El Taoísmo, Creencias y métodos

La palabra “Tao” significa “sendero o camino correcto, adecuado”, que influye sobre la vida de la comunicación y corresponde a un pensamiento chino esencial del hombre del Siglo VI a.C. Existen dos libros fundamentales el “Tao- Te Ching” o “libro del camino” escrito por Lao Tsé, y el “Chueagzu·” que atribuido al filósofo Chuanzu.

Los dos buscan la inmortali­dad. El principio fundamental del Tao es la unidad a través de la inactividad (W-uei); el tao se convirtió en una religión oficial y se dividió en sectas; unas y otras exigían el abandono de las nociones lógicas occidentales y al desprendimiento de pasiones, deseos, carencias y bienes materiales. Aquí nótese que son semejantes al hinduismo y budismo puesto que eran creencias del Asia en general.

El “concepto de Tao” proviene de la naturaleza pero no puede ser visto y se encuentra más allá de la forma; a la vez no puede ser oído, pues no tiene sonidos, no tiene luz ni oscuridad, y es un hilo que está más allá de la descripción. Es un misterio que incluye el pasado, el presen­te y aun el futuro (destino).

El Tao circula por todas partes derecha, izquierda, arriba, abajo y no abandona nada, pero no posee nada, ama y alimenta todo lo que existe, busca la sinceridad, reduce las sinceridades y los deseos, concibe al cielo dividido en miles de espacios, más no es Dios, ni es el creador; es más el camino del espíritu, el cual tiene una dualidad positiva y negativa, vida y muerte que se llama “ying yang”; es también una corriente cósmica con una energía.

En el Tao existen ejercicios de respiración y contención del aliento, la contempla­ción, el éxtasis, la comunicación, la sexualidad, la fuerza cerebral, en el tao existen preceptos como el ser honesto, evitar la ostentación, y realizar acciones negativas, tener una visión clara, iluminada como el budismo.

Nótese aquí también que existen rituales, formulas del taoísmo que se practicaron 1000 años a.C.; en las creencias taoístas estuvieron los elementos cosmológicos del agua, la tierra, el fuego, el aire y la madera (creencia que fue en parte heredada por los griegos). Todos ellos asociados con el cuerpo.

Dentro de esta concepción taoísta se creía en la alquimia, también proveniente de Egipto, Mesopotamia, India, el mundo árabe y la China; y, funcionaba como un secreto entre la ciencia y la filosofía.

A la vez existen técnicas místicas en donde se reúne el cuidado del cuerpo con una higiene y a la vez con una religión. “El cuerpo humano sería una reproducción pequeña del macrocosmos así lo consideró también Paracelso en el Siglo XV, que también era alquimista”, (De Francisco, 2012).

Para el Tao las sensaciones externas sirven para enmendar el mundo y las internas para comprenderlo. En el tao se reconoce la belleza y la fealdad, la bondad y la maldad, la fuerza y la debilidad, la música y las palabras, y con ello la armonía, la sabiduría y la ignorancia, el caerse y el levantarse, lo perfecto y lo imperfecto, la paz y la violencia, la renovación de la naturaleza, la justicia y la injusticia, la muerte y la inmortalidad; también se conciben los dioses (positivos y negativos) que residen en los órganos; para el Tao el hombre es réplica del universo en el cual hay 9 cielos,(23).

Un aspecto a dilucidar en estas creencias, es cómo en el primer mes de la vida embriona­ria, se recibe la vida, en el segundo mes el alma, en el cuarto la esencia, en el sexto la trans­formación, en el séptimo los emplazamientos de los dioses y en el último está completo para la sed.

De una u otra manera, se ven el amalgamiento del hinduismo, el brahmanismo y el budismo con el taoísmo para luego configurar las raíces con el cristianismo.

