Elección Vocacional en la Adolescencia

MEDICINA FAMILIAR
EDUCACIÓN CONTINUADA PARA EL MEDICO GENERAL

Con la reevaluación de concepto de “Inteligencia” y “Coeficiente de Inteligencia – CI”, el mundo de la evaluación y medición cambió, como también cambió la concepción del concepto de inteligencia y el comportamiento del ser humano y su desarrollo y crecimiento personal.

Con el concepto de “Inteligencia Emocional”, introducido por Daniel Goleman en 1995, cambia también la forma tradicional en que se venía seleccionando estudiantes para el ingreso a la universidad, la búsqueda y selección de trabajadores y ejecutivos para el mundo laboral y la forma en que se orientaba a los adolescentes en su elección vocacional.

Con la corriente de las competencias desarrolladas en el ámbito educativo y laboral, se han desarrollado nuevas metodologías de orientación, formación y aprendizaje, como la del “coach” o “tutor” que hace la labor de “acompañamiento” en el proceso de la adquisición de la competencia, o en este caso de la elección vocacional. Entendiendo por competencia “la capacidad del individuo para actuar acertadamente frente a los problemas que se le presentan (de manera especial si son críticos y complejos), basándose en los conocimientos adquiridos, las experiencias vividas y las habilidades desarrolladas”. También una competencia es “Un conjunto identificable y evaluable de conocimientos técnicos, actitudes, valores y habilidades, relacionadas entre sí, que permiten desempeños satisfactorios en situaciones reales de trabajo, según estándares utilizados en el área ocupacional”.

Otra tendencia importante para el campo de la orientación vocacional es el concepto de “Planeación estratégica” sacada del mundo laboral, que ve al individuo como un “Proyecto de vida”, en donde se puede planear su “Misión”, su “Visión”, a través de analizar su “DOFA personal” o análisis de sus Debilidades, Oportunidades, Fortalezas o Amenazas.

Se presenta también en el aspecto de la “Revolución Genética“. Cada vez se está dando más importancia a los aspectos biológicos del comportamiento y como se discutió en otro de los artículos de esta misma publicación, se ha puesto en evidencia con alguna certeza, la transmisión genética de talentos de generación en generación. Hay mucha literatura sobre familias con talentos artísticos, matemáticos o de cualquier otra índole. No es por casualidad que un talento esté presente o no en un adolescente. Los padres y madres observan desde los primeros años de vida aptitudes y talentos innatos en sus pequeños hijos y que se desarrollan con el paso del tiempo y que posiblemente heredaron de ellos o de alguno de sus familiares o antepasados. Cada ser humano nace dotado de ciertos talentos innatos y no debe desconocerse su peso en la orientación vocacional.

El conductismo y el enfoque cognitivo comportamental, también ha propuesto el concepto de modelos de aprendizaje y la aprobación o desaprobación social, (reforzamiento o castigo), como formas de llegar a una elección cognitiva, en este caso de elección de una carrera. Es indiscutible que los modelos ocupacionales y las profesiones de los familiares de los adolescentes, el grupos familiar y otros grupos sociales juegan un papel importante en la elección vocacional o proyecto de vida del adolescente. Enfoques como el “Sistémico” tienen en cuenta los distintos niveles de organización de los sistemas humanos, para escoger los focos de intervención en función del mejor potencial de cambio probable, el cual se evalúa tomando en consideración la capacidad de respuesta del sistema en sus distintos niveles de repercusión.

En el individual y sus dimensiones biológica (bioquímica y biofísica) y psicológica (emocional, intelectual, motivacional, histórica).

En el interpersonal interaccional, donde se incluyen los sistemas significativos de pertenencia, como son la familia, pareja y el medio escolar, laboral y social más amplio.

Otros nuevos enfoques como el “Constructivismo social” hace fuertes críticas a la visión tradicional del terapeuta científico, y propone que los problemas y sus soluciones no surgen de la simple observación. Todas nuestras formulaciones encuentran su orientación y sus límites en los códigos y sistemas de lenguaje en que vivimos.

Por otro lado las corrientes filosóficas y existenciales que le dan valor a lo “Trascendente“, proponen descubrir nuestro “propósito o misión” en la vida. Este descubrimiento puede llegar incluso hasta la vida adulta, pero que mejor que se hiciera en la adolescencia. Nuestro propósito en la vida a fin de cuentas es “servir” a nuestros semejantes. Cada cual en lo suyo y a su manera. Cuando servimos a otros sucede algo mágico, al estar dando una mano de ayuda a los demás, no solo nos hace sentimos bien, sino que además nuestro proyecto de vida se resuelve y se empiezan a resolver además nuestros problemas. Servir a otros es darnos a nosotros mismos.

