Hijo se creía que el Padre celestial se preocupaba por la humanidad. Así pues, Jesús viene en un ambiente de cultura híbrida judeo-romana, con un carácter político de posesión y domi­nio de las leyes itálicas. En este panorama hay que notar también la cultura griega y el aspec­to religioso judío, además de las influencias del Oriente con el brahmanismo y el budismo. En esa atmósfera nace Jesús y funda las co­munidades cristianas con sus doce apóstoles (Buda, por su parte, tuvo sesenta). Algunos de estos apóstoles escriben el Nuevo Testamen­to y crean la Nueva Alianza. Así aparecen los libros históricos sobre la predicación, vida, pasión, muerte y resurrección del Señor en los cuatro evangelios y los Hechos de los apósto­les. Los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas se llaman sinópticos porque pueden ser leídos conjuntamente, en una sola mirada. Ofrecen tres narraciones paralelas de la vida del Hijo de Dios. El de Marcos es el más antiguo y más breve; el de Mateo el más largo y solemne; el de Lucas es el más colorido, lleno de gracia y bondad. El de Juan, por su lado, es de claridad y armonía y mucho más simbólico que los otros tres. El libro de los Hechos de los apóstoles narra la historia de los orígenes del cristianismo y su expansión. Existen cartas de Pablo que aparecieron escritas antes de los cuatro evangelios; las cartas, que fueron escritas por los apóstoles Pablo, Pe­dro, Santiago, Judas y Juan. Las de Pablo estaban dirigi­das a: tesalonicenses, corin­tios, gálatas, romanos, fili­penses, colosenses, efesios, Filemón, Timoteo y Tito. El último libro de la Biblia es el Apocalipsis o Revelación, escrito por San Juan, en un lenguaje simbólico y meta­fórico que tiene el sentido de mostrar la presencia de Dios en la historia humana hasta el final de los tiempos y la victoria definitiva del bien sobre el mal, por encima del dolor y el sufrimiento. Su cla­ve fundamental es el amor, al igual que los evangelios ca­nónicos.

Esta doctrina se extendió por todo el planeta. Sin em­bargo, aunque no todos sus seguidores tienen las mismas creencias, forman una comu­nidad cristiana. De acuerdo con toda esta concepción, Dios, “padre vuelto hombre en su hijo” Jesús, se sintetiza en el hombre. He ahí nuevamente la creencia y concepto de la posibilidad de llegar a unirse con Dios y a ser Dios. Para ello habría que nacer primero y luego morir; sin embargo, para ser Dios “habría que resucitar” (subir a los cielos), he ahí el destino, (23).

Aquí es necesario hacer alusión al evangelio de San Juan, capítulo XII, versículo 26, donde dice:

“…Yo, que soy la luz eterna, he venido al mundo, para que quien cree en mí no permanez­ca en las tinieblas.” Luego, en el capítulo XIII, versículo 19, dice: “…Os lo digo desde aho­ra… cuando sucediere me reconozcáis por lo que soy, esto es, por el Mesías.” Más adelante, en el capítulo XIV, versículo 6, dice: “Yo soy el camino y la verdad, y la vida: nadie viene al padre sino por mí.” Y en los versículos 10 a 20 añade: “¿No creéis que yo estoy en el padre y que el padre está en mí…? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo. El padre que está en mí, él mismo hace conmigo las obras que yo hago”, y sigue: “…Cómo no creéis que yo estoy en el padre, y que el padre está en mí. Creedlo al menos por las obras que yo hago, en verdad; en verdad os digo, que quien cree en mí, ése hará también las obras que yo hago, y las hará todavía mayores: por cuanto yo me voy al padre…Y cuanto pidieres al padre en mi nombre, yo lo haré a fin de que el padre sea glorificado en el hijo… Si me amáis guardad mis mandamientos y yo rogaré al padre, y os daré otro consolador y abogado, para que este esté con vosotros eternamente, a saber el espíritu de verdad, a quien el mundo o el hombre mundano no puede recibir, porque no lo ve, ni le conoce… No os dejaré huérfanos: yo volveré a vosotros… Entonces conoceréis vosotros que yo estoy en mi padre y que vosotros estáis en mí y yo en vosotros.”

He aquí el puente conceptual metafórico entre el padre y el hijo vuelto Dios, y así también la promesa del amparo frente al abandono y la protección del padre a través del hijo; así mis­mo aparece la “salvación” a través del Mesías con la promesa de cumplir los mandamientos. La figura del padre queda en el Superyó o consciencia moral como objeto idealizado, intro­yectado, asimilado y fusionado en el Yo de Jesús hijo; de ahí que dice: “… la palabra que yo os hablo, no las hablo de mí mismo. El padre que está en mí el mismo hace conmigo las obras que yo hago”, más adelante sigue: “…y cuando pidieres al padre en mi nombre, yo lo haré a fin de que el padre sea glorificado en el hijo… y os daré otro consolador y abogado, para que esté con vosotros eternamente”. A la vez que ocurre todo esto, en la mente de Jesús está el pacto del amor, pues dice: “…Pero el que no me ama no practica mi doctrina. Y la doctrina que habéis oído, no es solamente mía sino del padre que me ha enviado”.

