El aura (fenómeno paranormal)

Este fenómeno del “aura” pertenece a una creencia milenaria que la ha estudiado la parapsicología, como el “efecto corona” y se concibe como un campo energético de radiación luminosa multicolor que rodearía a las personas o los objetos con un halo la cual sería invisible para la mayoría de los seres humanos. En realidad no existe evidencia alguna de su existencia, más sí defensores de la misma sostienen que al Aura está dividida en siete estratos relacionados con los sietes chakras y pueden tener distintos colores que se conectan o relacionan con la personalidad.

De acuerdo con los estudios con la cámara Kirlian se supone que hay una descarga eléctrica con voltajes de baja potencia que se pueden fotografiar en la placa fotográfica; sin embargo, parece que la conductividad de un gas (aire) en la proximidad de un conductor, como la humedad, dan estas imágenes. En ausencia de electricidad o aire o cualquier elementos gaseoso, no se produce ningún efecto corona. Sin embargo, es bien conocida la energía estática que sale por las extremidades y cómo esta energía pasa por todo nuestro cuerpo, además de la energía vital repartida a través de todos los sistemas. Estas creencias visuales o luminosas están relacionadas con poderes que se les da a los sujetos; por ejemplo, Cristo, los santos, la virgen y a los que se les llama “iluminados”, se les da esa capacidad luminosa del aura; por eso se dice, que a una persona cuando se le quiere enaltecer se habla que “se le vio el aura o el halo de la cabeza o del cuerpo”. Por lo tanto, son cualidades que se les dan al ser humano. Como ya se anunció anteriormente, científicamente no se ha comprobado tal hecho.

Imposición de manos

La imposición de manos no es una ciencia y si un ritual y práctica religiosa asociada a diversas religiones, a la vez y estuvo presente antes de los tiempos de Jesús; es también un arte o método de sanidad o bendición proveniente de Dios o fuente universal de energía que se transmite y transfiere a través de un hombre a otro y se puede realizar con oraciones o representaciones simbólicas; por ejemplo, el bautizo en los cristianos, los santos oleos, la ordenación sacerdotal o la unción del poder en las diferentes instancia de la religión católica con ceremonias y sacramentos específicos.

Es factible que poner las manos en la cabeza del niño, púber, adolescente o mayor necesitado fue un práctica que apareció en los lejanos tiempos; obsérvese que en los chimpancés la madre acaricia su prole y la protege; esto se encuentra en los animales, por ejemplo en las aves lo hacen con sus alas, los cuadrúpedos con sus extremidades, los peces con sus cuerpos, y así sucesivamente; de ahí puede provenir la llamada “imposición de manos”.

Las primeras referencias con respecto a la imposición se ubican en las creencias y prácticas judaicas en que se imponían y transferían el poder y autoridad de un patriarca en el siguiente, de la línea de mando (Moisés y Josué, a Aarón); por orden de Dios le puso las manos sobre el macho cabrío levítico en el día del arrepentimiento, en que los pecados del pueblo fueron transferidos al macho cabrío y este a su vez regresaba a donde provenía al desierto. Estos actos fueron la base del ritual sacerdotal y el perdón de los pecados que hacían los judíos. Jesucristo puso sus manos para bendecir a los niños o sanarlos a ellos, o en la resucitación de Lázaro con la orden verbal: “levántate y anda”; aquí la pregunta: “¿será o no que Jesús tocó el cuerpo o el sepulcro de Lazaro?”. Los apóstoles continuaron imponiendo sus manos sobre los creyentes para llamarlos al servicio de Dios y para transferir su ministerio; esto se hacía luego de oraciones; siempre que se imponía manos se oraba o se pronunciaba alguna palabra en nombre de Jesús o Dios; de ahí la imposición de manos para bendecir, consagrar ofrendas, ordenación al servicio de Dios, para invocar al espíritu santo y hacer cumplir la ley y jurar a través de la fe, (104).

Conjuros

El término conjuro viene de “conjurar” del latín “coniuráre” que significa “conjurarse”, conminar a los demonios o espíritus malignos que se suponen alojados en algún sitio o en alguien; también significa exorcizar, hacer un hechizo, invocar una divinidad o fuerza sobrenatural para ahuyentar el mal, requerir, alejar un peligro; es una fórmula mágica para realizar hechicerías con ruego encarecido y que incluye un pensamiento mágico o magia en la palabra, en la presencia o en un objeto o en un ritual, y sirve para desvanecer o suprimir temores.