En la obra: “Los siete maestros del Tao” (2000) de Eva Wung aparece cómo son los sentimientos y los deseos auténticos que están determinados por la naturaleza original; por ejemplo, el deseo puede cultivarse gracias a la naturaleza y las acciones no serán sinceras y auténticas sino vienen de aquella.

Si quieres cultivar el Tao, tienes que eliminar las ataduras que llevan a la perdición, a la intención auténtica… Deja que las acciones las guíe la natu­raleza original en lugar de tu ego. No vaciles en la búsqueda de la bondad…”. “Si fuéramos capaces de disolver el ego, la naturaleza original o el corazón del tao aparecería y cuando esto ocurre aparece el cielo anterior.

¿Cómo cultivar el Tao y disolver el corazón egoísta? Cuando una persona está enferma no le basta con librarse de los síntomas para asegurarse que la enfermedad nunca retornara. Hay que erradicar la causa de la enfermedad… así en­contramos la raíz de las barreras que nos separa del cielo anterior… […] Si queréis libraros de las enfermedades del espíritu y el cuerpo debéis llegar a su causa. Si conocéis su causa, conoces la curación. La causa primera de la mala salud no es otra que el ansia.

El ansia crea los obstáculos a la salud. Esos obstáculos con los deseos de alcohol, el deseo sexual, la codicia y el mal humor. Quienes desean cultivar la salud y la longevidad debe eliminar primeros esos obstáculos, cortar toda atadura con las cosas externas y disolver los deseos.

Entonces desaparecerá la enfermedad interna y se erradicará de raíz de toda mala salud”, Nótese aquí cómo la predominancia se da a los sentimientos y a los deseos que implican una perturbación que puede aparecer por el exceso en el vicio. La misma autora escribe: “hay sentimientos positivos y negativos.

Los positivos como la compasión, la simpatía hacia los demás y la humildad han de ser cultivados; los negativos como la cólera, el mal genio y la crueldad deberán disolverse […]; el mal genio es dañino para la salud porque crea un mal Ch’i en nuestro cuerpo. […]; si deseas erradicar el mal genio y el deseo de riquezas, escucha a los sabios”. Confucio decía: “la riquezas que no me pertenecen correctamente las veo tan vacías como las nubes que flotan.

Toma el control de tu razón y no perderás tu tempera­mento”. Los budistas dicen: “no hacía recompensas. La virtud procede de la capacidad de resistir a la provocación”. Los taoístas dicen: “debes conocer que los bienes materiales son una ilusión. Cultura la compasión y tu temperamento se calmará”.

Más adelante la autora trae la importancia de entender y actuar intuitivamente, ser sincero y humilde en el aprendi­zaje, controlar los deseos del corazón, el orgullo, el resentimiento, la rigidez y otras más, así mismo se refiere a cómo al resolver las emociones negativas no se necesita de medicamentos cuando la enfermedad hace parte de ellas.

Para el Taoísmo la paz, la tranquilidad o el bienestar está en el equilibrio, en el Tao que es el vacío de la mente, el ya mencionado Ying Yang; a la vez, trae las citas de los budistas que dicen: “limpia la mente y mira la naturaleza original”.

Los confucionistas dicen: “conoce las profundidades de la naturaleza mediante la razón” y los taoístas dicen: “cultiva tu naturaleza auténtica y domestica tu corazón. Por lo tanto, el cultivo de la quietud es el fundamento de las tres religiones, (confucionismo, budismo y taoísmo). Así como el movimiento de la primavera es precedido por la quietud del agua, es en la quietud en donde nace la acción espontánea”.

En el cristianismo es mirar e identificarse con la trinidad que incluye el padre, la madre y el hijo, y el espíritu santo; la madre naturaleza, el padre creador y el hijo que tiene la luz.

Estos textos es posible que fueron provenientes de una leyenda escrita de Lao Tse de la dinastía Chang 1766-1121 a.C. Lao Tse significa sabio anciano que se supone que son inteli­gentes; mas los inteligentes pueden ser engañados con la misma propia inteligencia.