He ahí como el judaísmo y el cristianismo son unas religiones patriarcales en donde apa­rece el pensamiento mágico omnipotente; sin embargo, Jesús como hijo de Dios padre todo poderoso, muere (lo crucifica) para “salvar” a la humanidad resucita y sube a los cielos con una supuesta justicia real. De una u otra manera la cristiandad tiene sus creencias, fe y con­vicciones además de sus rituales y ceremonias que 2000 años después sigue operando en la humanidad; ¿acaso todo esto requiere cuestionamientos lógicos? La respuesta es negativa pues cuando se tiene claridad mental, espiritual y sentimental no se necesitan justificaciones, explicaciones ni interpretaciones lógicas, puesto que la creencia y la fe no necesitan pruebas que la sustente; sin embargo, si no se cree y no se tiene fe, no hay prueba que valga. Aquí vale la pena traer el pensamiento de François Jacob (1993): “Nada hay tan peligroso como certeza de tener razón. Nada resulta tan destructivo con la obsesión de una verdad tenida como absoluta”, (24).


18 “Los teólogos modernos del Vaticano II, obviamente aceptan ya la existencia de la Madre Eva, primigenia, de donde toma origen el hombre moderno: una o varias Evas y uno o varios Adanes, surgidos hace 200.000 años en África del Sur (o hace apenas 130 mil). Adán y Eva se consideran hoy como metáforas. Así lo sos­tiene en Colombia el Padre Alfonso Llano, quien, curiosamente, en su libro ‘Confesión de Fe Crítica’ al irse refiriendo a la divinidad que finalmente alcanza el Jesús histórico, vuelve a retomar al Adán mítico como si realmente hubiese existido. Gajes del oficio podríamos decir”, (De Francisco, 2012)

19 Ver mito del oro en la obra del autor “Una ventana a los orígenes” (por publicar).

20 “Las figuras antropo zoomorfas fueron transitorias para luego volverse solo antropomorfas, señalando el paso del mito a la historia”, (De Francisco, 2012).

21 Nótese que la cruz aparece milenios antes del cristianismo. Esta cruz, que es la llamada “gamada”, fue utilizada por los nazis en el siglo XX para expresar su poderío, (véase el “Libro de Dzyan” o la “Voz del silencio” de H. P. Blavatsky (la cruz gamada fue originada en la India).

22 El dogma sobre Dios hecho hombre en Jesús, fue ratificado en los Concilios de Nicea I y II. Al primer Concilio de Nicea (325 d.C.) asistieron 220 Obispos para realizar el análisis de la doctrina de “Arrio” (Obispo disidente del Concilio), la que decía que Jesucristo no era Dios. Diez y siete (17) Obispos lo apoyaron y fueron excomulgados como herejes. El segundo Concilio de Nicea (Concilio Ecuménico No. 12) 787 d.C., asistieron 300 Obispos para ratificar los dogmas anteriores. Se esta­bleció que Jesucristo tenía una naturaleza y voluntad divina y humana, a la vez se ratificó el culto y la adoración a Dios, la cual se llamó “la tría” diferenciándose el culto a la virgen y a los santos. Nuevamente se mantuvo el culto de adoración, en el Concilio Vaticano II 1963-1965. ¿Será que la mayoría siempre tiene la razón? ¿Podrá la democracia ser aplicada al dogma y tener la verdad? La respuesta la dejo para reflexionar, (N del autor).

23 Freud (1924) en su obra: “El problema económico del masoquismo”, se expresa con respecto al destino así: “es poco lo que se puede decir en contra del escritor holandés Multatuli, cuando reemplaza el destino de los griegos por el par divino razón y necesidad; pero todos aquellos que transfieren la guía del mundo a la Providencia, a Dios o al Dios y a la Naturaleza, despiertan así la sospecha de que siguen buscando los últimos poderes en la pareja parental (antes mencionada), en el sentido mitológico, y creyendo en la ligadura de ellos por los lazos libidinales”. La traducción del inglés al español, la negrilla y el paréntesis son míos.

Del texto de la Stantard Edition, The Psy­chological Works of Sigmund Freud, Vol XIX pág. 168, 1961.

Quiero hacer constar que las traduc­ciones directas del alemán al español en la edición de Luis López-Ballesteros y de Torres es distinta en estos textos que para Sigmund Freud son “de una materia harto intrincada y a veces oscura”, (palabras, epílogo aparecidos en las “Obras Completas”, vol. 1, Edición Biblioteca Nueva, Madrid 1948), (Freud, 1924), (N. del autor).

24 Con estos últimos textos quiero mostrar la relación que existe entre Dios Padre e Hijo, su proveniencia, su humanidad, su descendencia y su identificación. Este intento para los teólogos puede ser no válido. Pienso que así como hubo una transición antropo zoomorfa a la antropomorfía proyectada en las pinturas y escul­turas de la misma manera hay una transición del pensamiento en el cual es básico y esencial la triada Padre-Madre-Hijo. Sugiero al lector consultar los textos de la obra “Ciencia Mitos y Dioses”, (2004). En donde se muestra cómo en diferentes culturas aparece esa transición.

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