Los conjuros pueden estar formados por una serie de frases o palabras mágicas, (105) que pueden aparecer en los idiomas sánscrito, latín, griego; una de las palabras más populares en los conjuros es: “abracadabra” en la literatura; así como en el verso poético puede aparecer la palabra o conjuro mágico. Obsérvese aquí que una palabra o un silencio implican también un prejuicio que puede tener una connotación mágica. Volviendo a la palabra “abracadabra”, observemos como topológicamente escrita puede usarse para un encantamiento mágico. Existen tres hipótesis relacionadas al origen de estas palabras; una es del arameo אברא כדברא avrah kahdabra que significa: “Yo creo como hablo”. Otra es el Hebreo: “Aberah KeDabar: iré creando conforme hable”. En uno de sus textos, Eduardo Galeano la traduce del hebreo antiguo por: Envía tu fuego hasta el final y la última se cree que pudo derivar de la palabra “abraxas(106), (Shepard Leslie, 1991).

Abracadabra
Figura 37. Abracadabra. En arameo significa: “Yo creo como hablo”. En hebreo: “iré creando conforme hable”. En uno de sus textos, Eduardo Galeano la traduce del hebreo antiguo por: Envía tu fuego hasta el final”.

Uniendo estas letras los gnósticos creían poder curar enfermedades. Las letras se escribían en un pergamino virgen con forma de letra griega delta. En la historia de los conjuros encontramos la creencia que uniendo letras y produciendo fonemas o palabras, las cuales se escribían en pergaminos en diferentes idiomas del griego antiguo podían encontrarse ciertos fonemas que podían representar unidades o principios o agentes activos los cuales tenían la posibilidad de producir una acción; por ejemplo, la fecundación estaba representada por las letras A y B. otro de los ejemplos es repetir las letras suprimiendo la última y quedaba un triángulo terminando en una sola letra (o podría constituirse un triángulo o parte de la letra A) y según las líneas era el número de las letras de las palabras y el número correspondiente al potencial de cada cual; por ejemplo abracadabra (véase en la figura) tiene once letras y termina el triángulo equilátero en A; y por ende adquiere once líneas (espacios) para configurar el triángulo y terminar en la primera y última letra A, leyéndose la palabra de arriba abajo, en diagonal; en este caso en particular las cuatro letras iniciales y últimas son las mismas produciéndose un mismo fonema el cual es ABRA así mismo quedan las tres letras CAD en medio (pronunciándose CAD o al revés DAC); todo esto puede pertenecer a un juego cabalístico numérico y fonético con coincidencias e igualdades, las cuales es factible de darle una connotación mágica; por ejemplo la palabra ABRACADABRA once (11) letras con lo cual se denota una igualdad, un paralelismo, una armonía. El número once es un 1 y 1 que sumado implica 2.

Vudú

El “vudú o voodoo” es más una religión que se originó en África Occidental especialmente en Guinea y emigró a América en tiempo de la Colonia y se fusionó con el cristianismo y fue influido por el politeísmo céltico, el teísmo, el sistema animista con un fuerte componente mágico y tiene una vinculación con la cosmología, los sistemas de creencia neolíticos y también con el politeísmo y el monoteísmo formando un sincretismo; se asentó en el sur de América (Brasil), Cuba, República Dominicana, Brasil y otras áreas del Caribe y sus variantes son el cantomble, ubanda y kimbanda. Esta religión, creencia y tradición fue perseguida pues los esclavos eran obligados a convertirse al cristianismo; tienen símbolos y ritos, para resucitar a los muertos y hacerlos trabajar en su provecho o provocar la muerte a voluntad; otro de los elementos es el muñeco del vudú que se realiza con fetiches en forma humanoide para controlar el espíritu o la persona con el ritual de la llamada “magia negra” en los cuales se clavan agujas al muñeco, se le hace algún martirio, se supone se induce al mal o una maldición; también se hacen rituales para sacar el mal; uno de los derivados es el “Bon Dieu” del francés “Bon Dieu”, Mawu que es el regente sobre el mundo natural a través de los numerosos Loas (imágenes veneradas o deidades intermediarias). En el vudú se canta, se baila, a veces se hacen sacrificios de animales, se invoca, hablando a través del Loa (con rituales mitológicos) y se le atribuye a los sacerdotes un gran poder, a los cuales se les da el nombre de houngan y a la mujer “mambo” y al brujo “bokor, houngan”, (107).

