Algunos orígenes en la construcción de los fantasmas

De una u otra manera, la mayoría de las personas que aceptan los fantasmas como una realidad lo hacen sin cuestionarse; al hacerlo así participan en la construcción no solamente de lo que se cree sino de toda una actitud humana en la cual se revela lo que el sujeto padece o tiene como carencias, obsesiones, sentimientos de culpabilidad, apegos irresistibles, miedos y desesperanzas , necesidades de un más allá para recurrir a objetos fantaseados o bien para recibir favores, o para ser víctima de ellos; he aquí también el factor sadomasoquista que opera en la mente del sujeto, el cual también, en ocasiones, trata de rectificar, perdonar o ser perdonado, sentir una segunda oportunidad, aprender errores del pasado, tener otro conoci­miento del futuro, cambiar de actitud, o como ya se mencionó es otra oportunidad de cambio y conocer lo ignorado que apasiona, seduce e induce proyectándose así toda la humanidad en aquel fenómeno fantasmagórico. De una u otra manera, el ser humano también tiene la capacidad de ordenar sus experiencias, aprender, y enseñar a los que no conocen. Aún más, se puede concebir que ciertas alucinaciones y ciertas visiones o percepciones fantasmagóricas podrían ocurrir por un reflejo holográfico electrómagnético en donde podría entenderse a través del campo temporo espacial energético cuántico.

Los fantasmas no han sido admitidos actualmente por los teólogos; y, de la misma manera, es rechazado el espiritismo, el tarot, la ouija y muchas mancias a las que nos referiremos más adelante; lo peligroso en todas estas creencias o prejuicios y en especial el espiritismo y los fantasmas es que el sujeto puede entrar en una disociación de su personalidad y que ésta se perpetúe saliéndose y perdiendo así la realidad. De la misma manera ocurre con las prácticas de adivinación, los sortilegios, los hechizos y prácticas semejantes. De una u otra manera, la comunicación con el más allá, los espíritus y fantasmas, algunas veces ayuda a los deudos a superar el sufrimiento por la muerte de un ser querido, pues al evocarlo y al comunicarse no lo ha perdido. Las tecnologías de comunicación en este campo también entran en la imaginería y en el fraude y pretenden justificar la existencia de otros mundos a través de las ilusiones; sin embargo, aquí podría argumentarse que el fenómeno del sueño es un fenómeno real de la fantasía; es decir, es una realidad fantástica que se proyecta en el campo de la consciencia, sin embargo, sigue siendo una creación fantástica de la psiquis, (46).

El conocido y famoso matemático Roger Penrose cree posible la transmisión de informa­ción así como otros fenómenos, a través de corrientes cuánticas (nivel subatómico), las cuales si pudieran ser amplificadas, nos demostrarían que hay detrás de las sombras, de lo incógnito, del misterio, y es causado por toda la comunicación de los “bits cuánticos”, que todavía es una especulación científica no comprobada y que se pueda constituir en leyenda.

Algunas leyendas y sitios de fantasmas

Existen múltiples leyendas de fantasmas a nivel universal. Por ejemplo, en la India existe el libro “Garuda Puraná” en donde los fantasmas luchan. El budismo hindú admite los fan­tasmas. En China existe el fantasma de Oyuki de Maruyama Ōkio. Confucio decía: “respetad a los fantasmas y a los dioses, pero alejados de ellos”. El erudito Zhuxi, de la Dinastía Song (960-1279 d.C.) se pronunció en contra de la existencia de los fantasmas y allí escribió: “si crees, allí estaremos; sino crees, no nos hallarás”. Los fantasmas chinos se denominan Kuei y pueden ser malvados, hacer daño, o no hacerlo; otros fantasmas en la China son almas de plantas, animales o cosas. Las autoridades chinas prohibieron las historias de fantasmas en el año 2007; sin embargo, en el teatro de la ópera de Pekín, se representan la aparición de fantasmas. En Japón existen relatos adicionales de fantasmas, los cuales aparecen en kimono blanco (de luto) sin pies definidos, carecen de rostro y se denominan “noppera-bō”, existen otros fantasmas japoneses llamados yūrei onryō o fantasmas vegetativos; los hay benéficos, vengativos, aristócratas, los que murieron en el mar; los traviesos, hambrientos, cambiantes, con una gran variedad de apariciones en lugares encantados, y entre ellos en castillos. La le­yenda “Botan Dōrō”, es inmensamente popular en Japón, por su argumento del fantasma.