Los ángeles

Esta es una creencia proveniente del cristianismo en donde se localizan a los seres en el reino del espíritu con categorías y jerarquías, ubicándolos entre lo humano y lo que no es hu­mano como seres invisibles.

Los seres llamados ángeles guardianes, se supone que establecen contacto con los humanos quienes sienten la presencia y los “mensajes” de Dios a través de lo que llaman los “seres de luz”.

Los menajes son de protección acompañamiento, iluminación o consciencia para indicar caminos acertados de bienestar. Los seres o espíritus se dividen en categorías o jerarquías.

La primera jerarquías se componen de serafines, querubines y tro­nos; los primeros son los ángeles que se encuentran en plano alto y su misión es velar por la voluntad de Dios engrandeciendo el amor; los segundos son guardianes del conocimiento y tienen el don de la conciencia y discernimiento; y los terceros se relacionan con las acciones de los hombres.

La segunda gran jerarquía la componen las virtudes y potencias ubicadas en los ángeles que se encuentran en el límite de lo finito e infinito, ayudan a las personas, cuidan los órdenes cósmicos, la materia y el espíritu, el libre albedrío, el discernimiento, las virtudes, las aspiraciones y ambiciones.

En la tercera jerarquía se encuentran los arcángeles y los ángeles que tienen la responsa­bilidad de cuidar el orden de los cuatro puntos cardinales y su clasificación es aceptada por la teología católica, (24). Existen los siete arcángeles que son Miguel, Rafael, Uriel, Jofiel, Gabriel, Samuel, Sadkiel; cada uno de los ángeles tiene sus características especiales.

Los ángeles no tienen sexo; Miguel es el luchador contra el mal; Rafael protege a los enfermos, a los matrimonios y hogares; Uriel cuida la integridad y alivia a los cansados; Jofiel invoca protección, claridad, iluminación y sabiduría; Gabriel anunció a María Inmaculada la concep­ción, Samuel acompaña y respeta, Sadkiel perdona.

El lenguaje de los ángeles no es para los humanos sino son tendencias y comunicaciones y así la percepción no se realiza por el oído sino por una percepción interna. Téngase en cuenta que el ángel es una proyección del “doble Yo”, bueno, como una necesidad de apoyo y solución debido al sentimiento de abandono.

Existen múltiples creencias alrededor de la evocación o llamado a la protección de los ángeles para buscar los beneficios que se les ha caracterizados y que todos ayudan al hombre.

La meditación

El término meditación viene del término meditari que significa aplicar con profunda aten­ción al pensamiento y a la consideración de una cosa, o discurrir sobre los medios conocerla o conseguirla.

Es una acción de la mente en donde se deja a la “consciencia libre” para que asocie, piense, descubra para llegar a concepciones provenientes del interior despertadas por fuerzas internas y externas, para encontrar el amor, la expresión de la energía creadora o constructiva, solucionar el problema de la ansiedad o el estrés o desprenderse de todo lo material como en el caso de muchas religiones y/o creencias orientales. Existen múltiples téc­nicas para la meditación que no tienen que ver con ninguna religión más sí con el objetivo de alcanzar armonías internas.

A lo largo de siglos ha venido esta tradición meditativa especial­mente en las religiones orientales, más no es un fin en sí mismo y sí un medio para acceder a la ya mencionada consciencia individual y colectiva saliendo de la confusión. Para algunas religiones, al contrario, es salirse del mundo y sumirse en el Atman o Brahma universal; qui­tarse la individualidad.

Cada persona practica hasta cierto punto y a su manera la meditación; sin embargo puede quedar en la superficie o salirse de ella fácilmente y no dejarse ir en esa dimensión universal desprendiéndose del mundo externo real inmediato.