Santería

El término santería fue puesto por los españoles en la época de la colonia refiriéndose a la devoción excesiva de los esclavos seguidores de los santos. Los colonizadores no permi tían a los esclavos practicar las creencias animistas del África. Estos últimos esquivaron la prohibición diciendo que los santos cristianos eran manifestaciones de sus propios dioses; y, los españoles pensaron que se habían convertido al cristianismo. En realidad la santería es una religión que tiene origen en la tribu Yoruba del África nigeriana, Guinea, Costa de Marfil y Congo. A finales del Siglo XVIII los Yoruba pelearon una serie de guerras entre ellos; la mayoría de los esclavos vendidos a América eran Yoruba y fueron ubicados en Cuba, Brasil, las islas caribeñas y luego en el sur de los Estados Unidos. Muchos esclavos aceptaron las enseñanzas católicas, las cuales fueron mezcladas con las africanas.

La santería cree en una fuerza universal de Dios para ellos llamado Olodumare. Los grupos eran constituidos por los “lobis”, “sombas”, “angus”, “fabis”, “mandinga”, “mambara”, “jausa”, “ibos” y “yoruba”. La deidad suprema tenía el nombre Woka. Los habitantes de Senegal tenían el “mito de las luminarias” y los de Angola y Saide la “mitología bantú”. Para los pueblos africanos de Exu y Zambi partía la luz venida de las sombras. Toda la concepción del mundo africano emigró a América y dio los frutos en ella con todas sus vicisitudes (música, rituales, magia, hechicería, mezcla entre ideas rituales cristianas y africanas).

Entre los santos se encontraba Babalú Aye de los pobres; el Eguá santo del niño; Obatalá la virgen; Changó dios del trueno; Ogun dios de la guerra y las armas; Agayú santo de los volcanes; Iglé el que cura, Yemaya diosa de la maternidad; Ochun diosa de los ríos; “Oya” diosa del cementerio. Así mismo todos estos personajes eran venerados y así se produjo la santería mediante ritos específicos de purificación, culto a los ancestros muertos, conocimiento del Dios, sacrificios para resolver problemas de salud o económicos. Aún la adivinación era parte de las creencias en que había tres oráculos utilizando caracoles, coco, y sacrificios de plantas, semillas, metales o animales. Si bien todas estas creencias fueron cristalizándose tenían también un fin el perdón de las fallas, recibir protección o bienestar del más allá.

El sacrificio era la vía mediante la cual podría ser restaurado un proceso interrumpido en su ritmo. Los santeros realizan la ceremonia en sus propias casas, pues carecen de templo; y la santería hace parte de la vida cotidiana. Obviamente se trabaja con la brujería para ser consultas espirituales; y, muchos rituales eran secretos y no podían realizarse o exponerse ante personas no consagradas.

Vale la pena aquí hacer alusión nuevamente a cómo pueblos cristianos católicos tienen veneración a los santos (varones y a las vírgenes mujeres madres), de tal manera se han creado múltiples vírgenes a las cuales se les implora protección, piden beneficios, se les brinda fiestas y se les proyecta en imágenes humanas concretas adornadas con metales y piedras preciosas. Es la veneración a los santos que en Latinoamérica; existen tantos creyentes así como en la península Ibérica. De la misma manera se realiza esto en los templos hindús con Buda o los templos Tao, en donde no hay imágenes más sí veneración y cierto espacio reservado a lo sagrado. La santería conlleva como tantas otras creencias el pensamiento pre-lógico mágico omnipotente del cual se espera una respuesta benéfica complaciente y de suerte.

