Biografía de un Pensamiento

(Comentarios al Proceso Histórico de la Obra Científica del Académico Guillermo Sanchez Medina)

por ADOLFO DE FRANCISCO ZEA
Miembro Honorario de la Academia Nacional de Medicina y de la
Sociedad Colombiana de Psiquiatría.
Miembro de Número de las Academias de la Lengua y de la Historia.
Miembro Distinguido de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis.

“Todos los seres humanos aspiran por naturaleza al saber”
ARISTÓTELES. Siglo IV a.C.

“CIENCIA Y PENSAMIENTO MAGICO”, obra del doctor Guillermo Sánchez Medina que hoy tengo el honor de prologar, es el más reciente de los libros que el distinguido médico psiquiatra y psicoanalista, pensador y humanista de valía y Miembro Honorario de la Academia Nacional de Medicina ha venido publicando en los últimos veinte años sobre las ciencias de la mente y los vínculos que las relacionan con otras disciplinas del Conocimiento y la Cultura; vínculos que en el caso del ilustre académico se establecen profusamente como redes que enlazan de modo inteligente los asuntos de que se ocupa, con miras a lograr que sus ideas, plasmadas en palabras, tengan unas con otras relaciones de tal cercanía que sus libros reflejen en el conjunto de su obra una armonía plena en la cual las desigualdades no existen.

Estos libros, a los que ha consagrado lo mejor de su inteligencia y su gran capacidad de trabajo, dan testimonio de su brillante carrera médica ornada por una amplia y selecta cultura que se enriquece y renueva diariamente por su esfuerzo. Los textos del eminente médico, escritos con honestidad intelectual, creatividad y rigor científico, resaltan con meridiana claridad sus condiciones humanas de excelencia.

Hacer el prólogo de cualquiera de sus libros lleva implícita la necesidad de conocer buena parte de su obra científica anterior, porque en ella se encuentra el origen y los comienzos de la secuencia lógica y coherente de sus ideas y el horizonte de sus reflexiones. Estudiar con cuidado sus textos o escribir comentarios sobre ellos, conduce sencillamente a imaginar lo que podría ser un proyecto de biografía de su pensamiento.

El Diccionario de la Lengua Española en su vieja edición de 1956 define la palabra prólogo como “Discurso antepuesto al cuerpo de la obra en un libro de cualquier clase para dar noticia al lector del fin de la obra o para hacerle alguna otra advertencia”. En su última edición del año 2001 propone una definición más sencilla, menos circunscrita y más amplia: “Escrito antepuesto al cuerpo de la obra en un libro de cualquier clase”. El sentido de la definición de la palabra prólogo, me autoriza a ocuparme no sólo del libro que se me ha encomendado prologar sino del conjunto de obras que lo han precedido en el tiempo. Esto me permite llegar a una visión más integral del pensamiento del autor.

La obra científica del doctor Sánchez Medina representada por sus libros hoy supera los treinta y cinco volúmenes; se inició hace casi medio siglo con la publicación de “Amor, Odio y Perversión” (1969), un libro de psicoanálisis de corte fundamentalmente freudiano, actualizado al momento en que se publicó, destinado a los estudiosos de la psicología y la psicopatología, a los miembros de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis y a sus discípulos del Instituto Colombiano de Psicoanálisis, instituciones a los que pertenece desde hace largo tiempo.

Desde 1969 hasta el presente, Guillermo ha continuado produciendo con perseverancia y dedicación obras que versan sobre diferentes aspectos del psicoanálisis, desde su orígen ya lejano en el descubrimiento del inconsciente por Sigmund Freud, el psiquiatra vienés cuyo libro “Estudios sobre la Histeria” (1893-1895) y su trascendental obra “La Interpretación de los sueños” (1900) marcaron el comienzo de la psicología profunda y el estudio de la psicopatología desde nuevas perspectivas hasta su desarrollo actual que lo vincula de cerca con las ciencias cognitivas y la filosofía de nuestros días.

Algunas de sus obras iniciales tratan sobre los fundamentos básicos de la teoría y la práctica del psicoanálisis, su organización como especialidad independiente, sus sistemas de enseñanza, la historia de las instituciones y de las escuelas psicoanalíticas posteriores a Freud y la posición que hoy ocupa el psicoanálisis en el concierto de las ciencias humanas. En este escrito, sólo me detendré brevemente cuando sea necesario hacer algún señalamiento a aspectos puntuales de esas primeras obras.