Son pocas las personas que trabajan en lo que realmente les gusta o para lo que fueron diseñadas por decirlo de alguna manera. De ahí las complicaciones surgidas tales como: depresión, estrés, trastornos y enfermedades de alto riesgo causadas cuando el EQ o Inteligencia Emocional del adolescente no se ajusta o es incompatible con trabajo o carrera. Todo esto da lugar a “La angustia existencial” que se genera cuando se está cada vez más lejos de nuestra verdadera vocación, de nuestros verdaderos talentos y todo lo que ocurre cuando el trabajo enferma, es cada día más evidente y frecuente en nuestra sociedad moderna. El trabajo ha de ser la fuente de realización, de satisfacción, de disfrute, de servicio a la humanidad, de orgullo familiar y lo que le da de alguna manera sentido a nuestra vida.

Definición y conceptualización

La vocación: es un conjunto de procesos psicológicos que una persona moviliza en relación al mundo laboral – productivo. Desde lo vocacional, la persona puede delinear sus proyectos de vida. La ocupación se relaciona con los trabajos. La profesión requiere una preparación dentro del sistema formal de educación.

La orientación vocacional: es una valoración de las aptitudes y habilidades que posee la persona para una elección de carrera óptima.

Generalmente, durante los últimos años de la escuela los adolescentes pueden tener confusiones y dudas acerca de la elección de una carrera, debido a que existen diversas influencias culturales, familiares, económicas , sociales, religiosas que pueden interferir en la decisión vocacional. Se sugiere realizar siempre una valoración de orientación vocacional en estas edades debido a que se muestran las alternativas y opciones en las que pueden desarrollarse de forma exitosa evitando así los conflictos y gastos que implica un cambio de carrera.

Tradicionalmente, la orientación vocacional se realiza en cinco sesiones aproximadamente, en las cuales se evalúan las habilidades, aptitudes, personalidad e inteligencia de las personas, se integra la información obtenida y se realiza un análisis sobre las posibilidades de desarrollo vocacional, escuelas o universidades que imparten las áreas de interés, campo de trabajo, etc. Sin embargo con los nuevos conceptos de competencias, inteligencia emocional etc. propuestos en este articulo y con la nueva aproximación de Proyecto de vida y acompañamiento multidisciplinario, la orientación vocacional toma un rumbo diferente. Es preferible que la hagan personas expertas, con experiencia de muchos años y en equipo multidisciplinario. Tales como las siguientes:

• Equipo Multidisciplinario (Médico Familiar, Psicólogo, docentes, etc.)
• Adolescente
• Padres o familia del adolescente

Cuando hablamos de lo Vocacional Ocupacional nos referimos a las relaciones entre disposiciones, inclinaciones y preferencias personales con las ocupacionales – laborales que posee una persona, vinculados a actividades productivas.

La Orientación Vocacional Ocupacional es un campo de trabajo preventivo y de investigación, dentro del marco de la Institución, dirigido a los adolescentes y jóvenes con conflictos o dudas para elegir estudios u ocupaciones.

Uno de los objetivos de la educación está referido a la educación integral de la persona, atendiendo el desarrollo global de la personalidad en lo bio-psico-socio-cultural, y proveyendo de los instrumentos posibles para favorecer el proceso personal de opción vocacional ocupacional.

Elegir es un conflicto: es responsabilidad del equipo orientador, acompañar al alumno en este proceso de aprender a elegir para que pueda construir el propio proyecto vocacional ocupacional en su contexto personal, social, educacional, político, laboral y económico, que sabemos actúa como un poderoso condicionante en la toma de decisiones de los alumnos.
Para diseñar el proyecto de vida del adolescente deben considerarse los siguientes aspectos:

• Conformar un equipo multidisciplinario
• Realizar actividades que permitan al orientado contextuarse socio-culturalmente
• Tener espacios, tiempo y recursos para realizar trabajos clínicos en casos específicos
• Lograr una mayor participación de los padres de los adolescentes y de los demás miembros del equipo en el proceso
• Lograr una mayor profundización de marcos teóricos por parte del equipo.

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