La brujería

La palabra bruja en español tiene una etimología dudosa, pero posiblemente románica (en portugués y gallego es “bruxa” y en catalán “bruixa” y en aragonés “broxa”; estas palabras aparecieron en el Siglo XIII. En el país vasco, y en Navarra se utilizó el término “sor guina o sorgín”; y, en Galicia apareció la voz “meiga”; la partícula “sor”, en latín, viene de suerte y puede derivar al “sortilegus” divino profeta. En latín a las brujas se les denominaba “maleficae”, en singular “maléfica”. “Brujería maleficiun maleficae”; y bruja benéfica, brujo benéficus y benéficus mágico y el hechicero envenenador (masculino y femenino) y beneficium (envenenamiento), filtro mágico, poción, sortilegio y hechicería.

En todas estas prácticas se trataba de leer el futuro en provecho propio o provocar daños en el otro (el bien o el mal). Aquí recuérdese los personajes mitológicos de Circe (108) y Medea (109). También aparece el término “civila” de la cultura greco-latina con una mujer con virtud profética (hija de una ninfa y un pastor), y la cual predijo la guerra de Troya y también se le considera hija del Rey Troyano Dárdano y de Neso, la hija de Teuco. De una u otra forma, todos estos personajes tenían que ver al fin y al cabo con los dioses y los demonios, (Falcon Martínez, Fernández & López Melero, 1983).

Las brujas son mencionadas en las obras de Teócrito, Oracio, Ovidio, Apuleyo, Lucano y Petronio, entre muchos otros como Homero. A la vez la figura de Estirge es el animal mitad pájaro y mitad humano que chupa sangre como el vampiro; y, actualmente apareció el personaje Batman. En el Antiguo Testamento se menciona a Saúl que invoca la imagen de Samael (Samuel) y llama a la bruja Endor antes de una guerra con los filisteos; y, al día siguiente para evitar la derrota se suicida con su familia. Aquí es importante considerar cómo en el Antiguo Testamento se castigaba con pena de muerte a la hechicera. “En el Levítico se dice: ‘No dejarás con vida a la hechicera’, lo que fue aprovechado por la Inquisición”, (De Francisco, 2012).

Más adelante en la edad media se condenó la brujería y se consideró una herejía y fue creada la inquisición pontificia en el Siglo XV y todas las acusaciones contra esas prácticas diabólicas; sin embargo, soslayadamente ha persistido la brujería con características que relacionan la naturaleza con los actos humanos, ubicando a las brujas volando en animales, demonios, con ayudas de ungüentos a la vez que encuentro con el diablo y pactos con el mismo, teniendo relaciones con él. En 1486 d.C. se publicó la edición de “malleus maleficarum” en donde se habla de la casa de las brujas, del poder del diablo, el antisemitismo, la sinagoga de satanás, el carácter misógino y cómo la mujer estaba más inclinada al pecado, la adoración al diablo; este libro se produjo en su segunda edición en 1669. El pacto con el diablo ha seguido operando muy ocultamente con sacrificios humanos y comiendo carne humana, adorando y besando al diablo para hacer el pacto con él. En Europa persistió en Francia, Alemania, Italia, España, en la Provincia Navarra, y todavía se tiene la fantasía de la bruja volando encima de la escoba y con una promiscuidad sexual. Actualmente ha habido una metamorfosis pero subsisten ciertas creencias en que al tomar ciertas drogas se puede entrar en la magia, en la brujería y en el hechizo. Aún más se festeja las noches de las brujas el 31 de octubre y se vuelve una fiesta infantil en que los niños reciben engalanados y disfrazados de supuestos brujos, los beneficios de los dulces, en el día o noche de las brujas, así como en el día de las ánimas o difuntos, el 31 de octubre; esto opera como una contra fobia y contra identificación.

Como ya se explicitó anteriormente, siglos atrás hubo la casta de las brujas acusándolas de monolatría y se les aplicó tortura para obtener confesiones y aún se les llevó a la hoguera. Actualmente en el Siglo XXI todavía hay sujetos perseguidos por llevar el mal desde que son opositores de un credo político hasta los terroristas. Sin embargo, subsiste el chamanismo en América del Sur con sacrificios y múltiples leyendas para conseguir los beneficios. La bruja ha sido el personaje de los cuentos de los hermanos Grimm, el aparecido en Blanca Nieves, la Bruja de la Sirenita en el relato de Han Cristian Andersen, la bruja en la Bella Durmiente y en la Casita de Chocolate de Hansel y Gretel y en la Baba Yaga, en el relato homónimo de Aleksandr Nikolaievich Afanasiey con la vieja bruja en la casa mágica o en el mago de Oz, o en la serie televisada de la hechizada y en el ya nombrado Harry Potter o en los cómicos de Gasparín, aún en los dibujos animados japoneses y chinos. De suerte que no se quedan culturas sin la creencia de las brujas, las hechiceras y el hechizo.