La meditación, nos permite llegar a un estado físico y psíquico distinto. La meditación se realiza en el budismo, en el hinduismo especialmente, en el budismo zen, en el yoga, en el sufismo, en el tantrismo, y aún en el cristianismo.

Cuando hablamos de meditación trascendental es llegar a ubicarse en el “sí mismo” a través de una regresión e introyección para llegar a los núcleos primitivos del ser humano y encontrar una paz; a través de la meditación se puede mejorar la memoria, la atención, la concentración, la nuevas percepciones y conceptualizaciones, la reflexión, la claridad de pen­samiento, la intuición, la superación de problemas y confusiones y una dimensión integral de la visión del mundo interno y externo, se desarrolla las emociones y actitudes positivas para tener alegría y amor.

Obviamente la meditación pasa por el silencio interno y externo, y deja que la conciencia fluya, contemple silenciosamente el mundo interno y el externo; en realidad en la meditación se realiza un encuentro consigo mismo, lo que significa una posibilidad existencial, y delibe­ración para adquirir un control de su propio mundo interno y ser dueño de su propio destino o al menos manejarlo sin conflicto.

En la meditación hay un ritmo respiratorio específico, tranquilo, armónico con cierta distribución de la entrada y salida del oxígeno dejando la aten­ción flotante. La respiración se hace primero abdominal y luego intercostal para llegar a una inspiración y expiración profunda.

Percibiendo sus concepciones y teniendo una luz interna y comprensión de lo infinito. Así se abre el puente entre lo interno y externo, así como la creación y las nuevas perspectivas del mundo.

En la meditación búdica se cae en un estado de vacío o tranquilidad transformadora para alcanzar una plena consciencia del presente y así también del posible destino; la función final es unificar, los dos mundos interno y exter­no, encontrar el camino para observarlo con mayor profundidad.

Se dice que la meditación convierte en sabia a las personas, genera energía, control propio, dinamismo, recuperación de sentimientos positivos, comprensión del sentido de la existencia, consciencia y vivencia del Yo y del nosotros, y las propias limitaciones y capacidades.

A la vez se ubica al ser humano más allá de las luchas infructuosas; así se construye el Yo y se le da vía libre a una fuente generadora de nuevas energías, para llenarse de vida de consciencia y de vitalidad.

Es así como se lucha con la meditación contra el estrés.

Las per­sonas que realizan este ejerció de meditación pueden estar acompañadas y pueden servir de escuchas a quienes en algún momento expresan sus percepciones o sus quejas o dolores.

Con la meditación se puede llegar a “encontrar la libertad del sí y el no”, de la participación o no asumiendo actitudes honestas, la percepción de la belleza, y aún de una consciencia social y moral colectiva, desapareciendo la división entre tiempo y espacio, sujeto y objeto, verdad y mentira, vida y muerte y así llegar a un equilibrio, (25).

Las técnicas de meditación pueden asociarse a las técnicas del Yoga como ya se enunció en otra parte, así como las de la relajación que a continuación me refiero.

Hasta cierto punto el psicoanálisis hace parte también de la meditación; más adelante cuando nos referiremos al Yoga haremos alusión a esta interrelación de fenómenos (Yoga, meditación, relajación, meditación trascendental, psicoanálisis).

Cada una con sus métodos específicos, algunos con escenas mágicas y religiosas, y el psicoanálisis con su teoría, método y técnica muy depurada e investigada en forma científica; sólo el hecho del paciente acostarse, relajarse, dejar libre su mente para asociar es que tangencialmente toca con la meditación; en realidad el psicoanálisis es una disciplina que utiliza básicamente la investigación del mundo consciente, preconscien­te e inconsciente psíquico; para el curioso de estas temáticas sugiero leer los textos del autor que al final de la obra aparecen mencionados.

Contemplación

La palabra contemplación viene del latín “contemplo”, “contemplare”, “contemplador”, “contemplativo”, que significa consideración, atención examen, observación y atención.