En Europa y América los fantasmas aparecen comúnmente en los castillos, palacios, mu­seos, monasterios, mansiones y otros lugares como bases militares; por ejemplo, en Irlanda: (Castillo de Athcarme, Castillo Kinnity, Castillo de Skyrne, Castillo de Killua, Castillo de Leap. En Escocia: Castillo de Edimburgo, Castillo de Comlongon, Palacio de Hollyrood, Castillo de Dalhousie, Castillo de Stirling. En Inglaterra: palacio de Hampton Court, Torres de Londres, Mansión victoriana de Borley hall, Fantasma del Hombre gris, Museo nacional de Greenwich, Castillo de Muncaster, Bases militares del Reino Unido, El Gurt dog de So­merset. País de Gales: Castillo de Bodelwyddan, Castillo de Caerphilly, Castillo de Carew, Castillo de Gwydir. En Francia: El castillo de los Lusignan, La Abadía de Mortemer, Castillo de Combourg, Castillo de Veauce, Saint-Benoist-sur-Mer, Castillo de Versalles. En Canadá: iglesia de San Juan Evangelista de Montreal. En Italia: jardín botánico de Lucca, Castillo de San Ángelo de Roma, En villa San Ágata, los Jardines de Lamia, en Roma en donde fue quemado Calígula; Castillo de los Sforza, Castillo de Poppi, Monasterio de Santos, Castillo de Oramala, Iglesia de San Matteo, Casa del Verdugo de Génova, Castillo aragonés de Pizza Calabro, Verdello y Aguadello (Lombardía). En Escandinavia: El castillo de Dragshoim, Castillo de Rosenborg, Fortaleza de Akerhus, El castillo de Kronborg, Castillo Gurre, Skan­sen de Estocolmo. En Polonia: Los castillos de Ogrodzienic y Olsztyn. En Portugal: la his­toria del fantasma de Boleia. En Perú: la Casa Matusita en el centro de Lima, El castillo Real Felipe, El Callao (puerto de la capital de Lima). En México: existe la leyenda muy antigua de origen azteca: La llorona; Panteón de Belén; el Castillo de Chapultepec; Archivo General de la Nación, El hospital Juárez; En los Estados Unidos: Faro de San Agustín; la Casa Blanca, Walt Disney; el Cementerio de Ashtabula, en Ohio; la Plantación Myrtles en San Francisville, Luisiana; la Casa MacRaven o McRaven House; fantasma del palacio de justicia de Santa Fe. En Grecia: Isla de Creta; En Chile: En Valdivia; Santiago de Chile. En Argentina: En la Pampa, un carro quemado; una vivienda ubicada en Neuquén en la Patagonia; Ciudad de Bue­nos Aires en la iglesia de Santa Felicitas; en la isla Botija; la ciudad de Paraná; Cementerio de la Recoleta; San Gregorio, provincia de Santa Fe; Rosario, Provincia de Santa Fe. En Es­tonia: Castillo de Haapsalu; En la ciudad-balneario de Haapsalu. Nueva Zelanda: Los apar­tamentos Saint James de Wellington. En Alemania: el lago de Ruppin; Castillo de Sminne. En la República Checa: Castillo de Jindrichuy Hradic, en Bohemia del Sur. En Sudáfrica: el hospital St. Barnabas de Libode, Sudáfrica. En Bolivia: Santa Cruz. En España: la cam­pana de Velilla en Aragón; las Caras de Bélmez; Panteon de los Sevillanos ilustres en Sevilla; San Juan de Dios en Olivenza, casa de las siete Chimeneas de Madrid; calle del Monasterio de Madrid hay una tienda anticuaria: El baúl del monje; Duende de Zaragoza, en el teatro Novedades de Madrid; El palacio de Linares; El museo de Arte Moderno Reina Sofía antiguo Hospital Provincial de Madrid; Castillo de Concepción (Cartagena); antiguo sanatorio para tuberculosos de Sierra Espuña; palacete de la calle Siervas de Jesús (Murcia); El Granero de la ciudad de Granada. En Costa Rica: La Llorona, la Segua y el Cadejos, (Tyrrell, 1943), (Rainer, 2004), (Gómez Borrero, 1999).

Nótese en toda esta enumeración de lugares en donde aparecen fantasmas, la mayoría es­tán en palacios, castillos, hospitales, mansiones, lugares públicos, o en donde han persistido los prejuicios sobre estas creencias. Además cada lugar y cada fantasma tiene su historia, su cuento, su leyenda, su conexión con los muertos; a su vez, no solamente son estos lugares, sino hay múltiples leyendas de fantasmas que aparecen en el campo, en pueblos, en regiones apartadas; sin embargo, existe un común denominador y es el de que comienza la aparición del fantasma en forma individual y no colectiva. La interpretación científica actual ya anotada anteriormente pertenece a las neurociencias, al psicoanálisis y psicología cognitiva. Ahora me ocuparé del tema del “espiritismo”.

En estos textos no describo las apariciones de los santos y en especial a los de la Virgen María explícitamente mas en textos posteriores me refiero, en algún sentido a lo que se refiere de los milagros de la Virgen de Lourdes y, en otra parte a las llamadas profecías de Fátima. El motivo reside en que el tiempo no me ha alcanzado para hacer un estudio concienzudo sobre unos y otros.

