Capítulo X: El Aborto Provocado; Aborto piadoso

Aborto Provocado o piadoso

FERNANDO SANCHEZ TORRES

La eliminación del no nacido por daño en su conformación biológica ha sido tenida como “aborto eugenésico”, denominación ésta que no siempre se compagina con la realidad. La eugenesia hace relación a lo que ocurre durante el engendramiento mismo, y la mayor parte de los defectos observados en los fetos se inician después de la concepción, es decir, son adquiridos.

La eugenesia lo que busca es manipular las leyes de la herencia en procura del perfeccionamiento de la especie. El mal llamado aborto eugenésico, por su parte, manipula el curso de la gestación, interrumpiéndola, para eliminar un ser que va a nacer defectuoso, evitando con ello el sufrimiento de los padres y también el de su hijo, si se le permite vivir una existencia de pobre calidad o muy limitada.

Por supuesto que desde el punto de vista moral, el aborto por piedad tiene mucha similitud con la eutanasia, la cual ha sido unánimemente rechazada, pues aceptarla sería conceder licencia para eliminar los seres que pudieran ser incómodos a la sociedad.

Claro que en el aborto por piedad, como en cualquier otro tipo de aborto, no puede consultarse el querer del embrión o del feto, pues éstos carecen de la capacidad de comunicación y de la autonomía que caracterizan a la persona.

Es la mujer quien toma la determinación, asumiendo ella que es su conciencia la que le otorga la facultad de decidir por su hijo en cierne. Esa decisión de conciencia no siempre es autónoma; muchas veces se ve influenciada por otras personas, entre éstas por el médico. De ahí la grave responsabilidad que le cabe a éste cuando cumple con el deber de informar a su paciente en el proceso previo a la toma de decisiones. De su capacidad científica, pero sobre todo, de su honestidad moral, depende la recta decisión.

Como la mujer embarazada no tiene conocimiento pleno de lo que le está ocurriendo a su hijo en gestación, es el obstetra el indicado para auscultar su estado y comunicárselo a los padres. Hoy día se cuenta con muchísimos recursos para conocer las condiciones de salud del embrión y del feto en sus distintos periodos de desarrollo.

Es bien sabido, además, que la información médico-paciente, oportuna y veraz, forma parte de la fundamentación del actuar ético. Siendo así, el médico no puede preferir los hallazgos patológicos que haya captado. Su deber es comunicarlos para salvar su responsabilidad. igualmente, cuando haya comprobado una enfermedad materna potencialmente lesiva para el feto, debe dar a conocer el hecho, Callarlo podría exponerlo a una futura demanda.

Es natural que de esta situación surjan preguntas cuya respuesta debe dar el médico, con el agravante de que no siempre su saber puede absolverlas con certeza. ¿Existe de verdad daño? Si existe, ¿qué tan severo es? ¿Cuál irá a ser la calidad de vida del hijo si nace afectado?

De las respuestas a estas inquietudes depende en buena parte lo que deba hacerse. Muchos médicos -más por ignorancia que por otra cosa- suelen agravar el pronóstico, induciendo a la mujer a tomar decisiones precipitadas y, de suyo, equivocadas. Por eso es prudente revisar las situaciones que con más frecuencia pueden observarse en el ejercicio profesional.

1. Rubéola.

Afortunadamente un porcentaje grande de mujeres ha padecido ya la rubéola cuando llegan a la edad de procrear. Además, la existencia de una vacuna específica ha reducido la ocurrencia de la enfermedad durante el curso del embarazo, que es condición sine qua non para que el feto se vea afectado.

Si la enfermedad se adquiere en los primeros cinco meses, en particular durante el primer trimestre, puede ocurrir daño fetal, sobre todo con repercusión cardiaca, oftalmológica y neurológica (“síndrome de rubéola congénita”).

Si la rubéola se padece durante el primer mes de embarazo, el feto puede verse afectado en el 50 por ciento de los casos, 22 por ciento en el segundo y 10 por ciento en el tercero44.

2. Varicela.

Solamente 2 a 5 por ciento de los niños nacidos de madres que padecieron varicela en el primer trimestre presentaron el “síndrome de varicela congénita”, caracterizado por lesiones neurológicas de diferente grado de severidad: atrofia cerebral cortical, microcefália, encefálitis, retardo mental, calcificaciones, hipoplasia cerebral.

También pueden encontrarse e les lesiones oftalmológicas: microftalniia, atrofia óptica, cataratas, coriorretinitis. Si el contagio se presenta en los últimos meses de embarazo podrán encontrarse cicatrices de las lesiones dérmicas

3. Toxoplasmosis.

La mujer que haya padecido alguna vez esta enfermedad, ha quedado vacunada para siempre. La condición indispensable para que el embarazo se vea comprometido es la primo-infección de la mujer grávida46.