El ejercicio consiste en que la persona observa un objeto, un sujeto, un paisaje cualquiera que sea, y se deja ir en sus sensopercepciones en un estado anímico libre, semejante al de la medi­tación, dejando la atención en lo que contempla para observarlo, mas sin hacer el análisis de lo que observa y menos participar con la crítica lo que examina, pero sí dejándose impregnar espiritualmente conectándose con el orden natural y con ello con las armonías y la belleza y todo lo estético.

Los místicos, los espiritualistas, los poetas, los pintores y artistas en general, contemplan formas, volúmenes, líneas, colores, sumado a otras sensopercepciones, y se que­dan estáticos fusionándose con lo que contempla.

En teología es ocupar el alma con intensidad en pensar en Dios y considerar su atributos por los misterios de la religión; este es un método especulativo teórico a dejar la tención fija en un objeto o en la globalidad permitiendo a la imaginación la libertad de conectar o asociar; lo que se contempla con el mundo interno se comunica al Yo y a este con el exterior a través de ese vínculo sensoperceptivo; por ejemplo, se contempla el firmamento de día o de noche con sus diferencias, en forma global o en una parte fija; lo mismo se puede crear con una obra de arte en un amanecer o en un atardecer o el transcurso de pasar el agua del rio o el vaivén de las olas del mar, o la contemplación de la belleza del cuerpo de la mujer o del hombre, o de un monumento arquitectónico o el caminar de un insecto y el volar de una ave y así sucesiva­mente.

La contemplación lleva a una profundidad en la relación sujeto-objeto

He ahí el “estado contemplativo” del místico en el cual puede aparecer la “revelación”, la “epífanisis” de Platón o “visión nueva”, la “Iluminación” de San Agustín, la “anagnórisis” de Aristóteles, “la trascendentalización” de Kant, el “pensamiento intuitivo”, la aparición de “las musas” de los griegos, el nivel del conocimiento del “Insight” del psicoanálisis, cierta “completud” contra los vacíos de los filósofos, y aún aparecer un “estado onírico nirvánico” en un “viaje psíquico” o un “trance nirvánico” de los budistas.

Estos estados son a veces bus­cados también por la juventud para encontrar otro mundo desfasado de la temporo espacia­lidad y así hallar la no contradicción, lo cual equivaldría a que no está consciente ni incons­ciente sino en un “estado intermedio” en donde no hay dolor, no hay falta, ni carencia, sino es “el ser en el mundo” en que se puede encontrar “lo nuevo”, “lo original” y a la vez cuando ocurre todo esto se está en mundo intermedio entre lo racional e irracional, lo lógico e ilógico, lo consciente e inconsciente.

Todo esto nos lleva a pensar que estamos en el subconsciente o preconsciente, en un ensueño, en un flotar del ser en el mundo. La contemplación nos saca de la realidad, y como se expuso anteriormente nos aparte del dolor físico, psíquico y social.

Feng Shui

Las palabras “feng shui” provenientes del chino significan “viento y agua”. Por los años 3000 a.C., se instituyó una práctica con estos términos con la creencia que uno y otra (viento y agua) mantenían el equilibrio de la vida en la familia, la salud, el desarrollo espiritual y el bienestar económico.

En realidad implica toda una armonía de los espacios con una fusión de equilibrio natural semejante al taoísmo en donde operan las “fuerzas del ying y yang”; esas dos fuerzas serían complementarias y surgirían de un orden que siempre estaría sometido a la predominancia de una de las dimensiones.

El “yingencarna lo real y tangible, remite a la tierra a lo húmedo, al interior, a lo femenino, la noche, lo receptivo, lo oscuro; y, el “yang” es expresión de lo celeste, lo seco, lo exterior, lo masculino, el día, lo activo, lo alto y lo claro.; estos dos signos el primero sería el norte, la montaña y el agua, y el segundo el sur, la madera y el metal; así el primero el invierno y el viento y el segundo el verano y el fuego.