El Espiritismo

El término “espiritismo” viene del latín “espirit”: “espíritu” e “isme”: “doctrina”; esta doctrina o filosofía tiene sus fundamentos principales a saber: la existencia y unicidad de Dios, el de los espíritus ligados al cuerpo mediante una conexión denominado “peri espíri­tu”. Los “espiritistas” definen con el término alma el espíritu cuando está ligado a un cuerpo “lo que se denomina encarnada”. El espíritu para muchos es o pertenece a un ser inteligente individual, antes y después de la muerte y por lo tanto inmortal. La comunicalidad de los espíritus para los espiritistas, es a través de un médium encarnado vivo con el desencarnado muerto. Para esta doctrina existe la ley de causa y efecto, y, se acepta la reencarnación, la cual es un concepto prestado del hinduismo. No existe en este cuerpo de conocimiento el cielo y el infierno eterno; y, la felicidad o infelicidad son relativas y las determina el estado moral y psi­cológico del individuo, a la vez existe una pluralidad de mundos habitados, (47). La tierra no sería el único planeta con vida y el espíritu progresa de planeta en planeta y son responsables de sus actos durante toda su existencia. La ignorancia existe, pero existe una evolución dado el libre albedrío. Se cree en los ángeles y demonios, en el bien y el mal. Jesús es considerado como modelo y guía moral para la humanidad. En el espiritismo no se acepta el dogma de la santísima trinidad y la moral de Cristo es el camino para la evolución; la relación humana no necesita ninguna mediación institucional de las Iglesias. El espiritismo carece de rituales, cultos, templos o sacerdotes; no existe una jerarquía, no hay intermediarios entre Dios y el hombre; la práctica es gratuita y sin ánimo de lucro. Todos estos conceptos surgieron del escritor francés Alan Kardec, (1857) pseudónimo de Hippolyte Léon Denizard Rivail quien organizó su pensamiento en cinco obras (trabajos) y codificó su doctrina sobre las personas desencarnadas.

Las cinco obras conocidas como Pentateuco Kardequista son: 1). “El libro de los espíri­tus” (Kardec, 1857); lo que se refiere a la inmortalidad del alma, la naturaleza de los espíritus, la relación con los hombres, las leyes morales, la vida presente, futura y el porvenir, y los médium. 2). “Libro de los Mediums” (1861), (Kardec, 1986) contiene la enseñanza de los espíritus y guía de los médiums y analiza la relación entre el mundo corpóreo y el mundo invisible espiritual. 3). “El Evangelio según el espiritismo” (1864), (Kardec, 1988), explica las máximas morales de Cristo, las diversas posiciones de la vida, la esencia religiosa de la doctrina como verdadero cristianismo, el poder del amor en las diversas situaciones de la vida para servir al prójimo. 4). “El cielo y el infierno y el origen: (la justicia divina según el espi­ritismo)” (1865), (Kardec, 2011); la obra trata sobre el tránsito de la vida corpórea a la vida espiritual, las penas y las recompensas futuras, los ángeles y demonios, (48) ejemplo sobre la situación real del alma antes, durante y después de la muerte. Se hace las preguntas sobre estas temáticas; clasifica la categoría de los espíritus como: felices, sufridores, arrepentidos, endurecidos y suicidas. 5). “La Génesis: los milagros y las profecías según el espiritismo”, (Kardec, 2004), trata de los milagros y las profecías según el espiritismo y a la vez sobre Dios y la visión de los hombres, el bien y el mal, el espacio y el tiempo, la formación de los mundos, la génesis orgánica y espiritual, la superioridad de la naturaleza y de Jesús, la des­aparición de su cuerpo y la providencia divina.

Recuérdese como se mencionó en otra parte de la obra que desde la antigüedad se ha creí­do en la existencia de comunicarse con los espíritus de los muertos; por ejemplo, en Grecia Antigua los difuntos habitaban en el Hades y era posible entrar en contacto con los muertos. En la Odisea de Homero Odiseo llega a Hades y lleva a cabo un ritual efectuado por la hechi­cera Circe, con la cual logra hablar con el espíritu de su padre y con los compañeros muertos de Troya. En los pueblos originarios de Asia, África, Oceanía y América existían los llama­dos chamanes o brujos que hacían rituales semejantes. En la Edad Media William Shakespea­re lo planteó en Hamlet con la figura de su padre. De todas formas para Richet el nacimiento del espiritismo se ubica en las hermanas Fox (1848) y con la aparición de la obra denominada. “Spiritist Codification” por el pedagogo francés Allan Kardec entre 1857 y 1868. Los libros que componen la colección son: “Le Livre des Esprits, Le Livre des Médiums, L’Évangile Se­lon le Spiritisme, Le Ciel et L’Enfer y La Genèse”, y son una compilación de preguntas hechas por Kardec y las respuestas supuestamente dadas por los espíritus con los que se comunicaba. Esta obra sienta, además, las bases de la doctrina espiritista. Kardec se influenció de las her­manas Fox (1814-1893), de Franz Mesmer (1734-1815) y la “ouija” de entonces.