Es preciso comenzar refiriéndome ante todo a tres libros que a mi modo de ver contienen los elementos primordiales que anticipan el rumbo que habrían de tomar sus obras posteriores: “Psicoanálisis ayer, hoy y mañana”, “Historia del psicoanálisis en Colombia” y “Tiempo, Espacio y psicoanálisis”. Una lectura atenta revela la solidez de la estructura mental del académico y atestigua su bien ganado prestigio de atinado investigador de los asuntos de la mente.

En el “Psicoanálisis ayer, hoy, mañana” (1990), estudia la historia del psicoanálisis en Colombia y América Latina y hace una crítica acertada de los hechos históricos. En la “Historia del psicoanálisis en Colombia”, que en cierta forma complementa la obra anterior, examina los aconteceres del psicoanálisis en la Academia Nacional de Medicina y recuerda las épocas en que el psicoanálisis no era considerado todavía como disciplina científica por buena parte de los círculos médicos, situación que se modificó favorablemente al iniciarse la segunda mitad del siglo XX como resultado del trabajo fecundo y productivo de los psicoanalistas que han sido miembros de la Corporación a lo largo del tiempo. Sánchez Medina presenta sus hojas de vida y señala cuáles han sido sus contribuciones a la medicina, indicando además que pertenecen a diversas escuelas psicoanalíticas y que su pensamiento filosófico los sitúa entre el agnosticismo a ultranza de los unos y el espiritualismo de los otros. Por su interés histórico y por su nivel científico de altura, la obra fue incluida como contribución significativa del ilustre académico en el volumen especial de la Academia que tuve el privilegio de editar con motivo de la conmemoración del Segundo Centenario de la Independencia. El volumen lleva por título: “Academia Nacional de Medicina. Páginas de su Historia. Libro del Bicentenario” (2010).

El tercero de los libros que me he permitido escoger entre la producción científica de su primera época, “Tiempo, Espacio y Psicoanálisis” (1987), es una de sus obras más notables y mejor trabajadas cuya lectura permite disfrutar de su valioso contenido filosófico y psicológico, admirar la erudición del autor y su dominio de la temática del psicoanálisis, su facilidad para comunicar adecuadas respuestas a cuestionamientos en ocasiones difíciles y abstrusos y su manera peculiar de plantear con sobriedad las incógnitas todavía no resueltas.

Sánchez Medina se propuso desarrollar en este libro una temática filosófica y psicológica de interés en torno a la temporo-espacialidad vista a la luz del psicoanálisis, dedicando algunos apartes iniciales del libro al estudio del espacio, el tiempo y el movimiento. En la Introducción expone sucintamente los conceptos relativos a la espacialidad, la temporalidad y el movimiento en las relaciones sujeto-objeto, advirtiendo que las ciencias psicológicas y biológicas, la física, la filosofía, la epistemología y la fenomenología se ocupan de esos temas; expresa su propósito de centrarlos en el modelo psicoanalítico en general y especificamente en la situación analítica y señala que la situación dual que se vive en el binomio analista-analizado establece su propia espacialidad, su temporalidad, su movimiento, el curso evolutivo de su historia y su interpretación. “De esa manera se comprende el movimiento del proceso y las reconstrucciones que opera la relación transferencia-contratransferencia”.

Guillermo sostiene que la espacialidad, la temporalidad y el movimiento, como elementos que participan en la situación analítica, repite los ritmos, ciclos y controles de la unidad espacio-tiempo que fueron instaurados con anterioridad pero que sólo tienen la posibilidad de modificarse en el “aquí y ahora”.

Explica el pensamiento de Newton sobre el espacio y el tiempo absolutos y el de Berkeley sobre el mismo tema, señalando la posición de esos gigantes del pensamiento frente a la ciencia: “Para Berkeley y para Bacon, dice, la ciencia se reduce a un conjunto de leyes o reglas emanadas de la experiencia sensible en la cual se encuentra de manera directa su verdad. Para Newton, la ciencia debe tender en su forma acabada a constituirse en un sistema fundamentado en principios universales”. Con esta perspectiva, “la verdad de una proposición reside primordialmente en su vinculación lógica y coherente con los elementos, conceptos, principios y leyes que constituyen el sistema teórico”.

En la situación analítica, continúa, hay que distinguir el espacio desde el punto de vista del analista y del analizado. Los espacios son diferentes para cada uno de ellos, pero ambos se encuentran en el encuadre. El analista y el analizado se descubren, se acercan pero no con los límites y la actividad del encuadre sino con la funcionalidad de los mecanismos de cada uno de sus aparatos mentales; un mecanismo está representado por la identificación en general; el otro por la identificación proyectiva en particular.