La brujería, la hechicería y la magia, a veces se interrelacionan y es difícil distinguirlas. La brujería recurre a espíritus malignos e implica un pacto con los espíritus; el brujo o bruja tiene vínculos satánicos y produce hechizos frecuentes en todas las civilizaciones primitivas en donde se tiene un pensamiento mágico-omnipotente de fuerzas ocultas. Aquí tenemos que incluir el espiritismo como una práctica oculta la cual, para estos “creyentes”, tiene la facultad de establecer contacto con los espíritus y así supuestamente adivinar el futuro, (110); esta práctica viene desde la antigüedad y se presentó en persas, en griegos y mesopotámicos y egipcios, (111).


104 “Lo más importante para mí, era lo que hacía Eduardo el rey de Inglaterra para curar a la tuberculosos: el poder del rey aseguraba la mejoría de los escrofulosos en virtud de la actividad religiosa que le confería su condición de soberano”, (De Francisco, 2012).

105 “Habitualmente, el conjuro era eficaz cuando el sujeto afecto vomitaba, como si el espíritu maligno hubiese estado alojado en su aparato digestivo; entre más ‘pútrido el vómito’, más importante el demonio que se eliminaba”, (De Francisco, 2012).

106 La palabra Abraxas (o Abrasax o Abracax, del griego ἄβραξας) era un término que se grababa en ciertas piedras antiguas, llamadas Piedras Abraxas, y que las sectas gnósticas solían usar como talismán. Se creía que Abraxas era el nombre de un dios que representaba el Bien y el Mal; un dios y deidad adorada y un demonio y “daimon” temido en una única existencia. Este término fue usado por los Basilideanos, una secta gnóstica del siglo II, para nombrar al ser supremo o dios que ellos adoraban. Abraxas fue también considerado un dios egipcio y un demonio. Es probable que la mística palabra abracadabra fuera derivada de tal nombre, aunque existen algunas otras explicaciones al respecto. En otras culturas se lo conoce como Abraxis, Rasaxe, Baechen, Avichehem, Avichaem y Anusix.

107 “Lo importante del vudú fue su utilización como factor político de presión por Duvalier en Haití”, (De Francisco, 2012).

108 En la mitología griega, Circe (en griego Κίρκη) era una diosa y hechicera que vivió en la isla del Egeo. Sus padres fueron Helios, el titán preolímpico del Sol, y la oceánide Perseis. Como hermanos tuvo a Eetes, el rey de la Cólquida, y Pasífae. Transformaba a sus enemigos o a los que la ofendían en animales mediante el uso de pociones mágicas y era conocida por sus conocimientos de herborística y medicina. En la Odisea de Homero; su casa es descrita como una mansión de piedra que se alzaba en mitad de un claro en un denso bosque. Alrededor de la casa rondaban leones y lobos, que en realidad no eran más que las víctimas de su magia: no eran peligrosos y lisonjeaban a todos los extraños. Circe dedicaba su tiempo a trabajar en un gran telar.

109 En la mitología griega Medea era la hija de Eetes, rey de la Cólquida y de la ninfa Idía. Era sacerdotisa de Hécate, que algunos consideran su madre y de la que se supone que aprendió los principios de la hechicería junto con su tía, la maga Circe. Así, Medea es el arquetipo de bruja o hechicera, con ciertos rasgos de chamanismo, (Falcon Martínez, Fernández & López Melero, 1983), (GSM).

110 “No es ese el principal motivo del espiritismo, no es predecir el futuro, sino ponerse en contacto con los espíritus ‘buenos’ y con los de sus seres queridos desaparecidos”, (De Francisco, 2012).

111 “Antropología. Rol de la Adivinación”, www.monografías.com

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