Las tres hermanas Fox Leh (1814-1890), Márgaret (1833-1893) y Kate (1837-1892) fue­ron consideradas fundadoras e impulsadoras del movimiento creado por Kardec, (49), con diferentes investigaciones de los fenómenos del espiritismo. La primera experiencia se re­monta a marzo de 1848 en la localidad Hydesville (cerca a Nueva York) cuando las herma­nas se quejaron por ruidos extraños en sus habitaciones; en ese mismo mes los fenómenos se volvieron intensos y la familia abandonó el hogar llamando a distintas personas para que fueran testigos de los hechos. Tiempo después hubo una exhibición pública de sus habilidades en el Corinthian Hall (Rochester); aún el químico William Crookes escribió en Londres en 1874: “Testé los golpes de todas las formas concebibles, hasta que no hubo escapatoria de la convicción de que los sucesos no se producían mediante el engaño o medio mecánicos(50), “Crookes era indudablemente un científico, diseñó los tubos de Crookes y fundó la Sociedad de Investigaciones Psíquicas en Londres”, (De Francisco, 2012).

En 1888 las hermanas confesaron públicamente el fraude, el cual consistía en que los ruidos eran provocados intencionalmente haciendo sonar articulaciones de los dedos del pie o colgando un objeto de una cuerda haciendo golpear en el piso para que nadie fuera capaz de localizar la fuente o procedencia del sonido, (51). Pese a esta confesión el espiritismo continúo en su expansión en América del Norte, del Sur y Europa. Aquí es importante mencionar cómo en China, Japón, Corea, Birmania, Filipinas, la India no estuvieron exentos de las prácticas del espiritismo combinándolas o mezclándolas con otras creencias y en ocasiones fusionán­dolas con las creencias religiosas y apareciendo múltiples las publicaciones al respecto Dentro del “espiritismo” aparecen las investigaciones del físico-químico inglés William Crookes y del médico escocés Daniel Dunglas Home; el más relevante fue el de Leonore Pi­per médium espiritista, cuyas experiencias fueron analizadas por el psicólogo estadounidense William James.

Las explicaciones de las causas de este fenómeno del espiritismo se plasman en las di­ferentes publicaciones que aparecieron en Europa y Estados Unidos y luego en España. El espiritismo en el Siglo XX y XXI con el inmediatismo provocado por la sociedad de compra venta y la industrialización, creó un sentimiento de vacío interior con la necesidad de la reto­ma de una espiritualidad a través de la música de la “Tercera Era”. En síntesis el espiritismo no es solo una filosofía moral sino en parte para algunos, una religazón a Dios, a la vida y a la naturaleza eterna.

El espiritismo es considerado una superstición y no como ciencia, ideología o creencia, (52). El físico y epistemólogo Mario Bunge 1919 (en su libro Investigación Científica 1969) lo incluye como una “pseudo ciencia”. La iglesia católica ha condenado al espiritismo con dureza y aún más en la cultura popular se hacen prácticas adivinatorias con la “tabla ouija”, el juego de la copa. Entre los espiritistas célebres se encuentran: escritor en francés Víctor Hugo (1802-1885). Allán Kardec (1804-1869): Charles Dickens (1812-1870): escritor bri­tánico. Alfred Russel Wallace (1823-1913): investigador británico; William Crookes (1832-1919): investigador británico. Daniel Dunglas Home (1833-1889); Amalia Domingo Soler (1835-1909): escritora y médium española. Margaret (1836-1893) y Kate Fox (1837–1892): médiums canadienses; Camille Flammarion (1842-1925): investigador francés; León Denis (1846-1927): investigador francés; Florence Cook (1848-?): médium londinense; Oliver Lod­ge (1851-1940): investigador; Eusapia Paladino (1854-1918): médium italiana. Arthur Conan Doyle (1859-1930): escritor británico. Ernesto Bozzano (1862-1943): investigador italiano; Francisco I. Madero (1873-1913): médium escribiente, y presidente de México; Chico Xavier (1910-2002): médium brasilero. Además de muchos aficionados profesionales de distinta ín­dole incluyendo a médicos, filósofos, abogados y curiosos. “La mejor historia del Espiritismo de esos días fue escrita por Arthur Conan Doyle”, (De Francisco, 2012).

En los textos no se ha hecho alusión a los rituales que se realizan para evocar los es­píritus con la intervención del medio; sin embargo, todos tienen un conocimiento general con respecto a que los espiritistas evocan o convocan al espíritu extracorpóreo realizando la actuación y congregándose dos o más personas en un sitio aislado, sin ruidos en forma tran­quila concentrados en el sujeto a evocar o deseando que un espíritu llegue al medio (el sujeto mediador obraría, entre el espíritu del sujeto vivo que llama al espíritu del sujeto muerto) y así se producía un campo colectivo con el deseo y necesidad de hacerse corpóreo el espíritu en el sujeto mediador o médium.

