El Mundo Psicológico de Kafka, Introducción

ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA
Bogotá, febrero, 2002

Para Alicia con amor

Por muchos años he sido un lector infatigable de Kafka. He disfrutado siempre de la maestría de su prosa, de contemplar la profundidad de un pensamiento expuesto con sobriedad y elegancia, con honestidad y con altura. He leído una y otra vez sus textos y algunas de sus biografías, y muchas de las críticas y comentarios que se han publicado sobre su vida y su obra. El comprobar, asombrado, hasta qué punto difieren las interpretaciones de sus libros y cuán diversas son las posiciones que adoptan sus comentaristas, me ha llevado a estudiar los aspectos de su vida que reflejan con mayor fidelidad las características peculiares de su personalidad y los rasgos de su caracter, en un intento por comprender la influencia que pu-dieron tener en la gestación y el desarrollo de su obra literaria.

Para cumplir con el propósito que me he impuesto de presentar mi visión personal del asunto, he revisado sus libros y relatos en las distintas versiones que he podido adquirir a través de los años, y me he detenido con especial cuidado en sus “Diarios” y en su correspondencia. Considero que es en estos documentos en donde se destaca con mayor nitidez su universo melancólico y extraño. Al escribir este ensayo, que no intenta ser una biografía, no me he ceñido a secuencia cronológica alguna. He tomado de aquí y de allá lo que me ha parecido más útil para expresar un punto de vista, analizar una situación o señalar un hecho, pero ante todo, he procurado que sea el propio Kafka el que con sus palabras deje conocer del lector sus sentimientos íntimos, sus alegrías, sus depresiones, sus angustias.

El mundo psicológico de Kafka es de extraordinaria complejidad; un verdadero universo en el que los hechos emocionales que influyeron, y en cierta forma determinaron su obra literaria, corren parejo con su indiscutible genio de escritor que resplandece con brillo sin igual entre fuerzas psicológicas devastadoras y aplastantes. No fue Kafka un enfermo mental en el sentido estricto de la palabra sino un ser abrumado por el peso de factores psicológicos adversos que se manifestaron desde su temprana niñez. En el propio operar de su psiquismo, se revelan los ciclos variables de sus emociones y las oscilaciones de su temperamento y su carácter que se extendían desde la manía desbordante, fugaz y transitoria, hasta una melancolía depresiva inextinguible.

Su vida estuvo marcada por la tristeza y el miedo y por una especial dificultad para ubicarse en el mundo en que le tocó vivir. La agobiante y penosa relación con su padre, sus fracasos sentimentales y la enfermedad de sus últimos años, contribuyeron a hacer más doloroso su peregrinar. Sólo la literatura podía proporcionarle efímeros momentos de paz. Gracias a ella, logró superar y sublimar muchas de las situaciones adversas que le brindó el destino.

No aspiro a que los lectores que lleguen al final de este libro tengan la misma idea que yo me he formado de Kafka al estudiar su mundo psicológico. El Kafka de cada uno de nosotros es un Kafka personal, casi que intransmisible. Lo que he querido hacer en estas páginas, es señalar los estados psicológicos más notables que, a mi modo de ver, fueron factores determinantes en su vida y en su obra, y expresar con toda sencillez mi propia versión sobre el mundo kafkiano.

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