No toda mujer que haya padecido toxoplasmosis durante el embarazo dará a luz un hijo afectado por la enfermedad; mientras más temprana haya sido la infección, mayor podrá ser el daño. Se ha establecido que el 50 por ciento de los fetos se infectan pero sólo el 1 por ciento nace con manifestaciones claras de toxoplasmosis congénita, es decir, hepatoesplenomegalia, calcificaciones difusas intracerebrales, micro o macrocefalia, coriorretinitis, etc.47.

Hay quienes sugieren que si se logra poner en evidencia la infección activa antes de las 24 semanas del embarazo, podría ponerse en consideración el aborto, con la advertencia de que si se toma como criterio para ello únicamente el riesgo estadístico, la posibilidad de injusticia sería muy alta, puesto que aproximadamente el 80 por ciento de los fetos nacidos serían niños normales48.

Algunos médicos desinformados creen que toda embarazada que presenta titulos seurológicos positivios para toxoplasmosis padece la enfermedadfermedad. Por eso alarman a su paciente y la colocan al borde del aborto.

Insisto, un título positivo sólo indica que ocurrió infección; el diagnóstico de infección aguda se hace comprobando títulos progresivos en muestras seriadas de suero materno, pero el diagnóstico definitivo se hace por aislamiento del parasito de la sangre fetal del líquido amniótico (amniocentesis) o por examen serológico del suero (cordocentesis, a partir de la semana 20 del embarazo).

También el líquido amniótico permite la inoculación al ratón y el cultivo de tejido49.

4. Sida.

Las pacientes embarazadas con serología HIV positiva pueden demandar la práctica del aborto. En algunos países, como los Estados Unidos de Norteamérica, se les concede antes de la semana 22 de gestación. Hay que tener en cuenta que al 24 por ciento de los niños nacidos de niadres infectadas con el HIV se les descubre la enfermedad al cabo de un año de edad51.

El embarazo, per se, no parece tener un efecto desfavorable sobre el curso de la enfermedad. La circunstancia de que la mujer afectada esté gestando, obliga al médico a sopesar el riesgo para el feto de las drogas que tenga que utilizar en beneficio materno, que de ordinario son muchas

5. Otros virus.

La infección por citomegalo virus puede adquirirse por paso trasplacentarlo. Teniendo en cuenta que el virus puede ocasionar daño celular con destrucción directa de los tejidos y formación de calcio, el pronóstico neonatal y tardío es reservado52.

No obstante, la viremia fetal consecutiva a viremia materna es muy baja: menos del 5 por ciento.

6. Anencefalia.

Así se denomina el desarrollo imperfecto de la cabeza, caracterizado por ausencia de la bóveda craneana, defecto incompatible con la vida extrauterina. Si se acepta que el cerebro es el órgano que proporciona las características propias de la persona53 el sujeto anencéfalo nunca llegará a serlo.

Es, como dice Maiherbe, casi un cadáver54. Por eso, una vez hecho el diagnóstico, debe procederse a ponerle fin al embarazo; no hacerlo sería exponer a la madre a riesgos innecesarios y prolongar su tortura emocional.

7. Otras malformaciones y alteraciones genéticas.

En la actualidad, gracias a la ecografía y a la biopsia de las vellosidades coriales, es posible detectar muy temprano daños cromosómicos del embrión o alteraciones morfológicas del feto. Como no se deben ocultar a los padres, es obligación moral del médico informar sobre la gravedad del problema y sus probables consecuencias futuras.

8. Radiación.

No se ha comprobado que la radiación diagnóstica en las primeras semanas del embarazo cause anomalías manifiestas.

Sin embargo, desde el día 38 de la gestación, los neuroblastos, que son las células más sensibles, pueden ser destruidos en cantidad suficiente como para causar trastornos funcionales del encéfalo o de otros sistemas de la economía fetal.

Cuando la radiación es terapéutica, bien por medio de rayos x o por radio, algo más del 33 por ciento de los niños presentan anomalías mentales y físicas patentes, siendo las más frecuentes: microcefalia, hidrocefalia, idiotez mongólica, espina bífida, pie zambo, ceguera, microftaimia, coloboma, cataratas, coriorretinitis, deformidad de las orejas, malformaciones de brazos y retardo del crecimiento55 56 57

9. Medicamentos.

La embarazada es muy propensa a poner en duda la inocuidad para su bebé no nacido de los medicamentos que se le prescriben. Esto es bueno pues evita la autoformulación. Pero es un temor infundado, pues la generalidad de las veces el efecto teratogénico de los medicamentos es inexistente, o, por lo menos, muy discutido.

Las casas farmacéuticas, basadas en la dolorosa experiencia con la talidornida, han acordado no recomendar el empleo de sus productos durante el primer trimestre del embarazo. No siempre la teratogénesis experimental en animales puede extrapolarse al ser humano.

De hacerse sistemáticamente58 ninguna persona -como afirma virginia Apgar- debería beber café, ingerir aspirina o aceptar cortisona o insulina como medicamentos, pues estas sustancias son teratógenas en algunas cepas de ratones o embriones de pollo.

Hago esta observación pues no faltan médicos que siembren la duda en la embarazada que ingirió algún medicamento potencialmente teratogénico en animales de laboratorio. Esta duda muchas veces lleva al aborto.