Resulta que son múltiples las experiencias que aparecen en las obras y en los relatos de las personas que han asistido a estas sesiones espiritistas, encontrándose supuestamente así como aparecen sujetos que no se ha convocado revelándose como líderes socio-políticos o militares y expresándose con palabras a través del mediador o médium. El que lidera la mesa en el acto espiritista hace distintas preguntas de acuerdo con las necesidades individuales y a cómo están éstas personas, y qué información pueden dar del más allá o en el aquí, en el presente o futuro. Obsérvese que siempre existe esa necesidad de la témporo espacialidad. En algunas ocasiones aparece en los relatos que el espíritu pertenece a un sujeto desconocido y aún así se expresa a través del médium en lenguas extranjeras; otras veces, las informaciones son superficiales e insignificantes y algunas con sentido y con cierta posibilidad que ocurra en el futuro lo que se pregunta. Quien desee profundizar más en este conocimiento puede hacerlo remitiéndose a la bibliografía citada.

¿Qué piensa el autor sobre estos fenómenos? Pienso que aquí obra el inconsciente y to­dos los mecanismos y fenómenos que en él participan, los cuales están bien estudiados por el psicoanálisis que si bien nació con Sigmund Freud a finales del Siglo XIX se desarrolló con múltiples modelos en el Siglo XX. Ahora en el Siglo XXI hacemos una interrelación de disciplinas y en especial la participación de la física cuántica para la explicación de todos estos fenómenos paranormales o parapsicológicos y que en esta obra trato de plantear. La “creencia en el espiritismo” tiene su historia, la cual se pierde en el origen del hombre (Homo sapiens), pues el ser pensante siempre ha requerido de la explicación y ubicación de la existencia en el ahora, el antes y el después; he ahí la percepción y vivencia del tiempo. Así el ser humano construyó un espacio “más allá y más acá” de la realidad vivida; así mismo pro­yectó y “creó otros mundos” y se perpetuo en el tiempo, dándole al “espíritu” toda una serie de connotaciones vivientes con capacidad de comunicación y por ende de sensopercepciones que todavía no se han entendido, explicado y comprendido. Fue así también como el hombre se sumergió en el “campo de los espíritus” por sus tendencias mágicas y omnipotentes, a la vez de la incertidumbre, la angustia e inseguridad que le acompaña, todas ellas teñidas de emociones y afectos mezclados con ansiedades esquizoparanoides y depresivas y obviamente con núcleos culpígenos a la vez que disociativos; fue así como el ser humano ubicó el espíritu en lo “sobre-natural” (por encima de lo natural), (ver capítulos III, IV, V y VI).

Un aspecto a considerar es cómo las personas se juntan, se congregan de acuerdo con los perfiles psicológicos que coinciden en uno o más aspectos; así ocurre con los grupos de espi­ritistas que necesitan de ese campo mágico, y, así también aparecen el “médium” (mediador o facilitador del ritual) el cual sirve de puente entre la realidad, la fantasía, el inconsciente y el ya descrito espacio terciario o intermedio para comunicarse a niveles diferentes en donde opera la función cuántica (pensamiento cuántico); estos sujetos tienen unas características especiales, no sólo en la función intuitiva, o la hipersensibilidad, sino con la capacidad extra­sensorial y de la atemporalidad inconsciente. Nótese que aquí también operan los prejuicios.

Si bien estudiamos al hombre en su historia, nos encontramos con que éste no solamente percibió la muerte, sino que le dio sentido y significado a la vida y también a la muerte y a la otra supuesta vida, (53); es así como en la antigüedad egipcios, mesopotámicos, hindúes, vedas y chinos construyeron conceptos con respecto al espíritu, al más allá, a la otra vida y así provinieron ideologías, ideas religiosas, la conceptualización de los dioses y de un solo Dios para poder comunicarse en esa otra dimensión con el ser ideal y con los seres queridos que se van; así se le daba la posibilidad al ser humano de trascender más allá de la muerte, (54).

Antes de seguir adelante vale la pena mencionar cómo a lo oculto se le da la connotación de misterioso y se le tiene dentro de la categoría del misterio, (55); he ahí también el espiritis­mo, lo esotérico, lo místico, y cómo a estos temas se les trata de aplicar la lógica explicativa cayendo en lo ilógico, subjetivo, irracional o lo que se denomina racionalizar el hecho, cuya base está en los deseos inconscientes. Aquí se incluyen las proyecciones mágico omnipotente del principio de causalidad de todo, y en lo que denominamos ser supremo llamándolo Crea­dor, Divina Providencia, el Todo, Unidad, Dios, Fuerza Suprema, Jehová, Él; esto es una ma­nera de nominar ese ente causal y así se ubica temporo espacialmente, dándole la connotación de omnipotente, sapiente, presente, Eterno, para concluir que de allí venimos y allí llegamos; así el hombre calma su ansiedad ante la inmensa ignorancia que le ha acompañado a través de su evolución y en especial en el gran paso o salto del Homo ergaster al Homo Sapiens. Cuando en los textos aparecen estos nombres lo hago para que el lector tenga referencia a ese principio de causalidad.