Los dos hacen una trama de la vida. Existen 5 elementos del Feng Shui, en el que todos estamos asignados; la tierra se encontraría en el punto medio; el fuego tiende a la frescura del norte; el metal busca el oriente y la tranquilidad; la madera se dirige a lo impredecible del occidente y el agua busca el calor del sur.

En esta filosofía oriental se incluye el concepto de luz, de la existencia de la naturaleza, del equilibrio, de la armonía vital, de lo sublime, de las relaciones entre el ying y el yang que tienen una interdependencia, interposición e inter trans­formación; a la vez que crecimiento y decrecimiento, extensión y división.

El elemento tierra favorece la crítica, el análisis, la duda y la acción.

Elemento fuego permite la acción rápida, la valentía, la fe, y la energía de ejecución; el elemento mental el poder y el liderazgo, la agudeza mental; dentro de toda esta creencia se concibe que la fecha del nacimiento produce un signo que rige al ser humano, (26) En síntesis tierra, fuego, metal, agua, madera, en estos creencias, son los cinco elementos dominantes, de control, de refuerzo o de compensación.

La brújula del “feng shui” la tienen los sacerdotes taoísta que la practican y es llamada Lo Pan que indican puntos de buena o mala suerte, constelaciones, tiempos y ciclos cósmicos; una adecuada orientación puede bastar con una simple brújula que indique el norte; téngase en cuenta aquí que el norte es lo positivo.

Los ocho enriquecimientos del Feng shui son:

Sur (fama); sur este (dinero); suroeste (relaciones), este (antepasados familia) noreste (conoci­miento y cultura); norte (profesión y trabajo); noroeste (protectores); oeste (creatividad, hijos); la puerta principal debería estar en el sur en el área de la fama y reputación.

Según la filosofía china existe una energía universal llamada “Ch’i” que es la esencia la cual une a todos los seres del mundo; cuando se abre una ventana o una puerta entra la ener­gía, y, depende de la ubicación de la vivienda y de las ventanas y puertas la distribución y carga de ésta energía, la cual produce grandes transformaciones que mantienen equilibrios y armonías, suprimen angustias o estrés y conductas negativas, todo lo cual dan una existencia más benéfica a la vida y en especial a la salud económica y física y a cada una de las facetas de la vida.

Feng ShuiFigura 108. Feng Shui. Simbología. Ref: https://adrisacabados.blogspot.com/p/feng-shui-y-el-color-de-las-paredes.html.
Los cuatro símbolos del “feng shui” son:

Norte, sur, oriente y occidente; en el prime­ro se encarga el Shi; l segundo son las esencias del símbolo del sol; tercero es la montaña, la potencia del dragón y simboliza la primavera; y, el cuarto son encarnaciones que representan el otoño.

A la vez existen cuatro animales del feng shui: la tor­tuga negra (simboliza la fuerza del shi del norte), el fénix (la energía vi­gorizante), el tigre blanco (la fuerza del shi de lo insólito e imprevisto), el dragón (encarna la energía oriental protectora suave con conocimiento y sabiduría).

El horóscopo chino tiene 12 ani­males que corresponde a los elemen­tos agua norte (cerdo, rata y buey); fuego y sur (cabra, caballo y serpien­te); el metal y occidente (el perro, gallo y mono); madera y oriente (el tigre, el gato y el dragón).

El año ter­minado en cero es “yang metal”; el terminado en uno “ying”; el 2 “yang agua”; el 3 “ying agua”; el 4 “yang madera”; el 5 “ying madera”; el 6 “yang fuego”; el 7 “ying fuego”, el 8 “yang tierra”, el 9 “ying tierra”.

Estas prácticas del “feng shui” pasaron al occidente y tiene sus variables y simplicidades, pero siguen las esencias de las orientaciones y la armonía aplicadas para la vivienda, su dise­ño, la iluminación, el aire, el cultivo de flores o plantas ornamentales, todo para proporcionar beneficios.