Antes que el médico dé su concepto sobre el posible efecto teratogénico de un medicamento, debe haber analizado los factores que influyen para que lo sea: agente usado, dosis, duración a la exposición, modo de administración, asociación con otras drogas, susceptibilidad genética y, por supuesto, periodo del desarrollo embrionario o fetal en que se utilizó59.

La FDA (Oficina Federal de Control de Medicamentos y Alimentos) de los Estados Unidos de Norteamérica, para señalar el potencial efecto lesivo de una determinada droga, estableció cinco categorías, así: A, B, C, D y x. En esta última se incluyen las más agresivas y que, por lo tanto, no deben prescribirse; sólo se menciona la Warfarina.

La categoría D incluye fármacos que han demostrado su asociación con niños defectuosos, pero cuyos efectos terapéuticos pueden, en un momento dado, hacerlos útiles a pesar del riesgo. Tales el ácido etacrínico, el litio, la fenitoina y la tobramicina60.

10. Reducción fetal.

Se trata de un recurso “terapéutico”, discutible éticamente, que ha traído consigo la nueva tecnología aplicada al campo de la reproducción humana. El empleo de fármacos que inducen el proceso de ovulación en pacientes infértiles, con frecuencia lleva a una pítiriovulación y ésta a la ocurrencia de un embarazo múltiple.

Cuando el número de fetos es mayor de tres, lo común es que el útero expulse su contenido en época temprana de la gestación, restándoles cualquier posibilidad de supervivencia. Como mediante la exploración ecográfica es posible identificar qué tan numerosa es la prole que inicia su desarrollo, podrá asimismo establecerse un pronóstico.

Frente a la eventualidad de un desastre total, viene empleándose la técnica de la reducción fetal, es decir, el sacrificio in útero de dos, tres o cuatro fetos, con miras a asegurar la pervivencia de uno o dos, o del número que los padres hayan resuelto conservar. Con ese fin, y utilizando la vision ecográfica como recurso guía, se procede a inyectar cloruro de potasio en la zona pericárdica del feto escogido al azar para ser eliminado.

Tres son las indicaciones que según algunos autores61 justfflcarían ética y legalmente el procedimiento: propiciar el nacimiento de uno o dos niños viables de un embarazo múltiple, lo cual no sería posible – aun queriéndolo los padres – si la gestación se dejara evolucionar espontáneamente; permitir el nacimiento de un niño sano que comienza a crecer con otro que tiene malformaciones congénitas; salvar por lo menos un niño cuando la mujer ha decidido ponerle fin al embarazo por tratarse de una plurigestación.

La Asociación Médica Mundial se ha pronunciado a este respecto, tal como veremos al tratar el tema de la preconcepción.

Aborto por resarcimiento

Resarcir es compensar un daño, perjuicio o agravio. Pues bien, creo que la mujer que ha sido víctima de una violación y como consecuencia de la misma ha resultado embarazada, tiene todo el derecho a que se le compense, siquiera en parte, el agravio de que fue objeto, impidiendo el desarrollo del producto de un acto infame, ejecutado contra su voluntad.

No permitir el desagravio sería, como opinan algunos62, propiciar una segunda violación: si la primera estuvo a cargo del criminal, la segunda correría por cuenta de quienes fuerzan a la ofendida a proseguir con el embarazo y dar a luz al hijo de un villano por quien solo puede sentir odio.

En mi concepto, si el ser humano pudiera poner condiciones previas a su engendramiento, de seguro que señalaría como requisitos que fuera gestado de manera deseada y que su progenitor fuera conocido.

En el capítulo donde traté el tema de la eticidad de la anticoncepción hice referencia a los métodos que se utilizan post-coito. En caso de violación, el médico debe tener en cuenta que evitar el embarazo forma parte de la atención que debe prestar a la víctima63. Por eso remito al lector al capítulo mencionado. Si, a pesar de las medidas que se emprendan, el embarazo ocurre, se abre el camino del aborto.

En Francia, a finales de la década de los 80, apareció una pildora considerada por los experimentadores como el mejor medio abortivo, superior a los procedimientos quirúrgicos. Por supuesto que alcanzó pronta popularidad, y también rechazo. Los grupos que defienden el derecho a la vida advirtieron que era el más inmoral de todos los métodos, pues incita al aborto por hacerlo tan fácil como tomar un par de aspirinas64.

Me refiero a la pildora llamada RU486 cuya acción farmacológica consiste en bloquear o contrariar el efecto de la progesterona, que es la hormona que mantiene el embarazo. Administrada dentro de los diez días siguientes a la fecha de la menstruación esperada, surte ya su efecto65.

Su acción se ve complementada con el empleo de prostaglandinas de uso vaginal. Una de sus indicaciones es evitar el embarazo “inducción de la menstruación” suministrándola durante cuatro días en los días previos a la menstruación66. De ser así, su prescripción sería parte de los cuidados suministrados a las víctimas del asalto sexual.

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