La “Federación Espírita Española” el 13 de febrero del año 2007 trajo el siguiente texto: “El Espiritismo no es un descubrimiento moderno; los hechos y los principios en que des­cansa se pierden en la oscuridad de los tiempos, porque se encuentran sus huellas en las creencias de los pueblos, en todas las religiones, en la mayor parte de los escritos sagrados y profanos, solo que los hechos incompletamente observados han sido interpretados con fre­cuencia con arreglo a las ideas supersticiosas de la ignorancia, y sin haber deducido de ellos todas las consecuencias”. Por eso León Denís en su libro “Después de la Muerte” decía:

“Todas las grandes religiones han tenido dos aspectos, uno aparente y otro oculto. En éste está el espíritu, en aquel la forma o la letra. Bajo el símbolo material se di­simula el sentido profundo. El brahmanismo en la India, el hermetismo en Egipto, el politeísmo griego, y también el cristianismo, presentan en su origen ese doble aspec­to. Juzgarlas por su lado exterior y vulgar, es juzgar el valor moral de un hombre por su vestido. Para conocerlas hay que penetrar el pensamiento íntimo que las inspiran y constituyen su razón de ser; del seno de los mitos y los dogmas hay que desprender el principio generador que les comunica fuerza y vida. Entonces se descubre la doctrina única, superior, inmutable, de la cual las religiones humanas no son más que adapta­ciones imperfectas y transitorias, proporcionadas a las necesidades de los tiempos y de los hombres”, (Denís, 1990).

El Académico Adolfo De Francisco Zea presentó y publicó un artículo al cual tituló “El espiritismo” (De Francisco, 2001); el autor trae una secuencia cronológica de la aparición de una serie de fenómenos psicofísicos que tuvieron su auge en Europa especialmente acerca de hechos misteriosos y extraños sobre los cuales se especulaba y discutía en medios científicos, religiosos y culturales y que se referían al magnetismo animal y al hipnotismo que ya estaba presente en distintas culturas; por ejemplo, en la Ilíada, “la imagen de Patroclo aparece ante Aquiles para clamar venganza por su muerte; Demócrito creía que el ente espiritual estaba constituido por una materia muy tenue; pensaba que el cambio en la velocidad de los áto­mos permitía que el alma de los seres pudiera verse en ocasiones en lugares cercanos a los sitios en que sus cuerpos habían sido enterrados” (De Francisco, 2001). Mucho después de los griegos, en el Siglo XVIII apareció Joseph Gasner, sacerdote, quien se ocupó de suprimir ciertos síntomas (dolores de cabeza, vértigos) rezando o confesando a sus feligreses; “el Papa Pío VI ordenó una investigación y decretó que el exorcismo debería realizarse con discreción de acuerdo a las prescripciones del ritual romano”. En 1774 Frank Mesmer se pronunció so­bre un tratamiento con corrientes artificiales concibiendo que existía un “fluido acumulado” que denominó “magnetismo animal”; así trajo la idea de que “el fluido sutil existía en el uni­verso y actuaba como un medio de unión entre los hombres, entre estos y la tierra…”; todo esto para curar enfermedades. Así apareció el magnetismo el cual abordó asuntos divinos y humanos y “temas de fisiología, astronomía, física, zoología, religión, espiritismo, metafísica y terapéutica” (Op. cit. p. 37). Ya por esa época el hipnotismo existía; recuérdese los poderes hipnóticos de Moisés y luego los supuestos de Jesús.

Realmente el espiritismo como tal, es decir, la relación del vivo con el muerto, o con su espíritu tuvo más desarrollo práctico en el Siglo XIX en Europa y luego en Norte América, pasando a Suramérica, al Brasil, Argentina, Venezuela y Cuba, no sin antes entremezclarse con los mitos y leyendas y con los rituales hindú-africanos. Así observamos que el espiritismo ha estado acompañando al hombre en toda su historia; en los diferentes continentes. Esto lo prueba los diferentes rituales, por ejemplo las momificaciones realizadas milenios atrás en China, Egipto y América con la creencia del “viaje al más allá”. Aquí vemos la necesidad del hombre de comunicarse con el más allá, de creer en los espíritus como objetos vivientes para no desconectarse con ellos. La misma religión cristiana todavía en el Siglo XXI participa de una serie de rituales como las peregrinaciones, las procesiones, las santificaciones, las apari­ciones, los milagros y los exorcismos.

Existen otros fenómenos psíquicos que han sido descritos, por ejemplo, el relatado por Luis Zea Uribe en su libro “Mirando al Misterio” en que aparece “un boga del Magdalena que se expresaba en perfecto francés, idioma que no conocía, pero que Zea Uribe hablaba de manera correcta”; aquí viene la pregunta ¿era una sugestión? ¿Era una comunicación extraverbal, producida en la relación Zea Uribe y el boga para producir la xenoglosia? o ¿era lo que decía simplemente que el espíritu de otro mediaba en el boga que en otras palabras era el médium de comunicación, o era una reencarnación de una vida anterior que se expresaba actualmente? La respuesta exacta no la tengo, más cuando tendríamos que aceptar, compren­der y comprobar la actividad del “médium o reencarnación”; sin embargo, se me ocurre que es la comunicación extraverbal y la identificación que el boga hacía completamente con el experimentador Luis Zea Uribe quien se refirió a cómo cuando “se acumula la ignorancia-sobrevienen- las más diversas explicaciones”, y tratándose de este específico tema “continúa la discusión…” citado por Adolfo De Francisco, 2001.