Existen ocho remedios del “feng shui”: 1). La vida en la casa, con todos los diseños; 2. La luz:

Su manejo, la intensidad, y el manejo de los espacios; 3. El movimiento (móviles, agua, hamacas, relojes, telas, incienso, chimeneas, campanas, sonidos); 4. Sonidos: no se permiten los sonidos discordantes, las disarmonías.

Los cinco colores que concentran o dis­persan energías, ilumina el ambiente y reflejan la luz y, dan tono y brillo; 6. Las líneas en especial, las curvas en vigas, techos, barandales, etc.; 7. La tranquilidad: ambientes que den armonía, con objetos o elementos cerámicas, estatuas, muebles, piedras, esculturas; 8. Apara­tos equipos de sonido, computador deben tener una limpieza.

El manejo de los espacios, las habitaciones, la ubicación de las camas, el baño, la cocina, la sala, el comedor, todo debe tener espacios para compartir y disfrutar las simetrías, que comuniquen con la naturaleza.

Las creencias y prácticas teosóficas del teosofismo, budismo, taoísmo, los ángeles, la me­ditación y el feng shui no se centran y no tienen el fin de curar o tratar al enfermo físicamente; y, más bien, sí se intenta encontrar el camino del bienestar espiritual de las armonías, de las energías internas y externas, del conocimiento profundo posible, y tangencialmente toca la satisfacción de la vida contando con los conceptos temporo espaciales, más allá de lo que se conoce en la realidad.

En conclusión: estos conceptos no pertenecen a la medicina alterna­tiva y menos a la científica, más sí obran como un derivado para encontrar la tranquilidad y paz. Aquí se podría aplicar un adagio “corpore sano in men sana”, “in mens sana, corpore sano”.

La numerología. (Ver capítulo X).


23 “Es interesante señalar que en muchas religiones existen varios cielos; en la religión Azteca, eran 11, con una característica casi común en ellos. Entre más cercano en la tierra más habitado por dioses, o por espí­ritus del bien o el mal; así lo concebían los cristianos de los primeros siglos; para ello, el mundo sublunar en el límite de la órbita de la luna estaba lleno de espíritus buenos y de demonios; pero, en esas religiones antiguas, en la medida en que los cielos se alejaban, las deidades que moraban en ellos apartaban su interés de los humanos. En los aztecas, la deidad masculina y la femenina del último cielo no tenían nada que ver con los seres humanos. En la edad media, la existencia presunta de las esferas celestiales acentuaba más esta separación entre unos seres y otros; esto cambio cuando se encontró en el Renacimiento que los cometas atravesaban las regiones cercanas a la tierra (los diferentes cielos) sin romper las esferas de cristal. En eso la astronomía contribuyó a cambiar un poco las creencias religiosas de la gente”, (De Francisco, 2012).
24 “Se creía en la Edad Media que los ángeles tenían forma esférica por la importancia de la forma circular que indicaba pureza: esfera lisa, sin accidentes, como se consideraba a la luna antes de Galileo. Esa forma les permitía desplazarse con rapidez y sin dificultades en los diferentes cielos. En el Banquete, Platón habla de esa esfericidad y trae el recuento mitológico de la acción de Zeus: a los ángeles’ con cuatro u ocho brazos, los partió en dos y amenazó con subdividirlos otra vez. Esas figuras angélicas sentían que eran incompletas como medias naranjas y que debían encontrar a su otra mitad en el universo que las completaría: la media naranja”, (De Francisco, 2012).
25 “La meditación de los místicos cristianos les puede permitir en ocasiones acercarse a la divinidad; lo de los místicos budistas e hinduistas es un camino para extinguir el deseo y apartarse del mundo material”, (De Francisco, 2012).
26 Véase capítulo X
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