Expone el concepto del Tiempo desde la vertiente del psicoanálísis antes de penetrar en la temática de las senso-percepciones y el funcionamiento del aparato mental. Para el psicoanálisis existen dos tiempos diferentes: uno es el tiempo interno, múltiple, el tiempo del Yo que imagina, percibe, fantasea y vive internamente; el otro es el externo representado por el tiempo cronológico. En el tiempo interno se incluye el tiempo de los sueños, el tiempo de la creatividad, el de los mitos, el del proceso analítico en la transferencia-contratransferencia y el concepto de todo lo mágico. Al tiempo externo le corresponde la temporalidad física, la matemática y la cronológica de acuerdo a los modelos existentes. Al mencionar el tiempo de la psicopatología, trae a manera de ejemplo el tiempo del paciente melancólico y depresivo para el cual “no es posible sentir el futuro cambiante sino el “ahora” doloroso del ayer”.

Considera que la noción de senso-percepción y concepción del espacio en general se realiza en el mundo interno, en el Yo psíquico y en el corporal; allí se producen los descubrimientos, se ordena y analiza, se sintetiza, se inventa, se reduce la figura, se integran los conceptos, se convierten en signos o estos en figuras, antes de llegar a las ecuaciones y las leyes. La realidad interna y su contraparte la realidad externa, se dan a conocer por medio de nuestras senso-percepciones que instauran la experiencia y la vivencia; la sucesión de la una y la otra da la noción de realidad interna-externa sin desconocer la vivencia inconsciente del espacio, el tiempo y el movimiento.

Al discutir las senso-percepciones anota que presentan tres caras que es preciso tener en consideración: la cara externa presente hacia el afuera, la cara interna que corrresponde al mundo mental representativo conocido, y la tercera que ignora que percibe conscientemente: el inconsciente. Entre las dos primeras caras, la interna y la externa, existiría otra más que corresponde al estado de senso-percepción y conciencia conocido como el preconsciente en el cual se sitúan las asociaciones libres, la atención flotante, los sueños y los actos creativos, los delirios y algunos otros fenómenos mentales.

“Tiempo, espacio y psicoanálisis” es una obra de mayor complejidad y más difícil comprensión que las anteriormente mencionadas. El académico estudia en ella algunos elementos del psicoanálisis que pertenecen a la vez a la psicología y a la filosofía y señala la ineludible necesidad de apartarse de los libros que tratan preferentemente sobre el psicoanálisis propiamente dicho para poder internarse en terrenos en donde el psicoanálisis interactúa con la filosofía, la historia y otras disciplinas del Conocimiento. En la parte final de la obra expone sus ideas sobre las redes de conocimiento, estructuras análogas metafóricamente a las telarañas, que se crean con el fin de interrelacionar entre sí disciplinas diversas, como la biología con las disciplinas de la Cultura, “con la influencia epigenética que la Cultura traza en forma igual a como lo hace la genética en la selección natural”.

En el Epílogo, la psicóloga Diana Patricia Evers hace la síntesis siguiente: “Esta obra, partiendo de la concepción lógica del Espacio y el Tiempo nos muestra los caminos que estas realidades trazan dentro del aparato mental; nos señala cómo se exteriorizan tanto en su integración como en su patología; nos descubre las consecuencias del movimiento que se engendra; nos conduce por las vertientes del pensamiento mágico a los mitos, para entrar inevitablemernte en una de las realidades más intensas y determinantes del comportamiento del ser humano: la Sociedad. Finalmente, y como una victoria frente al espacio y el tiempo: la Creación, en la que se plasma la esencia de la vida y se traspasan las fronteras que la muerte intenta fijar a todo cuanto existe”. Termina el Epílogo sosteniendo que la fantasía del lenguaje psicoanalítico y la creación del lenguaje artístico se asemejan: el psicoanálisis y el arte tienen como objetivo fundamental trascender la muerte.

“Tiempo, Espacio y psicoanálisis”, en cuyo examen me he detenido, abre el camino a otra de las obra de sus primeros tiempos: “Historia, Sociedad, Psicoanálisis y Medicina” (1987). En este libro se destaca el papel que desempeña el psicoanálisis en el estudio de las temáticas que guardan relación con areas específicas de la Cultura. El distinguido académico e historiador Javier Ocampo López afirma en el prólogo que la Historiografía de la segunda mitad del siglo XX se interesa por la dinámica de las Sociedades Humanas en el tiempo y el espacio; por el estudio de los hechos de masas, las mentalidades colectivas, y un extenso grupo de hechos sociales, culturales, religiosos, económicos, institucionales y políticos. Para realizar en buena forma su cometido de hacer el análisis histórico, la Historiografía se apoya en los métodos científicos y en las contribuciones de otras Ciencias Humanas como el psicoanálisis, la sociología, la antropología, la demografía, la economía, la política y el estudio físico y psicoanalítico de los hombres que han dejado huellas positivas o negativas en el destino de los pueblos.