Con respecto a todos estos temas debemos ser muy cuidadosos puesto que todavía la ciencia no ha demostrado nada taxativamente y más bien pensemos que ni la simulación, ni la reencarnación, ni la magia, el conjuro, la hechicería, son las causantes de estos hechos y más bien entendámoslos como funciones del cerebro-mente, y que se explicitan en diferentes partes de esta obra, no sin negar que existe el sacerdote, el chaman, el mediador espiritual, el maestro, el poder espiritual y de la creencia en el Ser Supremo Dios como una gran ne­cesidad del hombre de sujetarse y comunicarse con el más allá. La verdad obviamente no la tenemos.

Si bien todo esto puede analizarse con el prisma psicoanalítico no estamos exentos de poder abocar esta temática con la perspectiva espiritualista dándole predominio a la ope­rancia del espíritu después de la muerte y así perpetuarse en la existencia. Aquí deviene otra pregunta ¿en realidad científicamente existe el espíritu por encima o fuera de lo natural?, ¿acaso es la funcionalidad de partículas cuánticas, con sus funciones de onda en millones de organizaciones biomoleculares energéticas, las que operan en la vida y después existe una reorganización de esas mismas partículas o funciones de onda? La respuesta conceptual es que todo se transforma más todavía no conocemos muy detalladamente las consecuencias de la transformación de esas funciones de onda (partículas) y la operatividad de las energías consecuentes, (56).

Aquí debo señalar que el campo del espiritismo ha sido estudiado por diferentes auto­res, a la vez con diferentes tecnologías arribando a un espacio muy incierto y sin ninguna evidencia de certeza plena de que existan organizaciones energéticas muy conformadas para expresar unidades individuales o conjuntos organizados de alguna manera, que nos puedan probar la comunicación en otras dimensiones. Sin embargo, existen múltiples experiencias con alucinógenos o sin ellos, con vivencias de seres queridos que se manifiestan con otros en la vida terrenal, o fenómenos físicos que contradicen las leyes de la gravedad o la ya mencio­nada telequinesis, o el manejo doblando los materiales duros. Aún existen laboratorios espe­ciales de parapsicología y de fenómenos en donde aparece la percepción extrasensorial y es evidente que no se puede negar la presencia de los fenómenos mentales que aparecen en la ya llamada atemporo-espacialidad. Personalmente no estoy exento de haber tenido experiencias incomprensibles racionalmente y sólo cuando he podido acercarme a esa dimensión operativa de la física cuántica es cómo y cuándo he podido explicar hechos que anteriormente para mí eran incógnitos; sin embargo, sigo “agnóstico”, es decir no conozco todo ese “intríngulis” que funciona en el cerebro mente y que seguramente está por descubrir, más sí he llegado al concepto del “azar determinista” que participa en la psicología de la vida cotidiana.

De la misma manera que se ha explicado el espiritismo también puede operar el misti­cismo, el ocultismo, el esoterismo, la adivinación, la clarividencia (57) y aún la lectura del zodiaco y de las cartas, lo cual puede ocurrir debido a una intercomunicación entre los dos sujetos a través de un objeto intermediario que sirve para una comunicación extraverbal en la cual participan la información cuántica, pudiéndose establecer un puente entre uno y otro a través de un ritual, un objeto (talismán, un medio sólido, acuoso, gaseoso, o imaginario como ver lo que la imaginación cree ver en las cenizas del tabaco, cigarrillo, las cartas, el chocolate, las piedras echadas al azar, etc.) o en un medio ambiente específico (recintos religiosos, san­tuarios, tabernáculos), también en las necrópolis, los monumentos sepulturales, pirámides en donde existen supuestos y mágicamente energías cósmicas concentradas o “sobrenaturales” en las cuales también juega un papel importante la idea (concepto) del objeto muerto pleno de poder y a los que manipulan (por ejemplo los féretros, cadáveres, momias), obteniéndose una connotación de poder pues se ha atrevido a violar o traspasar esa barrera prohibida en el espa­cio de la muerte. Es así también como el sujeto puede ubicarse en una contrafobia (al mirar, tocar, oler, sentir el más allá en el muerto), cargado de fuerzas ocultas y de misterio de lo que se llama el “más allá”; a la vez a quien trabaja en ese campo, se le considera de “iniciado” con los ya mencionados poderes, y, por lo tanto, se le imputa con capacidades superiores pues ha sido capaz de traspasar aquella barrera y entrar en otra dimensión. Todo esto pertenece más a un mundo de creencias y no a hechos científicos.


46 “‘Hamlet no le temía al espíritu de su padre; antes bien le gustaba’. ‘Los fantasmas son rechazados por los teólogos, pero no lo espíritus que habitualmente los acepta por sus acciones’. Además no todo estaría en relación con lo agresivo, lo sadomasoquista. Es más corriente en el espiritismo buscar el espíritu bueno que consuela y enseña; eso que se ha señalado muchas veces sobre la disociación, tendría que ocurrir con personas de ‘trastornos mentales’ de una u otra naturaleza, pero no en los investigadores normales de esos hechos”, (De Francisco, 2012).

47 “Esta idea la tuvo muy firmemente el célebre astrónomo Camilo Flammarion y que actualmente sostienen veladamente algunos astrofísicos modernos. Y desde luego los que impulsan el fraude de los OVNIS”, (De Francisco, 2012).

48 “Los espiritistas no hablan de ‘ángeles y demonios’ sino de espíritus buenos y malos, que identifican como espíritus elevados (como Cristo) y espíritus no evolucionados”, (De Francisco, 2012).

49 “Las hermanas Fox revelaron sus experiencias que les había producido miedos. Los franceses muchos de ellos, no solo Kardec se dedicaron a investigar los hechos y de allí surgió el espiritismo”, (De Francisco, 2012).

50 Crookes (1871): “I have tested [the raps] in every way that I could devise, until there has been no es­cape from the conviction that they were true objective occurrences not produced by trickery or mechanical means.”

51 “Es inexacto que niñas inexpertas como las Fox pudieran fraguar un fraude de ese tamaño. Los religiosos americanos intentaron demostrar un fraude partiendo de la base del engaño de las Fox, en lo cual estaban equivocados. En esto influyó mucho la opinión del sacerdote jesuita Heredia”, (De Francisco, 2012).

52 “El espiritismo no se consideró como una superstición sino como un movimiento tendiente a la espiritua­lización de las gentes; no pretendía ser una ciencia aunque fue estudiada con la metodología científica de la época con intelectuales del más alto rango; fue aceptado como verdadero por aquellos que perdieron sus hijos en las trincheras de Verdun durante la Primera Guerra Mundial. El espiritismo no creaba ningún tipo de religión ni se oponía a las confesiones religiosas de entonces; postulaba la creencia en Dios, la creencia en los espíritus, la reencarnación, la posibilidad de comunicarse con los espíritus y señalaba el camino de la moral individual y colectiva. Los fraudes y los hechos delictivos en torno al movimiento no empañan las creencias de los auténticos espiritualistas que creyeron en él. El movimiento fue perdiendo vigor y se consi­dera que a partir de 1937 dejó de existir. Subsisten los rezagos que no lo interpretan como fue en realidad. Hoy las religiones tienen sus creencias propias y casi todos presuponen la realidad de los espíritus; algunos creen en poder comunicarse con ellos; otros piensan más bien en los santos, la virgen, los ángeles y otras entidades similares; algunos creen en la reencarnación, otros no y todos ellos tienen sus ritos, su credo, su dogma y su moral. Esa es para mí la realidad del espiritismo, en el que personalmente no creo”, (De Fran­cisco, 2012).

53 “La percepción de la muerte y un más allá, se cree por los antropólogos que comenzó a manifestarse antes que apareciera nuestra propia especie; lo sugiere los entierros de Neanderthalensis de hace 70 mil años (el hombre de Shanidar) en el Irak moderno”, (De Francisco, 2012).

54 Toda esta temática se encuentra en la obra del autor Ciencia Mitos y Dioses, (Sánchez Medina, 2005)

55“Los misterios más trascendentes de los últimos 2 mil años son los del cristianismo, comenzando por los misterios de la Santísima Trinidad y los de la transubstanciación en la eucaristía. Lo misterioso del espiri­tismo es pálido reflejo junto a aquellos”, (De Francisco, 2012).

56 “La ‘perspectiva espiritualista’: está bien que se mencione el espiritualismo que es el nombre o cate­goría que puede dársele a estos fenómenos. El término espiritismo’ es el nombre popular que pertenece a una gran cantidad de gente, muchas de ellas ignorantes. Historia del espiritualismo’ fue el título del libro de Conan Doyle; no dejó historia del espiritismo, y le sobraba razón. La perspectiva espiritualista no es exclusiva del movimiento que tomó origen en los extraños fenómenos que asustaron a las hermanas Fox. Esa misma perspectiva espiritualista es la de las religiones de oriente (hinduismo, shintoísmo y budismo) y crease o no, de las religiones monoteístas que nos rodean. La misma ciencia busca encontrar respuestas a lo ‘inexplicable’, pensando que sus doctrinas y métodos le serán suficiente para lograrlo. ¡Vana ilusión!. Las creencias en Dios y en la espiritualidad en la que el autor y yo como comentador nos movemos, no requieren de experimentos ni de estadísticas para tener su valor indiscutible. Pienso en la idea de justicia de Sócrates o en la bondad de Cristo para hacer a un lado el libro de física y abrirlo en otro momento más adecuado y apropiado”, (De Francisco, 2012).

57 En algunas ocasiones ciertos fenómenos de la clarividencia se relacionaban con el “aura” o la visión o flash que aparecía antes de los ataques epilépticos; aún se ha llegado a conectar algunos de estos fenómenos con el síndrome de la epilepsia, (GSM).

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