Con estas palabras, del historiador Académico Ocampo López describe las tendencias actuales de la Historiografía y rubrica las opiniones del científico Sánchez Medina que a lo largo del libro se refiere precisamente al papel del psicoanálisis en el estudio de los hechos y de los personajes de la historia. Dice así: “Toda sociedad, todo grupo, toda institución, tiene líderes que desarrollan una psicodinamia especial dentro de la masa y en el proceso histórico. El historiador debe analizar los aconteceres de la historia con la perspectiva psicodinámica para entender los hechos que suceden en ella, develando las fuerzas inconscientes como motores que actúan y mueven al hombre a través de la historia”.

Con la aparición de sus obras que tratan sobre las interrelaciones de las ciencias de la mente con las de la Cultura en sus distintas manifestaciones, Sánchez Medina da comienzo a una importante serie de publicaciones sobre asuntos que van más allá del psicoanálisis mismo, y aun del psicoanálisis aplicado, para entrar en otras áreas del Conocimiento. Explora y profundiza con rigor en los terrenos de la metafísica que investiga la estructura de la realidad; en la ética que se ocupa de las normas que regulan la cultura humana; en la lógica que establece los preceptos del razonamiento válido; en la teoría del conocimiento que descubre lo que está en nuestro poder conocer; en la literatura que nos proporciona el placer de disfrutar con el pensamiento los mundos desconocidos del espíritu; y por último, en la mitología que ofrece explicaciones simbólicas extrañas sobre los hechos más sobresalientes de la historia temprana de la humanidad haciendo uso para ello del pensamiento irracional y del lenguaje mítico.

De paso, e incidentalmente, debo señalar que muchos temas que tratan las disciplinas del Conocimiento, se analizan y difunden en las publicaciones de los escritores científicos de la Tercera Cultura que buscan ponerlas al alcance del público lector.

En el año 2002 publicó su libro “Modelos Psicoanalíticos”, un enjundioso estudio sobre la arquitectura y la dinámica del aparato mental sobre el cual su prologuista, la doctora Inga de Villerreal, se expresa en la siguiente forma: “El libro es un enfoque personal y original de su autor que se ha independizado de las escuelas de psicoanálisis post-freudianas incorporando aspectos importantes de esas teorías que son muy divergentes entre sí, confrontando sus planteamientos teóricos con la experiencia clínica”.

El autor llama la atención sobre la influencia en la vida mental del ser humano de los factores genéticos heredados en las estructuras biológicas y sobre el papel de los factores sociales y económicos en la desorganización de la mente y las conductas. Sostiene que no todas las escuelas dan importancia al impacto de los factores genéticos en el desarrollo evolutivo del aparato mental; de hecho, menos aún a ciertos rasgos como lo instintivo, lo obsesivo, lo fóbico, lo melancólico, lo esquizoparanoide, lo depresivo y lo narcisístico.

Presenta una síntesis comprensiva de la complejidad de la psicodinamia del funcionamiento mental, para entrar después, sin comprometerse con ninguno, en el examen de cada uno de los modelos psicoanalíticos. Estudia en seguida la relación del analista-analizado en la práctica clínica y destaca con imaginación las diferencias que eventualmente podrían encontrarse entre un psicoanalista de la época victoriana de Freud y un psicoanalista del siglo XXI en el que estamos. Considera que un psicoanalista de este siglo tendría que ocuparse de conocer en detalle no solamente los descubrimientos de Freud sino las contribuciones que surgieron después, las que irán apareciendo con el tiempo y los aportes de las ciencias cognitivas. Varios apéndices del libro versan sobre temas de interés permanente: los instintos tanáticos y eróticos, el psicoanálisis y la Cultura y el psicoanálisis y los fenómenos sociales.

A este libro siguió un impactante ensayo titulado “El Psicoanálisis y la teoría de la Complejidad” (2002), publicado en el mismo año de su libro anterior, ensayo destinado a estudiar los vínculos que interrelacionan las disciplinas biológicas del cerebro y la mente a la luz de los conceptos de la teoría de la Complejidad y caos. Presenta también algunas de las postulaciones teóricas más avanzadas de la física cuántica u ondulatoria que habrán de constituirse en los temas centrales de su obra “Cerebro Mente. El pensamiento cuántico”.

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